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Diamante — capítulo 1
-Lucy!! Paul!! como es que estais aquí??
-Pues, por que tu yo del futuro nos trajo de vuelta.
-Y... quien es esta ricura? Quien es esta ricura? Tú, eres tú-se rio- Nathaniel de Villiers.
Gideon estaba tan pasmado como yo.
-Hola guapa!- giré la cabeza hasta de donde provenía la voz, era mi abuelo Paul.
-Hola Paul-nos chocamos las manos y me abrazó.
-Estás igual que tu abuela!
-Gracias- me giré para abrazar a Lucy y me revolvió el pelo.
-Hola lindísima!
-Hola Lucy.
-Apartir de ahora somos primas ok?-me giñó un ojo.
-Vale...
-Mira a tu sobrina Nathaniel!
-Mami, donde está Lady Tilney?
-Se quedó en el otro sitio.
-Ah vale...- segiró hacia mi- Hola Greace! -Hola Nathaniel, que tal estás?
-Puede darme una taza de leche por favor?
-Claro, ven conmigo- le cogí de la mano y fuimos a la cocina, allí lo senté sobre la mesa y se me quedó mirando con los dedos en la boca, yo estaba cogiendo un vaso de cristal y abriendo el frigo para coger la leche, después cerré el frigo con un golpecito de mi culo y lo miré a los ojos, la verdad es que era muy lindo, tenía el pelo de color castaño tirando a pelirrojo, era de tez entre blanca y morena, tenía los dientes perfectos y blancos y unas manos pequeñas y suaves.
-De que vaca es?-le miré a los ojos y me reí.
-De las blancas con manchas negras, de cuatro patas y con un rabo con el que espantan moscas.
-Ah vale- le di el vaso de leche y le bajé de la mesa, él se fue corriendo y llegó al salón, allí se bebió la leche de un tirón.
-Mamá!
-Que pasa amor?
-Greace me dio la leche de las vacas con manchas.
-Que bien! Te sentirás afortunado no?
-Si!!
-Lucy.
-Que pasa Greace?
-Como pudisteis traer a Nathaniel?
-Por que.... él es especial, él es como... una esponja, absorve toda... "magia" que hay y por eso lo pudimos traer.
-Ah-mis rodillas empezaron a temblar, miré a mamá y ella corrió hacia mi y me dio un cuchillo, luego simplemente desaparecí.
-Bueno señores y ese es el plan para....- muchos señores se me quedaron mirando, yo estaba al lado de la puerta, iban todos con traje, muy.... trajeados, y en la esquina había uno que me sonaba, Jason.-Señorita viene a buscar algo?-me miró de arriba abajo- que hace vestida así? Vuelva a su casa o a su habitación, o a cualquier sitio fuera de esta habitación.
-Claro.
Jason se levantó de la silla y me sigió.
-Jason Windclack! A donde se supone que vas?
-A... con una amiga.
-Una amiga? No se tienen amigas! Si es tu amiga es tu mujer.
-Pues.... una compañera que me cae bien, chao papá.
Cogió el abrigo y me sigió.
-Greace espera!
-Hola Jason.
-Hola, mira- Jason se acercó para ponerse a mi lado- hoy si quieres puedes quedar conmigo, no estoy ocupado.
-Ah, vale, pues... adonde vamos? -Ah... la Torre Eiffel.
-Qué?-le miré fijamente mientras que él seguía caminando-Dónde estamos?
-Estamos en Paris, y son las...-se miró el reloj de bolsillo y volvió a mirar al final de la calle, como buscando algo con la mirada- 8 de la tarde.
-No es tarde.
-Ya, bueno, quieres venir o no?
-Claro-caminamos hasta la Torre Eiffel, en la cuál subimos por un ascensor asqueroso, que semejaba a podrido, y que chirriaba por cada paso que dabas.
-No se va a caer, tranquila.
-No se... puede ser... es de mala calidad.
Se rió y sigió mirando hacia delante.
Por si os lo estais preguntando, si, iba vestida con ropa de época, ya que habíamos parado en una tienda de una vieja amiga de la madre de Jason.
Al salir del ascensor Jason, me pasó la mano por la cintura y me llevó al balcón, desde donde se veía todo Paris.
-Es...
-Grande? -Si, exactamente eso- él miraba por el balcón a las estrellas, notaba como pasaba de mi... pero da igual no salimos ni nada... y dentro de unos años... moriría.
-Ves...- le miré a los ojos, me estaba enamorando de él, lo presentía- esa estrella?
Busqué con la mirada la estrella a la que su dedo índice apuntaba.
-Si, la veo, por qué?
-Por que es muy brillante y gloriosa, es hermosa, pero desdde Londres no se ve... es como tú.
-Por qué dices eso? -Por que tu eres como esta estrella gloriosa, hermosa, brillante... pero que yo no logro ver.
-Si que me ves.
-No, tú me ves todos los días, yo hace más de 4 meses que no te veo.
Me quedé sin habla.
-Pues... haz algo peligroso.
-No quiero arriesgar mi vida por verte.
-Ah no?
-No, yo no soy romántico sabes?
-Pues me acabo de enterar.
-Pues... yo soy diferente a lo que tú conoces como "chico".
-A mi eso no me importa.
-Y no he dicho que tenga que importarte.
-Pues vale, si quieres- me di media vuelta y llamé al ascensor-no vuelvo más.
-Vas a volver.
-Cómo se supone que lo sabes?
-Por que soy humano, no soy perfecto, y algo peligroso haré.
Abrí la boca para contestar pero fue inútil, decidí volverme para mirar como el ascensor subía hasta llegar al último piso.
-Además...-todo esto lo había dicho sin parar de mirar la estrella-se que me quieres.
Suspiré, la verdad es que tenía razón, pero también yo la tenía al irme, no tenía por que salvarle la vida.
-Sabes que me puedo ir ahora?
-Si, lo se, vete si quieres, la casa no está muy lejos.
-Pues vale- me acerqué a donde estaba y me saqué los zapatos, los dejé en el suelo y me quité la ropa, ahora lo que llevaba era lo de antes, mi camisón, que se levantaba a causa del fuerte viento que slopaba por la calle a estas horas de la tarde.
-Qué haces?
-Desvestirme.
-Para?
-Ya lo verás- cogí una silla que estaba cerca y la pegué al balcón, entonces me subí a la silla y luego al balcón, Jason se cayó al suelo y se me quedó mirando.
-No hagas eso Greace de Villiers!!
-Por que no? Que te importa? -Mucho! Acaso dije que no te quiero! -No, pero estoy segura de que lo pensaste! -No lo pensé, solo quiero salvar mi vida de la muerte amorosa que citan en los textos de Shakespear.
-No pienses en eso, nunca pasará...-suspiró- por que nunca volveré.
Él se me quedó mirando y se acercó a mi cuidadosamente, luego subió al balcón a mi lado.
-Si mueres tú, que sea conmigo.
-Pero no decías que no querías morir por mi? -Mentira, pero no soy romántico.
-No claro que no...
Nos reímos y vino una ráfaga de viento, Jason estaba bajándome cuándo derrepente yo me tropiezo y él cayó por el bordillo.
-Greace! -Jason estás ahí?
-Si!!
-Vale, dame la mano! -Vale!!-le di la mano y nos quedamos cara a cara, entonces él me besa y nos quedamos así hasta que... qué mas da? Lo que importa es que fue mucho tiempo!
Le puse a mi lado y nos miramos a los ojos de nuevo... y él se acercó lentamente y los escasos 2 cm que quedaban entre nosotros se convirtieron en cer0.
Nos quedamos así mucho tiempo, después cenamos en su casa y... desaparecí.