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Luna Azul. — capítulo 19
19- LA BODA Y LUNA DE MIEL.
Leah.
quiero que sepas leah, que aun que seas una mujer lobo, siempre te protegeré ya que eres mi vida, te amo sobre todas las cosas y quiero estar contigo por la eternidad y mi pregunta es… leah Clearwater… ¿quieres ser mi esposa?
Me quede petrificada, sabia que responder pero quería darle un pequeño susto. Aun así no me esperaba esto, pero sé que seria feliz.
Me le quede viendo a los ojos, sin ninguna expresión alguna, sabia lo que le tenía que decir así que tome un respiro…
_ bueno yo… sabes que te amo pero… ¡claro que acepto ser tu esposa!_ me empecé a reír porque su cara era de hacker, ojala hubiera tenido una cámara para sacarle una foto…
graciosa, pero ya veras se abalanzó a mí y me beso tirándonos el suelo. Todo era como siempre lo había deseado.
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Ya habían pasado dos meses desde que aviamos dado la noticia de nuestra próxima boda.
Todas las chicas cullen se encargaban de los preparativos y cualquier detalle… y la fecha de la boda ya había llegado, hoy me casaba con el amor de mi vida.
Alice e Isabella se encontraban arreglándome, una me maquillaba la otra me peinaba, aunque mucho no tenían que hacer ya que les había dicho que no quería nada extravagante.
Después vino el vestido, era precioso ya que era de lo mas sencillo, no tenia volúmenes ni nada, era liso pero se ajustaba mi cuello y la parte de la espalda estaba descubierta, era de color blanco, traía una abertura en la pierna izquierda.
Me puse los zapatos, eran de tacón pequeño ya que la boda seria en la playa y la fiesta seria aquí en la casa cullen, todos en la reserva estaban invitados y estaban felices por mi, los chicos no habían tenido objeciones y me preguntaban si necesitaba algo pero les dije que no.
Tome mi ramo y di un suspiro, seth me entregaría al altar ya que era el hombre de la casa. Sali de mi casa y nos dirigimos hasta donde seria la ceremonia, estaba nerviosa ya que me casaba. Pero jamás me arrepentiría de esto.
Un joven algo elegante estaba parado enfrente de un altar, estaba vestido con un esmoquin negro y se veía precioso. El camino Asia el lugar se me iso demasiado lento, apretaba el brazo de seth y este solo me susurraba un 'tranquila, todo estará bien' sabia que todo estaría bien pero ¿Quién no tiene nervios cuando se va a casar? El que diga que nunca los tendría es un mentiroso.
Cuando llegue al altar seth me entrego a Duvan asiéndolo prometer que me cuidaría con su vida, y Duvan acepto sin rechistar.
La ceremonia fue algo lenta, la verdad no era muy religiosa pero si creía en un dios, solo esperaba con ansias el momento de decir…
_ los declaro marido y mujer, puedes besar a la novia_
Duvan tomo mi rostro muy delicada mente y poso sus labios en mis labios, sentí como si todo desaparecía de nuestro alrededor solo quedábamos el y yo.
Aplausos se escuchaban a nuestro alrededor y me sonroje por olvidarme de todos.
Duvan tomo mi mano y tomamos camino rumbo a la casa cullen, todos iríamos Asia allá.
La fiesta fue genial, pastel y platillos muy deliciosos, devore todo, creo que los nervios me tenían con mucha hambre, además que los platillos estaban deliciosos y eso me lo isieron notar los chicos de las manadas.
Luna de miel…
Aviamos tomado ya nuestro habían, salimos a eso de las tres de la madrugada, nos despidieron todos deseándonos una feliz luna de miel, nuestro viaje seria a roma, era el sueño de Duvan y para mi era también mi sueño, además de que no lo conocía.
El viaje fue largo ya que quedaba al otro lado del mundo, pero estando en los brazos de mí ahora esposo era reconfortante.
Bajamos del avión y tomamos nuestras maletas, no traíamos mucha ropa pero aun así eran cuatro maletas.
Nos dirigimos a nuestro hotel, que más bien era un departamento muy lujoso. Regalo de los cullen.
Cuando llegamos dejamos nuestras maletas en la entrada y nos dispusimos ver todo lo del departamento. Todo era muy bonito, lo que me llamo mas es que había un balcón muy grande y en ese había un yacusi.
Hoy era nuestra noche y nos entregamos el uno al otro, no daré detalles de mi vida intima solo les contare que fue de lo mas hermoso que e echo en mi vida. No era virgen pero aun así, jamás había echo el amor, solo tenia sexo con Sam, no era amor.
Nuestra luna de miel fue por una semana, y todos los días disfrutábamos de el cuerpo del otro, casi no salíamos por estar… ocupados. Era feliz y era lo que importaba.