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Amado Enemigo — capítulo 8

Hola chicas!

Muchisimas gracias a todas por sus comentarios y favoritos.

Capítulo 8

Edward POV

Caminé torpemente hasta colocarme a lado de la puerta. Carlisle estaba a mi lado. Los invitados ya estaban dentro de la iglesia y él corazón me latía tan rápido que parecía que pronto se saldría del pecho. Respire hondo pero sólo sirvió para percatarme que también tenía la sensación de tener mariposas revoleteando en mi estómago. Jamás pensé estar tan nervioso en toda mi vida.

El sacerdote se colocó a mi lado, mientras esperábamos.

—Tranquilo hijo—poso su mano en mi hombro, solo pude dirigirle una sonrisa falsa.

De pronto el auto de Charlie entró en el atrio de la iglesia y sentí como el aire se hacía tan denso que me era difícil de respirar. Cálmate, me ordené.

Charlie salió del auto impecablemente vestido. Alice salió seguido de él. Entre los dos ayudaron a salir a Bella del auto. Su imagen me impacto que trague en seco. Su vestido blanco era tan sencillo que la hacía ver aún más inocente, unos pequeños tirantes se adherían a sus delicados hombros, una línea de piedras pequeñas de cristal bajo el pecho hacían resaltar a este, mi vista se fijó en ese detalle más del que debería, la tela se ajustaba delicadamente a su pequeña cintura mientras que caía suelta a partir de sus caderas, su cabello estaba suelto en ondas hasta caer a mitad de su espalda, el velo largo la hacía parecer un ángel y el ramo de rosas rojas me invitaban a la pasión. Simplemente me quedé sin aire mientras veía como se acercaba más a mí.

Rose que ya se encontraba ahí cuando llegue, estuvo al lado de Bella en unos segundos, la detuvo a unos metros de mi y el sacerdote comenzó a hablar, mi madre me tomo del brazo y me obligo a quitar la vista de Bella. No entendí lo que el padre dijo, se volteó y yo lo seguí por el pasillo central mientras el canto del coro inundaba mis oídos y el olor a flores me recordaba que tenía que respirar. Pronto estuvimos en el altar, mi padre ya me esperaba junto con Emmett y Jasper. Me coloqué a su lado mientras de tras de mi pasaron Alice, Rose y otras chicas que recordaba como amigas de Bella pero en ese momento sus nombres no llegaron a mi cerebro. Charlie y Bella aparecieron al final de la fila.

—Amala—dijo Charlie mientras colocaba la tersa mano de Bella en la mía, y por fin sus ojos hicieron contacto con los míos. Aunque estaban hermosos, sólo reflejaban una tristeza enorme, Jacob llegó a mis pensamientos, no sabía si sería capaz de soportar el tortuoso camino que me esperaba. Ella lo amaba de eso estaba seguro, pero aún tenía aquella esperanza de que podría quererme un poco.

Quería dejar de una vez todo esto, dejarla libre, que se fuera con él, pero me rehusaba a ver a mi padre en la cárcel, tal vez Bella no sabía la gravedad del asunto, pero Aro se encontraba sobre nosotros, cualquier error, cualquier oportunidad que le diéramos para atacarnos, estaba seguro que lo aprovecharía al máximo.

La boda fue bastante sencilla, sólo los amigos más cercanos y las personas clave para que divulgaran "nuestro amor" fueron invitados.

El sacerdote pronunció las palabras que nos convertían en marido y mujer, intercambiando las alianzas de oro blanco que habíamos escogido para la ocasión, más bien que Alice había escogido, estaba más que seguro que Bella no quería saber nada de la boda.

Estaba hecho, me había casado con Isabella Swan, el amor de mi existencia, un amor no correspondido.

El sacerdote pronuncio las palabras que confirmaban nuestra situación.

—Felicidades. Ya son marido y mujer. Puedes besar a la novia.

Tomé a Bella del brazo, la acerque a mí buscando sus labios, la tomé por la cintura y probé sus labios. Todo sucedió muy rápido, al momento de que mis labios acariciaron los suyos sentí el estremecimiento de Bella ante mi contacto, se pegó a mí y sus manos rodearon mi cuello acercándome más a ella. Ya había olvidado donde y porque nos encontrábamos ahí, solo podía sentir sus labios correspondiéndome ardientemente a mi invasión, la tome más fuerte de la cintura, no estaba lo bastante cerca mientras mi boca probaba el sabor dulce del paraíso.

Los aplausos y grititos lograron separarnos, contemple a Bella con curiosidad, su rostro estaba completamente rojo y evito mirarme a los ojos. Una emoción de alegría me invadió, tenía ganas de gritar, de cantar…tenía esperanza, ¿eso era lo que Bella me quiso decir con ese beso? ¿Qué tenía una esperanza de que esto funcionara?

Todos acudieron a desearnos la mejor de las suertes, La iba necesitar pensé.

La fiesta se realizó en el patio de la Hacienda, cuando terminó la comida, los invitados comenzaron a servirse una copa y tras el pastel de bodas la charla siguió animadamente entre los invitados, Bella evitaba a toda costa mirarme a los ojos y cada vez que la tomaba de la mano podía sentir la caliente electricidad que se producía por nuestro contacto.

Los últimos invitados se fueron pasados las tres de la madrugada. Respire hondo cuando nuestros padres comenzaron a retirarse a sus habitaciones, tome a Bella de la mano y la conduje a mi habitación. Ahora seguía lo más difícil. La convivencia.

Cruzamos el pasillo y abrí la puerta de mi habitación para ella, Bella entro demasiado despacio y se quedó a muy poca distancia de la puerta, entre y la cerré, no lo hice muy fuerte y sin embargo eso no evitó que Bella pegara un brinco al escuchar el ruido. Mis esperanzas se vinieron abajo, tal vez había mal interpretado todo, Bella sólo estaba actuando como debía hacerlo frente a todas esas personas, ahora podía ver el miedo en ella por quedarse a solas conmigo. Eso me hizo pensar en Jacob, el enojo y los celos volvieron a mí en sólo pensar en que tan lejos pudo llegar con él.

—No tengas miedo, no pensaba hacerte nada—le dije. Sus ojos chocolate me miraron por fin, en ellos había confusión—Puedes dormirte en la cama, yo dormiré en el suelo.

—No puedes, es tu cama ¿cómo vas a dormir en el suelo?

—O me duermo en el suelo o comparto cama contigo, tu decide—sus ojos cálidos me miraron por unos segundos, un rojo intenso se apodero de su rostro y de nuevo una esperanza se comenzó a formular en mi ser.

—Después de un día tan agotador como este no voy a dejar que duermas en el suelo—dijo sin levantar el rostro. Me quedé en shock. ¿Realmente ella me estaba pidiendo que durmiera con ella?

Sólo está siendo amableme dije, antes de dejar volar mi imaginación demasiado alto.

—Gracias, ven te enseño el baño—me dirigí hacia la puerta que estaba al final del cuarto—la maleta que te trajo Alice está ahí adentro. —le señale la pequeña maleta que se encontraba sobre un pequeño banco dentro del cuarto de baño. Bella me dedico una pequeña sonrisa antes de meterse al baño.

Me tumbe en la cama mientras me quitaba los zapatos con los talones. Era cierto había sido un día bastante agotador. Me quite la ropa y solo me quede en bóxer, levante las cobijas y me metí en ellas y me quedé observando las formas que se hacían con las pequeñas grietas en el techo.

El cuarto de iluminó más cuando Bella abrió la puerta del baño, revelándome a una sexy mujer con escasa ropa, llevaba un pequeñísimo short de encaje azul oscuro, su blusa de algodón de tirantitos se ajustaba perfectamente a su cuerpo y dejaba al descubierto su ombligo, trague en seco y me removí incomodo tratando de que no se notara que mi amigo allí abajo había comenzado a despertar.

—Me temó que Alice no me dio muchas opciones—dijo apenada.

—Te ves preciosa—las palabras me salieron antes de poder darme cuenta. Sus ojos me observaron por unos segundos antes de sonrojarse completamente. Levante las cobijas procurando que no se notara mi "pequeño" problema para que ella se acomodara en la cama. Caminó despacio hacia la cama y se acostó lo más a la orilla que pudo. Apagué la lámpara de la mesa de noche y me acomodé dándole la espalda a Bella, como un gesto de darle la mayor privacidad posible y me preparé para lo que sería una larga noche.

—Buenas noches—le dije.

—Descansa.

No pude dormir en toda la noche, su olor dulce, su respiración, la electrizante sensación de su cercanía hacían la difícil tarea de relajarse en un imposible.

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