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Harry Potter y la segunda gran guerra — capítulo 1

Harry Potter fan fic by Sherry

Hola! Es el primer fic de HP que publico, espero que os guste, primero unas cuantas aclaraciones:

“…” entre comas: Cuando habla un personaje

… entre puntos: Cuando piensa un personaje

(NA): una palabra que necesita una explicación, estarán al final del capítulo, en las aclaraciones.

Pues ya está, os dejo con el capítulo ;-)

HARRY POTTER Y LA SEGUNDA GRAN GUERRA

Capítulo uno: El sueño de Dudley

Harry se había pasado todo el verano pensando en lo sucedido el curso pasado. La profecía, la muerte de Sírius, las peleas con Cho, el gigante Grawp, la tela del Departamiento de Misterios y las voces de su interior… Pero ya no guardaba esperanzas de que Sirius pudiera volver. Nick-casi-decapitado le dijo que él nunca vendría. Después habló con Luna, que le dijo que si no había oído las voces detrás de la tela, y que ella no estaba triste porque sabía que volvería a encontrarse con su madre algún día. Harry se sintió desconcertado: Nunca se había tomado con seriedad a Luna, pero aquella vez intuyó que era diferente de cuando hablaba de los espíritus del fuego. Sin saber por qué, el nudo que tenía en el estómago se deshizo un poco. ¿Tendrían algo que ver las voces con el supuesto Reino de los Muertos? ¿Sirius estaba allí? ¿O todo era un invento por parte de Luna y su padre para que no se sintiera tan mal? En realidad se sentía culpable por haber despreciado a Luna como todos, pero ahora sería diferente.

Harry se levantó. Le habían despertado los picoteos de Hedwig en su mejilla.

“¡Hedwig, para! ¿Qué haces…?”

Entonces vio una carta en la pata de Hedwig. Pensó que sería de Lupin, Tonks y compañía, que le habían enviado miles de cartas desde Junio para preguntarle si los Dursley lo trataban bien. Pensó que podía esperar hasta mañana para leerla, pero entonces vio “Ron Weasley” escrito en el remitente. Cogió la carta y la leyó:

“Hola, Harry,

Espero que estés bien. Siento que aún estés aquí… Mi madre le ha pedido permiso a Dumbledore para que vengas, y él se lo ha dado. Hace mucho tiempo que no vienes a casa, además, estarán Bill y Charlie. Y también Percy. Sí, ¡por fin este idiota nos ha pedido perdón! Se presentó un día en casa como si nada, nos pidió perdón y mamá enseguida lo abrazó. Pero yo no pienso perdonarle, ¡almenos hasta dentro de diez años!

Supongo que te has dado cuenta que dentro del sobre hay polvos flu. Es que… Papá prefiere que vengas tú, si no te importa. Él y mamá están muy ocupados con esto de la Orden y nunca se pasan por casa. Cuando quieras, vente. Tengo que esnseñarte la tienda de Fred y George y la nueva novia que se ha echado Bill.

Ron”

Harry se quedó mirando la carta atónito. En el último mensaje que Harry le había escrito le había preguntado bien claramente si sabía dónde estaba Hermione. Y la respuesta de eso, no estaba en ningún lado… Quizás no lo supiera…

También era un poco extraño el tono que había hecho servir para escribir la carta. Harry notó que aquello de “la nueva novia que se ha echado Bill” lo había escrito con mala letra y mucha rapidez, como si no lo quisiera contar. En general, había notado a su mejor amigo un poco distante; supongo que no sabía que decirle que no estubiera mínimamente relacionado con “Sírius Black”. Y Hermione… Ni siquiera le había escrito. Bueno, por su cumpleaños le envió unas galletas y una nota minúscula en que sólo decía: “¡¡Felicidades, Harry!! De Hermione”.

Pero aún las circunstancias, tenía ganas de volver a verles y de saber todo lo que había ocurrido en el mundo de los magos. Lupin no le explicaba nada en sus cartas… ¿Eso quería decir que Voldemort había asesinado durante el verano?

Tengo que saberlo… pensó Harry. ¿Cornelius Fudge habrá rectificado su error delante de todos? ¿Se habrán escapado Lucius Malfoy y compañía de Azkaban?

Harry, a diferencia del año pasado, no se había movido casi de su habitación. Los Dursley le ignoraban, pero le llenaban un poco más su plato de comida y le lavaban las mantas y la ropa; supongo que por la amenaza de la orden hacia ellos.

Harry decidió que mañana mismo se iría, no tenía por qué aguantar a los Dursley si podía estar con Ron y sus hermanos en la madriguera. Dio una galletita a Hedwig y se dispuso a dormir. Cerró los ojos y… oyó unos gritos. No era él, y tampoco estaba soñando. Los gritos venían de la habitación de al lado. ¿Dudley? Estaba gritando en sueños… Se levantó con cautela y abrió la puerta del cuarto de su primo.

“¡Eh! ¡Dudley, cállate!” murmuró Harry. Pero Dudley no podía escucharle, su cara estaba sudada y movía los brazos frenéticamente. Harry se acercó a él.

“A-Aléjate… Vamos… P-por favor… Déjame en paz…” murmuraba Dudley.

¿Qué estará soñando? pensó Harry riéndose de que su primo estuviera sufriendo.

“N-No me quitéis la felicidad… No os quitéis la capucha… Dejad a mi madre en paz… ¡¡No me deis el besooooo!!” Dudley se despertó de golpe y respiró profundamente para tranquilizarse. “No me déis el beso… No me dejéis sin alma…”

A Harry el corazón le dio un vuelco. ¡Dudley estaba soñando con deméntores! Y parece que recordaba lo que le había sucedido el año pasado… Su madre también estaba… Quizás, Dudley había oído a su madre, como él oía gritos de su madre y la voz de su padre cada vez que se acercaban los deméntores…

Dudley volvió a dormirse. Al acto volvió a soñar en ellos y a murmurar en sueños. Harry, aunque despreciara a su primo, sabía que era muy desagradable pensar en los deméntores, así que pensó en decirle a Madame Pomfrey que le diera una poción para no soñar para dársela a Dudley, pero luego pensó que Dudley difícilmente se fiaría de un líquido que le enviaba él. Bueno, ya vería lo que hacer otro día. Harry volvió a la cama y se durmió en el acto.

Al día siguiente se levantó temprano, para no tener que dar explicaciones a los Dursley. Preparó su bagul en pocos minutos, cogió la jaula de Hedwig y la varita, y finalmente el sobre de la carta de Ron, lleno de polvos flu. Bajó a la cocina arrastrándolo todo, gargoteó una nota a los Dursley (de todas formas, si veían que había deaparecido, no se preocuparían por él sino todo lo contrario) y lanzó los polvos al fuego. Cogió todo su equipaje, y se adentró al fuego gritando: “¡A la madriguera!”. Todo se disolvió y volvió a aparecer. Ya estaba en casa de los Weasley. Delante suyo topó con Fred y George, que parecían burlarse del aspecto de Harry (todo lleno de ceniza).

“Harry, suerte que eres tú, nos habías asustado…” dijo Fred, simulando estar nervioso y asustado de veras.

“¡Oh, Harry! ¡Qué ganas tenía de verteee!” gritó George, imitando a su madre.

Harry les saludó con una sonrisa. Ahora que los señores Weasley no estaban por casa, la casa estaba aún más desordenada de lo normal.

“¿’Agui?” una voz familiar le llamó.

“¿Fleur?” dijo Harry atónito. Una Fleur mucho más guapa apareció por la puerta, seguida de Bill Weasley, que llevaba el pelo aún más largo que el año pasado.

“¡Hola! ¿Cuánto tiempo, vegdad?” dijo Fleur, dándole un abrazo.

“P-pero Fleur… ¿Qué haces aquí…?”

Fleur sonrió ampliamente y se sonrojó.

“Er… Bueno, es que…” empezó. Pero fue interrumpida por Charlie.

“¡Ya tengo los círculos preparados en el campo, Ron! ¿Ha…Harry?” dijo, sorprendido.

“¡Hola, Charlie! ¿He venido demasiado temprano?”

“No, no, pero no te esperábamos todavía” dijo Charlie sonriendo. “Pero mejor, así jugarás con nosotro a quidditch. ¿Pero dónde está Ron?”

“Estoy aquí. Hola, Harry” dijo Ron con una débil sonrisa. “¿Te vienes a jugar al quidditch?”

Harry asintió, y sacó la Saeta de fuego del baúl. Cuando se disponía a subir todo su equipaje, Fred y George negaron con la cabeza y dieron un golpe seco con su varita gritando: “¡Locomotor, equipaje!”. El bagul y la jaula de Hedwig se movieron flotando en el aire.

“Ya somos mayores de edad, Harry” dijo George giñándole el ojo. “Podemos hacer magia en vacaciones”.

Harry se encaminó hacia el turón donde siempre jugaban a quidditch todos juntos. En el aire había tres círculos rojos flotando, a modo de canastas. Allí, practicando con una bola roja parecida a una quaffle, estaba Ginny.

“Hola, Harry…” dijo Ginny con una sonrisa, y él se la devolvió.

“Venga, hacemos dos equipos” dijo Fred.

El partido estubo muy ajustado. Aunque Ron, de portero, hizo muchas paradas espectaculares (se notaba que había practicado durante el verano), Ginny era muy buena anotando y consiguió muchos puntos. Y Charlie voló muy bien; Harry intuyó que aún le faltaba mucho para alcanzar el nivel de “El legendario buscador Charlie Weasley”.

Cuando volvieron, Harry se sorprendió de ver a Percy tranquilamente leyendo el periódico.

“Buenos días, Harry” dijo él, como si nada. Supongo que no se recordaba de todo lo que había dicho de él el año pasado… Y es que Percy aún tenía orgullo.

“Hola, Percy” contestó Harry bruscamente. “¿Aún trabajas de secretario de Fudge?”

Percy se sobresaltó: “N-No, no. Ahora estoy de jefe del Departamento de Regulación y Control de Seres Mágicos” contestó recuperando su tono orgulloso habitual.

“Nada que ver con nuestra tienda, por cierto” dijo George en voz baja. Percy le oyó y le asesinó con la mirada.

“¡Es verdad! ¿Cómo os va?” preguntó Harry entusiasmado.

“De maravilla, Harry” dijo Fred. “Se ve que ya igualamos en ventas a la mayoría de tiendas de bromas del mundo, y todo gracias a la calidad de nuestros productos”.

“¿A eso le llamas calidad?” dijo Percy. “De verdad, no sé cómo la gente compra tantos artículos de broma…”

“Lo quieras o no, vendemos más que las tiendas de tus amados libros” se rió Fred, y Percy le lanzó otra mirada terrible.

“Qué gracioso que eres, Fred” dijo Percy con desprecio. El tono que hizo servir le recordó al que utilizaba una persona para quejarse de lo que decía Ron:

“Escucha Ron. ¿Dónde está Hermione?”

Ron se atragantó. Estubo cinco minutos tosiendo y bebiendo agua, y luego se sentó con una expresión de enfado. Ginny se rió.

“Lleva todo el verano así, créeme. No sé qué le pasa…”

“Está enfadado con Hermione?” preguntó Harry.

“Sí, jeje. ¡¡Es que ella tiene una suerte…!!” dijo Ginny riendo aún.

“¿Por qué? ¿Qué pasa, Ginny? ¿Dónde está Hermione?”

Fin cap. 1: El sueño de Dudley

¡Hola! ¡¡Ya he terminado!! ¿Os imagináis dónde está Hermione? Es previsible… Si Ron está tan enfadado con ella… ;-) En este capítulo no hay aclaraciones que hacer, creo que todo se entiende bien…

¡Dejad rewievs con vuestra opinión, please! Y muchas gracias a Holly, Miaka, Sayo, Aya, Minako, Cintu, An-neechan, Bunny, Misaki, Miyu, mis sis del blog, las chicas de THS, a Elda y a Cris por vuestro apoyo y vuestra amistad ^^.

¡Nos veremos en el cap.2: Vuelta a Hogwarts!