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Historia 101382 — capítulo 2

Harry & Ginny

Ginny Weasley respiró hondo acomodando sus rojos cabellos, una sonrisa se dibujo en sus finos labios.

Dos años habían pasado desde la batalla de Hogwarts, todavía dolía recordar todas las muertes, pero ella era fuerte y ahora tenía una razón más para serlo: Harry. Su amor eterno, sonrió, después de la batalla las cosas estuvieron dichas sin decirlas; porque solo una mirada los hacía saber que se amaban.

Por fin eran felices sin nadie de por medio, sin guerras ni batallas, solo ellos.

Y ese catorce de febrero iba a ser una noche especial, esa noche que ella había soñado por tanto tiempo se iba a hacer realidad.

Observó su imagen en el espejo, ya era toda una mujer aunque aún conservaba ese aire de niña. Con sus cabellos rojos como el fuego cayendo en cascada hasta la cintura, los ojos marrones enmarcados por un delineador negro y los finos labios resaltados con un labial rojo pasión. Su esbelto cuerpo en un ceñido vestido negro que resaltaba con los altos tacones rojos.

Todavía recordaba ese artículo del profeta en donde la nombraban una de las mujeres más lindas del mundo mágico "Definitivamente el niño que vivió no es ningún tonto", decía el diario, Ginny había enfurecido al ver lo que decían pero luego las dulces palabras de Harry lograron calmarla.

Tomó el pequeño bolso rojo que reposaba en el tocador entre sus manos, con un último vistazo al espejo cerró los ojos para luego desaparecerse.

La sensación de ser comprimida como en una máquina llegó al instante, definitivamente uno nunca se acostumbraba a aparecerse.

La puerta de la casa del valle de Godric apareció ante sus ojos, le encantaba esa casa.

Tocó la puerta con suavidad, esperando ansiosa la llegada de su novio.

-Hola-Saludó nerviosamente un morocho de ojos verde esmeraldas abriendo la puerta, llevaba unos jeans oscuros con una camisa negra. Ginny sonrió al verlo y él la atrajo dándole un apasionado beso.

-Hola-Saludó ella aún en sus brazos y con la respiración agitada.

Harry sonrió y le hizo señas de que entrara, cerrando la puerta a sus espaldas.

Cuando tu estas conmigo es cuando yo digoQue valió la pena todo lo que yo he sufridoNo se si es un sueño aun**O es una realidadLos ojos de la pelirroja se abrieron de par en par, la casa estaba sumida en la completa oscuridad a excepción de varias velas blancas colocadas alrededor de una pequeña mesita en el medio de la sala, donde reposaba la comida.

-¿Cocinaste?-Preguntó mirando burlona al morocho.

-Lo intente-Respondió, y ella sonrió divertida.

Tomó asiento en el sillón negro que había en la sala, Harry la siguió jugando con sus manos nerviosamente.

Ginny sonrió y depositó un suave beso en los labios del morocho.

-Estas preciosa-Comentó con una sonrisa el ojiverde.

-Gracias-Respondió ella sonrojándose, se volteo hacia él y le desprendió los primeros tres botones de la camisa-Así esta mejor-

Harry sonrió, tomando un vaso de cerveza de mantequilla para él y extendiéndole otro a ella.

-¿Brindamos?-Preguntó.

-Por nuestro futuro, juntos-Respondió ella, chocaron las copas y luego dieron un largo trago.

La pelirroja observó la bandeja con comida, tomó un trozo de pizza y lo saboreó lentamente.

Harry la miró fascinado, admiraba como nunca se ponía nerviosa, siempre fuerte, siempre estaba para él. Por eso Ginny Weasley era la mujer de su vida.

Pero cuando estoy contigo es cuando digoQue este amor que siento es porque tú lo has merecidoCon decirte amor que otra vez he amanecidoLlorando de felicidadA tu lado yo siento que estoy viviendo**Nada es como ayer-Esta rica-Comentó la chica apenas terminó de comer.

Harry sonrió ampliamente y sintió un calor inundar sus mejillas, la mirada de él la volvía loca. Esos ojos verdes tan expresivos, esa sonrisa pura, definitivamente Harry era el amor de su vida.

El morocho apoyó su dedo en índice en la mejilla de ella, acariciándola suavemente, se acercó más, hasta aprisionarla en su pecho como si temiera que fuera a escaparse.

Porque Ginny era su todo, la amaba más de lo que podía pensar y no veía el momento de estar con ella para siempre, solo ellos dos.

La pelirroja se acomodó en el pecho de su novio, sintiendo el alocado corazón de este, sonrió casi imperceptiblemente. Lo amaba tanto.

Abrazáme que el tiempo pasa y el nunca perdonaHa hecho estragos en mi gente como en mi personaAbrazáme que el tiempo es maloY muy cruel amigoAbrazáme que el tiempo es oro si tu estas conmigoAbrazáme muy fuerte muy fuerte más fuerte que nuncaHay abrazáme-Te amo, Ginny-Susurró acariciándole los rojos cabellos.

-Y yo a vos, Harry-Susurró en respuesta ella, sintiendo una infinita felicidad al oírlo decir esas palabras, porque podría decirlas un millón de veces y las mariposas siempre aparecerían en ella al oírlas.

Unieron sus labios en un interminable beso, diciéndolo todo así, sintiendo el contacto con el otro en un infinito deleite. Saboreando cada instante, cada roce, cada contacto.

Hoy que tu estas conmigoYo no se si esta pasado el tiempo o tu lo has detenidoAsí quiero estar por siempreAprovecho que estas tu conmigoTe doy gracias por cada momento de mi vivirLas manos de Ginny se deslizaron por el pecho de Harry, desprendiendo los botones de la camisa. Apoyó las manos en el torso desnudo y sonrió internamente, el momento había llegado y no podía ser más perfecto.

Harry acarició las suaves curvas de ella con delicadeza, comenzó a deslizar el cierre del vestido, sintiendo la suave piel de ella, esa piel blanca como porcelana inundada de perfectas pecas.

 La pelirroja alborotó los cabellos del chico casi por instinto, se separó delicadamente y comenzó a darle suaves besos en el cuello, provocando que él enloqueciera.

Se quietó la camisa con un rápido movimiento, tenerla así de cerca lo asía perder toda vergüenza, solo existían ellos dos y esa inexplicable felicidad.

Tú cuando mires para el cieloPor cada estrella que aparezca amor es un te quieroAbrazáme que el tiempo hiere y el cielo es testigo**Que el tiempo es cruel y a nadie quiere por eso te digoSus cuerpos desnudos se rozaban delicadamente, produciendo que pequeñas corrientes eléctricas los recorrieran.

Harry la recostó sobre el sillón con ternura, sin dejar de besarla, ella comenzó a recorrerle la espalda con los dedos trazando pequeños dibujos invisibles.

El momento era perfecto, nada podría romper la felicidad que emanaba simplemente con sentir al otro así de cerca.

La pasión aumentaba en cada beso, en cada roce.

Sus miradas se cruzaron unos instantes, el verde en el chocolate.

Sonrieron a la misma vez, mientras volvían a besarse.

Harry la acomodó bajo él y sin dejar de darle besos comenzó a penetrarla suavemente, como si fuera de porcelana y pudiera romperse en cualquier instante. Se sentía tan bien tenerla así, poder explorar casa parte de su cuerpo, se movió delicadamente disfrutando del contacto.

Ginny sintió una pequeña punzada de dolor en la penetración, pero los besos del morocho y el sentirlo así de cerca apagaron todo. Comenzó a disfrutar cada movimiento, sintiendo la pasión recorrerle pidiendo más y más.

Abrazáme muy fuerte amor mantenme así a tu ladoYo quiero agradecerte amor todo lo que me has dadoQuiero corresponderte de una forma u otra a diarioAmor yo nunca del dolor he sido partidarioAbrazáme que el tiempo pasa y ese no se detieneAbrazáme muy fuerte amor que el tiempo en contra vieneAbrazáme que Dios perdona pero el tiempo a ninguno**Abrazáme que no importa saber quien es unoSe separaron lentamente, sin cortar los besos, sonrieron.

-Otra vez-Susurró Ginny seductora en el oído de su novio.

Harry obedeció, disfrutaron aún más esa segunda vez, soltaron gemidos de placer mientras se volvían uno solo.

Las uñas de la pelirroja se clavaron en la espalda de él mientras este le besaba el cuello.

Los besos y caricias continuaron un largo rato más, hasta que al final la pelirroja terminó cayendo rendida en los brazos de Harry.

El morocho la observó detenidamente, todo de ella le parecía demasiado perfecto. Desde su largo cabello pelirrojo hasta la pequeñas pecas que decoraban su rostro.

-Feliz San Valentín, pelirroja-Susurró con una sonrisa.

Depositó un suave beso en la frente de Ginny y la acomodó en sus brazos, cayendo rendido él también.

Abrazáme que el tiempo pasa y ese no se detieneAbrazáme muy fuerte amor que el tiempo en contra vieneAbrazáme que Dios perdona pero el tiempo a ninguno**Abrazáme que no importa saber quien es uno

*¡Hola a todos!**Primero, gracias por los 7 comentarios :D me hicieron muy feliz.**Espero les guste este capítulo, es la segunda vez que escribo de ellos, la verdad siempre me gustaron pero al escribir me enamoré completamente, son tan lindos :)**No estaba pensado como song-fic pero terminó saliendo así, la canción es "Abrázame muy fuerte amor" de Marc Anthony.**Besos y nos vemos en los comentarios :)PazP.D: En el otro capítulo me olvidé pero la canción era "Sin miedo a nada" de Axel Ubago.*P.D: ¡Me olvidaba!, la ropa de Ginny es esta: