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¡Feliz *achúuuu* Cumpleaños Poppy! — capítulo 1
No era un día como cualquier otro.
No.
Ese día era el cumpleaños de la enfermera… la única enfermera, del Colegio Hogwarts.
Poppy Pomfrey o Madame Pomfrey, para la enfermera no había gran diferencia con tal de hacer su trabajo y mantener a los jóvenes magosy brujas, en excelente estado de salud. Ella se arregló el uniforme, acomodó su pulcro moño y se dirigió al Gran Comedor.No esperaba que nadie recordara su día especial. Hasta a ella se le olvidaba a veces, siempre recibía chocolates y flores por parte de Filch, el conserje.
Pero esa mañana no había nada de nada en su despacho. Ni un pelo de gato. Alguna carta de su hermana Evelyn… nada. Ella solamente se encogió de hombros. Nada fuera de lo usual.
La mujer desayunó junto a los demás profesores, quienes le desearon un muy feliz cumpleaños. Ella solo sonrió cálidamente, no era el regalo que ella esperaba. Pero siguió siendo una agradable sorpresa.Luego del desayuno regresó a su despacho, como tenía el día libre se lo dedicaría solo y exclusivamente a ella misma. Nada de narices moqueando y huesos rotos.
Llovía a cántaros fuera de la edificación, aún así, siguió sonriendo. Tomó su capa de gala y revisó que en su bolsa llevaba todo lo necesario. Bien, nada faltaba.
Al estar en la entrada del colegio hizo aparecer un paraguas rojo. Su color favorito y caminó hacia Hogsmaid, el pintoresco pueblo que se ubicaba cerca de Hogwarts.
El gris paisaje se tornaba poco a poco más tormentoso, la nebrina y la lluvia azotaban a Madame Pomfrey sin consideración alguna. Ella sintió que perdía el equilibrio y de la nada una fuerte brisa la tiró de espaldas, haciendo que aterrizara de espaldas en el fango.
-¡Oh no!
Su inmaculado uniforme chorreaba líquido marrón y su pulcro moño estaba enmarañado dejando caer mechones rubios ceniza en su rostro.Se limpió con un simple movimiento de varita, pero no tenía ánimos ya de seguir caminando. Su antes perfecto día de cumpleaños ya estaba arruinado.
¿Solo por un pequeño "chapuzón"? Dirán ustedes, bueno, Poppy era muy perfeccionista… a veces demasiado. Había perdido toda diversión de inmediato, como robarle un dulce a un bebé.
Soltó una lágrima de rabia y rehízo sus pasos. Dando zancadas con sus botas brujeriles entró al castillo ensuciando el piso de piedra. Unos estudiantes se ofrecieron para ayudarla, pero ella solamente los echó con una mirada iracunda. Tragó duro todas las lágrimas que querían salir de ella como un riachuelo. Tenía una reputación que mantener.
Orgullosa y con la frente en alto, caminó rápidamente hacia su despacho, frente a la enfermería.
-¡Achúuu!-estornudó la bruja estruendosamente.
Sopló su nariz y sin darle importancia al asunto continuó su camino.
Estornudó una décima parte del recorrido. Siguió sin darle importancia.
-¡Por Merlín Poppy! Vas a pescar un resfriado-exclamó la profesora McGonagall desde el otro lado del pasillo, ya cerca de la enfermería.
-Creo que ya lo hice, Minerva-corrigió la enfermera.
Con paso presuroso, Minerva McGonagall se reunió con Poppy. Sin decir palabra alguna entró a la enfermería, no había ningún estudiante. Perfecto.
-Recuéstate querida.- ordenó McGonagall en tono maternal.- Uy, creo que esto dañará tu sorpresa.
Poppy le dirigió una mirada cargada de confusión y solo pudo balbucear algo incomprensible.
Toc, toc.
-¿Evelyn?-preguntó la enfermera más que sorprendida, shokeada.
Una muchachita de no menos 18 años se asomó tímidamente. Tenía el cabello ondulado y brillante, rubio ceniza. Ojos violeta y piel de porcelana, Evelyn Pomfrey traía un pequeño paquetito rojo con un lazo dorado.
-Hola Pop's-saludó ella entrando por completo- ¡Pero mírate nada más!
-Sí, si, si… Vaya sorpresa.-dijo Poppy de mala gana. Lo último que quería era contagiar a su hermanita.
-Jo, quien lo diría, la gran Poppy Pomfrey pescó un resfriado.-siguió Evelyn sin importarle el comentario sarcástico de su hermana mayor.
-Creo que el resfriado me pescó a mí-opinó la enfermera sonriendo. Estaba ya en camisón, con el cabelloaún sucio.La profesora caminó hacia la puerta, y le susurró algo a Evelyn quien rió y por fin, las hermanas quedaron solas.
-¿Cómo están?-preguntó Poppy por fin. Refiriéndose a los padres adoptivos de su hermana
-Bien- respondió Evelyn sin ánimos- Julia está embarazada… de nuevo
-Oh-fue todo lo la enfermera pudo articular.
-Bueno-dijo Evelyn sin más rodeos-Es para ti
Le tendió el paquete rojo a su hermana. Poppy estornudó sin poder evitarlo.
-¡Salud!-rió la joven bruja, aún con el paquete en la mano.
Poppy tomó el regalo y lo abrió con manos temblorosas. Abrió la caja de terciopelo azul y vio un medallón circular, de esos en los que guardas fotos y una cadenita de oro a juego. En cierto modo, Poppy no quería abrirlo. Ya sabía que contenía.
-Gracias-agradeció-Muchas gracias, abejita.
-¿No lo vas a abrir?-cuestionó la rubia
Poppy soltó un suspiro.
Tomó el delicado medallón y se vio a sí misma en el día de su graduación, sonriendo y saludado. En la foto continua, se encontraban sus padres junto a su hermanita de la mano.
Estornudó de nuevo.
-Muchísimas gracias Evelyn-sonrió la enfermera con la nariz congestionada.
-Jeje… dulces sueños Poppy