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Las tres Black — capítulo 1
Tumbada en su escritorio observaba como en el jardín, Bellatrix discutía otra vez con Andrómeda, su padre no les decía nada porque hubiera sido en balde. Su hermana mayor se reía de Andrómeda por sus actitudes y la casa a la que pertenecía en Hogwarts. Dromi, como ella le decía pertenecía a Hufflepuff y era el bicho raro de la familia, Bella en cambio estaba en Slyhterin y sus padres estaban orgullosos de ella. Cissy miró de nuevo por la ventana de su habitación, esta vez Bella había rasguñado a su hermana. Narcissa sonrió al ver llorar a Andrómeda y recordó que tenía que bajar a ayudarle a su madre con los aperitivos, los tíos Orión y Waburga estaban a punto de llegar. Se cepilló el cabello y salió de la habitación oscura, de color verde y llena de símbolos de serpiente, ella era un Slytherin hecha y derecha según lo que decía su padre. Recorrió los pasillos y vio el cuarto completamente oscuro y tenebroso de su hermana Bellatrix quien era cuatro años mayor. Luego vislumbró el de Andrómeda, un cuarto extraño, lleno de luz y símbolos de Hufflepuff.
Caminó por la sala y escuchó en eco las palabras de su tía Waburga ``Pues sí Cissy no queda en Slytherin, será idéntica a la rara de Andrómeda´´. Que había dicho apenas hace unos días.
Narcissa frunció el entrecejo, faltaban un par de días para ingresar a Hogwarts, en verdad estaba nerviosa, creía que quedaría en Slytherin, pero recordó lo sucedido con Andrómeda y se estremeció, ella no quería ser una escoria para la familia, sus padres y tíos adoraban a Bellatrix y ella quería ser así, como su hermana mayor. Bajó las escaleras y se encontró con su madre.
-Narcissa, no puede ser, ve a tu habitación y vístete adecuadamente-.
-Pe…-. La rubia se miró de pies a cabeza y frunció el ceño.
-Bella, Andrómeda ayúdenle a su hermana-. Gritó su padre y vio entrar corriendo a sus hermanas.
-¿Qué tiene de malo?-. Preguntó Andrómeda.
-¿Bromeas?, luce como una asquerosa muggle-. Bellatrix lo gritó.
-Bien, entonces vístela tú-. Le dijo Andrómeda a la mayor de las tres y Narcissa abrió los ojos.
-Mejor ven con nosotras Dromi-. Cissy sujetó a sus hermanas y las llevó hasta su habitación.
-Querida no todos los días cumples once años-. Le dijo Bella que sacaba del armario un pantalón negro.
-Justamente por eso debes de vestir apropiadamente-. Dromi le guiñó el ojo y le puso una blusa azul celeste en su cama.
-Sí, apropiadamente-. Bella le quitó la blusa azul y puso una gris. Andrómeda meneó la cabeza sonriendo.
-Felices once querida-. Le deseó Dromi.
-Gracias-.
-Que… tierno, pero no hay tiempo para eso, vamos vístete y ponte estas botas-. Le ordenó Bella con cara de fastidio.
-Mejor estos zapatos-. Vislumbró los zapatos negros con moño que descansaban en las manos de Andrómeda.
-Bien, hagan lo que quieran-. Bellatrix frunció el entrecejo y cruzó las manos muy enojada.
-Tranquila, me pondré el pantalón y la blusa que tú elegiste y los zapatos de Dromi.
-Está bien-.
Y así lo hizo la pequeña rubia, utilizó los zapatos negros de moño, el pantalón negro y la blusa gris.
-Listo, ahora a peinarla-. Anunció Andrómeda.
-Sujétale únicamente dos mechones por detrás de la nuca-.
-No, ondulémoslo-.
-Po supuesto que no-. Bellatrix comenzaba a agredir.
-Ya, Bella, yo me peinaré-. Cissy las miró enojada.
-Está bien, haz lo que quieras-. Bella se tiró en la cama.
-Te ayudo Cissy-.
Después de haberse peinado se maquilló levemente.
-¡Bella!-. Gritó Andrómeda.
-¿Qué diantres quieres?-.
-La caja-.
-¿Caja, qué caja?-.
-La… caja-. Andrómeda hizo énfasis en la última palabra.
-¡Ah, sí! Ya regreso-. La vieron salir y luego entrar.- Cissy, nosotras te compramos un detalle-.
-Un pequeño detalle-. Corrigió Andrómeda.
-No, un gran detalle, no por nada es plata-. Dijo Bellatrix y Andrómeda rodó los ojos.- Toma, ayúdame-. Le dijo Bella a su castaña hermana, quien sacó de la caja un dije con una flor en el centro, rodeó el cuello de Narcissa y al final lo abrochó y acomodó el largo cabello de la pequeña rubia. Bellatrix tomó la pulsera y se la puso a su hermana menor, luego entre las dos le colocaron los pendientes.
-Esto… ¿Lo compraron las dos, ambas, juntas, unidas?-.
-Pues…-. Andrómeda miró a su hermana mayor.
-Sí-. Bella rodeó por los hombros a Dromi.
-Gracias, ese es mi mejor regalo, verlas unidas-.
-Aprovéchalo porque esto no se ve todos los días-. Sugirió Bella.
-Ella tiene razón-.
-Bueno vamos, Tío Orión y Tía Waburga llegarán-. Les tomó las manos y ambas le sonrieron. Bajaron por las escaleras oscuras y su padre sonrió.
-Así me gustaría verlas siempre, juntas, unidas-.
-Eso no es posible Cygnus-.
-Pues lo estás viendo Druella-.
-Pues sí, pero yo creo que no se volverá a ver jamás, vamos festejemos los once años de Cissy y su ingreso a Slytherin-. Andrómeda carraspeó frunciendo en entrecejo.-Perdón Dromi pero tu hermana será Slytherin-.
-Los señores Orión y Waburga Black-. Anunció su elfo doméstico.
-Felicidades Narcissa-. La mujer que entró por la puerta le entregó una caja negra.
-Gracias Tía-. Los niños Black la saludaron, ambos eran pelinegros y tenían un porte altanero, aunque Sirius era más amable.
-Pasa, pasa Waburga-.
-Gracias Druella-.
Cissy los vio caminar igual a todos, con porte arrogante y engreído. Sirius pasó cerca de ella y le guiñó el ojo.
-Vamos ábrela-. Dijo Andrómeda y la rubia obedeció, quitó la tapa de la caja y encontró una capa negra de colegio ya bordaba con el símbolo de Slytherin, Narcissa suspiró.
-Felicidades, tu primera capa de Slytherin-. Bellatrix casi brincaba.
-Con los Black no se puede-. Andrómeda subió las escaleras.
-Recuerda que eres una-. Bellatrix tenía temblores por el coraje.
-Ojala y no lo fuera, pero ¿Sabes?, tu y yo no tenemos la misma mente-. Andrómeda hizo cara de asco.
-Gracias a Merlín-. Narcissa caminó al comedor y se sentó frente a Regulus.
-Bien, creo que ya sabemos que Cissy se quedará en Slyhterin, ¿Cierto?-. Preguntó el tío Orión a Narcissa.
-Sí, sí tío, en Slytherin-.
-Muy bien-. Sus tíos sonrieron plácidamente.
-Papá, ¿Y si no entra en esa casa?-. Preguntó Sirius y todos lo miraron casi fulminándolo con sus miradas amenazadoras.
-Sirius, no tienes otra opción, eres un sangre limpia y tienes que ser Slytherin-. El niño frunció el entrecejo y bajó la mirada. Narcissa pensó fríamente, ella tenía que ser una Slytherin, pero para eso necesitaba comenzar a pensar cruelmente, se enderezó elegantemente y miró a la habitación de Andrómeda con repulsión, esa misma noche tomaría prestado el libro de Bellatrix de magia oscura.
-Exacto, no tienes otra opción pequeño Sirius, Slytherin es la mejor casa-. Sus padres la miraron sonriendo y siguieron comiendo.
-Feliz cumpleaños Cissy-. Le dijo Bella de nuevo, esta vez sonriendo aún más y dándole un pequeño abrazo.
Entonces abrió los ojos, había estado recordando el último cumpleaños feliz de su vida, el último en el que sus hermanas habían estado un poco unidas. Desde entonces no había vuelto a tomarlo mucho en cuenta, su marido esos días le daba un beso en la mejilla y su hijo Draco de diez años solo le regalaba un abrazo. Ninguno de los dos mencionaba ni una palabra, ni un te quiero.
Narcissa se levantó de su silla y subió a su recamara, tomó su pantalón negro, unos zapatos negros y su blusa gris de cuello alto, se abrochó el dije con la flor en el centro y también la pulsera. Se prendió los pendientes y se sentó sola en su mesa a desayunar. Pensó en Andrómeda y la imagino con su marido y su hija. Luego recordó a Bella y soltó una lágrima al pensarla en Azkaban. Su madre tenía razón, jamás se les volvió a ver a las tres como aquel día.