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Luna Azul. — capítulo 3
3-LOS AÑOS PASAN, REGRESO A FORKS.
Pov. Leah Clearwater.
Cinco ya habían pasado. Cinco años desde que me transforme y me paso todo lo que me había pasado. Yo seguía tal cual estaba, seguía sola como siempre y amargada. Hoy solo regresaba de un trabajo simple que me había conseguido, ya que no quería ser una mantenida, todo estaba tan tranquilo en la reserva, claro y como no si los chupasangres se habían ido y con ellos todos.
-Ya llegue mama- le dije casi gritando desde la puerta.
-Que bien leah, ¿tienes hambre? Acabo de terminar la comida-
-Claro, muero de hambre-
Me senté en la mesa esperando que mi madre llegara con la comida, seth no se donde se metía ese muchacho, de seguro andaba de vagó junto con los otros de la manada. Mi madre y yo comimos tranquilas, sin prisas yo le contaba como me había ido y cosas por el estilo, trataba de ser una buena hija, pero claro no podía después de se r una amargada, creo que nadie me cambiaria. Cuando termine me fui a mi cuarto, me avente a la cama, no estaba cansada, era difícil que me cansara pero si estaba fastidiada, de todo. Yo aun no encontraba a mi imprimación, ¿será que soy rara? Claro dejando de lado que soy una chica que se transforma en una enorme bola de pelos.
Me que de así en mi cama, boca abajo dormida, solo quería que todo cambiara, quería que todo fuera mucho mas sencillo, sin lobos, sin vampiros sin nada que me pueda destruir.
Pov. Rosalie.
Ya aviamos tomado la decisión de regresar a forks, después de estar mas de cinco años aquí en Alaska, volveríamos a forks donde hay Duvan iría a clases y nessie iría a la escuela. Ya todo estaba listo solo teníamos que abordar los autos y viajaríamos. El pequeño Duvan ya tenia cinco años, era alguien muy travieso y muy lindo, tenia siempre muy buen humor y una sonrisa en su preciosa carita.
El viaje fue rápido, cuando llegamos los autos se estacionaron cada uno enfrente de la casa, yo iba en el jep de emmet y en mis brazos traía dormido a mi bebe. Bajamos del auto sin decir palabras. Nessie se encontraba corriendo por todas partes, ella estaba feliz de volver otra ves aquí. A nuestro verdadero hogar.
-¡mami! ¡papi! Que lindo es- dijo la pequeña nessie corriendo, bella y Edward solo reían.
Jacob se había ido a su reserva con los demás perros, el tenia que avisar que nosotros estábamos aquí, claro para que no haiga problema alguno. Yo protegería a mi bebe cueste lo que cueste.
-No te preocupes Rosalie, nadie lo tocara-
-Tu como sabes- le dije malhumorada.
-Solo lose Rosalie, además nadie de nosotros dejaría que lo tocaran- yo me quede callada disfrutando de las vistas de forks otra ves. De vuelta a nuestro hogar.