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I´ll be there for you. — capítulo 8

La puerta se cerró de golpe haciendo bastante ruido. Enseguida, el potente llanto de Dánae resonó por toda la casa.

Genial, no hay nada mejor para empezar como padre que el llanto de una niña.- comentó Liam con ironía.

Las cinco cabezas se giraron para ver a Dánae, la cual tenía los ojos llenos de lágrimas y se removía  en el carrito intentando liberarse.

  • ¿Y ahora qué hacemos? - susurró Niall.

Seguro que tiene hambre.- murmuró Harry.

Ninguno era capaz de moverse y menos de hablar fuerte. Estaban estáticos viendo como la niña debatía por desatarse y bajarse del carrito.

  • A mi me da que no.- Louis hizo una mueca de asco.- Creo que es el pañal.

  • ¡Ag! Es verdad.- Zayn imitó el gesto de su amigo.

  • ¿Y ahora qué hacemos?- los chicos se miraron entre ellos buscando la respuesta en sus compañeros.

  • Habrá que cambiarle el pañal.- Liam sugirió lo obvio.

¿Alguien sabe? - todos a una miraron a Louis, él era el mayor y además tenía hermanas pequeñas.

  • Oh, no.- el de ojos azul celeste retrocedió temiéndose lo peor. - No, no, no.- el joven no pudo seguir retrocediendo porque se topó con una pared.

  • Sí, sí, sí.- murmuraron los otros cuatro recuperando, milagrosamente, la movilidad. Avanzaron hacia su amigo con una cara que daba bastante miedo.

  • El…el padre es Zayn. ¿No debería cambiarlo él? - razonó con voz temblorosa.

Cierto.

  • Me da igual que se lo cambie Louis que se lo cambie Zayn o incluso Harry.- intervino Niall, un poco harto de los llantos de Dánae.- Pero hay que hacer que se calle ya le va a dar un jamacuco.- de nuevo, todos se giraron a ver a la pequeña, que tenía la carita roja del llanto.

  • Papi, es hora de que ejerzas como tal.- Louis posó su mano derecha en el hombro de su amigo el cual le lanzó una mirada asesina.

  • Pero…- Zayn suspiró.- Está bien.- se rindió y fue a por su hija.- Ey, tranquila. No pasa nada, papi está aquí.- pero al parecer las opiniones de Dánae eran bastante diferentes a las de su padre, pues no le hizo ni caso y siguió llorando a pleno pulmón.

  • Me da que no le consuela mucho.

  • Tú calla que no estás en posición de opinar.- con cuidado, sacó a la niña del carrito y la cogió en brazos.- Vamos a cambiarte el pañal.

  • Corrección.- apuntó Liam sabiendo lo que implicaba el plural.- Vas a cambiarle el pañal.- dijo enfatizando la primera palabra.

  • Vale, pues VOY a cambiarte el pañal, el tito Liam no se contenta con nada Dánae, es un exigente.

  • Mami.- entre sollozo y sollozo de la pequeña pudieron distinguir esa palabra.

  • Mamá no está, está papá.- a Dánae no pareció hacerle mucha ilusión aquello porque su llanto se hizo más potente, si era posible.

Osito.

  • Harry deja de decir estupideces y sugiere algo útil.- reprochó Niall.

  • Tiene razón, Osito.- Louis cayó en la cuenta.

¿Dónde está? - Liam paseó la vista por el salón buscando al peluche.- No lo encuentro.

  • Puede estar en su cuarto.- el Leprechaun salió de la sala para buscar el cuarto de Dánae.- Lo tengo.- unos minutos después salió sonriendo triunfante y con el peluche en la mano.

  • Mi salvador.- Zayn, prácticamente se lo arrancó de las manos y se lo dio a la niña.

Dánae al ver a Osito dejó de berrear y sonrió un poquito.

¡Sito! - feliz, lo abrazó con todas sus fuerzas.

  • Bien, una cosa menos ahora el pañal.- suspiró el moreno al que le parecía imposible sobrevivir a otra rabieta de esas.

  • Pues ya está.- con cuidado, Zayn la levantó del cambiador.- Limpita.

  • No te ha costado ni nada ¿Eh? - Harry entró en el cuarto de su sobrina al ver que el peligro de intoxicación de aire ya había pasado.

  • No te rías, habría que verte a ti.

¿Puedo cogerla? - preguntó el rizos con timidez.

  • Es tu sobrina, tú sabrás.- con una sonrisa y ya más tranquilo el moreno le tendió  la niña a su amigo.

  • Síp, soy el tito Harry.

Sito.- presentó Dánae.

  • Ya nos conocemos o ¿te has olvidado de mí? - inquirió con falsa voz dolida el de los ojos verdes.

Harry, es muy pequeña no…- empezó Liam entrando en el pequeño cuarto.

  • No.- la pequeña hizo un par de pedorretas antes de responder.- ¡Tito Payne!

  • Me ofendes, Dánae, mira que no acordarte del tito Harry.

  • ¡Tito Addy! - canturreó.

  • ¡Se acuerda! - Harry parecía un niño pequeño, incluso más que Dánae.- Vamos a enseñarle lo que acabas de aprender al tito Niall

Liam sonrió como diciendo <>, mientras que Zayn…estaba en una burbuja de felicidad donde no existía ninguna otra cosa, él y Dánae.

  • La quiere mucho.- el joven de ojos chocolate se quedó mirando una de las fotos de Haydee y Dánae que había colgadas en el pequeño cuarto.

  • Lo sé.- Zayn paseó la vista por la habitación.

Era rectangular y las paredes estaban pintadas de azul claro, en la pared del fondo había una butaca junto a la ventana por la que se colaba la oscuridad de la noche londinense.

La cuna, de madera blanca estaba pegada a la pared de la izquierda, al otro lado de la ventana y donde esta acababa había un armario empotrado. En la cuna descansaban los peluches de la pitufa.

  • No me lo vas a contar ¿Verdad? - el moreno posó los ojos café en una foto de un pequeño bebé, que intuyó que era Dánae, en una cuna de hospital.

Se había perdido tantas cosas…en parte estaba enfadado con Haydee por ello, pero sabía que en parte se lo merecía. Le había hecho mucho daño y ese había sido su castigo.

  • ¿Qué es lo que quieres saber?- se rindió Zayn.

  • ¿Por qué la engañaste?- espetó.

  • Liam…

¡Zayn! - les llegó desde el salón.

Asustados, ambos chicos salieron corriendo.

  • Creo que tiene hambre.- Niall señaló a la pequeña, que gimoteaba con su pequeño puño metido en la boca.

  • ¿Y por eso gritas? - alterado, el moreno le arrancó a la niña de los brazos del Leprechaun.

Bueno, era eso o esperar a que gritase.- intervino Louis reconciliador.

Como si Dánae estuviese esperando que lo dijesen se echó a llorar, esta vez  por, como muy bien había dicho Niall, hambre.

Venga.- Zayn llenó la cuchara e intentó darle un poco a la niña.

  • No.- fue la única respuesta que obtuvo.

  • Esto es de lo máaas divertido.- Harry, Liam, Niall y Louis miraban la escena mientras engullían palomitas. El moreno les dedicó una mirada envenenada.

  • Dáaanae. No hagas sufrir más a papi.- intentó persuadirla, tampoco surtió efecto.

  • Sito.

  • Osito no va a comer el puré, tú eres la que tienes que comer.- era la quinta vez que la niña hacía aquello de Osito. - No te enfurruñes. Toma.- de nuevo, Zayn, llenó la cuchara y se la acercó. Dánae, colaboradora abrió la boca.- Así me gusta.- su padre les dedicó tanto a Dánae como a sus amigos una sonrisa triunfante.

Pruu.- la pequeña escupió todo lo que Zayn creía que se había tragado, poniéndole perdido.

Los chicos estallaron en carcajadas.

  • ¡No! - chilló la pequeña.

¡Louis! Vete, estoy intentando que duerma.- Zayn mecía a la pequeña que al igual que a la hora de cenar no parecía tener muchas ganas.

  • No lo vas a conseguir.- Louis sonrió con superioridad. - Sé una manera mejor. - presumió.

Adelante.- de pronto Dánae se encontró en los brazos de su tito.

  • Bien, Danie voy a contarte un bonito cuento. Un cuento muuuuy especial.- el moreno enarcó una ceja.

  • No le cuentes cosas guarras que después la traumatizas.- advirtió ganándose una mirada de advertencia. - Vale, ya me callo.

  • Erase una vez un princesa zanahoria llamada Zana, era hija de Horio, el rey de las zanahorias. Horio tenía un gran reino, era rico y quería mucho a su hijita. Era lo que más quería, le daba igual perder el reino o el dinero con tal de que a la princesa Zana no le pasase nada.

Cuando la princesa tenía 16 años, hubo una guerra y el rey, para protegerla la encerró en una torre a pesar de las quejas de su hija. Solo el rey Horio sabía dónde estaba la princesa por si alguien le traicionaba no pudiese hacerle nada. En la guerra Horio murió…

  • ¿Por qué paras? - a Zayn le había empezado a gustar el cuento.

  • Se ha dormido.

La puerta se abrió silenciosamente. Por ella entró una medio dormida Haydee. Cerró la puerta con suma delicadeza para no despertar a nadie.

  • ¿Qué tal? - al oír aquello se sobresaltó un poco, pero en cuanto vio las ya conocidas figuras de los chicos se tranquilizó un poco.

  • Medio dormida, necesito mi camita.- cerró los ojos.

  • Haydee.- sobresaltada los volvió a abrir, se había quedado dormida.

  • Lo siento.  Gracias por quedaros con ella. ¿Se ha portado bien? - aquella pregunta fue acogida por cómplices miradas y risas mal disimuladas. - Espero que eso sea un sí.

Mami.- los gimoteos de la niña les llegaron.

  • Voy a ver qué pasa.- tras decir eso desapareció por el pasillo. A los chicos les llegó la siguiente conversación.

  • A dormir, venga cariño. ¿Chupe? Creo que hay uno en mi cuarto.- un par de sollozos.- Anda vamos.

Diez minutos después los chicos esperaban en el salón.

  • Voy a ver qué pasa.- se decidió Zayn.

Al igual que Haydee, recorrió el pasillo hasta encontrar la habitación de la joven. Sonrió al ver la escena.

Una muy dormida Haydee abrazaba a Dánae que también dormía. Se quedó mirando la tierna escena un  par de minutos antes de salir del cuarto y cerrar la puerta con cuidado tras de sí.