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Amado Enemigo — capítulo 13
Hola a todas!
De nuevo estoy aqui, gracias al pedido de muchas de las chicas eh decidido actualizar hoy.
Muchisimas gracias por susfavoritosy comentarios**. Se los agradezco Mucho.**
Capítulo 13
Bella POV
Me sentí como si estuviera flotando, mis piernas, mis manos…todo mi cuerpo estaba sin fuerzas, totalmente relajado, lo único que podía sentir que estaba despierto era mi intimidad, esa tenue palpitación, podía sentir el mas mínimo roce de las sabanas.
—Eres preciosa—murmuró Edward, mi corazón se infló de felicidad, acomodé mi cabeza en el pecho de Edward cuando él me acercó a su lado…su cuerpo seguía caliente, le di un beso en su torso — ¿Ya estoy perdonado? —me preguntó, entonces recordé que hace… ¿una hora tal vez?... Estaba enojada con él le di un pequeño manotazo en su abdomen—¡auch!—dijo casi riéndose. Me separé un poco de él y apoye mi cabeza en mi mano con el codo en la cama. Estaba tan guapo, su cabello revuelto, aquellos ojos verdes brillantes y una sonrisa completamente increíble.
—No, no estás perdonado, aunque fue…—me detuve… ¿que tenía que decir? *¿maravilloso? ¿Increíble? ¿Fue fuera de este mundo?...*una pequeña risa escapo de sus tentadores labios, intente mirarlo feo… ¡pero era imposible! ¿Cómo odiar al ser que te acaba de llevar a la experiencia más maravillosa?—tu sabes cómo fue—dije al fin—pero no ha sido suficiente para comprarme
—Entonces está claro que tengo que esmerarme más—me dijo en tono seductor mientras se acercaba a mi rostro, automáticamente me fui acostando hasta que sus labios me alcanzaron encendiendo nuevamente el fuego en mi intimidad.
Todo esto parecía un sueño, el beso se tornó más pasional, las manos de Edward acariciaban mi cintura y delicadamente sus dedos hicieron un camino desde mi ombligo hacia más arriba, la anticipación a su caricia hacia que mi cuerpo temblara, lo necesitaba tanto, sus dedos apenas tocaron uno de mis pezones y mi espalda se arqueo completamente buscado desesperadamente más de ese contacto.
—¿Te gusta? —preguntó mientras embozaba esa sonrisa torcida suya.
—No podrás convencerme con eso, pervertido—le dije divertida. Sonrió a un más.
Tomó delicadamente mis hombros hasta hacerme girar y quedar frente a frente acostados sobre nuestros costados, me tomo de la cintura y me acercó lo más posible a él, sentí su excitación en mi pierna, ese conocimiento hizo que mi intimidad se contrajera deliciosamente.
—Yo creo que estas muy ansiosa por que te convenza ¿no es así? —sus labios fueron a mi oreja mordisqueándolo deliciosamente.
—Yo nunca dije que tenías que convencerme de esta manera…tu eres el pervertido aquí que quiere llevarse a la cama a una joven inocente—dije mientras la punta de mis dedos recorrían su hombro, su brazo, su abdomen…despacio, quería llegar más abajo, acariciarlo, sentirlo, pero cada vez que me acercaba a mi objetivo y sentía la respiración más pesada de Edward sobre mi cuello volvía a ascender…por alguna razón aun no tenía el valor para hacer lo que mi cuerpo quería.
—No creo que lo que acaba de suceder entre nosotros sea algo común entre las jóvenes inocentes—dijo con una sonrisa en los labios. Sus manos recorrían mi cadera, mi cintura hasta delinear mis pechos. Sentía que ardía ante cada caricia.
—¿Me estas llamado indecente? —le pregunté ofendida, cada vez agarraba más valor e iba más abajo en mi objetivo, Edward cerraba los ojos y retenía la respiración cada vez que estaba más cerca y luego volvía ascender hacia arriba, Edward abrió los ojos al mismo tiempo que exhalaba el aire que había retenido.
—Por Dios, vas a lograr volverme loco—dijo mientras me penetraba con su mirada— ¿y así quieres que piense que eres inocente? —me sonroje ante sus palabras.
—Desde cuando provocar a tu marido se ha vuelto indecente—le sonreí abiertamente. Mientras mi mano viajaba más abajo hasta llegar a su objetivo, acaricié la punta, Edward exhaló sobre mi cuello enviando miles de escalofríos por todo mi cuerpo haciendo que me pegara más a su cuerpo. Se levantó de repente y se acomodó sobre mí a una velocidad imposible.
—Vas a lograr llevarme a la locura mujer—su voz salió gruesa, necesitada, sus ojos se habían oscurecidos por el deseo, mi intimidad palpito de deseo y para mi sorpresa abrí mis piernas, invitándolo a entrar, lo necesitaba tanto, Edward se colocó y me penetró con ímpetu, un gemido abandono nuestros labios ante aquella sensación maravillosa ¿Acaso había algo mejor?
Edward comenzó a embestirme suavemente, podía sentir como las miles de sensaciones se acumulaban en ese punto en especial, lentamente y tortuosamente, me aferraba a él como mi ancla a este mundo, su respiración agitada en mi cuello era otra caricia que estremecía todo mi ser. Esta vez cada movimiento que hacia parecía estar calculado para hacerme sentir muchísimo más placer.
Sus ojos se trabaron en los míos, me miraba como si él supiera cada uno de mis pensamientos y deseos, sentí como se me subía la sangre a la cara de inmediato, me dedico una de sus sonrisas torcidas suyas, mientras entraba en mí y salía despacio, tortuosamente despacio.
—Edward…por favor—le rogué….la necesidad se hacía más grande.
—¿Por favor qué? —mis ojos lo observaron, sus ojos verdes me atravesaban mientras su ritmo de sus caderas disminuía considerablemente. Le dedique mi peor mirada. Soltó una risita. —Dímelo Bella…¿Qué necesitas? —dijo burlón mientras disminuía el ritmo.
No contesté, hacerlo sería aumentar su ego hasta al máximo y ya era bastante arrogante como para darle ese placer. Cerré mis ojos porque lo que estaba a punto de hacer me daba muchísima vergüenza.
Lleve mis manos a mis pechos y comencé acariciarlos. Mis dedos tocaron la sensible punta y me estremecí. No era lo mismo que si Edward me tocara, pero igual se sentí bien. Edward paró completamente su movimiento de cadera. Presione más mis parpados obligándome a no abrirlos por nada. Mi mano fue de mi pecho hacia mi ombligo y más abajo. Ya que Edward se reusaba a darme lo que necesitaba lo haría yo. Nunca había hecho nada de esto, pero ahora que conocía el increíble placer que se siente no podía dejarlo. Mi mano hizo contacto con la unión de nuestros cuerpos y comencé acariciarme. Delicioso.
De repente Edward comenzó a moverse desesperado, retiré mi mano y abrí mis ojos. La imagen de Edward era gloriosa, sus ojos estaban oscurecidos, su boca entreabierta jalando aire, su rostro, sus hombros, su torso estaba perlado de sudor. Increíblemente sexy.
El choque de sus caderas con la mía hacia que me estremeciera de placer, podía sentirlo tan dentro, tan profundo, sus movimientos cada vez se hacían más fuertes, más profundos, podía sentir como pequeños espasmos se iban acumulado en ese punto tan sensible, mis manos paseaban por su espalda, sus hombros y por sus musculosos brazos. Un deleite para el tacto.
Me aferré a su espalda cuando sentía que me abandonaba a ese delicioso placer, Edward aumento más el ritmo, sus caderas golpeaban las mías introduciéndose tan profundamente en mi a un ritmo errático, vehemente, un gruñido salió de su garganta daba la última estocada descargándose en mí.
Se dejó caer sobre mi cuerpo. Mientras acariciaba su espalda y su respiración enviaba pequeños escalofríos por todo mi débil cuerpo. Que parecía gelatina después de tan delicioso placer.
Después de que nuestras respiraciones tomaron su cadencia normal se incorporó sin salirse dentro de mí. Me miró a los ojos, le sonreí, ese brillo en sus hermosos ojos verdes hacían que mi corazón latiera a mil por ahora.
—¿Qué tal ahora? —Pregunto con una sonrisa en los labios— ¿Ahora si estoy perdonado?
—Lo voy a pensar—le dije. Soltó una pequeña risita. Me besó dulcemente en los labios.
Se retiró de dentro de mí. Inmediatamente sentí el vacío en mi cuerpo. Sin él no estaba completa.
Me acurruque en sus brazos mientras me quedaba dormida. Después de tantas semanas estaba segura que esta noche dormiría muy bien.
¿Que tal les parecio? ¿Que les espera a Bella por la mañana? ¿Me dejan un comentario?