Estoy embarazada... — capítulo 1
Genial. Siento nauseas de nuevo… ¿Por qué? Mi madre y Prim dicen que estoy mal del estomago, que se me pasara, aunque, la verdad, yo no creía eso.
Me levante y baje a tomar desayuno con mi familia. Tomamos desayuno en silencio, concentrándonos en la comida, cuando terminamos ayude a Prim a levantar la mesa y de pronto sonó el timbre.
Prim fue a ver quién era mientras yo seguí levantando la mesa, pronto volvió con Peeta siguiéndole los pasos. Me emoción tanto verlo, aunque lo había visto ayer… me saludo con un tierno beso y me invito a dar un paseo.
Salimos de mi casa y empezamos a caminar por todas las casas de la aldea de los vencedores, no hablamos, solo con tocarnos las manos nos decíamos muchas cosas… esa era la razón por la que estaba tan enamorada de Peeta, las palabras no eran necesarias entre nosotros.
De pronto sentí un dolor muy fuerte en el vientre, me retorcí de dolor por unos 3 segundos, y al final sentí que algo se movía dentro de mi… eso me robo una sonrisa.
-Katniss ¿estas bien?
-Si, no te preocupes. Pero, si no te molesta me gustaría irme a casa ya.
-Claro, anda. Yo también debo ir a la mía.
Me despedí de él con un beso y simule que me iba a mi casa. Cuando vi que Peeta entraba a la suya, empecé a correr hasta la casa de Haymitch. Cuando llegue, lo encontré tomando, como siempre, cogí una silla y me senté enfrente de él.
-Tenemos que hablar, ahora.
-¿Qué quieres?
-En primer lugar, ¿puedes dejar de tomar por un rato? Ya estas demasiado borracho.
-Si eso te hace feliz, ésta bien.
-Haymitch, creo que estoy… embarazada.
En ese momento vi como la borrachera se le pasaba de un golpe, de pronto estaba normal y me sentí aliviada porque ahora podríamos hablar más tranquilamente.
-¿Cómo es eso de que crees de que estas embarazada?
-Siento nauseas cada vez que veo comida, pero no puedo evitar comerla… y hoy sentí que algo se movía dentro y… me hizo muy feliz, la verdad.
-¿Y qué pasa con eso de que los niños no estaban en tus planes?
-Es cierto no lo estaban… pero, ahora que lo estarán, me siento feliz.
-¿Cuánto tiempo tienes?
-No tengo ni la menor idea. Y lo peor de todo es que no sé quien…
-Katniss, no sigas.
-…es el padre, si Gale o Peeta.
Sentí una respiración, sentí como de la emoción pasaba de pronto a la tristeza y finalmente a la rabia. Voltee la cabeza y me encontré cara a cara con Peeta.
-Así que no sabes quién es el padre.
-Peeta, yo…
-¿Sabes qué? Seguro es Gale, siempre lo preferiste a él ¿no?
-No Peeta, por favor, escúchame…
-Y una cosa más, no me vuelvas a buscar.
Salió muy molesto de la casa de Haymitch, y a pesar de que su casa quedaba a cuatro de la de él, escuche como tiraba la puerta y después como la pateaba. Me entraron unas ganas tremendas de ponerme a llorar, Haymitch me abrazo por detrás y me dijo algo al oído, tan cerca que pude sentir su aliento, con olor a licor.
-Te recomiendo que se lo digas a Gale y después averigües quien es el padre de ese bebe.
Lo único que pude hacer fue asentir con la cabeza, después de eso empecé a correr, a la vez que lloraba hacia mi casa. Cuando llegue, cerré la puerta y me derrumbe ahí mismo, empezó a llorar descontroladamente… de pronto sentí como unos brazos me acunaban y me consolaban suavemente, como si fuera un bebe.
-Katniss, calma, calma.
-Gale…
-¿Qué paso? Escuchamos un portazo, y después apareciste… ¿estas bien?
-Físicamente, si… emocionalmente, no.
-¿A qué te refieres?
-¿Podemos hablar a solas?
-Claro, salgamos.
-Prepararemos la cena. ¿Te quedas Gale?
-Si, gracias.
Salimos y me quede mirándolo, sus ojos, iguales a los míos y no sé porque, me imagine a nuestro bebe… igual a él. Al siguiente segundo me sentí avergonzada de mi misma por pensar en eso, porque la verdad no era segura de que este bebe fuera suyo.
-Gale, tengo algo que decirte y es muy importante.
-Te escucho.
-Te acuerdas de esa vez, en que te habían dado de latigazos, después en la noche yo estaba velando por ti y "eso" paso.
-La mejor noche de mi vida.
-Bueno ese no es lo que quería decirte específicamente.
-¿Entonces?
-Solo espero que no te molestes.
-Me estas asustando.
-Gale… estoy embarazada, y la verdad no estoy segura de quien es el bebe, cabe la posibilidad de que sea de Peeta.
-Katniss, ¿qué?... no…no… ¡no me importa! Es posible que sea padre, y encima con la chica que amo.
-¿Pero… no estás molesto?… quiero decir, también está la posibilidad de que sea de Peeta.
-Tengo la corazonada de que ese bebe es mío, nuestro.
Me sentía alegre por lo que dijo, pero a la vez culpable, ¿qué se sentiría vivir el resto de mi vida con Gale? ¿Qué sería de Peeta si este bebe fuera de Gale? O viceversa… tenía muchas más preguntas sin respuesta que rondaban por mi cabeza, me empezó a doler terriblemente.
-¿Katniss estas bien?
-Si, si, es solo que me duele mucho la cabeza.
-Debe ser un síntoma del embarazo. Vamos a tu casa.
-Claro, y hazme un favor, no le digas a mi madre, solo nosotros tres y Haymitch lo sabemos. Ya veré yo cuando sea el momento adecuado para decírselo. ¿Ya?
-No te preocupes, mi boca permanecerá sellada.
Los siguientes días Gale cuido de mí como si fuera un bebe, mi madre y mi hermana preguntaron a cada rato la razón por la cual Gale me cuidaba a cada rato, lo único que les decía era que estaba compensando por ser tan hostil por todo el asunto con Peeta. Ellas aceptaron, aunque no las notaba muy convencidas, pero después de muchos días de preguntas no volvieron a preguntar y se quedaron con esa respuesta, en paz.
Después de una semana decidí que ya era hora de saber cuánto tiempo tenia de embarazo, y así poder saber de una vez por todas quien era el padre de mi bebé.
Esa mañana salí de mi casa con la excusa de ir a cazar, pero en vez de eso me dirigí hacia el hospital para saber cómo estaba mi embarazo.
-Srta. Everdeen entonces ¿17 años y un embarazo?
-Déjeme decirle algo, deje de meterse en mi vida personal y dígame si mi bebe está bien.
-Claro, y disculpe por la intromisión.
-Gracias.
-Bueno ¿y cuanto tiempo tiene?
-La verdad no lo sé doctor, es mi primera revisión.
-Bueno, échese en la camilla.
Me eche y él me empezó a pasar una maquina por mi vientre, y en su pantalla salió una pequeña cosita que era mi bebé. El doctor se paso examinando mi vientre como por diez minutos más.
-Bueno, Srta. Everdeen, en primer lugar déjeme decirle que su bebé se encuentra en perfecto estado, según mis sospechas será niño y usted tiene dos meses de embarazo.
- Muchísimas gracias.
Salí corriendo del hospital, pensando en mi bebé, así que tenía dos meses, debía ir a decírselo inmediatamente a Gale… cuando pensé en él me di cuenta de que lo nuestro había pasado hace como tres semanas… en cambio con Peeta había estado hace dos meses aproximadamente.
¡Peeta! Él era el padre de mi bebe, era nuestro bebe, tenía que buscarlo y darle la noticia cuanto antes, le iría a preguntar a Haymitch donde podría estar…
Entre corriendo en su casa y lo encontré almorzando, con una botella de licor a su lado, mirando a la nada.
-¡Haymitch! Tengo dos meses.
-¿Excelente noticia?
-¿Es que no lo entiendes? Yo estuve con Peeta hace como dos meses, lo mío y de Gale fue hace tres semanas, no hay forma de que sea su bebé.
-¡Ay no! Esto no está bien.
-¿Qué quieres decir? Todo está bien, tendré un bebé con Peeta.
-No entiendes, no aguanto más estar sin ti, creyendo que tendrías un hijo de Gale, ahora se está dirigiendo al bosque y no piensa pasar por debajo de la alambrada.
-¿Cómo no va a pasar por debajo de la alambrada? Ahora esta electrificada todo el día, está loco…
-¿Lo entiendes ahora?
-Tengo que detenerlo… no, no puede morir ¡no!
-Katniss, deja de gritar y anda a detenerlo.
Ni siquiera le respondí, salí corriendo de su casa a buscar a Peeta, tuve la corazonada de que sucedería por la Pradera, corrí lo más rápido que pude, el lugar estaba al otro lado de la Aldea de los Vencedores. Cuando llegue a la Pradera lo vi parado a unos cuantos metros de la alambrada, tomo una gran bocanada de aire y empezó a avanzar hacia ella.
-¡Peeta, por favor no lo hagas!
Cuando estaba a unos cuantos pasos de la alambrada, escucho mi grito de suplica, volteo a mirarme y se detuvo al darse cuenta lo mucho que había corrido solo para protegerlo.
-Katniss, déjame.
-No, no lo hare. No te dejare. Por favor, solo te pido que me escuches, cuando acabe te dejare el camino libre para que hagas lo que quieras.
-Está bien. Habla.
-Hoy fui al hospital para ver cómo estaba mi bebé, el doctor me dijo que estaba muy bien, y que sospechaba que es un niño. También me dijo que tengo dos meses.
-Bien por ti. Tienes que ir a decírselo a Gale ¿verdad? Querrá saber cómo esta su hijo.
-Es que Peeta, no lo entiendes. Yo he estado con Gale hace tres semanas, y no estoy orgullosa de eso; y Peeta hemos estado juntos hace como dos meses ¿no te das cuenta? El bebé es tuyo.
-¿Qué?
-Pero, no te preocupes, ya no importa… ya te dije lo que tenía que decirte, ahora puedes hacer lo que quieras.
Le di la espalda y empecé a caminar hacia cualquier lugar, ya no importaba la verdad. De pronto sentí que alguien corría detrás de mí, me cogía por la cintura, me volteaba y me daba un tierno y muy dulce beso en los labios.
-Lo siento tanto Katniss, fui un estúpido, no debí actuar así cuando estabas hablando con Haymitch, lo siento tanto.
-Si, es cierto fuiste un estúpido, pero es imposible no perdonarte.
-Gracias… así que ¿tendremos un bebé?
-Sí, pero hay un pequeño problema.
-¿Cuál?
-Gale. Es que esta tan ilusionado con tener un bebé… bueno no exactamente un bebé, sino uno nuestro, y no quiero ver su reacción al enterarse de que es nuestro.
-Tienes razón. ¿Vamos a decírselo?
-No, primero a mi madre. Tiene que saberlo de una vez por todas.
-Está bien, vamos.
Caminamos cogidos de la mano, hablando sobre nombres, Peeta estaba ansioso por que ya naciera. Cuando llegamos a mi casa los nervios empezaron a brotar rápidamente.
-Calma, todo saldrá bien.
Sus palabras me reconfortaron bastante, saber que siempre estaría a mi lado apoyándome, me ayudo un montón. Entramos en mi casa y nos encontramos con mi madre y Prim, preparando la cena.
-Mamá ¿podemos hablar?
-Claro, hija dime.
Pero Peeta me interrumpió, se acerco a mi madre y le dijo algo al oído, a ella se le salió una lágrima y le asintió a Peeta.
-Peeta ¿qué…?
-Katniss, lo único que he hecho es pedirle permiso a tu madre.
-¿Para qué?
-Para hacer esto.
Peeta se arrodillo frente a mí, saco un hermoso anillo de su bolsillo y yo solo podía pensar en lo increíble que era Peeta y en lo mucho que lo amaba. También me alegro que tuviera el balo para pedirle permiso a mi madre enfrente de mí.
-Katniss Everdeen, con el permiso de tu madre, ¿te casarías conmigo?
-Si.
-Gracias.
Se paro y me beso, yo le rodee el cuello y le devolví el beso con mucho entusiasmo, sin siquiera importarnos que mi madre y mi hermana estuvieran viéndonos.
Cuando nos separamos, me di cuenta de que tenía que decirle de mi embarazo a mi madre, así que me volví a armar de valor.
-Mamá… gracias por darle permiso.
-No hay problema, el es un excelente muchacho.
-Bueno… ahora lo que te quería decir… veras, es que…
-Esta embarazada, lo sé.
-¿Cómo lo sabes?
-Por todos los cuidados que Gale te daba, las nauseas, al principio creí que de verdad estabas mal del estomago, pero luego me di cuenta que no era eso.
-¿Y no estás molesta?
-Katniss, no, al contrario me alegro. También supongo que el padre de ese bebé es Peeta ¿verdad?
-Sí, pero no sé como decírselo a Gale, esta tan ilusionado.
-Cariño, tienes que decírselo, ahora que sabes que Peeta es el padre, esas ilusiones están mal.
En eso sentimos que abrían la puerta, solo podía ser Gale, mi madre le había dado una llave para que entrara, esta vez los nervios casi hacían que me desmayara. Cuando Gale entro a la cocina se quedo perplejo al ver que Peeta estaba ahí.
-¿Qué hace él aquí?
-Yo lo traje.
-¿Por qué? Solo conseguirás que sufra más.
-Gale, solo hay una persona que sufrirá aquí… y eres tú.
-¿Qué quieres decir?
-Hoy fui al doctor a ver como estaba mi bebé, me dijo que muy bien y que tenía solo dos meses… nosotros hemos estado juntos hace tres semanas, lo siento pero no hay forma de que sea tu bebé.
Lo que paso a continuación fue que Gale se puso rojo de rabia, mi madre y Prim se asustaron mucho, sentí un dolor agudo en mi vientre, me puse la mano ahí, cuando el saque estaba completamente roja, después todo se puso negro.
Cuando desperté me encontré con Prim, poniéndome unas hierbas en el vientre, seguro estaba asegurándose para que no le pase nada malo al bebé. Peeta estaba mirándome, con los ojos rojos, aunque no podía saber si estaban así porque no había dormido o porque había estado llorando.
-¿Qué ha pasado?
-Mejor yo los dejo.
Prim se fue a su cuarto llorando, por alguna razón verla llorar me dieron ganas a mi también de hacerlo, pero no porque ella lo estuviera haciendo, sino porque la razón por la que ella lloraba le daban ganas a ella también, aunque no sabía cuál era esa razón.
-Has estado inconsciente por tres días.
-No me acuerdo muy bien que ha pasado.
-Gale… te dio un golpe de rabia en el vientre al enterarse de que no era su bebé, yo fui tras él, pero depuse de un rato lo perdí de vista… cuando regrese estabas inconsciente.
-¿Y mi bebé? Está bien ¿verdad?
-Katniss, el golpe fue demasiado fuerte… tu madre trato de salvarlo, trajimos al doctor que te vio, pero nos dijo que ya era… demasiado tarde.
-No, no ¡NO! ¡Eso no es posible! ¡No!
-Katniss ¿crees que yo no me siento así? Acabamos de perder a nuestro bebé, por culpa de Gale.
-Le odio, ¡le odio!... tengo que ir a matarlo.
-Eso ya no es necesario. Tu madre está en su velorio…
-¿Qué?
-Cuando lo perdí de vista, se desapareció, nadie supo de él por dos días y al tercero… bueno lo encontraron colgando de una cuerda en una casa abandonada, pero no era la tuya.
-Sigo odiándolo… quiero sentir pena, pero no puedo… me quito a mi bebé.
En ese momento me eche a llorar desconsoladamente, Peeta tardo como una hora en tratar de calmarme, cuando llego mi madre volví a llorar de nuevo, ninguno podía consolarme por tan gran pérdida… al cabo de un rato Peeta también se puso a llorar, aunque no tanto como yo, trataba de ser fuerte, por mí, pero no era tan fácil saber que acabas de perder a un hijo.
Después de ese día Peeta prácticamente se mudo con nosotras, dormía conmigo porque todas las noches tenia pesadillas con el bebé, pesadillas sobre diferentes muertes, la peor fue cuando soñé que yo misma me clavaba un cuchillo en el vientre y no sentía el mas mínimo remordimiento por haberlo hecho. Peeta no se molestaba en tener que despertarse para calmarme, lo único que quería era que estuviera bien… había noches en las que velaba mi sueño, toda la noche despierto, por mi.
Después de estar en ese plan por dos meses, decidí que no podía estar así para toda la vida, le dije a Peeta que quería ir a dar un paseo y el acepto de inmediato, alegre de que al menos estuviera tratando de superar mi dolor.
-¿Te sientes mejor?
-Mucho la verdad, gracias a ti.
-Te amo Katniss, tenía que protegerte, no dejar que te derrumbaras.
-Lo sé, tal vez es por eso que yo también te amo, siempre estás ahí para mí, cualquiera sea la razón.
Sin darnos cuenta habíamos llegado hasta La Veta, Peeta nunca había estado allí, yo sonríe por su cara de curiosidad de ver todas esas casas.
-No entiendo por qué tanta curiosidad, todas las casas son las mismas.
-Siento curiosidad porque quiero saber cuál es tu casa.
-Es aquella.
Le señale mi casa, se veía tan solitaria, extrañaba mucho ese lugar, ahí es donde yo crecí, a veces me gusta caminar hasta aquí, sentarme en el suelo de mi casa y solo pensar.
-Vamos.
Peeta me arrastro hasta adentro, había traído una bolsa con té, una tetera y unas tasas, preparo el té y solo nos miramos a los ojos mientras lo tomábamos, se sentía tan relajante hacer eso.
Cuando terminamos seguíamos mirándonos, la verdad no se qué planeábamos hacer haciendo solo eso, pero me gustaba…
Al siguiente minuto nos estábamos besando, me sentía feliz, no me importaban las consecuencias de lo que estábamos haciendo, yo quería empezar de nuevo, tratar de poder sanar mis heridas emocionales y compensar mis perdidas.
Cuando me desperté estaba echada en suelo de mi casa de la Veta, Peeta estaba viéndome con una enorme sonrisa en la boca, era la primera vez que dormía en paz, sin ninguna pesadilla.
-Sera mejor que nos vayamos, tu madre estará preocupada, acaba de amanecer.
-No creo que este preocupada, total sabe que estás conmigo.
-Por eso es que debe estar preocupada, porque estás conmigo.
-Ahhh, claro ya entiendo. Vamos.
Salimos de mi casa y nos dirigimos a la Aldea de los Vencedores, no hablamos mucho, solo estábamos cogidos de la mano.
En el camino pasamos por la panadería de la familia de Peeta, cuando olí el pan recién hecho se me hizo agua la boca, pero cuando nos alejamos del olor me entraron muchas nauseas.
Al entrar mi madre y Prim seguían durmiendo así que Peeta empezó a preparar el desayuno. Cuando bajaron no hicieron ninguna pregunta de dónde habíamos estado, que mi madre no dijera nada me hizo pensar que con todo lo que había pasado, ya no necesitaba su permiso, que ya estaba lo suficientemente madura para hacer mi vida, o sea, tener una familia.
Peeta decidió mudarse con nosotras, a mi madre le pareció una buena idea, total según ella ya había madurado ¿no? Traer sus cosas fue trabajo fácil, constaban más que nada de su ropa. Me dijo que cuando tuviéramos una familia nos mudaríamos a su casa, así poder tener más privacidad.
Después de dos semanas de su mudanza, empezó a sospechar, que estaba embarazada de nuevo, mi madre también lo sospecho, pero le dije que no le dijéramos nada a Peeta, hasta estar completamente seguras.
Esta vez ella me acompaño al doctor, me dijo que si que estaba embarazada, tenía un mes, esta vez me dijo que según sus sospechas seria niña, me emocione bastante, era lo mejor que me estaba pasando, sobre todo después de haber perdido a mi bebé anterior, ahora no había nada ni nadie que me hicieran perder a este. Cuando llegamos a mi casa estaba saltando, me lance a los brazos de Peeta y él me respondió al abrazo, aunque con mucha curiosidad por mi actitud.
-Katniss ¿Por qué actúas tan raro?
-Porque estoy muy feliz, por eso.
-¿Y a qué viene tanta felicidad?
-A que seremos papás y esta vez nada lo impedirá.
-¿De qué hablas?
-Hablo de que tengo un mes de embarazo, de eso hablo.
En ese momento me cargo, yo me empezó a reír, al igual que mi madre y Prim, me encantaba verlo tan feliz.
Los nueve meses, tengo que admitirlo, tuve miedo, esto de los niños no estaban en mis planes, sentía terror por si sería una buena madre o no; por otro lado, había días en los que Peeta se sentía feliz, otros nervioso y me cuidaba mucho junto con mi madre y Prim.
Un día estábamos cenando, todos en la mesa, cuando de repente empecé a sentir contracciones muy fuertes, eso solo quería decir una cosa: mi bebé ya estaba en camino.
Peeta me llevo hasta la mesa donde mi madre curaba a sus pacientes, me echo y pusieron no se que para calmar el dolor, ella y Prim me hicieron dar a luz, mientras Peeta trataba de calmarme, pero alguien también tenía que calmarlo a él, los nervios no estaban de su parte esta vez.
Tras 4 horas de estar echada en esa incomoda mesa, nació mi bebé, el doctor tuvo razón, fue niña. Mi madre se la llevo para limpiarla y ponerle ropa, mientras que Prim ayudo a Peeta a calmarse, después me ayudo a mí a cambiarme, me sentó en el sofá, limpio todo y de ahí solo nos sentamos a esperar a que mi madre trajera de vuelta a mi bebé.
Cuando regreso, me sentía feliz y nerviosa a la misma vez, me puso a mi bebé en brazos, Peeta lo único que hizo fue darle un beso en la frente, luego uno a mí y después se quedo contemplándola. Yo sentí que el terror de ser madre de pronto se esfumaba.
-¿Cómo la van a llamar?
-Prim, la verdad, ni idea. Tú qué opinas, Peeta
-¿Qué te parece Rose?
-Me gusta Rose. Hola mi pequeña bebé, mi pequeña Rose.
Mi madre y Prim nos dejaron a los tres solos, les pareció lo más apropiado.
-¿Cómo te sientes?
-Cansada, adolorida, pero demasiado feliz.
-Vas a ser una gran madre.
-Y tu un gran padre.
Me beso en la frente de nuevo, nos quedamos en silencio contemplando su hermosa carita, tenía el cabello oscuro, como yo, aun no sabíamos de qué color serian sus ojos, pero querían que fuesen celestes como los de Peeta.
Ahora nos mudaríamos a la casa de Peeta, para estar a solas, tener más privacidad para poder criar a nuestra bebé, nuestra hija. Pensando mejor, me di cuenta de que quería tener otro bebé, pero esta vez un niño, pero ya habría tiempo para eso, ahora solo teníamos que poner nuestra atención en este bebé, ya habría tiempo para otro más adelante.