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Masoquismo — capítulo 2
-Ѽ Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas Ѽ-
**DISCLAIMER:**Los personajes son de la señora Stephenie Meyer, yo solo los uso para esta loca historia mía…
Recomendación Musical: Me Enseñaste- Adammo. Need- Hanna Pestle. & la que ustedes quieran!
Segunda Parte.
4 años después…
— ¡Mami!— Grito una dulce voz, despertándome de mi cabezada.
Ugh. Aquí vamos de nuevo…
Suspiré y me levante de mi cómoda y calientita cama, para correr descalza al cuarto de mi hija. Nuestra casa era grande, de dos pisos, y cuatro habitaciones. Era una hermosa casa victoriana, en un buen vecindario, con un parque enfrente. Nuestros vecinos eran agradables… o al menos algunos. El matrimonio Knightley era un poco… Anticuado. Veían con malos ojos el que sea madre soltera. Chelsea y Dimitri eran un matrimonio de mayor edad, el señor casi tenía 60 y la señora 54.
Mis otros vecinos, o más bien vecina, era Leah Clearwater, su hermano menor Seth, también vivía con ella, pero como él estaba en Universidad, se pasaba casi todo el día en el campus. Leah era una chica extrovertida y rara, cuando le veía siempre iba con un hombre diferente.
Mi compañera de casa, como le decía Renesmee, era Gabrielle Evenson, hija de Evan y Anastasia Evenson, la conocí cuando tenía casi seis meses de embarazo, en mi trabajo, todos se fueron a comer, pero yo aún no acaba el manuscrito que me mandaron desde hace dos semanas, y ella llego a buscar a James, dio la casualidad de que él era su primo.
Se sentó conmigo y empezó a platicarme de todo y nada al mismo tiempo. Me cayó bien la chica, supe que estaba estudiando baile en el Royal Academy Of Arts. Era una muy buena bailarina, sus padres se conocieron cuando tenían 18, en secundaria. Evan Evenson es uno de los más conocidos empresarios del cine, tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos, Anastasia Evenson era una publicista también muy reconocida. Su hermano, que aún no conocía, era el 'heredero' del imperio Evenson, acá en Londres eran algo como tipo la realeza.
Gabrielle era una hermosa muchacha de ojos aguamarinas, cabello rubio platinado en rizos definidos y hermoso, piel crema, alta y esbelta, el cuerpo perfecto de una bailarina de Ballet. Belle era una chica dulce y suave, amaba con locura y pasión a Renesmee. Solo tenía dos años menos que yo.
Ella se vino a vivir a mi casa por… Bueno, ni siquiera sé cómo se vino a vivir. Solo sé que pasaba mucho tiempo acá con Renesmee y siempre se quedaba a cenar, comer y a veces venía a desayunar. De un día a otro, le dije que se viniera de una buena vez, y tres años después, acá estábamos.
Gabrielle trabajaba en las obras de teatro que la invitaban a participar, pero su trabajo fue hacerse de su 'pequeña' gran fortuna, maestras de baile y un pequeño estudio. 'El Belle Baible'. No estaba segura de que significaba, pero ahí practicaba mi bebé ballet. Amaba a la tía Belle y quería ser como ella de grande.
Vaya amor que le tenía a la madre…
No es que me queje, mi hija me amaba, como yo a ella. Fue muy difícil los primeros meses… Yo ya tenía casi cuatro meses de embarazo cuando… bueno, cuando lo deje. James y Victoria me ayudaron mucho en esos casi dos meses, hasta que a mi vida llego Belle y ella fue la amiga que nunca tuve.
Me decía las cosas de frente, no se andaba con rodeos y me ayudo en todo momento, cuando mi bebé nació nunca la vi tan más emocionada como ese día, estuvo llorando durante todo el momento en que me permitieron ver a Renesmee.
Aún recuerdo cómo me sentí al aterrizar el vuelo en Londres… Y cuando les dije todo a mis amigas, la bombo exploto.
Estaba nerviosa, no lo niego. Me sentía rara, cansada, triste… Feliz. Sentía que todo lo que paso durante estos dos años me estaba cobrando factura. Fue grande la tentación de prender el celular, pero solo soporte quince minutos con él apagado, antes de prenderlo y llamar a James, sin fijarme en nada más.
— ¡Bella! — Contestó la ronca voz de mi amigo, y ahora nuevo jefe.
— Hola, James… Ya llegué, estoy en el aeropuerto.
— ¿Ya tan rápido? — ruidos— Oh, vaya, si ya van a ser las ocho… Voy para allá, linda.
Colgué, diciéndole que se viniera tranquilo. En cuanto destape mi oreja de mi celular, este vibro, avisándome de que había llegado un mensaje nuevo. Respire profundamente una bocanada de aire y vi la pantalla.
Tenía dieciocho llamadas perdidas de Edward y como cincuenta mensajes de texto de él, y entre mis amigas casi treinta. Me aventure a abrir una de mis amigas. Era Lauren.
Sigo pensando que esto es una mierda, deberías de ser lo suficientemente valiente y decirle lo que en verdad sientes. Esto es de cobardes.
Eres una cobarde.
Regresa, por favor! Estamos muriendo sin ti, Bella!
Lauren.
Me mordí mi labio para no llorar, leí unos cuantos de mis amigas y estuve a punto de llorar. Pero me controle y solo decidí contestar uno.
Lauren,
Sabes que esto era necesario. Lo necesito.
En cuanto me instale y este un poco mejor (que lo dudo mucho, pero bueno…) Te hablare, tengo que contarte algo… Y será mejor que reúnas a todas las chicas ese día… Es una… Gran noticia.
Las quiero, por favor, no le den ninguna información mía a Edward. Pronto les hablare.
Bella.
Escribir su nombre ese día, fue doloroso. Cuando James llego a por mí, me recibió con un gran abrazo y me llevó a su casa, donde Victoria y él me hicieron una cena de bienvenida, agradecí el gesto, ya que me moría de hambre. Y a partir de hoy, comería por dos.
Al ser más noche, me dejaron dormir con ellos ese día, en cuanto pegue la cabeza con la almohada, una gran tristeza se apodero de mí, y no pude reprimir las ganas de llorar también.
Las imágenes de todo el día, la noticia… Todo se me juntaba, y llorando era la única forma de desahogarme, cuando era ya muy entrada la noche, pude dormir.
A la mañana siguiente, me desperté con un dolor insoportable de cabeza y cuatro llamadas perdidas, dos de él y dos de Lauren. Suspire, tomando mi celular, calcule la hora y haya debía de ser noche. Marque el número de Lauren y espere a que contestara.
— ¡Bella! — Grito en cuanto contesto.
— ¡Bella! — Reconocí las voces de mis amigas y supe que estaban todas.
— Hola, chicas— Pude contestar en voz baja.
— Bella, por favor, regresa… Te necesitamos — Rogó desesperada Rose, me dolió escucharla así, yo la quería como una hermana más.
— Saben que no puedo.
— ¿Por qué? — Pregunto demandante Alice — ¿Por qué no puedes regresar? Bella, deberías de ser más valiente…
— Alice, se acaba de casar, yo no puedo hacer nada… Y no lo voy a hacer, por mi bien. Por nuestro bien
Me toque involuntariamente la panza y suspire, hasta ese momento vi la realidad de mis palabras. Estaba embarazada. De Edward Cullen.
— ¿Por su bien? Bella, Edward está destrozado, cómo casi todos, tu papá está triste, Sue también. Nosotras no sabemos que hacer sin ti. Edward está deprimido, y Tanya confundida y herida de que te hayas ido, en su boda… Amiga, esto no es por su bien, es solo por el tuyo. Por egoísmo— Deje que Alice sacará todo, desde el primer momento en que vi cómo se mordía los labios para no decir nada, cuando le dije la verdad entre Edward y yo, supe que no quería decir lo que pensaba.
— Alice, estoy embarazada. — Al mal paso darle prisa— No puedo enfrentar a mi hija o hijo ante esto. No sería justo para esa personita, a partir de ahora, ya no puedo pensar en mí misma. Tengo cuatro meses de embarazo y en esos casi cuatro meses, no me he cuidado como se supone. Así que sí, lo hago por nuestro bien.
El silencio en la otra línea me alarmo, reflexione mis palabras y las note normal. Solo que, bueno… Dije todo de un tirón. Creo que fui demasiado cruda.
— ¿Bella? — La frágil voz de Lauren me regreso a la realidad.
— ¿Sí?
— ¿Embarazada? — Susurró apremiante Rose.
— Sí, y no pueden decir nada. Acá en Londres encontré trabajo, y un buen departamento. Me quedaré a vivir aquí, y no quiero que nadie, solo ustedes y mi padre y Sue, lo sepan. Edward no se puede enterar de esto. Prohibido hacerlo.
— ¿Voy a ser tía? — Me pregunto incrédula Alice.
— Sí, Allie, en cinco meses tendrás en tus brazos a una niña o niño.
— Seré tía…— Silencio— Seré tía…. ¡Oh, Santa mierda, seré tía!
Me reí por primera vez en varios meses de la reacción de Alice, después de eso, hable un poco más con las chicas y decidimos que no hablarían de eso con Edward, solo los Señores Cullen y mis padres. Alice me dijo que ella se lo explicaría a sus papás. Yo tenía que explicarle a Sue y Charlie este embarazo.
Un mes y medio lo pase bien, tranquila y preocupada, hasta que conocí a Gabrielle.
Gabrielle fue una chica dulce, ella me aconsejo que debería decirle a Charlie y Sue cuando tuviera el primer ultrasonido donde se pudiera ver bien, que les mandará un video de mi hija…
Estaba segura que era niña, muy segura. Cuando volví a hablar con las chicas, las notaba algo raras, no les pregunte el porqué, creía saber la verdad. Tanya y Edward estaban casados. Eso debía de ser lo suficientemente raro.
Cuando recibí y pude ver a mi hija en la pantalla del ultrasonido, Gabrielle fue la que me acompaño, lloré con ella y en verdad que agradecí el haberla conocido.
Ese mismo día, les entregue a mis papás el video. Sue se había casado con Charlie hace menos de un año, ellos eran compañeros de Universidad y eran novios antes de que mi madre llegara a la vida de mi madre, fue rara la relación de Sue y Charlie, mi papá era joven y tenía una oportunidad más en el amor, él todavía estaba enamorado de Sue, así que no tardaron mucho en casarse.
Charlie y Sue, técnicamente, lloraron cuando les dije que serían abuelos. Luego les mande el video y la foto. Y como dijo Belle, los tenía comiendo de mi mano… Bueno, de la de mí bebe.
Elle me ayudó mucho cuando fue tiempo de decirles a los señores Cullen. Carlisle y Esme se sorprendieron de lo que había hecho, pero no me despreciaron ni nada. En realidad hasta la señora Cullen estaba de mi lado.
— Hubiera dado todo lo que tengo para verte convertida en la nueva Señora Cullen. Adoro a Tanya, pero te amo a ti, Bella… Te prefiero como nuera.
Las palabras de Esme me tomaron por sorpresa, Carlisle me dijo que me cuidara mucho en el embarazo, les presente a Belle, como lo había hecho con mi padre y Sue. Belle fue adorada por Esme, le encargo cuidarme y Carlisle le dijo que no podía dejarme caer en la depresión. Le dije que por mi bebe nunca lo haría.
Meses después, Renesmee Carlie Cullen nació en el St. Clements Hospital, el 20 de Agosto, a las doce en punto de la madrugada del día 20. Ese día, Belle estuvo a mi lado siempre, al igual que Leah, mi vecina.
Ella era una buena mujer, joven y bella. También ella se enamoró de la persona equivocada. Sam Uley, estuvo dos años con él en la Universidad, hasta que su prima Emily llegó y técnicamente se lo robo, Leah se salió de esa universidad y termino su carrera de Diseño Gráfico. Se trató de olvidar por completo de Sam, fracasando estrepitosamente. Al menos ya éramos dos las que entendíamos ese sentimiento profundo de dolor.
Mis padres llegaron a la semana, con los Cullen y mis amigas, inclusive con Emmett y Jasper. Su visita me encanto y me hizo sentir como en casa. Lauren y Belle no se llevaron muy bien que digamos. Pero después de ver Lauren, como Belle me trataba y saber todo lo que me ayudo, ella también fue su mejor amiga.
Belle estaba encantada con mi familia. Se veía feliz, sabía por ella que sus padres estaban en crisis matrimonial en ese momento, ella solo se dedicada a sus estudios, pero era difícil teniendo a tus padres gritándose por cualquier cosa. Su hermano, que era el único que la ayudaba y el mayor, seguía en París, terminando su carrera Administrativa.
Esa fue una de las cosas que también la hicieron venirse a vivir con nosotras. No soportaba cada día que sus padres se gritaran por una gran estupidez, ni que ante los demás, fueran la familia ideal. Era demasiado para ella, su madre siempre le estaba criticando tanto su peso como su carrera, su padre nunca estaba con ella y eso me hartaba genuinamente. Los señores Evenson eran agradables con mi hija, pero yo sabía que ellos creían que yo era una mala influencia para su hija, pero Belle se rebeló ante ellos y por eso vive conmigo. Otra buena razón.
Renesmee se había enamorado del Ballet cuando vio a tía Belle bailar El Cascanueces. Desde ese día, no ha dejado a Belle en paz hostigándola a que le enseñe ballet, tuve que meterla al estudio de Belle, aunque ella feliz de la vida con Renesmee. Mi hija era para Belle la hermanita que nunca tuvo.
Mi hija era una belleza, tenía la cara de su papá, y su cabello, fusionado con lo rojizo del mío, era perfecta. Sus ojos avellana verdes eran hermosos. Eran una combinación entre los míos y los de él. Ella era una fusión de nosotros.
Solo que era una pequeña cobarde que odiaba las tormentas y no tener a tía Belle cerca, le asustaba. Gabrielle estaba ensayando para la obra El Lago De Los Cisnes, ella sería la principal, así que llegaba un poco tarde. Renesmee dormía tranquila cuando veía a Belle llegar, al parecer mi hija nació con los 'poderes de visión' de su tía Allie, ya que ella presentía las cosas que estaban por pasar. Por muy raro que parezca.
Renesmee era muy valiente en muchas cosas, pero para otras… Era una pequeña cobarde que quería a su mami y a su tía con ella.
Y mi linda hija había visto una película que terminantemente le prohibí ver desde hace una semana, pero la señorita no entendió y ahora ya no puede dormir sin su león de peluche. Desde hace tres días.
Ese peluche Edward me lo había regalado cuando cumplí trece años… Pensé que era un bonito recuerdo de él y algo que mi hija podría tener de su padre. Pero su peluche se rompió por estar ella jugando con él y unas tijeras… No tengo idea de que fue lo que paso, solo sé que mi bebe llego corriendo conmigo, llorando desconsolada, y me dijo que su león estaba muerto… Y sip, estaba descabezado.
Lo estaba arreglando cuando me quede dormida. El grito de mi hija me despertó.
— ¿Qué pasa, bebé? — Pregunte entrando en su cuarto, la noche era fría y muy oscura y para molarla, estaba lloviendo horrible. Me preocupe por Belle.
Ella estaría ensayando hasta tarde, pero esta tormenta no me gustaba. Y Renesmee estaba muy nerviosa. Algo me decía que pasaría. Tuve que prender la lámpara de
— Tuve una pesadilla, mami…— Murmuro ella.
— ¿Qué pasa? — Me acosté con ella y se abrazó a mi cintura— Cuéntame, hija.
— Soñé que tía Belle tenía un accidente y molía… Yo no quielo que muela, mami. Ni tú ni ella. No las quelo peldel.
Mis ojos se llenaron de lágrimas y la abrace más fuerte.
— No nos perderás. Tía Belle está ensayando para ser una bella bailarina, como la princesa Giselle, ¿te acuerdas, bebé? — Ella asintió, le seque las lágrimas que aún tenía y me moví para agarrar papel y limpiarle su nariz de botón, rosita por el llanto— Bueno, ella será Giselle. Y ¿Cómo es la princesa?
— Pelfecta…
— Así es, la tía Belle debe de estar perfecta. Debe de ser hermosa.
— Pelo ella es helmosa… Cómo tu, mami.
— Gracias, hija… Ahora, duérmete. Mañana haré panques.
Mi hija sonrió pero el brillo en sus ojos me advirtió que no solo soñó eso, sonreí cómplice y me reí de Renesmee cuando ella me miro pilla.
— ¿Qué más escondes, pilluela? — Le pregunte juguetona.
— También soñé con un señol de ojos veldes que me decía que nos buscó pol mucho tiempo… Pensé que ela mi papá. Cleo que ela mi papi, mami.
Nunca le había mentido a mi hija sobre su padre, siempre le dije que por algunas cosas no pudimos estar juntos. Le mostraba fotos de él y ella me decía que su papá era muy guapo. Nunca le conté sobre Tanya, o al menos de ella como su esposa. Hasta hace unos meses, le dije que su papá se había casado cuando yo me enteré que estaba embarazada, por eso que cada 14 de Febrero me sentía mal. Ella me abrazo y me dijo que algún día su papá regresaría con nosotras.
Los sueños de mi hija a veces se hacían realidad, es por eso que me tense cuando dijo lo de Belle, pero no pude articular palabra cuando ella me dijo eso, mi hija me veía inocentemente, esperando que dijera algo pero yo no podía.
Tuve que dejar de ver a mi hija y tomar varias bocanadas de aire antes de volver a ver a mi hija.
— Bueno, nada es imposible. Tal vez algún día, bebé…
No pude terminar la frase, simplemente no podía. Hablar de Edward era doloroso, pensar en él, recordarlo… Era un tormento. Siempre tenía que sonreír durante el día, pero en la noche es cuando más resentía su ida…
Desde el día en que dormimos juntos, toda la noche, nunca pude olvidarme de sus brazos alrededor de mí.
— ¿Algún día lo velemos? — Pregunto mi bebé en voz baja.
— Tal vez, Renesmee.
Sonreí ante mi hija y ella me regreso la sonrisa esperanzada, le di un beso en la frente y me abrace a ella, durmiéndose prontamente.
Durante unos minutos, no pude más que recordar la sonrisa de él, su voz, su risa… Sus brazos, sus besos… Todo. No lo podía olvidar. Era imposible aunque hayan pasado cuatro años…
Suspire e intente pensar en otra cosa, pero las palabras de mi hija regresaron. Ella dijo que Belle sufriría un accidente. Y ella no llegaba, ya eran casi la una de la madrugada y no llegaba. Me empecé a preocupar.
Hace dos semanas, Belle, Renesmee y yo sufrimos un percance con la familia de Belle, sus padres fueron a uno de los bailables de Belle y se ofendieron por la 'vulgaridad' del baile.
Eran las dos de la tarde, y Belle todavía no salía a escena, Renesmee estaba impaciente por querer ver a su tía en acción. Mi hija estaba saltando en su asiento, Leah nos había acompañado. Belle había estado ensayado muy duro para este baile, era algo nuevo para ella y estaba nerviosa de cómo quedaría.
Yo la había visto ensayar y era genial. La canción era hermosa y la coreografía perfecta. Renesmee estaba emocionada, demasiado.
— Renesmee, por favor deja de moverte, te caerás— Le dijo riéndose Leah, mientras hojeaba el programa que se presentaría.
— Renesmee, hazle caso a Leah. — Añadí cuando ella no se dejó de mover. En cuanto callé, mi hija se quedó quieta, Leah bajo de golpe el programa y miró ofendida a mi hija.
— A tu madre si le haces caso, pero a mí no, ¿eh? — Dijo en son de broma. Renesmee rió divertida y justo en ese momento anunciaron que el programa empezaba.
Durante una hora, Renesmee, Leah y yo disfrutamos de unas bailes impresionantes, Renesmee amo el del ballet, ya veía a mi hija convertida en una bailarina de Ballet.
Cuando llegó el momento de que Belle saliera, Renesmee estaba más impaciente, estuvo brincando en su sitio sentada, hasta que las luces se volvieron a apagar y anunciaron a Gabrielle Evenson, Alec Volturi y Riley Biers.
El telón se levantó y la música empezó. Belle salió vestida de un vestido azul pegado al cuerpo, con falda vaporosa, cada vez que daba una vuelta, el vestido parecía volar, el escote de V era discreto y perfecto al cuerpo de Belle, su cabello rubio estaba suelto y los rizos bien peinados. Usaba unos tacos del mismo color del vestido, solo que con más pedrería y se amarraban al tobillo. Belle hizo un baile estupendo, sexy y sensual, pero fuerte y maduro. Alec fue su acompañante y Riley era el otro.
Por el baile el vestido s ele subía a mi amiga, mostrando sus piernas y por lo que pude ver, volviendo un poco torpe a Alec cuando él creía nadie le veía. Desde que Belle se enteró que Alec sería su compañero tanto en esta, como en la obra de Lago de los Cisnes, ha andado muy feliz.
Al acabar la canción, y con ella, Alec y Belle abrazados, inclinándose ligeramente y Belle arqueando la espalda, dándole el toque perfecto de caballero de película de vaqueros que le dará un beso a la damisela que salvo. Riley termino viendo a la pareja desde el otro lado del escenario.
Las luces se apagaron y el telón bajo, dando por terminado el programa todos aplaudieron y vitorearon a Belle.
El elenco salió a dar las gracias y el nombre de Belle fue muy sonado, algo que no nos esperábamos fue que Belle dio un pequeño discurso y canto. Ella era muy talentosa tanto para el baile como canto, esa canción yo la conocía. Y sonreí al recordar que el otro día, ella y yo la estábamos escuchando. Esa canción era muy cierta.
Belle se identificaba con ella, y yo también. Debía de ser fuerte, solo seguir… Porque siempre habrá montañas que cruzar y nunca darse por vencido… Por la cima… Escalar la cima y llegar más lejos de lo que crees. Renesmee se rió feliz al identificar la canción. Su manita se levantó y con un dedo señalo al cielo.
Sabía a quién se refería. Ella sabía que su abuela materna estaba muerta, y desde hace tiempo que escuchamos la canción, mi hija dijo que esa era de su abue Renné. Las lágrimas llenaron mis ojos y no lloré porque no quería, ni podía. Todos terminaron aplaudiendo y Belle agradeció los aplausos.
— Está canción es especial para mí, se la dedico a mi casi hermana, Isabella Swan, que ha sido la mejor amiga que una nunca ha podido tener.
Sonreí ante la mención, también menciono a mi hija y Renesmee se emocionada aún más.
Al ir tras bastidores, y felicitar personalmente a Belle, la felicidad se arruino. Los señores Evenson entraron la señora muy enojada, el señor con el ceño fruncido. Me sorprendí el verlos acá, ya que ellos nunca hablaban desde hace tres años con ellos.
— ¡Qué descaro de salir como una vil zorra al escenario, Gabrielle! — Grito apenas y cerro la perta del camerino, le importo poco que mi hija estuviera ahí.
— ¿De qué hablas? —Pregunto Belle enojada.
— ¿Es que acaso no sabes el ridículo que me has ocasionado con mis amistades? Dios mío, ya los imagino… ¡Oh, no! ¡Ahora todos pensaran que tengo como hija una cabaretera que vive con una mujer y su bastarda!
Y ese fue la luz verde para que Leah se llevara a Renesmee de ahí y Belle se acercara a su madre para darle una cachetada.
— ¡No tienes ningún puto derecho para que le diga así a Bella y mi ahijada! — Grito furiosa mientras miraba a su madre con odio, su padre agarró a su esposa de los hombros y veía a su hija sorprendido, su madre la veía como si ella fuera una desconocida.
— Gabrielle Elizabeth Evenson — Dijo lentamente la señora Evenson, con un toque filoso en la voz. Belle se estremeció un poco, cuando su madre la llamaba por su nombre completo, había muchos problemas — ¿Cómo te atreves a golpearme? ¡Yo soy tu madre! ¡Deberías defenderme a mí y no a esa! — Me señalo con un gesto despectivo.
Y me pregunte, ¿Por qué mierdas sigo acá? Ah, cierto. Porque no iba a dejar sola a mi Belle, con esa cosa que se hacía llamar madre.
— Y usted, no tiene ningún derecho a insultarme, a mí o a mi hija. Ni mucho menos llamarle cabaretera a su única hija — Fui mi turno d hablar, Anastasia me miró shockeada, sin creer que le haya hablado.
— ¿Cómo se te ocurre hablarme? Tú no eres más que una puta, con una bastarda, y no pienso dejar que mi hija sea igual que tú.
— Usted o conoce mi historia, ni conoce la procedencia de mi hija. ¡Ella fue hecha con amor! Y por cosas del destino su padre no está con nosotras. Pero ella no es ninguna bastarda.
La señora Evenson se rió irónica.
— Claro, amor... — Se burló. Mi sangre ardía y Belle se encontraba callada, y una mirada de desolación en su rostro, me advirtió de lo que estaba a punto de hacer. Oh, no…
Belle había estado pensado desde hace unos meses atrás cortar cualquier lazo con su familia, al tener la mayoría de edad, su fortuna e quedaría con ella. Sus padres no podrían tocarla ni manejarla a su antojo. Ni a ella ni a su esfuerzo.
— Perdone, se me olvido que usted no conoce el significado de esa palabra — Golpe bajo, lo creo. Los ojos azules de Anastasia se abrieron como platos, y Evan solo me miró sin ninguna emoción.
— Suficiente. Gabrielle — Se volteó a verla demandante, ignorando cualquier mirada de ella a su padre — Te vienes inmediatamente con nosotros. No volverás a ver nunca jamás a esta mujer o a su… hija.
Anastasia empezó a caminar hacia la salida, y con una última mirada entre padre e hija Evan también. Pero Gabrielle se quedó dónde estaba y se acercó a mí, y entrelazando su brazo con el mío.
— No, madre. — Dijo con seguridad. Anastasia se quedó parada a mitad de un paso y se volvió lentamente hacía ella.
— ¿Qué has dicho, Gabrielle? — Pregunto lentamente.
— Que no me voy con ustedes… Ustedes nunca fueron mi familia, Bella y Renesmee sí. Ellas son mi familia y a la familia nunca se le deja.
— Belle…— Hablo por primera vez su padre. Ella negó con la cabeza. Las lágrimas empezaron a salir de sus ojos aguamarinas.
— Nunca estuvieron conmigo. Siempre me dejaron con mi nana, ella es mi madre. Tú solo eres la señora que me tragó al mundo — Miró con tristeza a su madre, ella se estremeció ante sus palabras, pero negó con la cabeza — Y tú…— Su mirada se regresó a su padre — Tú solo me diste la vida… Ni una muestra de cariño. De amor… Todo era para mi hermano. Todo era para Ian. Y no estoy criticando ni refutando nada. Solo dijo la verdad. Así que no, no me voy con ustedes. Me quedo con mi familia.
Anastasia se acercó furiosa a Belle, pero ella levanto la cabeza en forma desafiante, por primera vez la vi enfrentarse a su madre, su padre solo la podía ver como si la viera por primera vez.
— Sí haces esto, dejaras de ser una Evenson para nosotros. Dejaras de tener un lugar en la familia.
— Más en los medios, ¿verdad? — anastasia se quedó callada — Ante los medios, debemos aparentar que somos la familia perfecta. Nunca dejarías que esto — Señalo a su alrededor — Lo que hemos hablado, salga de aquí, ¿verdad? Pues bien. Yo misma cortó los lazos de familia. Yo ya no soy una Evenson.
— ¿Entonces que serás? Tú no puedes hacer las cosas por ti misma. El apellido Evenson siempre te ha ayudado.
— Claro que no — Volví a hablar. Anastasia Evenson se volteó a verme con rencor y antes de que me dijera algo, también levante la cabeza desafiante — Belle siempre ha hecho las cosas por sí misma. Nunca necesito del apellido Evenson. Y ella será una Swan.
Belle me miró emocionada y asintió con la cabeza, haciendo su agarré más fuerte.
Para Anastasia, eso fue como si le hubiera dicho una vulgaridad. Se tapó la boca con la mano y entre ella hablo.
— ¡Olvídate de nosotros, Gabrielle! — Grito. Se alejó de nosotras y tomó a su esposo de la mano, jalándolo para irse. Evan solo miró a su hija una vez más y se fue. — ¡Lo lamentaras Gabrielle, y tú también, Isabella! — Fue lo último que escuchamos. Ni siquiera le hice caso.
En cuanto la puerta se cerró, belle se dejó caer en la silla más cercana. Se tapó la cara con las manos y empezó a sollozar, le puse una mano en la espalda y sobe de arriba abajo, tratando de calmarla.
— Nunca me había enfrentado así a mí… A Anastasia Evenson.
— Belle, lo que dije era cierto. Tú eres una Swan, nunca has necesitado del apellido Evenson para triunfar.
Belle levanto la cara y me miro con las lágrimas cayendo sin parar. Sonrió rotamente, me dolió tanto, que solo pude abrazarla.
— Lo sé… Tú eres mi hermana, y doy gracias a Dios haberlas conocido.
Me regreso el abrazo fuertemente y estuvimos así un tiempo hasta que la puerta se abrió lentamente y Leah y Renesmee entraron en la habitación. Mi hija corrió hacía su tía Belle y la abrazo fuertemente.
—No lloles — Le pidió con sus ojitos de cordero, solo vio una vez a Alice hacer eso, y ella los hacía a la perfección.
— No lloró, amor…— Respondió ella, sonrió ante Leah y le di las gracias en silencio, ella asintió con una sonrisa, tome a Renesmee en brazos y suspire. No sabía que hubiera echó si ella escuchaba todo lo que Anastasia dijo.
— Bueno, ya… Que el mal rato se olvide, vamos a cenar y a celebrar a Belle.
Todas sonreímos y Belle se cambió rápidamente, volviéndose a retocar, media hora después, nos topamos con Alec. Belle se sonrojo y bajo la mirada.
— ¡Oh! Hola, Belle… Bella, Leah… Señorita Renesmee — Mi hija sonrió ante Alec. Lo conocíamos desde hace casi cuatro meses, el día en que a Belle la invitaron a participar en el programa, Alec se hizo parte de la familia. Yo sabía que a Belle le gustaba Alec, y él no estaba tan lejos.
— Hola, Alec. — Saludamos Leah y yo amablemente. Renesmee rió e hizo una graciosa reverencia en mis brazos.
— Senol Alec — Sonrió coqueta. La sonrisa de Rose.
Mis amigas solo la vieron unas cuantas veces y mi hija se acordaba tanto de ellas…
— Belle, ¿estás bien? — Pregunto Alec. Belle levanto la cara y lo miró confundida. Sonrió lentamente y asintió.
— Sí, claro que sí. ¿Por qué lo preguntas?
— Porque vi a tus padres pasar, y tu madre estaba furiosa.
Belle palideció, pero negó con la cabeza.
— Digamos que ya no soy una Evenson.
Alec la miró intensamente, y con la mirada se entendieron. Alec asintió con la cabeza y nos volvió a ver.
— ¿A dónde van? — Pregunto.
— A cenar. — Contesto Leah.
— ¿Por qué no vienes con nosotras? — Sugerí, Belle me miró asombrada y sonrojada, Alec sonrió y asintió.
— Será un placer… Claro que si a Belle no le importa.
— No, claro que no... Sería genial. — Dijo Belle emocionada. Alec sonrió y le ofreció su brazo a Belle, lo tomó sonrojada y sonrió dulcemente. Leah y yo nos miramos significativamente.
Juntos nos fuimos a un restaurante italiano que estaba cerca del teatro, pasamos un buen rato, pero de mi mente, las últimas palabras de Anastasia Evenson no salían de mi mente.
Suspire desesperada, deje a mi hija acostada en su cama y corrió a mi cuarto, agarré el león que estaba tirada en la cama y justo se cayó una fotografía, la tome confundida y al verla el león se me cayó a la cama.
Era una foto donde él y yo estábamos abrazados, acostados en mi cama, solo con los piyamas, habíamos tomado esa foto cuando me compré una cámara nueva, dos meses antes de que Tanya y él se comprometieran. Yo tenía el pelo revuelto y una gran sonrisa, él tenía una mano extendida y la otra alrededor de mi cintura, su cabello revuelto daba a entender que hubo sexo mañanero.
Los dos teníamos una gran sonrisa, y un brillo especial en los ojos. Mis ojos se llenaron de lágrimas y las palabras de mi hija regresaron de golpe a mí. Un sollozo escapo de mis labios y eso me hizo regresar a la realidad.
Me sequé las lágrimas que se lograron escapar y corrí de nuevo al cuarto de mi hija, con el león y la foto en mis manos. Deje el león al lado de Renesmee, y apague la luz. Mi bebé dormía profundamente.
Salí lentamente de su habitación, cerré con cuidado y me recosté en la pared de enfrente, poco a poco me deje caer, sollozando en silencio. Acerqué la foto a mí pecho y mis rodillas también. Lloré en silencio, como desde hace años que no lloraba.
Mi embarazo fue hermoso, descubrí que podía contar a por todo con Belle, también sentí ese amor de las madres encinta, sentí a mi bebé crecer en mi vientre… Pero también sentí una tristeza infinita. Yo estaba disfrutando de nuestra hija, y él no…
Yo la estaba viendo crecer, sentir… Y él sencillamente ni estaba.
Suspire profundamente y me paré con esfuerzos. Camine a mi habitación y cerré la puerta lentamente. M habitación se parecía a la que tenía en mi casa de Seattle, pero un poco menos grande y de colores sofisticados, muebles de madera caoba y un bello balcón. Yo misma había comprado todos mis muebles, con ayuda de Belle…
Camine hasta los pies de mi cama y gatee hasta llegar a las almohadas, me deje caer en ellas y apague la luz de la mesita, poco a poco, me deje llevar por la inconsciencia, pero entonces los recuerdos se amontonaron en mi mente.
No podía dejar de pensar en él, lo extrañaba mucho. Quería que viniera de la nada y me abrazara fuertemente entre sus brazos, quería que me hiciera suya de nuevo, que me besara como él solo sabe hacerlo y abrazarme toda la noche, dormir juntos. Que viera como nuestra hija estaba creciendo, como se convertía en una bella Swan. Una bella señorita Cullen.
Pero eso no podía ser, porque él estaba casado, por más que mi mente fantaseara con nuestra vida juntos, él ya tenía su vida con su familia. Alargue una mano y espere que me la tomara, esperé sentir su toque. Pero nada. Él no estaba aquí, por más que lo buscara, no estaba. Volví a llorar, esta vez enterrando mi cabeza en la almohada y gritando.
Lo extrañaba… Tanto que dolía.
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Un ruido desagradable me sacó de mi agradable sueño, fruncí el ceño e intente ignorarlo, se paró por un momento y suspire aliviada, cambie de posición y justo cuando volvía a dormirme, ese sonido desagradable regreso. Pero está vez lo reconocí. Era mi celular.
En medio de una nublina mental, lo cogí y conteste, al que yo pensé, era el milésimo timbrazo.
— ¿Bueno? — Pregunte con voz adormilada.
— ¿Con la señora Isabella Swan? — Pregunto una voz desconocida. Abrí los ojos un poco más y mire confundida a mi alrededor.
— Sí, con ella habla.
— Señora, hablo del Royal London Hospital.
Me alarme al escuchar que era un hospital, el sueño de Renesmee regreso otra vez a mí…. Belle… Mire asustada el despertador de mi mesita de noche y eran las tres de la mañana.
— Sí, ¿Qué pasa? — Pregunte con temor.
— La señorita Gabrielle Evenson tuvo u accidente, encontramos en su celular su número. Y el del señor Ian Evenson. Decidimos hablarle a usted, cuando el señor Evenson no respondió.
Esperen un momento… ¿Accidente? Oh, mierda…
—Disculpe, ¿Cómo que accidente? ¿Qué clase de accidente? ¿Gabrielle está bien?
— La señorita Evenson esta grave. Sufrió un accidente automovilístico. Al parecer, la lluvia le hizo que no tuviera frenos y chocó contra un poste, fue tan fuerte el golpe, que el carro quedo destrozado. Es un milagro que este viva.
Todo el aire que tenía en mis pulmones, desapareció al escuchar la explicación. El miedo se apodero de mí y casi me pongo a llorar ahí mismo.
— Salgo en este instante para haya — Fue lo único que dije antes de colgar.
Tuve que despertar a Leah y explicarle lo que estaba pasando, ella estaba confundida y asustada por Belle, pero prometió quedarse con Renesmee hasta que regresará, daba gracias al cielo por haber pedido un préstamo al banco y sacar un coche, conduje lo más rápido que pude al hospital, que estaba casi al otro lado de la ciudad, pero que malditamente estaba técnicamente cerca de donde Belle estaba ensayando.
Mi mente trabaja a mil. Había algo raro en ese accidente, Belle siempre ha sido de las que manejan despacio, y ese coche fue un regalo de su padre…
Su padre…
Oh, mierda… Que no sea lo que estoy pensando… ¿Acaso sus padres serían tan crueles como para mandarla matar?
"¡Lo lamentaras Gabrielle, y tú también, Isabella!"
Las palabras de Anastasia Evenson regresaron a mi mente, pero era imposible… Por muy mala que sea esa mujer, no creo que pueda hacerle daño a su propia hija…
Al llegar al hospital, corrí a la recepción y pregunte por Belle.
— Está en cirugía, espere en la sala y ahora mandaran llamar a alguien que sea familiar — Me respondió fríamente la recepcionista, de unos cuarenta y algo años, con el pelo teñido de rubio y ojos azules. De piel clara y un poco llenita, con grandes lentes negros.
Asentí con la cabeza y me senté en el primer lugar que encontré, cerca de la recepcionista. Casi no había gente, no… Error. No había gente, más que uno que otra persona y doctores, al igual que creí o residentes.
Suspire y enterré mi cabeza entre mis manos, pero no tuve mucho tiempo en lamentarme cuando un doctor salió con una bata azul y un gorro quirúrgico en la cabeza. Un cubre bocas no me dejaba ver su rostro.
— ¿Familiares de la señorita Evenson? — Pregunto mirando a todos lados, me levante como si me hubieran puesto un rebote y corrí al doctor. Algo en su voz me hizo estremecer, algo me hizo acordarme de… de él.
— Soy yo. Soy su hermana. — Hable en un jadeo. Él me miro a los ojos y sus ojos esmeraldas me dejaron paralizada un momento, hasta que parpadeo rápidamente y casi susceptiblemente negó con la cabeza.
—Ella esta grave. No le mentiré. El golpe fue fuerte, tiene una hemorragia interna, que estamos tratando de cortar, recibió varios golpes, el que más nos preocupa, es el de la cabeza. No sabemos con certeza que tan fuerte es…
Esa voz… Esa voz era idéntica a la de Edward. Deje de mirarlo a los ojos y los cerré, no era momento para pensar en él, sino en Belle.
— ¿Sobrevira? —Pregunte en un susurro.
— Todavía no lo sabemos, señorita Evenson, estamos haciendo nuestro mayor esfuerzo… La mantendremos informada. — Hizo ademan de darle la vuelta, pero tenía que preguntarle algo.
— Espere — Lo detuve, tocándolo suavemente del brazo, una corriente eléctrica me atravesó de inmediato, así que aleje mi mano de él— El accidente… ¿Fue…? — No supe como continuar.
El doctor suspiro y miró a su alrededor.
— La policía nos dijo que puede que haya sido intencional. Es todo lo que le puedo decir. Con permiso.
Y con eso se fue, dejándome sola, confundida y preocupada.
Esa voz era idéntica que la de él, al igual que sus ojos… Pero no, él estaba en Seattle, no en Londres, él estaba con su esposa.
Suspire, sintiéndome más desdichada que nunca. Tenía miedo. Miedo por Belle, no sabía que pasaría. Y lo que él doctor me dijo… Confirmo de alguna manera mis sospechas.
Los Evenson intentaron matar a Belle.
Con horror y furia, me deje caer otra vez en la silla donde estaba. Las palabras tanto de Renesmee como de Anastasia, no dejaban mi mente. Y sumando al doctor ese… Estaba echa un caos. Deje mi cabeza entre mis manos y suspire derrotada.
— Disculpe, busco a la señorita Gabrielle Evenson, soy su hermano mayor —La suave voz me hizo estremecer, pero en estos momentos no podía pensar en nada más que él era un Evenson.
La rabia tomo mi lugar y me levante furiosa, dirigiéndome al extraño que hablo, estaba de espaldas y su gran espalda ni siquiera me intimidó, la rabia era mala compañía.
— ¿Qué demonios quieren de ella? — Grite enojada, él se volteó a verme y todo se paralizo.
Sus ojos azules me dejaron sin aliento, al igual que su belleza su mandíbula cuadrada me recordaba mucho a… a él. El doctor misterioso volvió a mí mente, para ser desterrado de inmediato. Su cabello negro azabache estaba desordenado y parecía como si hubiera estado tocándoselo mucho. Sus labios carnosos y rojos estaban torcidos en una mueca de confusión.
— ¿Quién te crees que eres tú para gritarme así? — Pregunto enojado, me importaba un carajo que fuera guapo. Belle era mi hermana y él era un Evenson-
— Su hermana. Isabella Swan. — Dije con confianza, él me miró paralizado y después la rabia tomo partido también.
— Nosotros no tenemos ninguna hermana. Solo somos ella y yo. — Me hablo con frialdad, que me hizo estremecer, pero la hice de lado y lo enfrente.
— Claro que no. Ella corto cualquier lazo con los Evenson, ella es mi hermana.
—Yo soy Ian Evenson, hermano de Gabrielle. Usted no es nadie, señorita — Bueno, al menos tenía 'modales'.
— Sé quién eres. Eres parte de la maldita familia de mierda que la intento matar esta noche — Conteste casi gritando, viendo todo rojo. Él palideció y me miró con los ojos bien abiertos. Hasta entonces, tuve en cuenta mis palabras.
Oh, carajo.
— ¿Qué dices? — Pregunto en un susurro.
— Que tu familia intento matar a Belle. Eso dijo. — Fue lo único que pude decir.
— ¿Cómo te atreves a decir eso de nosotros, Isabella Swan? — La voz de Astasia Evenson me hizo girarme y que varias cosas pasaran a la vez.
Verla a ellos, los padres de Belle, parados a unos metros lejos de mí. Viéndome como si hubiera dicho una vulgaridad.
El doctor con el que había hablado hace rato, viéndome con los ojos muy abiertos, y sorprendido. Poco a poco se quitó el cubre bocas, pero antes de ver su rostro, se dio la vuelta y se perdió en la puerta roja que llevaba, creo yo, a quirófano.
Me confundió su actitud, pero la mano de Anastasia en mi cachete me hizo voltear a verla, furiosa.
— ¡Estoy segura de que usted mando matar a Belle, y no me lo puede negar, por qué usted sabe la verdad! — Grite, tocándome mi cachete.
Anastasia abrió los ojos como platos y palideció. Note el jadeo de Ian detrás de mí y como el padre de Belle miraba a su esposa confundido.
Y el verdadero tormento de Anastasia Evenson inicio ahí.
Sí, ok… Un poco raro… Pero tengo pensado hacerlo mini-fic, de entre 10 y tantos caps… Creo q no pasarn de los 10.
Ojala les guste & les doy las gracias a todas, TODAS, las que me dejaron un RR, 37 RR… Wow… muchas gracias!
Ojala les guste esta parte & me dejen un RR, tendrá en Pov Edward pero más adelante.
Algo sí, Edward tendrá rival. Adivinen quien es, eh? :P
Jajaja, ok, ok… Me voy… nos vemos el próximo domingo!
El sábado actualizo Mi princesa! :P
Besos!
Mariie.!
-Ѽ Travesura realizada Ѽ-