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Amado Enemigo — capítulo 15

ESTOY DE REGRESO!

MUCHISIMAS GRACIAS POR SUS FAVORITOS Y COMENTARIOS.

Capítulo 14

Segunda parte

Edward POV

Baje las escaleras como fantasma, no quería que nadie se diera cuenta que iba de salida.

—¿A dónde vas?—la voz de Alice me paro a pie de las escaleras.

—Al trabajo—le conteste mientras comenzaba a caminar hacia la puerta.

—¿En jeans?—pregunto atrás de mí. Me detuve. Baje mi mirada, traía unos jeans azules, una playera blanca de algodón y mis zapatos deportivos, definitivamente no iría así al trabajo.

—Tengo un traje en el carro—dije sin voltear a verla, abrí la puerta.

—¿Y Bella? ¿No va ir a trabajar contigo?—me preguntó. No iba a pensar en ella, no si quería mantener el control hasta que estuviera solo.

—Sigue dormida—conteste como si nada, salí al exterior, podía escuchar los pasos de Alice atrás de mí.

—Son casi las doce del día, ya mejor quédate—me dijo cuándo subí al auto. Baje la ventanilla para hablarle.

—Tengo un viaje de trabajo programado, no puedo quedarme—Alice arqueo una ceja incrédula, prendí el carro y salí de ahí.

No iba a ninguna parte en especial, trate de no pensar en ella, no quería desmoronarme ahora. Me detuve en una luz roja, aun no salía de la ciudad. Le marque a Jasper.

—¡Edward! ¡Hermano! ¡Que milagro que te comunicas!

—Necesito que me hagas un favor—le dije secamente. La luz cambio a verde y aceleré.

—Yo estoy muy bien, gracias por preocuparte—dijo sarcásticamente.

—Jasper—dije su nombre como una advertencia, no tenía ganas de jugar.

—Está bien—dijo rindiéndose— ¿Qué paso ahora?

—¿Recuerdas al chico que te mande a que vigilaras?

—Si, Jacob Black, ¿Qué pasa con él ahora?—el solo escuchar su nombre comenzaba a despertar ese ardor en el pecho.

—Investígame si está de nuevo en la ciudad—hubo un silencio.

—Sospechas que Bella…—comenzó a decir.

—No—lo corte— Es sólo que no la deja de fastidiar, averíguamelo ¿si?

—Está bien hermano, yo te marco si tengo noticias—colgué.

Di vueltas en la ciudad por un rato hasta que por fin me decidí y salí de ahí, encontré un pequeño hotel a varios kilómetros de la salida de la ciudad.

Entré al cuarto del hotel arrastrando los pies, cerré todas las ventanas y apague las luces. Me deje caer en la cama, mientras intentaba no pensar en ella. En lo que había pasado entre los dos.

Mi teléfono comenzó a sonar, mi corazón se aceleró en sólo pensar que tal vez sería ella buscándome. Sentí una sensación entre alivio y decepción al ver que se trataba de Jasper.

—Jasper—conteste. — ¿Tienes noticias?

—Tenías razón…está en la ciudad—me dijo. Ya lo sabía. Después de que lo había visto aquel día frente a la empresa lo había mandado vigilar a él y Bella. Pero cuando me enteré que se iba a Londres por un tiempo por un asunto familiar me había olvidado de él, hasta hoy, hasta que volvía a recordarme en el momento justo que Bella no era mía.

—Gracias—le dije secamente a Jasper. Lance el celular contra la pared destrozándolo en miles de pedazos. Una furia crecía en mí, quemándome por dentro, consumiéndome. Tenía que matarlo, quería desesperadamente desaparecerlo del planeta. Quería desaparecerlo de la memoria de Bella.

El pensar en ella hizo que mi corazón se volviera a reventar en miles de pedazos

Esta vez si me deje consumir por el dolor que sentía, era la segunda vez que me dejaba llevar por este amor que sentía por ella, solo para averiguar que su corazón no me correspondía. Golpee la almohada tratando de descargar mi frustración.

…

Salí del hotel a las dos de la tarde, conduje lo más rápido que pude y me instalé cerca de la casa de Jacob, lo suficientemente cerca para vigilarlo pero lejos para no ser visto. Lo esperé.

Mire mi reloj, dos cuarenta y seis, si Jacob prendía llegar a tiempo a su cita tendría que salir en cuatro minutos, si no, estaba acabado, porque no sabía dónde era ese maldito "restaurante de siempre".

El maldito perro salió un minuto después de su casa arrastrando su moto del garaje, encendí el motor cuando se subió, salió disparado y yo tras él.

Me pasó varias veces por la cabeza que podría darle el acelerón al carro y llevarme la moto junto con el perro que llevaba encima, pero me contuve. Me sorprendí cuando note que tomábamos el camino a casa de Charlie, pero se desvío a último minuto estacionándose en el restaurante de Jessica.

¡Claro! ¡¿Por qué rayos no se me había ocurrido?

Yo seguí y me estacione a tres cuadras más delante. Camine con cuidado y vigilando que nadie se diera cuenta de mi presencia, me metí en la pizzería que se encontraba en frente del restaurante. Me coloque en una mesa estratégica para poder observarlos, desde mi mesa podía tener una visión del Restaurante, Jacob estaba sentado en unas de las mesas de hasta atrás, era difícil pero podía verlo de perfil, sólo con un vaso de refresco delante. Mire hacia la calle, pero Bella no se veía por ningún lado.

—¿Qué desea pedir?—una chica me interrumpió de mi tarea de vigilancia.

—Una pizza chica de pepperoni—dije volviendo mi vista al restaurante, Jessica estaba en la mesa de Jacob, me tapaba la visión. La odie aún más.

—¿Y de tomar que le ofrezco?

—Coca cola—dije sin voltear. Un golpe en mi mesa me hizo brincar en mi asiento. La mano de la mesera había dejado caer bruscamente el servilletero de la mesa. La volteé a ver confundido. Sus ojos me mandaban dagas.

—Es todo señor—dijo con voz amable una vez que logro mi atención.

—Sí, gracias—me sonrió y se dio la vuelta. ¡Que chica tan rara!

Volví mi vista al restaurante, Jessica se había ido y Jacob seguía solo. Saco su celular, lo vio por un segundo y lo colocó sobre la mesa, tomó de su refresco. Mire mi reloj, era las tres quince, Bella aun no aparecía.

La chica volvió con mi refresco, esta vez me forcé a recibirla con una sonrisa. ¡Había cada loca en este mundo!

Volví mi vista a Jacob una vez que la chica se fue, seguía esperando, Bella no se veía por ningún lado. Jacob tomó su celular, tecleo en él un poco y se lo colocó en la oreja. Su boca no se movía, después de diez segundos volvió a poner el celular sobre la mesa, se acomodó en su asiento y volvió a tomar de su refresco.

Mire mi reloj, eran las tres veintiocho, una esperanza empezó a crecer en mí. La mesera regresó con mi pizza, le volví a sonreír. Esos ojos azules suyos brillaban mientras me sonreía y dejaba mi pizza frente a mí junto con la cátsup y la salsa chimichurri, se movía de tal manera que dejaba a mi vista todo el tiempo su escote y le di toda mi atención, nuestras miradas se trabaron cuando por fin se enderezó de mi mesa, fingí observar esa delgada boca suya, sonrió más cuando comenzó a alejarse, no la deje de mirar hasta que se puso roja y se metió en la cocina.

Volví mi vista a Jacob, sus dedos ya pegan impacientes en la mesa, volvió a tomar el celular, lo checo y volvió a dejarlo en su lugar. Vi nuevamente mi reloj, tres cuarenta y tres.

Sonreí, Bella no llegaría, ella era puntual, el hueco que sentía en el pecho ya no se sentía tan grande como hace un momento, Bella no quería verlo.

Más contento tome un pedazo de pizza y me lo metí en la boca, hasta en ese instante me di cuenta de la enorme hambre que tenía. Me acabe el pedazo en unos pocos segundos, le di un trago a mi refresco y volví mi vista a Jacob, tenía el celular en la oreja, su boca sin moverse, su pie golpeaba impaciente el suelo. No le contestaron, volvió a dejar el celular en la mesa después de que checo la hora en él.

Vi mi reloj también, las cuatro cinco. Sonreí, Bella no había llegado. Jacob se levantó, Jessica se acercó, le pago y salió hecho una furia, arranco en su moto y se fue. Me metí un pedazo de pizza en la boca mientras lo veía hacer eso.

Me acabé mi pizza, me recargue en el asiento totalmente lleno. La mesera se acercó, le sonreí.

—¿Todo bien?—me preguntó.

—¿Podría abusar de tu confianza pidiéndote un favor?—le dije en ese tono seductor que sabía que funcionaba y funcionó. Su rostro adquirió un rojo intenso y su sonrisa se hizo enorme.

—Cl…aro, lo que pidas—tartamudeo.

—Me he quedado sin celular y me preguntaba si…—no acabe de decir la frase cuando saco su celular de su delantal y me lo ofreció— Muchas gracias—le sonreí mientras tomaba el celular con mi mano izquierda, nuestras manos se rozaron y pude ver con claridad el momento que se dio cuenta de un diminuto detalle. Mi anillo de casado. Le sonreí más y marque rápidamente el número antes de que se arrepintiera. Comenzó a recoger mi plato y las servilletas sucias con el gesto fruncido mientras sonaba el tono de marcado.

—Diga—Era la voz de Rosalie

—Hola Rosalie, soy Edward

—Hola ¿Que paso?—su voz era amable.

—¿Bella está en la casa?

—Sí, ahora mismo está en el Jardín.

—¿No salió para nada?—pregunté.

—No, se despertó casi después de que te fuiste al trabajo, y me estuvo ayudando con la comida, hace unos tres minutos que se fue al jardín ¿quieres que la llame?

—Si por favor

—Espera un segundo—dijo mientras se escuchaba que dejaba el teléfono en algún lado. Mire hacia la chica que ya había acabado de limpiar y me esperaba parada, le sonreí, pero esta vez no me devolvió la sonrisa.

— ¿Si?—su dulce voz hizo que me olvidara del enojo de la mesera.

—Hola—mi voz salió alegre, hasta yo mismo me sorprendí. Bella me estaba volviendo Bipolar.

—¡¿Por qué no me dijiste que ibas a salir de viaje Edward?—me reclamo. Sonreí.

—Anoche mi boca estaba demasiado ocupada como para hablar—le dije, la mesera abrió los ojos sorprendida se hizo un silencio al otro lado de la línea.

—¡Eres un pervertido!... ¿Por qué no me contestas las llamadas? ¡Tengo marcándote toda la mañana Edward!

—¿Mi esposa está preocupada por mí?—le pregunté divertido.

—No, para nada, no note tu ausencia hasta que Alice me dijo que habías salido— me dijo como si nada. Sonreí, no lo decía en serio.

—Mentirosa—la ataque.

—No me importa lo que pienses Edward, no eres tan importante—me dijo— ¿Cuándo vuelves?—preguntó después de un silencio. Me reí.

—Si no te importa, entonces ¿porque te interesa cuando vuelvo?—le pregunté. La mesera se aclaró la garganta recordándome que aún seguía ahí. Le sonreí, pero de nuevo no recibí nada de su parte.

—No me digas si no quieres, no me importa—dijo enojada.

—Tengo que colgar, te llamo después—le dije apresurado.

—¡Pero me llamas Cullen!—me advirtió. Sonreí.

—Si Señora Cullen, yo la llamo—conteste divertido, resoplo, mi sonrisa se hizo más grande al imaginarme su expresión, Colgó. Le entregue el celular a la mesera.

—Te lo agradezco mucho—le dije dedicándole mi mejor sonrisa. Me miro feo y se alejó, dejándome la cuenta en la mesa.

Salí del restaurante y me apresuré a llegar a mi carro, le había dejado una propina generosa por hacerla caer en mi juego de seducción, pero de otra manera no hubiera conseguido donde llamarle a Bella.

Cuando subí al carro fue cuando me di cuenta que no podría ir con Bella, "había salido de viaje", frustrado arranque el auto rumbo el hotel nuevamente.

¿que tal les parecio?...no hay mucho drama...estaba de buen humor, jajajaja...