← Historia 103949 · de
Historia 103949 — capítulo 5
Harry Potter y la Orden del Fénix
-Hermione, detesto a tu gato. -Dijo Ron cuando Crookshanks.
Capítulo 9: Las tribulaciones de la señora Weasley
-Me siento como un elfo doméstico -refunfuñó Ron.
-¡Mira, ahora que entiendes lo tristes que son sus vidas, quizá colabores un poco más con la PEDDO! -sugirió Hermione, esperanzada, mientras la señora Weasley los dejaba de nuevo solos-. Tal vez no sea mala idea demostrar a la gente lo espantoso que es pasarse el día limpiando; podríamos organizar una limpieza benéfica de la sala común de Gryffindor; y todos los donativos irían a parar a la PEDDO. Así conseguiríamos mentalizar a la gente y al mismo tiempo reuniríamos fondos.
-Yo estoy dispuesto a pagarte para que dejes de hablar de la PEDDO -masculló Ron con fastidio, pero procurando que sólo Harry oyera el comentario.
-El prefecto es Ron, no yo.
-¿Ron? -se extrañó la chica, y se quedó con la boca abierta-. Pero… ¿estás seguro? Quiero decir…
Se puso muy roja cuando Ron la miró con expresión desafiante.
-El sobre va dirigido a mi nombre -afirmó él.
-Yo… -balbuceó Hermione muy apabullada-. Yo… Bueno… ¡Vaya! ¡Felicidades, Ron! Es totalmente…
-Inesperado -acabó George haciendo un movimiento afirmativo con la cabeza.
-No -dijo Hermione ruborizándose aún más-, no es nada inesperado. Ron ha hecho cantidad de… Es verdaderamente…
Capítulo 12: La profesora Umbridge
-¿Qué pasaría -les preguntó con frialdad cuando salieron del aula a la hora del descanso (Binns se perdió a través del pizarrón)- si este año me negara a prestarles mis apuntes?
-Desaprobaríamos los exámenes de las Matrículas -contestó Ron-. Si quieres cargar con eso en tu conciencia, Hermione…
-Se lo merecen -les espetó-. Ni siquiera intentan escuchar al profesor, ¿verdad?
-Sí lo intentamos -dijo Ron-. Lo que pasa es que no tenemos tu cerebro, ni tu memoria, ni tu capacidad de concentración. Eres más inteligente que nosotros, pero no hace falta que nos lo recuerdes continuamente.
-No me vengas con cuentos -repuso Hermione, pero las palabras de Ron la habían aplacado un poco, o eso parecía cuando los precedió en dirección al mojado patio.
Hermione esperó a que Cho se alejara por el patio antes de volverse contra Ron.
-¡Qué poco tacto tienes!
-¿Qué? Pero si sólo le pregunté si…
-¿No te diste cuenta de que quería hablar con Harry?
-¿Y qué? Podía hablar con él, yo no se lo impedía…
-¿Por qué demonios la atacaste por su equipo de Quidditch?
-¿Atacarla? Yo no la ataqué, sólo…
-¿Qué importa que sea seguidora de los Tornados?
-Mira, Hermione, la mitad de la gente que ves con esas insignias se las compró la temporada pasada…
-Pero ¿a ti qué te importa?
-Significa que no son verdaderos admiradores, sino unos simples oportunistas…
-Sonó la campana -dijo Harry sin ánimo, porque Ron y Hermione discutían en voz tal alta que no la habían oído.
Capítulo 14: Percy y Canuto
-¿Cómo estuvo el entrenamiento? -preguntó Hermione fríamente media hora más tarde, cuando Harry y Ron entraron por la apertura del retrato en la sala común de Gryffindor.
-Fue… -empezó a decir Harry.
-Un desastre total -se le adelantó Ron con voz apagada, y se desplomó en una butaca junto a Hermione. Ella miró a Ron y su frialdad pareció derretirse.
-Bueno, sólo ha sido el primero -dijo para consolarlo-, supongo que te costará cierto tiempo…
-¿Quién ha dicho que haya sido un desastre total por mi culpa? -la interrumpió Ron.
-Nadie -contestó Hermione, sorprendida-. Creí que…
-Estabas convencida de que iba a hacerlo mal, ¿no?
-¡No, nada de eso! Mira, como tú dijiste que había sido un desastre total…
-Voy a empezar a hacer los deberes -dijo Ron enfadado, y se fue dando zancadas hacia la escalera que conducía a los dormitorios de los chicos y se perdió de vista.
Hermione miraba a Ron con una extraña expresión en la cara
-Dénmelas, las repasaré y las corregiré -afirmó.
-¿Lo dices en serio? ¡Oh, Hermione, eres nuestra salvación! -exclamó Ron-. ¿Qué puedo…?
-Puedes decir esto: "Prometemos que nunca volveremos a dejar nuestros deberes para último momento" -recitó ella tendiéndoles ambas manos para que le entregaran las redacciones, aunque con aire divertido.
[…]
-Bueno, ya puedes pasarla en limpio -le dijo Hermione a Ron acercándole su redacción y una hoja con lo que ella había escrito-; luego añade las conclusiones que he redactado yo.
-En serio, Hermione, eres la persona más maravillosa que he conocido jamás -repuso Ron con timidez-, y si vuelvo a ser maleducado contigo…
-…sabré que vuelves a ser el de siempre -terminó Hermione.
-No te estoy pidiendo que hagas mi trabajo. -Decía Ron a Hermione.
-¡Ay, por favor!
-Es que he estado estudiando para el examen TIMO.
-Te haré la introducción. Es todo. -Cedió Hermione.
-Hermione, eres la persona más maravillosa que he conocido. Si alguna vez volviera a ser grosero contigo…
-Habrías vuelto a la normalidad. -terminó Hermione sonriendo.
Capítulo 16: Reunión en Cabeza de Puerco
-Viktor siempre decía…
Ron giró la cabeza hacia ella, y lo hizo tan bruscamente que dio la impresión de que se había lastimado el cuello. Se lo frotó y dijo:
-¿Ah, sí? ¿Qué decía Vicky?
-¡Jo, jo! -dijo Hermione con voz de aburrimiento-. Decía que Harry sabía hacer cosas que ni siquiera él sabía hacer; y eso que estaba en el último año de Durmstrang.
Ron miraba a Hermione con recelo.
-No seguirás en contacto con él, ¿verdad?
-¿Qué hay de malo en eso? -repuso Hermione en tono cortante, aunque se había ruborizado un poco- Si quiero puedo tener un amigo por correspondencia…
-Eso no era lo único que él quería -comentó Ron con aire acusador.
Hermione movió negativamente la cabeza, exasperada, y sin hacer caso a Ron, que seguía mirándola fijamente, le dijo a Herry:
-Bueno, ¿qué dices? ¿Nos enseñarás?
-Tranquila. Lo haré con cuidado. -Decía Ron a Hermione antes de que ambos "se enfrentaran" durante una clase del ED.
-Gracias, Ron.
[…]
-¡Desmaius! -exclamó Hermione rápidamente provocando que Ron "salga volando".
-Dejé que lo hiciera. -Dijo Ron a sus hermanos, los mellizos.
-Sí, claro.
-Fue, caballerosidad. -Agregó Ron mientras Hermione reí junto a oitras chicas. -Todo estaba calculado.
Capítulo 21: El ojo de la serpiente
-¿Tan malo eres besando?
-No lo sé -contestó Harry, que no se lo había planteado, e inmediatamente lo asaltó la preocupación-. Quizá sí.
-Claro que no -intervino Hermione distraídamente sin dejar de escribir.
-¿Cómo lo sabes? -le preguntó Ron.
-Porque últimamente Cho se pasa el día llorando -respondió Hermione con toda tranquilidad-. En las comidas, en los baños… En todas partes.
-Y tú, Harry, creíste que unos besos la animarían, ¿no? -preguntó Ron, y sonrió burlonamente.
-Ron -dijo Hermione con gravedad mientras mojaba la punta de su pluma en el tintero-, eres el ser más insensible que he tenido la desgracia de conocer.
-¿Qué se supone que significa eso? -replicó Ron, indignado-. ¿Qué clase de persona llora mientras están besándola?
-Sí -dijo Harry con un dejo de desesperación-. ¿Quién?
Hermione los miró a los dos como si le dieran lástima.
-¿Es que no entienden cómo debe de sentirse Cho?
-No -contestaron Harry y Ron a la vez.
Hermione suspiró y dejó la pluma sobre la mesa.
-A ver, es evidente que, además, está confundida por que antes le gustaba Cedric y ahora le gusta Harry, y no puede decidir cuál de los dos de gusta más. Por otra parte, debe de sentirse culpable, porque a lo mejor cree que es un insulto a la memoria de Cedric besarse con Harry y esas cosas, y también debe preocuparle qué dirá la gente si empieza a salir con Harry. De todos modos, lo más probable es que no esté segura de lo que siente por Harry, porque él estaba con Cedric cuando éste murió, así que todo es muy complicado y doloroso. ¡Ah, y por si fuera poco, teme que la echen del equipo de Quidditch de Ravenclaw porque últimamente vuela muy mal!
Cuando Hermione terminó su discurso, se produjo un silencio de perplejidad. Entonces Ron dijo:
-Nadie puede sentir tantas cosas a la vez. ¡Explotaría!
-Que tú tengas la variedad de emociones de una cucharita de té no significa que los demás seamos iguales -repuso Hermione con crueldad, y volvió a tomar su pluma.
-El beso de Harry debió ser más que satisfactorio. -dijo Hermione. -Cho se la pasa llorando todo el día.
-Unos besos apasionados tendrían que animarla -dijo Ron.
-¿No entienden cómo se debe estar sintiendo? -preguntó ella mirando sus dos amigos. -Pues, obviamente triste por Cedric y confundido por Harry. Culpable por besarlo. Conflictuada porque Umbridge quiere despedir a su mamá del Ministerio. Y asustada por reprobar sus TIMOS porque le preocupa todo lo demás. -Dijo rápidamente.
-Una persona no puede sentir todo eso. -Opinó Ron. -¡Explotaría!
-Es porque tienes tanta sensibilidad como una piedra. -Dijo Hermione provocando que los tres amigos rieran.
-Oye, ¿para quién es esa novela que estás escribiendo? -le preguntó Ron a Hermione mientras intentaba leer lo que había escrito en el trozo de pergamino que ya llegaba al suelo. Ella lo subió para que Ron no pudiera ver nada.
-Para Viktor -contestó.
-¿Viktor Krum?
-¿A cuántos Viktor más conocemos?
Ron no dijo nada, pero parecía contrariado. Permanecieron en silencio durante otros veinte minutos: Ron terminaba su redacción de Transformaciones entre resoplidos de impaciencia y tachaduras; Hermione escribía sin parar hasta que llegó al final del pergamino, que enrolló y selló con mucho cuidado; y Harry contemplaba el fuego deseando más que nunca que la cabeza de Sirius apareciera entre las llamas y le diera algún consejo sobre cómo comportarse con las chicas. Pero las llamas sólo crepitaban, cada vez más pequeñas, hasta que las brasas quedaron reducidas en cenizas; entonces Harry giró la cabeza y vio que, una vez más, se habían quedado solos en la sala común.
-Buenas noches -dijo entonces Hermione bostezando, y se marchó por la escalera de los dormitorios de las chicas.
-No sé qué habrá visto en Krum -comentó Ron cuando Harry y él subían la escalera de los chicos.
-Bueno -dijo Harry deteniéndose a pensarlo-. Es mayor que nosotros, ¿no? Y es un jugador internacional de Quidditch…
-Sí, pero aparte de eso… -continuó Ron, que parecía exasperado-. No sé, es un quejoso y un imbécil, ¿no?
-Un poco quejoso sí es -admitió Harry, que seguía pensando en Cho.
Capítulo 23: Navidad en la sala de confinamiento
-Y ese perfume es muy especial, Ron.
-Me alegro que te haya gustado -repuso Ron.
-No entiendo por qué no quieres usarlo, Ronald. -dijo Hermione mientras Ron se quejaba del regalo de navidad de su madre.
-Parezco un tonto, por eso.
-No más que de costumbre, Ronald. No se por qué no confías más en los buzos de tu madre.
Ron intentó pegar a Grawp cuando éste levantó a Hermione.
-¡Ba-ja-me ahora! -dijo Hermione al pequeño gigante. -¡Hazlo!
Grawp bajó a la chica.
-¿Cómo estás? -preguntó Ron.
-Bien. Solo necesita mano dura.
[…]
-Solo aléjate de ella, ¿entendiste? -gritó Ron al hermano de Hagrid.
-¿Cómo escaparon? -Preguntó Hermione cuando vio a Ron, Ginny, Luna y Neville.
-Con pastillas de vómito. -Respondió Ginny.- No fue agradable.
-Le dije que tenía hambre y que quería mis dulces. -dijo Ron. -Me dijeron que me callara y se los comieron.
-Que bien, Ron. -dijo Hermione sonriendo sorprendida.
-Si tú lo dices. -dijo Ron devolviendo la sonrisa.
Hola!
Lamento haber tardado tanto! Espero les haya gustado…
¿No se hace hartan de pelearse estos "dos amigos"?? Pero siguen siendo muy tiernos.. Como cuando Ron dice "Hermione, eres la persona más maravillosa que he conocido jamás" ♥ y también es divertido cuando Ron se muestra celoso por la situación con Krum. xD
Por favor comenten!
Gracias por leer y por favor pasen por mis otros fics si no lo hicieron todavía! =)
Saludos,
Cande