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Toy Story 4 — capítulo 1
ToyStory4
—Mamá, ¡me voy! — oye Woody decir a Bonnie desde la caja de cartón en la que se encuentra.
Los años han pasado. Bonnie es ahora una adolescente de dieciséis años. Se pinta las uñas y los ojos; habla con sus amigas sobre chicos y sonríe cada vez que cierto compañero de su clase inicia sesión en alguna de las redes sociales a las que es tan aficionada.
Woody, al igual que Buzz, Jessie, y todos los demás que se encuentran en el interior de la caja, sienten un nudo en el estómago. No es la primera vez que han de despedirse de un niño, y el momento no podría resultarles más penoso.
Bonnie, que acaba de sacarse el carnet de conducir, los ha metido hace un par de horas en la caja. Los donará a la guardería Sunnyside y luego irá con sus amigas.
Así, sin más. Bonnie no ha parecido apenarse al guardarlos en la caja, y no parece hacerlo ahora, cuando se está subiendo al asiento delantero del coche y metiendo las llaves en la cerradura, dispuesta a arrancarlo en breve.
Sin embargo, a Woody sí le apena. Durante sus primeros doce años de vida la niña ha sido una buena dueña; los trataba con delicadeza y amabilidad y jugaba muy a menudo con ellos. Junto a ella, superaron con rapidez el trauma de tener que separarse de Andy después de tantos años. Y ahora han de pasar de nuevo por ello.
Mirando la parte positiva, al menos esta vez tienen la certidumbre de que Bonnie los lleva a un buen lugar; por lo que saben, Sunnyside sigue siendo ellugar tranquilo que Ken logró formar diez años atrás.
Bonnie sigue conduciendo mientras Woody reflexiona. Hace un repaso mental de los años que hapasado bajo su protección. Sonríe. Y, aunque todavía abatido, siente que ha llegado la hora de disfrutar el retiro hacia el que se encamina.
De pronto, Bonnie para. Aparca. Está hablando por el móvil, y Woody echa a un lado sus reflexiones para escucharla.
—Está bien. Si tanta prisa tenéis de que llegue paso de ir a la guardería… Sí, hasta luego —. Cuelga.
Woody se siente desconcertado. ¿Quiere decir eso que los dejará toda la tarde en el coche y luego los llevará a Sunnyside?
Sin embargo, su pregunta no tarda mucho en responderse, porque Bonnie, en lugar de volver a mover el coche de nuevo, lo que hace es desabrocharse el cinturón y tomar la caja en la que reposan sus juguetes.
Woody tiembla. ¿Qué pretende hacer la niña?
Bonnie camina, mientras los juguetes de la casa, impotentes, sienten la vibración que producen sus pasos en la caja.
No muchos pasos después, Bonnie deja la caja en el suelo. Junto a un contenedor.
Se marcha, de nuevo con el móvil pegado a la oreja. No se molesta en echarle una última mirada a los juguetes que tantos ratos de alegría le han proporcionado a lo largo de su infancia.
Cuando se saben solos, Woody y los demás se ponen en pie, asegurándose de que no hay humanos en los alrededores. No dicen nada.
Jessie llora mientras Buzz, que después de tantos años ha aprendido a ser delicado con ella cuando la situación lo requiere, la abraza.
Saben que han de caminar hasta Sunnyside por su propio pie. Y es lo que van a hacer, porque son un puñado de juguetes luchadores. No han pasado por todo lo que han pasado para acabar junto a un contenedor.
Pero, antes de ponerse en marcha, todos ellos saben que su corazón se ha roto. Bonnie los ha abandonado a su suerte. Sin considerar todo lo que ellos le han dado. Sin apenarse, como hizo Andy. Sin mirar atrás.
¡Los humanos a veces puedes ser tan crueles con las cosas que supuestamente aman!
NA: Si os ha gustado os invito a pasar por mi historia Finjamos que el mundo acaba mañana. http://potterfics.com/historias/99580
¡Saludos!