← El Yang de Draco · de
El Yang de Draco — capítulo 8
PDV AriadnaDe pronto le tenía encima de mis labios,me había callado con un beso.No podía permitir que me humillara de esa manera.Bruscamente,se separó de mi,exibiendo una casi sonrisa de triunfo. Y mi mano,rápidamente,voló hacia su mejilla. Una cachetada perfecta,fuerte,precisa.Su cara girada hacia otro lado.Había usado toda mi fuerza en pegarle,para así demostrar que era un golfo.Se giró y me miró con una sonrisa arrogante,triunfal.- ¿Te gustó? - me preguntó en un tono superior.- Nunca... nunca más...me vuelvas a besar... - me notaba la voz con pocas fuerzas,estaba ronca de ira...Y eso me sorprendió. - Jamás en tu vida...me vuelvas a tocar...Me aparté de la pared,y me marché de allí deprisa,pero sin correr.Solo lo hice al llegar al vestíbulo y subir corriendo las escaleras,pero antes de llegar a la torre de Gryffindor,me desplomé sobre el suelo,apoyada contra la pared.Y para mi asombro,comencé a llorar.¿Por qué lloraba? Había sido un beso indeseado,pero creanme,nunca me ha gustado ser humillada.Y eso,para mí,había sido la más dolorosa de las humillaciones.Me había dejado besar por la peor serpiente de todo el desierto,y mi hermana me advirtió que tuviese cuidado...Y no lo tuve.Una tras otra,las lágrimas corrían por mis mejillas,yo no paraba de llorar,mi cuerpo comenzó a temblar y enterré mi cara en las rodillas.Me dolía el corazón,el alma,empezaba a quedarme ronca de tanto llorar,pero es que no paraba,es que esa humillación me había llegado hasta dentro. De chiquita,mis padres me decían que las humillaciones se pagaban caras.Tuve muchas,pero no tan fuertes como la que he sufrido por Draco Malfoy.Me levanté como pude,me apoyé en la pared un momento,traté de respirar hondo y me marché corriendo hacia la torre de Gryffindor.- ¿Contraseña ? - me interrogó la señora Gorda con la mirada.- *Alma -*dije en un susurro,el retrato se abrió y entré.Afortunadamente,ninguno de mis amigos estaba en la sala común,así que subí por las escaleras de caracol hasta mi cuarto,cerré,me tumbé en la cama y comencé a llorar todo lo que me quedaba,quería deshacerme de todo. Pero de pronto,recordé lo que me decía siempre mi padre cuando era chiquita. *- Escuchame,Ariadna,si alguna vez te humillan... Devuélvela.Devuélvela todo lo fuerte que puedas.- ¿Y como lo hago,papá? - en aquella época,mi papá vivia con la mamá de Hermione,pero siempre venía a visitarme cuando tenía problemas.- Debes vengarte con un reto.No permitas que te pisoteen.Debes mantener la cabeza alta,darles en el punto más débil que tengan.- ¿Así podré quitarme la humillación?- Si,hija,solo así podrás sentirte mejor.Tampoco vayas a matar,sabes,pero tienes que recuperar tu orgullo.**- Te lo prometo,papá.Si me hacen daño,me la cobraré...*Alcé la cabeza,me levanté de la cama y me dirigí al espejo.Malfoy me había humillado...Y me las iba a pagar.Mi mamá decía que era muy hermosa.Tenía el cuerpo perfecto,los ojos ideales...Era hermosa.Podía ser un ángel como que podía ser un demonio en menos de dos segundos. Y se que Malfoy no iba a resistirse a mí. Volví a la cama,mientras lloraba,pero esta vez solo pensaba en la venganza de Malfoy.Iba a pagármelas,iba a sufrir mucho.Y solo me hacia falta una semana...Solo una...
A la mañana siguiente,noté un zarandeo.Era Ginny.- Ariadna,¿te vienes a desayunar?- No... no quiero... - no podía hablar,no me salía casi la voz.Había estado toda la noche llorando,y eso me costaba caro.- ¿Estás bien? Tienes los ojos rojos - me dijo asustada,y traté de sonreír.- Estoy bien...Por favor.. márchate... Quiero.. estar sola.. - y me tapé con las sábanas.- Está bien.Si necesitas algo,estaré con Harry en el campo de Quidditch tras el desayuno - me dio un beso en el pelo y salió.A los pocos minutos,me levanté,me fui al baño y me lavé muy bien la cara.Agarré mi neceser,me maquillé,me hicé una trenza y me la coloqué de diadema,me puse una sudadera,unos vaqueros cortos,las zapatillas,y bajé.Todos los chicos me miraban,pero no me importaba,salí por el agujero del retrato y caminé por los pasillos.No sabía donde tenía que ir,pero si caminaba,quizá le encontrase.Y mi deseo se cumplió en cuanto llegué al jardín. Allí estabamos los dos.Mirándonos frente a frente. Draco Malfoy había echo su aparición. Poco a poco me fui acercando a él,sin miedo,con ganas de venganza,pero disimulando,hasta que me quedé a unos centímetros de su cara.Me miró con una expresión insondable y yo alcé la barbilla.- Solo decirte... - le susurré,pero era un susurro ronco,sin fuerzas -... que te he declarado la guerra,Draco Malfoy.Vas a pagar el haberme besado como lo hiciste ayer...Voy a vengarme...Sus fríos ojos grises se entornaron.- ¿Y como lo harás,Granger? No me das miedo.- Vamos a jugar,Malfoy... Y nos vamos a divertir...Cuando haya acabado contigo no serás nada... Me acerqué más a él,y le besé.Pero no con ira...Si no con dulzura,con pasión.Fingiendo dulzura y pasión.Fui consciente de que sus manos me agarraban la cintura,y eso solo significaba que se le había nublado la razón.Le mordí el labio,me aparté y le miré.- Una semana para que caigas en mis redes...Y después de esa semana,vas a ser un hombre derrotado y consumido...Sonreí con maldad y me marché hacia el campo de Quidditch. Estaba dispuesta a vengarme de todas las maneras posibles.Iba a darle celos,iba a ir provocándole,le buscaría,jugaría con él...Iba a hacer que se hundiera en lo más profundo para no salir.
Aunque quizá lo que yo no supiese es que ese juego me atraparía a mi también,que me haría mucho daño...Pero de momento,yo buscaba venganza.Y la conseguiría a cualquier precio.