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Hola, tio Fred — capítulo 8
Tío Fred regresa.
-Sobrino te necesitamos.- Dijo Gideon desde la puerta de la pequeña casa de Fred.
-¿Qué sucede?- Pregunto mientras se secaba rápidamente las lagrimas de su rostro otra vez se encontraba viendo la "televisión"
-Roxanne.- Dijo Lily apareciendo de repente. -Te necesita Fred yo creo que eres lo que más necesita. Ahora y siempre.
Fred se levanto rápidamente tirando todo lo que se encontraba alrededor de el la lámpara y la misma televisión. -¿Y que puedo hacer yo Lilian? ¡Soy un fantasma! ¡Estoy muerto! Ni siquiera podría abrazarla, ni siquiera podría recargarse en mi hombro para llorar pues me atravesaría.- Fred se sentó de nuevo y oculto su rostro entre sus manos.
-Ella te necesita Fred y tú también la necesitas.
-¿Qué te hace pensar eso?- Dijo Fred melancólicamente. -Yo puedo sobrevivir solo.
-Está bien, piensa lo que quieras lo único que necesitas para animar su vida y la tuya es atravesar ese televisor con esto.- Lily le lanzo un collar a Fred y salió de su casa no sin antes decir. -Nadie puede sobrevivir solo, ni siquiera un fantasma.-
Fred observo el collar que le lanzo Lily era un pequeño reloj de arena sin arena dentro con un aro alrededor del reloj. Un giratiempo.
¿Para qué le serviría eso? Uno no puede regresar el tiempo estando muerto pues el tiempo no corre igual en el mundo muerto que en el mundo vivo.
Pero en el mundo vivo si se puede regresar el tiempo. El mayor deseo de Roxanne era conocerlo y el suyo era conocerla entonces…
Si ya sabía que debía hacer con ese giratiempo.
Fred comenzó a llorar seria como si todo nunca hubiera pasado, toda la vida de Roxanne cambio radicalmente y ese giratiempo serviría….
No quería pensar en eso, atravesó la televisión con los ojos cerrados derramando silenciosas lágrimas. ¿Sería mejor hacer lo que se proponía hacer ollorar eternamente? Era lo mejor para el, era lo mejor para Roxanne.
-Hola.- Le dijo a una cabellera pelirroja que se encontraba frente al espejo de Oesed. -¿Me buscabas?
-Hola, tio Fred.- Dijo Roxanne volteándose rápidamente y yéndolo a abrazar lo abrazo, lo abrazo sin atravesarlo y el sintió el calor que no sentía desde hace tiempo desde que estaba muerto. Eran tío y sobrina, juntos de nuevo.