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ThE MorTia irE — capítulo 7
Disclaimer: Ok, los personajes y no sé qué más se dice de la Saga Harry Potter, son propiedad de Mrs. J.K. Rowling, la Warner Bros Co., Editorial Salamandra (es la figurita de una lagartija aplastada que están en mis libros) y de quienes tengan mucha plata para pagar por sus permisos y derechos.
Por lo tanto,ningunode los personajes que estarán en mi intento de fic, (because it's my first time),son míos, a excepción de los que yo me inventé, y otros que investigué como en el caso de mi enemigo.
Repito: nada es mío salvo el contenido que está escrito salidito de mi propio material que es mi cerebro y hasta la fecha he visto nada igual en ningún otro fic (modestia aparte ^-^).
Y a lo demás como dice el dicho:todo lo que yo mencione aquí, tanto en personajes, sus nombres, o situaciones, si el caso lo amerita, "EsPurititacoincidencia".
Los saluda Angelinarte
Hola a todos los que me siguen con esta historia... sí ya sé, me he desaparecido por bastantillo, y quizás piensen que abandoné mi fic... ESO JAMAS. Una cosa es que me desconecte y otra diferente es que no siga con mi creación, si hasta yo lo disfruto. Pero he tenido mis cosas que hacer, y quedarme sin net. No es culpa.
Bueno, en el capitulo anterior, vimos... carraspeo, perdón leímos sobre como le fue al último de los Potter una vez que regresó con Petunia. No sé si lo comprendieron, pero el punto en esa parte fue que... traté de interrealcionar un poquito más a tía y sobrino. Y como notaron ahora lo apoya un poquito más. Lo del gimnasio y toda la cosa, no es solo para relajar al protagonísta, si no... porque en serio, necesita despegarse un ratito de la magia, cosa que en los libros no vimos mucho la parte chevere de ser muggle. Y no me lo nieguen porque es cierto, todo el tiempo le vimos el lado negativo al mundo muggle, pero el mágico también lo tiene.
Ah sí, también vimos a el regreso de los Weasley Family por ahí, pero poquísimo de Hermione, tanto que los asusté con una pesadilla, pero bueno... ya hablé bastante. Ahora sí, vamos con la lectura, y ya mi dirán, si les gustó o lo odiaron. Pero como he dicho: los comentarios son gratis, yo no les voy a cobrar ni una sola moneda por ellos, y ni les traje mi fic para venderselos. Yo solo me entretengo con ésto de escribir.
Y empecemos.
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5. ¡¿Tú?!
Después de trabajar tanto en su casa, cuando notó "LA" diferencia, "EL" cambio que le había dado, y le dio tanta pena venderla que al final terminó renunciando a la idea. Estaba sacando su nuevo sistema de sonido de unos cartones cuando, una carta de quien nunca en su vida usaría la vía lechuza llegaba a sus manos, a menos que la casa se les estuviera cayendo encima.
Y no se equivocaba.
Al leerla, esta le pedía de favor regresara a su ex habitación porque estaba infestada de correos, y comenzaban a inundar la casa, por lo tanto debía ir a recogerlos o hacer que las lechuzas dejaran de entrar a cada rato. Mirando su juguete nuevo a punto de ser desempaquetado, lanzó un resoplido de frustración… Agh, que fastidio, no por las lechuzas, si no por quienes no pierden el tiempo en enviarlas.
¿Acaso no tienen vida?
casa Dursley (otra vez)
Comenzado el mes de Julio…
*-ERES UNA ZORRA GLENDA ¿COMO PUDISTE?-*reclamaba una de castaño oscuro
-JA ¿QUIÉN HABLA DE ZORRA?, SI TU ERES UNA REGALADA MARLENE…- dijo una rubia peliteñida -TAZ-fue la bofetada de la primera -¿Cómo te atreves? ESTUPIDA HIJA DE…
-¿A QUIEN LLAMAS ESTÚPIDA?
Y esas chicas habían comenzado una batalla campal mezclada con todo un léxico completo de malas palabras.
-¡Ouch! oye Dudley… ¿Qué hiciste esta vez?- decía Harry viendo con incredulidad a ambas chicas, una era más flaca que la otra y la otra tenía cara de anoréxica, más no podía negar que eran simpáticas de rostro, pero que bajo cayeron, agarrarse a las mechas por "Dudy", y a éste ni le importa.
-la peliteñida de rubio se llama Glenda, y la pelinegra que cacheteó a Glenda se llama Marlene y era mi novia; Glenda y Marlene eran amigas del equipo de porristas… UUUh eso dolió- sonriendo y viendo que las chicas terminaron en el suelo.
-Pero si la pelinegra cortó contigo… ¿por qué la citaste aquí?
-Yo no cité a mi ex novia…- Harry lo miró incrédulo -¿Y Qué? No me mires así ¿Qué culpa tengo que me vean irresistible? soy hombre me gustó esa chica, y eso es todo… ella venía a "charlar" conmigo, pero mi novia me cayó de sorpresa…
-Acabas de decir "ex" Dudley. Huuu…- dijo Harry, viendo que la otra le daba un puñetazo en la cara.
Este pleito alborotó a los vecinos que tuvieron que llamar a la policía. Una vez separadas, ambas con las caras rojas, despeinadas, arañadas, ya aclarando por fin verdades; llenas de ira miraron a Dudley pegadas al vidrio de la patrulla con unos ojos de furia. Y Harry sin necesidad de oírlas vio como la una movía los labios diciéndole a la otra "Marlene, este hp me las paga" y la otra le respondía "Nos las paga Glenda, nos las paga" y Marlene señalo a Dudley y se paso un dedo por todo el cuello "quiiirrrck".
Harry solo negó con la cabeza diciéndole a su primo -Uuuuh, Estás muerto Dudy- A Dudley no le importó el mensaje -Cuando sea tu funeral me mandas invitación- el pelinegro le dio dos manotazos en la espalda y subió tranquilo a su antiguo dormitorio, pero en el camino vio rastros de cartas en el suelo. Y al abrir su ex puerta un cerro de cartas y paquetes le cayó encima.
Jueves en la mañana
Harry estaba sentado en el suelo, con cara de aburrido, su espalda arrimada al sofá y el trasero adormilado de estar en la misma posición, pero eso sí, rodeado de unas 5 enormes fundas plásticas llenas de correo (y serian más sino las hubiera profundizado con un hechizo). Usaba guantes de látex, y una mascarilla que tapaba nariz y boca.
bosteeeezo se revolvió el cabello ya cabezón de tanto correo, y eso que apenas lleva la primera funda. Agh, que fastidio, no por las lechuzas, si no por quienes no pierden el tiempo en enviarlas. Tanto pergamino y papel desperdiciado, deberían demandarlos por daños y prejuicios al medio ambiente. Pero es que… ¿Acaso esta gente no tienen vida?
Y Pig hacia su acto de presencia trayendo consigo carta de su pelirroja novia, y su mejor amigo.
Hola mi amorcito: ¿Cómo estás?, Te cuento que George va a reabrir la tienda, solo que esta vez Ron y yo vamos a ayudarle dirigiendo una tienda sucursal en Hogsmade. Iremos con él en esta semana para revisar un local, por lo pronto nos tiene aprendiendo la lista de artículos y sus precios. Te parece si nos vemos este sábado, quisiera que me llevaras a conocer un centro comercial muggle, por favor responde. De Ginny.
Que hay hermano: ¿Cómo te va con el correo de fans? Que atrasado has estado, jajaja... yo ya lo tengo controlado, leyeras los cursis que son algunas niñas y hubo una mujer que me dijo que le gustaría hacerme de todo. No le entendí, pero me siento como esos grupos de Rock que escucha Ginny, solo que a mí no me gustan. Yo estoy hecho loco, a duras penas escribía mi tarea en Hogwarts; y le voy a estar escribiendo a toda esa gente. Quería contarte que esta semana vamos a ver el nuevo local que abriremos en Hogsmade. Por supuesto, dirigido por mi persona y Ginny. Sabes, estábamos discutiendo el nombre de la sucursal con Ginny, y ella quería que fuera G&Rw (w: Weasley por los dos), pero al final gané yo por ser mayor y por ser socio gracias a mi recompensa. Y ahora nuestro letrero será R&Gw de Weasley Sortilegios. ¿Qué te parece amigo? At. Ron
Pd.: prefiero que no contestes, porque de seguro por ser tú novia le darías razón. Y no eso no sería justo.
Al terminar de leer ambas cartas solo negó con movimiento de cabeza. Prefirió no contestar a ninguno de los dos, porque si no se armaría una pelea entre los menores Weasley sobre su opinión del nombre.
Por la ventana abierta de la sala de la casa de los Dursley, ingresaba Nieve su nueva y perdida lechuza en algún lugar de Australia, señal que Hermione también ya estaba en Londres, pero su plumífera amiguita no vino sola, vino con una lora.
-¿Qué tal te fue en Australia Nieve?- preguntó Harry sarcástico, mirando a su lechucilla posarse sobre la mesita del café que se hallaba en frente a él, mientras que la lora en una rodilla.
-uuhuuhuuh…- se sacudió un poco extendiendo sus alas muy contenta.
-¡Qué bien! Y ¿Quién es tu amiga, Nieve?
-Lorenita, Lorenita… crack- repitió la lora.
-Hmm… Lorenita. ¿Quién como tú Nieve? Que te has dado un paseo por allá, ah? Y hasta una nueva amiga tienes. En cambio tu dueño ha estado aquí trabajando… a ver que me trajiste como recuerdo.
Lorenita le entregaba una nota y Nieve levantó una pata para entregarle un sobre color manila. Harry tomó las dos cosas. Estaba escrito por el puño y letra de la persona que no había sabido nada de ella desde que emprendió su viaje a buscar a sus progenitores. Al abrirlo sacó: una carta, otra tableta de chocolate, y algo invisible cayó sobre sus piernas. Éste lo tocó, y al voltear la tela era su heredada y preciada capa invisible.
-¿…? ¿…?- abrió tanto los ojos que por un momento él mismo temió que se pegaran a las lunas de sus lentes. ¿*Cuando se llevó esta chica mi capa invisible? ¿En qué momento?*Frunciendo el ceño comenzó a leer la carta porque algo le decía que todas las respuestas a sus preguntas las encontraría allí.
Leyó la nota:
Hola Harry, ¿Cómo has estado? Bueno, ya viste a Nieve, está sana y salva.
Mi querido amigo del alma Harry-eso al ojiverde le sonó a excusa-no sé si te lo dije… jijijiji… no te enojes por lo que voy a decirte, pero… aparte del desiluminador, me llevé tu capa invisible-¡¿Qué te llevaste qué?! Harry encogió los ojos*-fue por una buena causa, pero eso sí que me sirvió, también está sana y salva, hechicé el sobre para que la capa pudiera caber en él y una vez que lo abrieras la recibirías volviendo a su tamaño original.*
Oh, Harry no sabes cuánto te extrañe, pero ya llegará el momento de vernos. Por lo pronto, cuídate.
Te quiere Hermione.
Pd.: Ah, sí. Te presento a Lorena, es una lorita pichón que se la obsequiaron a mi papá y se hizo muy amiga con Nieve, últimamente andan haciendo travesuras juntas, así que si la vez por ahí, renvía a Nieve para que la traiga. Gracias.
El pelinegro levantó un par de dedos hacia Lorenita, y ésta se le subió a los dedos, luego le regaló un par de caricias, la dejó junto a Nieve bebiendo agua y comiendo semillas. Cerraba la 2da funda para desechar, la sellaba y sacaba otra vacía, hechizándola para que quedara abierta y firme.Hasta que llegaron los Dursley de una consulta médica. Harry en seguida guardó sus cosas en su billetera comenzando por el chocolate.
-…Pero como te pudo pasar eso hijito…- dijo el viejo Dursley.
-Lo mismo digo, si nosotros comemos sano. Creo que a mi cachorrito ese Doctor amigo tuyo resultó pésimo. Da gracias que a este me lo recomendó la tía Margue que vive cerca de su casa que dice que es grande- dijo preocupada tía Petunia -su esposa me atendió muy bien. Y están recién regresados de su segunda y reconciliada luna de miel.
-Quien como ellos que tienen plata para derrocharla en adefesios como ese…- dijo el viejo Dursley haciendo muecas de fastidio.
-¿Adefesios? ¡Ja! deberías aprender de ellos- miro indiferente a su esposo -tu ni a un paseo a la esquina del vecindario me llevas.
-Todo eso es un gasto mujer, y un simple paseo sale caro…- respondió Vernon y le cambió el tema para no comenzar con otra discusión por los "caprichos" de Petunia -¿viste a la hija de esos señores?- dijo el viejo Dursley arreglándose los bigotes -Que bonita muchacha y además refinada, bien podríamos ayudar a mi Dursley- enfatizó en su apellido con orgullo -a que se ennovie con ella. Y así aseguramos su futuro.
-Ssig… esgtá… ssoste…gla- habló Dudley con la boca adormilada.
-A mí me parece una atrevida, coquetilla y hasta orgullosa… *me recuerda a Lily en muchos aspectos-*pensó Petunia.
-A mig me paggegshe… sobbevia…- decía Dudley maravillado de haberla visto.
-Pero ¿Vieron su foto de pequeña? Era muy fea la pobrecita; para mí que los papás le pagaron una cirugía en cara y cuerpo…- continuó Petunia mirándose en el espejo que esta por la puerta.
-Con la plata que se han de manejar esos doctores, ellos debieron pagarle todo su tratamiento. Y de los dientes debieron hacerlo ellos mismos y gratis. Estoy seguro que siendo única la mal enseñaran dándole todo capricho que pidiese. Pero ahora, siendo la mayor tendría la mayoría de sus acciones, y la otra parte se la darían al hermano, pero hasta eso ella manejaría todo.
-Mamag… a migg… me gushsh…- y chorreó baba de la boca -shta…
-Sí, en eso tienes razón Vernon. Deben tener mucha plata para estar remodelando el edificio completo, y supe que la casa también… eso me lo comentó la tía Margie que los vio llegar hace como un mes, y a los días vio que de la casa salía polvo. La tía Margie dice que tienen planeado remodelar su consultorio para convertirlo en una clínica dental altamente equipada y moderna- dijo Petunia pensando que no sería una mala idea ennoviar a su hijo con gente distinguida, pero reflexionó -Pero aun así… pienso que están muy jóvenes Vernon, y mi Dudy ni siquiera estudia una carrera en la universidad. Por lo menos para que saque la cara por esa muchacha…
-Pero ya trabaja Petunia que es lo más importante en la vida. Ya encontrará una carrera que se acople a lo que necesita- Y a Vernon se le ensancharon los bigotes señal que era una jugosa y remunerable oportunidad -Y Petunia. Mírale el lado positivo hasta nos conviene. Tendríamos consultas, tratamientos y citas gratis de por vida. Y Dudley podría ayudarle con las finanzas de ese negocio para eso va a estudiar administración empresarial- decía Vernon muy ilusionado con unos ojos que brillaban de codicia.
-Espero que eso sea cierto Vernon- dijo fijando su vista en Dudley quien sabia porque lo decía, el chico había perdido el año escolar -Muy bien, entonces los llamaré y los invitaremos a una cena mañana mismo- dijo entusiasmada la madre de Dudy -Y si todo sale bien, será tu prometida para el próximo año.
-…ay ay ay- se quejaba Dudley subiendo las escaleras, acompañado de Tía Petunia.
Tío Vernon se quedó pensando cómo darle un empujoncito para ganarse los puntos necesarios con esa muchacha, pero estaba muy seguro que hablando de "negocios" con los padres, todo saldría muy bien, sobre todo porque le gustaba esa chica como futura nuera. Pero su sonrisa se borró cuando vio a Harry sentado en el sofá grande que seguía revisando su correo que para abrir cada correo por precaución, usaba guantes de látex, y una mascarilla tapando nariz y boca. En los frascos grandes y transparentes había muchas cosas multicolores que parecían caramelos, chicles y chocolates frente a ellos estaba su lechuza blanca, aunque le pareció más pequeña que cuando la vio la última vez, pero ni le iba ni le venía. Y los objetos y cartas en una funda más grande. Y las cartas que le interesaron las tenía en la mesita de café con un libro encima que después respondería.
-¿Y tú que estás haciendo?- de fastidio sin elevar la voz observando lo que hacía.
-No te parece obvio- hablo tras la mascarilla Harry con tranquilidad.
-¿Qué son esas cosas en esos frascos?
Harry movió su cabeza de un lado a otro "que bestia este tipo, siempre pensando en comida"
-Son dulces que me regalan niños, gente de otras partes y mis admiradoras- dijo Harry sin detenerse, dejándose elevar un poco su autoestima -Los reviso y los contesto, pero cuando son demasiadas cosas las separo para después probarlos si me apetece. Y los que no, simplemente los elimino o los guardo para alguna ocasión que necesite.
-A siiii- mientras Vernon se dedicaba a responderle, una avecilla verde traveseaba unos adornillos de la lámpara colgante apagada de la sala que estaba por sobre su cabeza-muy Señor acaudalado?- respondió fastidiado con un verde de envidia en su rostro -Ve si alejas eso de Dudley, sino quieres que te los eche a la basura con los desperdicios de comida.
Harry se detuvo y se quitó la mascarilla -Hazlo, por mi encantado, yo no te lo voy a impedir, es más…- y agarró uno de los repletos frascos grandes, y se lo puso frente a su rostro -no sabes la fatiga que me evitarías.
El Sr. Vernon del susto pegó el brinco en su puesto, y antes que diera media vuelta, algo viscoso y asqueroso cayó encima de su pelo, pero no se dio cuenta por lo molesto que estaba. Harry abrió los ojos sorprendido cuando vio lo que ese animal hizo encima de la cabeza de Vernon.
Tio Vernon refunfuño todo lo que quiso y se fue a su dormitorio.
Y Harry se levantó rápido y mandó a volar a Pig, a Nieve y a Lorenita, porque el rato que Vernon se diera cuenta de su "gel" en el cabello, las va a querer meter en la olla a todas tres. Así que para que tener una excusa, envió una notilla a Hermione y a Pig confirmándole respuesta a Ginny. A lo lejos se oyó a tía Petunia decir:
-Por todos los cielos Vernon, pégate un baño
-Pero si ya me bañé Pet…
-Pues no te bañaste bien… hueles a heces de paloma…
-¿Qué? Yo no huelo a nada… estás loca
-Pues sí, estoy loca. Como sea… báñate. Apestas.
Luego bajó la tía con una hojita de receta médica, agarró el teléfono y marco. Primero hablaron de cómo tenía que darle los medicamentos a Dudley (como excusa).
Sábado 10:00 am
Dudley se levanto de la mesa corriendo a contestar con la boca llena. Su padre le hizo señas que tragara su comida antes de contestar. Y Big D, se limpio la boca con la mano y con la misma mano mantecosa agarro el teléfono.
-tiririri tiririri tirir… Bip ¿Oa?- abrió sus ojos como plato -Si… Si… claro… Burrp (eructó) nos vemos… chau muñeca Bip
En un consultorio en Londres
-Aaah
Exclamó ahogada sintiéndose como insultada una muchacha de lentes rectangulares y tinturado cabello color tabaco, miró al pobre teléfono con asco. Esto la chica que estaba frente a ella en el mostrador revisando las citas de ese día, la miró y le pregunto.
-Huy… ¿Qué paso Julieth? ¿Qué cara es esa?
-No… Nada Srta. Jane. Es solo que… ¡Por Dios! algunos actos deberían considerarse un delito más- reclamó con indignación y señalo al aparato -Este Tipo, no solo hablo con la boca llena sino que encima eructo en mi oído.
-¿En serio?- le respondió asombrada la chica frente a ella -¿Sabes que lo mismo pienso de mi novio cuando hace eso? No es por dármela de fina o de muy educada, lo quiero, pero… a mí también me desagrada. Y ya se lo he dicho, pero es como si no entendiera, o lo toma a chiste, o cree que se lo digo por molestarlo.
-¡Hombres!- dijeron ambas molestas y al unísono.
La una se fue a atender a su paciente, y la otra agarró un desinfectante y le dio por limpiar el fono.
En Privet Drive
Vernon asombrado que no dijera nada más que eso, preguntó.
-¿Y? ¿Quién era?
-Vienen para acá…- hablo bajito como si temiera que lo escucharan por el fono.
-¿Ahorita?- dijo su padre -¿Era ella?
-No, era la recepcionista avisando. Pero dijo que vienen a las cinco.
-¡PETUUUNIA!- bramó alarmado el Sr. Dursley.
Y ella del susto, le saltaron unas cuantas galletas de avena con miel, y chocolate que acababa de hornear entre el suelo y el mesón. Ella boto aire "Uff" y le respondió dejando el molde allí.
-NO GRITES ASI VERNON- respondió molesta ella. Y corrió hasta donde estaban -casi me quemo ¡¿Qué pasa?!
-Ella… ella…- dijo Dudley desesperado señalando el teléfono como niño chiquito queriendo un dulce.
-¡Ih! ¡No! ¿Ellos vienen?- preguntó en casi susurro mirando a su marido e hijo, y asintieron -¡oh por mis canas! necesito preparar unas cosas, Huy por suerte me pinté el pelo- y ella corrió de regreso a la cocina -Harry… ¡Harry…! ¡HARRY!- lo llamo, pero ya se había ido a su cita -Ay no, Harry se me fue- desesperada miró a todos lados -¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago?- y vio a su alternativa, Dudley que apenas se sentaba para terminar su desayuno chasquido de dedos "idea" -¡Dudley!, ¡DUDLEY!
-¡Queee mamá!- gruñó este torciendo los ojos.
-¡Necesito que me compres esto!- tenía una lista de las cosas que prepararía, como trabajaba de supervisora en el supermercado había anotado (a escondidas) los productos importantes junto con sus precios, le dio el dinero necesario para arreglar detalles.
-¡¿Y yo porque?!- se quejó su hijito.
-¿No quieres ganarte a la hija de los doctores?- le dijo ella como si se tratara del mejor dulce, el asintió -entonces… ¡VE Y APURATE!- Dudley salto -¡Y lávate esas manos hijito por favor!- y al verlo que no se movía, ella se acercó a él para levantarlo de un tirón y empujarlo a arrastras hacia la puerta de salida, mientras iba sermoneándole -¡Y me traes el vuelto que yo sé cuánto te di, y cuanto tienes que gastar! ¡Así que espero ver todo lo que está en la lista! ¡ME OISTE!
Y le cerró la puerta en la cara a su Dudley, y este caminó gruñendo y refunfuñando.
Centro comercial sábado 10... (Perdón) 11:00am
Un pelinegro, alto, atractivo, de lindos ojos verdes, muy bien vestido para la ocasión, pero por complacer a su pelirroja novia, su cara de guapo de deshacía de fastidiado, molesto, irritado y enojado que estaba.
La cita había sido a las 10.00 de la mañana, y la esperaba ya con una hora de retraso (por parte de ella) en una bonita fuente del centro comercial, él le había dicho y repetido que la iba a recoger, pero no, ELLA insistió e insistió que iría con su hermano. Miraba a todos lados, cansado fue al baño y regresó, prácticamente rodeado toda la fuente y nada, hasta que "por fin" oyó un muy meloso, y chilloso "¡Mi Amorcito!".
Él se volteo y con una linda sonrisa (fingida para simular su enojo) recibió a su Ginny, quien corría hacia él como en esas cursis películas románticas en las que parecían que las parejas no se veían en años, pero en el caso de Harry y Ginny se veían casi siempre.
La pelirroja besaba de película, de eso ni dudar, pero esta vez el sitio no era ni su casa ni Hogwarts, ya que una señora que pasaba de la manito de su hijo pequeño de 4 añitos a quien le tapo los ojitos, les espetó.
-¡tengan la gentileza de irse a un parque o de meterse a un cine! ¡Este no es lugar para que hagan esos espectáculos en público!- y una pareja de ancianos que caminaban agarraditos de la mano, remató.
-Esta juventud de ahora… ya no hay respeto- dijo la anciana.
-En mis tiempos eso se hacía en privado… muchacho para pendejo- Harry al oír eso la separo de inmediato, pero la pelirroja sintiéndose ofendida le reclamo.
Potter trato de explicarle calmadamente que no es que no le gustara, lo que sucede es que para algunos muggles hacer eso en público era un acto feo, pero ella insistió que toda esa gente le tenía envidia porque ya no podían hacer lo mismo.
Con su mejor amigo y la pequeña Lovegood, no tuvo problemas, no. Su mayor incomodidad fue cuando por "casualidades" de la vida, se fueron reencontrando con tres de sus amigas porque estaban haciendo compras. Aquello le pareció rarísimo porque la mayoría de las amiga de Ginny, no hacían compras en el mundo muggle, y ni siquiera veía las fundas en sus manos, pero cierto… no iba a ponerse a averiguar de la vida de cada quien, ¿No?, pero después llegaron otras chicas alegando que estaban de "pasadita".
Mientras Ron se encargaba encantado (mostrando su mejor sonrisita de galán) del grupito de amigas de Ginny que la mayoría eran bonitas; él se encargaba de Ginny que había invitado a la rubia para que no estuviera sola, y se animara a despejar su mente porque tenía unos problemas con el Sr. Lovegood porque estaba muy ocupado reorganizando el Quisquilloso. El pelinegro hablaba con la rubia, y ésta le decía en voz bajita que no le agradaban las nuevas amiguitas de Ginebra porque son interesadas, chismosas y criticonas. Así que tenga cuidado con lo que diga o hace.
Harry pagó la comida de su novia, de Luna, y la de su viejo mejor amigo, pero su pelirroja de ojos cafeces le pidió de favor que invitara a sus amigas, que ya no eran solo tres como al principio, eran unas 12 chicas contando con Ginny y Luna. Y como buen novio lo hizo, pero fue un caos a la hora de hacer los pedidos porque pedían cosas que solo en el mundo mágico existía y la gente a su alrededor los miraban extrañados su comportamiento, hasta que Harry las envió a todas a sentarse en una mesa para grupo. Ron fue con él. Por un momento se preguntó si de verdad, todas las relaciones "normales" debían pasar por eso. Debería existir un manual donde a un hombre le explicaran el pensamiento femenino y sobre todo a la hora de tener "colados"… digo "invitados extra" a una cita que se "suponía" era de pareja.
Y Luna que no participaba en ninguna conversación. Estaba ajena, no había ido en plano de paseo si no que necesitaba hablar con Potter, tenía un problema en la que solo él lo podía solucionar, pero estando esas chicas presentes no podía. Eran las amigas de Ginny y tenía que respetárselas por ser su única amiga, y también... hermana. (Esto pasaba por la mente de la rubia)
Cuando por fin iba cuestionar a Potter que había dejado de conversar por un momento con Ron, una de las amigas de Ginny se acercó a Ron.
-Oye Weasley, y ¿puedo hacerte una pregunta?- dijo con una vocecita tonta e inocente aunque con coquetería, pero cierta rubia dejó de mirar esos aparatos colgados en las esquinas donde pasaban una serie de imágenes multicolor para observar a su alrededor -claro si no te molesta
-No claro que no, dime- preguntó Ron notando que la chica era simpática, pelo rubio casi castaño y largo, blanca, ojos cafeces.
-Hum y… ¿Qué es de tu novia? ¿Creí que andaría contigo?- Ginny ya había puesto al tanto a alguna de sus más confiables amigas.
-No quiso venir…- le dijo poniendo cara de aburrido comiéndose con gusto su tercera hamburguesa.
-Y ¿Cómo así?
-No sé… está ocupada trabajando
-¿Hermione está trabajando?- pregunto esta vez Harry para saber más de su amiga ya que no la había visto desde que se fue de la madriguera. Y no volvió a enviar patronus.
-Si Harry, tenía todo el día copado. No sé que hace, atiende niños en el negocio de sus padres. Es como… ¿Cómo fue que me dijo? Auxiliar…
-Eso quiere decir que ya regresó de Australia, pero ¿por qué no la hemos visto por la madriguera?
-Pues por eso mismo, porque los papás la tienen enderezando todo lo que había dejado. Además…- pero fue cortado por la amiguita de Ginny.
-¿Y no se pone celosa por dejarte solo?- y Ron le brindó una carita de "resignado"
-Uff, si supieras… la semana pasada vinimos, y solo porque miré a una chica en una tienda, me hizo un escándalo.
-¿En serio?- la chica se acercó más a Ron.
-Pero qué culpa tengo yo que me miren…- Entonces Harry interrumpió
-Ron ¿sabes si Hermione encontró a Croockshanks?- él se volteó nuevamente hacia Harry.
-Pues no. Cuando regresó de Australia, fuimos a casa de tía Muriel. Buscamos por todos lados y por el bosque que rodea la casona, pero no lo encontramos.
-Disculpa, Potter- Harry volteo hacia Luna que era la única que no había dicho nada en toda la tarde -puedo saber… ¿Quién es Croockshanks?
-Era la mascota peluda de Hermione, Lunática…- dijo Ron haciendo reír a algunas amiguitas de Ginny.
-¡Ron!- protestó Harry, éste se encogió de hombros moviendo la boca "¿Qué?".
-Es un gato que Hermione siempre llevaba en el expreso de Hogwarts- intervino Ginny.
-Aaaah, ¿el Kneazley?
-¡¿Un qué?!- dijeron extrañados todo el grupo.
-Un Kneazley, es un animal místico que tienen el tamaño de una cría, cara y cola como los leones. Tienen la habilidad de detectar a los animagos, metamorfomagos, y/o demonios como los…
-¿…?- Luna torció sus ojos.
-Pues Croocki… como se llame… ¿No es ese gato café rojizo-caramelo, regordete, grandote y muy peludo?- Harry asintió riéndose, aun sin entender la excentricidad de siempre de la rubia, pero al menos había quitado algo de incomodidad al ambiente (para él) -Bueno ¿y qué le paso? ¿Y Por qué no lo encuentra?
-el día que huimos de la boda de Bill y Fleur, Ginny se lo llevo a la casa de su tía…- respondía Harry.
-Ay y dale con el tema…- Cortó Ginny -me lleve a Croockshanks a casa de la tía Muriel después que ellos se desaparecieron del matrimonio de mi hermano mayor, y lo tuve conmigo hasta que me fui a Hogwarts. De allí en adelante no supe nada hasta ahora que mamá le dijo que la tía detesta los gatos. Y al gato lo desapareció "a quien sabe a dónde" apenas lo vio desprotegido. Y Granger…- su novio (Harry) levantó una ceja al oírla decir "Granger" y no "Hermione", la pelirroja comentaba el asunto como si nada, pero había un "algo" en sus palabras que no le estaba gustando -que apenas regresó, se fue con mi hermano a buscarlo, pero hasta ahora lo encuentra. Eso es todo...- Luna se quedo unos segundos pensando, cuando iba a abrir la boca para decir algo, las amigas de la pelirroja cortaron la "interesante" conversación sobre un estúpido gato.
-"Ay ya Weasley córtala" (dijo una) "si, amiga. Y ya es hora de irnos" (dijo otra) "este lugar nunca me ha gustado (comentó otra, según ella, en voz baja)" "solo a ti se te ocurre invitar a Lunática, Weasley" (le dijo la chica que conversaba con Ron al oído a Ginny)
El grupito de brujillas y magos ya casi adultos unos y otros no, se pusieron de pie para retirarse, y Ron le pidió a su mejor amigo que si podría ir a dejar a su hermanita y a la rubia a su casa porque visitaría a Hermione por unos instantes.
Se regresó con los Dursley ya para terminar de recoger sus correos porque ya estaba harto y aburrido. Al ingresar a casa de su tía, un delicioso aroma a horneado llegaba hasta su olfato. Ingresó al comedor que estaba muy bien arreglado como para una cena muy importante. Tía Petunia se había lucido con la mesa: mantelería nueva entre azules, cremas, y blancos, su más fina vajilla, sus cubiertos de plata y su mejor cristalería en vasos y copas.
Se acercó a la cocina para simular que tomaba un vaso de agua y echarle una miradita a todo lo que tía Petunia debió preparar, donde encontró más cosas ricas para servir y otras frías en la nevera. Eso solo significaba una cosa…
…que ese día tendrían "No Cualquier Visita".
Pero el paseo con su novia, y su grupito de "amigas", le resultó ¡¡Uff!! Agotador. Cuando llegó a su dormitorio, lo primero que buscó fue su cama y se dejó caer rendido boca abajo.
Más tarde se iría.
De vuelta al Privet Drive
La alarma de su nuevo watch lo despertó.
Como estaba boca abajo, se desperezó haciéndose un arco hacia atrás tocando su cabeza con la punta de los pies, como si fuera un enorme gato, añadiendo un gran bostezo. Vio que su lechucita llevaba algo en su pico que se movía con asquerosa desesperación, se coloco sus lentes y lo vio… Era una lagartija (ó salamanqueja, como la conozcan) que comenzaba a picotearla y despedazarla encima de la mesa. Harry hizo una mueca de desagrado, y le dijo -Que sanguinario eres- ya no podía hacer nada por el pobre y diminuto bicho reptil.
Iba rumbo al baño a darse otro duchazo, pero este estaba ocupado. Se daba la media vuelta, y al instante se abría la puerta detrás de él donde salía un Dudley apurado, desnudo, dejando todo el piso mojado y pegándose un pequeño resbalón antes de meterse como un orangután en su cueva.
Harry horrorizado se quito los lentes diciéndose
-¡No! Mis ojos… oh mis pobres ojos… mis ojos… No veas eso Potter. Es malo para tu salud mental…
Potter le paso un hechizo de secado al suelo para no ver a nadie patinar causando un accidente.
Ding Dong Ding Dong Ding Dong Ding Dong
"¿Ése es el Nuevo timbre? Que exagerado" al parecer el tío Vernon lo había cambiado por uno musical con el sonido parecido al de la torre del reloj de Londres. Miró su reloj y eran 4.40, salió del baño para dirigirse a su exdormitorio. Vio a Dudley en medio pasillo metiéndose la camisa en el pantalón.
-¡Wow! ¡Qué bonito Dudley! Te luciste- se burló -Corbata y mangas largas. Los invitados deben ser personas tan importantes como para que no te importe que te sofoques ¿Verdad?- comento irónico.
-¡Y que lo son!- dijo sin captar la sarcástica burla de su primis -pero es solo para impresionarlos hasta que me dejen cortejar a su hija, y tira… casarme, pero a un futuro muy lejano- dijo sonriendo muy confiado que lo aceptaran.
-¿Será eso cierto?- dijo el pelinegro que de su cuerpo chorreaba gotas de agua. Tenía solo una toalla en su cintura, y otra alrededor del cuello.
-Potter, es Preciosísima…
-¿A siiii?, y ¿Como se llama? Pues… para ir sabiendo de la afortunada futura miembro de la familia Dursley.
-Se llama "Jane", trabaja allí en el consultorio, pero es una lástima porque solo atiende a los enanos. ¡Qué suerte tienen esos mocosos!- el ojiverde jamás había visto a Dudley tan entusiasmado, quizás la chica le había pegado fuerte -¿Cómo me veo?
-A ver déjame verte bien…- Harry puso cara de estar evaluando algún espécimen raro o algún cuadro de pintura de esos que no entiende -Creo que… solo te falta el maquillaje para completarlo- respondió usando las palabras del grupito de amiguitas de su novia. Dudley se enojó -y estás muy pálido… deberías usar un "lipstick" de brilli…
-¡Mierda Potter!- gruño dándole un empujón.
-Huuu… no Dudley, con ese vocabulario no combinas. Vas a espantarla de solo oírte. Oye, ¿te lo ha oído tía Petunia?- Dud tuvo que responderle entre dientes para que no lo escucharan expresarse así.
-No te respondo, porque estoy de apuro…- carraspeo pasándose las manos por el cabello y tomo aire para tranquilizarse -Igual no me preocupo porque no representas ningún peligro para mí, una como Esa… jamás ni en tus pesadillas te miraría… jajajaja- y se fue.
Potter se encogió de hombros y se encerró en su ex dormitorio para poder vestirse. Terminó de secarse y se puso su ropa interior: bóxer sport corto en rojo, y una camisa dividí de tiras masculinas blanca. Pantalones cargo negros que se compro y Tebas negras.De su billetera saco una pequeña *esencia para hombre, que le habían obsequiado en una tienda en el centro comercial cuando compro algo de ropa. Se puso un poco en su torso y cuello, cuando vio el frasquito vacio, el se alzo de hombros.
Abajo se oían risas y saludos. Desde las escaleras, se veía a una pareja de esposos ingresar.
Por sus caras, los dos no parecían tan viejos, si quiera rodeaban los 35 a 40 años. Edades que sus padres hubieran tenido si estuvieran con vida.
El primer invitado era una Señora de una piel blanca y delicada, cabellos castaño oscuro corto con ondas hasta por la nuca (como los de blancanieves), llevaba puesta una diadema fina y blanca en ellos. Usaba un vestido materno de un color azul oscuro que se la veía más simpática.
Venia ayudada del brazo de un hombre que podría ser su esposo. Era un señor de cabello castaño claro, peinado de príncipe con unas cuantas canas ya asomando por sus lados, alto, de buen porte. Parecía ser una persona que inspiraba respeto. Llevaba una camisa de botones manga corta celeste, y pantalón de mezclilla negros. Sencillo, informal, pero a la vez elegante.
La mujer fue recibida por tía Petunia con una sonrisa de "amiguísimas" además que llevaba algo como un pastel entre las manos, mientras que su esposo junto con el tío Vernon se dirigían a la sala, y otra persona venia más atrás de ellos, quizás acompañando a los primeros invitados, intentaba ingresar con ellos, mas a mitad de su camino fue acorralada por Dudley que con su cuerpote interrumpió su visibilidad y la de la chica a la vez.
Puerta fuera
-Buenas noches Dudley…- saludó ella con una leve y cordial sonrisa -¿Cómo te va con la muela?
Dudley tomó su mano.
-Buenas noches- respondía con su mejor sonrisa de galán -Y muy bien, aunque solo faltabas tú para aliviar mi dolor. Oh, y ya te dije Jane… no me llames Dudley. Para ti soy Big D…- Intentó besar su mano, pero ella en el último momento la retiró dejando que Big D besara el aire.
-Eh sí y… ¿Será que entramos?- ella haciéndose a un lado hasta llegar al único escalón de la entrada donde había una alfombrita nueva de "Bienvenidos".
-No es necesario que entremos, bien podemos conversar aquí afuera donde estaremos bajo el fresco del aire. Además que ellos van a hablar de asuntos de… negocios
-Sí, pero…- ella muy educada le respondió -mis padres están adentro, y si no estoy con ellos, mi papá se puede enojar- Trato de dar otro paso a la puerta, él volvió a bloquearla.
-No creo que se moleste porque quiera cortejar…- se corrigió -conversar con su hija que es muy bonita…- sonrió dibujándola con la mirada de pie a cabeza.
-¿A sí?- respondió aunque le dijera lo "bonita", se sintió incomoda ya que Dudley se la comía con los ojos -pero yo de usted no estaría Tan seguro… mi padre a pesar de ser un Odontólogo proviene de una familia militar y…
-Jane, Jane… si viniste fue por algo… Como… conocernos mejor que en el consultorio ¿no?- la cortó sin creerle
-No me mal interprete, yo no vengo en plan de novios. Porque en sí, SÍ tengo novio…- respondió arrugando sus cejas empezando a resultarle insoportable a punto de mandar su educación al demonio por medio de un par de palabras, y si no resultaba usaría un bofetazo o una patada.
-No te preocupes, yo no soy celoso. Y lo mejor es que ninguna de Nuestras parejas está aquí, y podríamos pasarla bien…- casi susurro seductor con su aliento a la cara de la muchacha obligándola desviar su vista hacia la entrada.
-Espérame un segundo…- el chico no entendió hasta que ella le ofreció un chicle de menta sin azúcar que sacó de un bolsillo -Ten creo que lo necesitas con urgencia. Y sobre "nuestras" parejas… déjame decirte que yo no tengo planes de ponerle los cuernos a Mí novio y menos contigo. Y si vine fue: porque ustedes nos invitaron, porque no pienso dejar sola a mi mamá en su estado ya que me pueden necesitar, y porque…- dijo entre dientes ya enojándose -si no me dejas pasar llamaré en este instante a mis padres y nos vamos…
Puerta dentro
La puerta de la sala estaba abierta de par en par cosa que alcanzó a oír y ver:
-¿Hija que sucede?- hablo su madre que igual que su esposo, miraban extrañados no verla entrar todavía. La Sra. Visita miró a su esposo y este entendió el mensaje.
El pelinegro Potter que estaba en lo alto de la escalera trataba de estirar el cuello para ver mejor, todo tuvo que suponerlo porque Dudley lo tapaba todo, pero cuando la chica se movió unos centímetros y estuvo a poco de por fin verle la cara al ingresar, solo pudo fijarse en un par de bonitas piernas. Notó que Dudley se frenó al ver como aquel alto hombre salía de la sala y al parecer le lanzaba, una severa mirada penetrante y clara, por parte del posible padre de la chica; quien se había puesto de pie con las manos echas puño pensando que tal vez, "No le importaría dejar a un lado toda su educación y titulo profesional con tal de hacer respetar a su muchacha". Así que fue por ella, como todo veterano Gryffindor rescatando a su niña de las garras de un villano.
Sala
-¿Y querida a que te dedicas?- dijo una voz conocida.
La tía Margie… ¿estaba ahí? ¿En persona? ¿Qué hace ahí esa vieja gorda mujer? ¿A quién se le ocurrió invitarla?
Esa mujer había venido no solo para curiosear y apegarse más a los invitados sino por la exquisita cena que Vernon le había comentado que prepararía Petunia. Mientras el Sr. Dursley sonreía, mirándole las piernas a la chica quien tan solo se inclino levemente para servir té helado a sus padres, pero aun así el viejo Dursley deseaba que la charola se le callera para mirar más arriba.
Ella se enderezó para contestarles
-Por el momento trabajo junto a mis padres hasta que se reinicien mis clases, señora
-¿Ya te graduaste?- continuaba Margie divirtiéndose de lo lindo formulando las preguntas como si la interesada fuese ella, y escudriñándola con la vista agarrando su té helado y galletas.
-No. Honestamente, perdí un año…
-Oh, ¿y a que se debe que no lo haya culminado?- dijo dirigiéndose a los papás con una sonrisa, pero ellos sintieron esas palabras como si hubiesen sido unos descuidados e irresponsables que por ser hija única le daban muchas libertades. Pero claro, ella se olvidaba que tiene un sobrino con el nombre de Dudley.
-Porque mi hija y nosotros estábamos resolviendo unos asuntos de suma importancia por el porvenir de nuestra familia- respondía una voz gruesa, quizás era la del padre de la chica.
-Y otra porque necesitábamos un tiempo sabático para compartirlo en familia- agregó la madre.
-Oh que pena, y… ¿En qué colegio estudiabas?- preguntó Vernon tomando té y hablando muy educadamente, que Harry se cruzó de brazos opinando "que buen actor eres, tío Vernon. Claro cuando te conviene"
-Estudio en un excelente colegio que está ligado a la universidad de Oxford, que queda muy fuera de la ciudad- Y la chica se había sentado al lado de su madre después de dejar la charola en la mesita de la sala.
Harry estaba de espaldas pegado a una pared que lo cubría, y como la puerta estaba abierta de par en par, sintió (sin saber porque) que se le erizaban unos pequeños bellos en su nuca al oír la suave y seguridad en voz de ella, y se dijo en mente.
-"Así que tú eres Jane"- asintió muy incitado de curiosidad -por fin voy a conocerte, o por lo menos ver su rostro- y sacudió su cabeza -"Oye, y ¿de cuándo acá te emociona una chica muggle? Ni siquiera la conoces"
-Y Jane ya tiene pensado ¿Qué carrera estudiarás en la universidad?- preguntó esta vez tía Petunia.
-Aun estoy algo indecisa, no sé… si estudie leyes, o enlistarme para ser una agente especial de la policía británica...
Y Dudley que había agarrado un vaso de té de la cocina, iba a salir por la puerta que daba a las escaleras para ir a la sala, cuando vio a Harry que estaba de espaldas tratando de ver a la chica que le resultaba casi imposible, pero se escondía porque sus padres Dursley y tía intrusa estaban allí y obviamente temía que lo pescaran y le hicieran pasar un papelón. Así que se terminó su bebida y dejo el vaso en un sitio.
-Leyes están muy bien jovencita, pero ¿Agente Especial de Policía? no le parece que es un trabajo muy… como… para hombres- dijo el Sr. Dursley haciendo énfasis en "para hombres" no opinando que una mujer haga ese tipo de trabajo.
-Sr. Dursley- la chica entrecerró su vista y contestó muy segura -hoy en día una mujer se desempeña mucho mejor que un hombre en todos los campos, dominando y comenzando desde Su Casa hasta Fuera de Esta. Es por eso que la mujer es mucho más reconocida y gana mucho más. Claro, que aún hay sitios en que todavía se practica ese tipo de pensamiento, pero hay que reconocer que de la época anticuada- ésta palabrita se la lanzó como indirecta, pero Vernon solo asentía -y colonial a la nuestra, es mucha la diferencia.
-Oh, no lo decía por eso. Es que… yo imaginaba que usted seguiría los pasos de sus padres o… alguna alternativa. Porque el día que falten ¿Quien se encargaría de un negocio como el de… ustedes?- dijo mirando a la chica y ahora a sus padres.
Entonces el Sr. Visita entendiendo por donde iba, respondió.
-Eso no sería problema, porque para eso la tenemos trabajando junto a nosotros para que sepa manejarla y el caso que algún día faltásemos simplemente, como es natural, contrataría personal, y ella igual dirigiría la clínica.
-¿Qué nos está queriendo decir Sr. Dursley?- peguntó curiosa la Sra. Visita
-Huuumm… nono… es solo que decía que eso no estaría mal, porque no podrían dejarla en manos de cualquier extraño, claro que siendo su hija, ya ahora la mayor, quien mejor para manejarla, verdad? …jejeje- dijo con una sonrisita que Harry sin necesidad de asomarse, sus bigotes se ensancharían de la codicia.
-Yo estoy muy de acuerdo, además la delincuencia cada día está más terrible- apoyo la tía Petunia más encantada con la respuesta, pero la tía Margie le hizo borrar esa sonrisa.
-Pero aun así, yo tampoco considero que una joven sea parte de la Policía Británica. ¿Por qué mejor no estudia para ser cocinera o enfermera?- y volvió a beber su té y comer una tercera galleta.
-Esta señora ¿En qué mundo vive?- pensó con desagrado la chica y respondió con tranquilidad -Porque para ser Chef que es la palabra más adecuada, se necesitaría tener buena mano para la cocina, cosa que sinceramente casi no tengo, y ¿esperar a intoxicar a la gente? Como que eso no va conmigo, cuando lo que quiero es ayudarla o salvarla, aunque no por eso quiere decir que me muera de hambre, ¿verdad?
Los padres de la chica se rieron con honestidad, y los demás no entendieron el chiste, pero lo hicieron por compromiso. Y la tía Margie no se rió, o al menos Harry no escuchó su típica risita, aunque… la verdad es que no recordaba si alguna vez la escuchó reírse y menos hacer una mueca como sonrisa… cha cuanto le gustaría estar presente solo para verla como actúa, porque además ella es de las que no le gusta que una chica no sepa cocinar.
-¿y medicina…?- continuó la chica -Huuum… quizás más adelante lo considere. Pues gracias a mis padres, casi no le temo a la sangre. Pero… para eso, sigo pensando en lo primero. Me creo muy capaz de resolver casos extremos que ni la misma policía puede…
Harry pensó muy interesado
-"Wow, me encanta tu forma de pensar Jane. ¿Por qué no naciste bruja? Con ese curriculum verbal, al departamento de aurores de seguro les encantarías. Me hubiese gustado tenerla como compañera en la academia. Mentes como la tuya son las indicadas para participar de ello. ¿Y si te gusta? Mucho más"
-Bueno, ya que estamos hablando de carreras. ¿Qué carrera era la que está estudiando Dudley? O era que iba a escoger…- pregunto esta vez la Sra. Visita ya fastidiada (sin demostrarlo) del interrogatorio hacia su hija.
La chica visita sentía unos ojos que la vigilaban. Por un momento, dudo en levantarse porque no veía al mastodonte por ahí. Al voltearse notó una sombra moverse detrás de una pared que separaba sala, de pasillo, escalera, y posiblemente cocina llamando su atención. Ella no es curiosa, pero bien dice el dicho: "la curiosidad mató al gato", y ella… como que ya se veía muerta porque no se resistía pues esa casa se le había hecho muy conocida cuando llegó. Así que se levantó pidiendo permiso. Su madre la siguió con la vista porque no le agradaba nada ese tal Dudley, pues en lo que decían había cosas que no coincidían a como cuando los conocieron en el consultorio.
El ojiverde se metió en su escondite de pared viendo el movimiento de la chica, eso, por mucho que quiso evitarlo, le dio una mala señal.
-*¡Me vieron… me vieron! ¡Aborta misión Potter… Aborta misión! Debí haberme ido cuando pude, pero NO… Maldición-*pensaba alarmado caminando hacia atrás queriendo escaparse a su cuarto, pero lo que estaba más próximo era meterse en su alacena ó desaparecerse.
Decidido por lo último comenzó a caminar hacia atrás y cuando iba a correr…
PLUM
…demasiado tarde.
-¡Agh!- un doloroso gruñido fue lo que escapó de su boca.
Dudley había corrido hacia él y embestido con brutal fuerza, que no pudo agarrarse de nada y caer en blanco y de boca, que la persona delante de él dio un saltito hacia atrás. Un estrepito que por fin lo ayudó a salir de las sombras.
"Potter juguemos a que matamos a Dudley ¿qué dices? Yo, tu conciencia, te doy total permiso"
-¡Oh Dios!- exclamó con sorpresa alguien y con una linda voz, dijo -¿Te lastimaste?- Al abrir los ojos de lo aturdido.
-Eh… un poquito- gruño con dolor por el planchazo dado en su estomago -pero no se preocupe, todos mis movimientos están fríamente calculados. "Harry, esos chistes no van contigo"
La chica no pudo evitar decir algo indignada
-…a pesar que no es el momento, me encanta su sentido del humor- y le tendió una mano para ayudarle -tome mi mano y déjeme ayudarle a levantarse.
El ojiverde aun con el rostro y cuerpo boca abajo no quería que lo viera avergonzado, pero él era un Gryffindor y además, la ocasión ya no daba para ocultarse más, así que respiro hondo, puso una rodilla en el suelo y tomó la mano suave de la chica para levantarse. Ambos sintieron una extraña y pequeña corriente recorrer las venitas de sus manos. Y como si el destino se empeñara, le pareció verlo (ella) levantarse en cámara lenta y enderezarse hasta alcanzar una altura superior a los 10 o 15 centímetros más arriba de su cabeza. Despejó rebeldes largos cabellos hasta los hombros de su cara revolviéndolos, mostrando de su frente (sin querer) una cicatriz en forma de rayo, pues la coletilla se le había desatado al caer.
Se colocó sus lentes. Y como todo un buen caballero de Gryffindor, la saludó.
-Muy buenas noches Señorita…- y con un beso marcando en la suave y delicada piel de la mano ofrecida por la chica para levantarse, se presentó, sin siquiera notar el rostro de esa muchacha en cuestión -Yo soy…- al levantar la vista, enmudeció al cruzar su verde vista con aquellos y claros amielados ojos *-…*James
-Y yo soy… Ja… Jane.
Y ella se había quedado sin aire, sin respiro, o sin aliento por unos laaargos segundos, que le parecieron minutos u horas, y por costumbre ya tenía agarrada la punta de su faldita, así que lo saludó con una pequeña reverencia a un príncipe de cuento. Y ambos sin pestañear, pero con sus ojos llenos de asombro solo pudieron decirse al mismo tiempo.
-¡¿TU?!
Y la escenita se veía toda desde la sala.
Jane arqueo por unos segundos sus labios a modo de sonrisa, sin notar que se había puesto de todos los colores, menos el blanco pálido y rosáceo normal en sus mejillas. Lo mismo que el chico pensaba que tenía que ser una broma, pero esa broma le hizo sentir un raro bailoteo en su corazón
¿No es ella verdad? ¿Verdad que no es ella?
Sus ojos verdes miraban a una muchacha de ojos mieles, esbelta y de bonita figura de no más de unos 17 o 18 años. Centímetros, más bajita que él. De tez blanca, y un tanto bronceada, sus cabellos castaños eran brillantes y claros como los de su progenitor y recogidos totalmente con unos palillos chinos color blanco con florecillas rosadas (eran pétalos de cerezo), tenía unos flecos y unas onduladas mechas sueltas frente a su rostro. Llevaba puesto un lindo vestido veraniego de manguitas cortas escote recto (tipo Straple) en turquesa que mostraba la desnudez de sus hombros, corto hasta arriba de sus rodillas mostrando unas pantorrillas y el inicio de unos… bonitos muslos. Un cinturón delicado en blanco con un lacito por debajo de sus… "uff" senos, marcaba muy bien su fina cintura, y sandalias de tiras planas del mismo color.
¿Cuándo creciste niña?
Y la de los ojos mieles miraba al chico de ojos verdes frente a ella, unos centímetros más alto que ella, casi podría alcanzar la estatura de Ron. Usaba una camisa dividí de tiras masculinas blanca, por dentro. Encima: camiseta sin mangas, roja con las letras "Free" doradas y bordeadas de negro, unos pantalones cargo negros y tebas negras. Llevaba envuelto un *pañuelo negro en la muñeca izquierda a modo de muñequera para hombre. Sus cabellos alborotados ahora le daban hasta los hombros, los llevaba sueltos y sus clásicos lentes de marcos redondos.
Harry, ¿Qué te hiciste?
-¿Tu? ¿Tú? ¿Eres Jane?- habló por fin Harry sin creer lo que veía y oía. Aun sin aflojar su mano.
-Sí- respondió con una voz ida -En-encantada… ¿Y tú… James?- ella sacudió la cabeza corrigiéndose poniéndose una mano en una mejilla, "Hey, ¿que fue eso?"
-¿Hermione Granger?- sin evitarlo se le fue escapando una atractiva sonrisa
-Sí…- susurro ella torciéndosele los labios para devolverle la sonrisa -¡Harry Potter!- no supo porqué, pero se sintió estúpida.
"pero estúpida ¿por qué? Hermione, si es nuestro amigo, es nuestro Harry. Reacciona"
-¡Hermione! ¡No lo puedo creer!- Harry sin entender nada de "Que hacía ella allí" en casa de sus detestables tíos, abrió sus masculinos brazos para recibirla.
-¡Oh Harry…! ¡Harry…!- Hermione ni lo pensó y brincó a su cuello, y él respondió levantándola del suelo.
-¡Esto sí es que una gran sorpresa! …jajaja
-Ahjajajaja… ¡Y para mí, Harry…! ¡Me alegra tanto… tanto volver a verte!
Ambos sintieron aquel abrazo como si no se hubiesen visto en años, pero fue tan reconfortante que comenzaron a reírse de felicidad al volver a verse después de la batalla. Haciendo caso omiso a los murmullos, quejas y lo que sea que decían o discutían en aquella sala
-¡Te extrañe hartísimo, hartísimo! ¡No… sabes… cuanto!
-¡Y yo a ti, niña!- decía maravillado, y la bajó despacio separándola para mirarla, pero había comenzado a llorar, y el tiernamente paso sus pulgares por sus suaves mejillas empapadas de lagrimas -Oh por favor, No llores ¿Qué pasa Hermione? ¿Por qué lloras?- ella bajo su rostro apenada
-Me sniff alegra que es-estés bi-bien… Harry sniff sniff me…sniff alegra que…estés con vida… es que a pesar que todo termino, yo he tenido unas feas pesadillas donde tu… Oh lo siento Harry, no puedo evitarlo… hhhuumm…- Ella volvió a abrazarlo pasando sus brazos por debajo de sus axilas para apretarlo como si fuera un peluche, y ocultó su rostro en su pecho. Y el correspondió apretándola por sus hombros.
-Tranquila mi Hermy terquita… Aquí me tienes, a tu lado vivito y coleando en la realidad- le susurró, ella se rió ante el "Hermy terquita", sintiéndose extraña.
-jajajaja… ¡Eres un testarudo!- Y olvidando que no estaban solos y en media sala, ambos se miraron y una fuerza invisible como el imán los atrajo al punto de topar sus labios cuando...
-¡HERMIONE JEAN, SUELTA ESE HOMBRE!
El padre de la chica saltó con un vozarrón que sin necesidad de ser mago, los hizo estremecer a todos, y la parejita de amigos se miró sorprendida y se separaron al instante rompiéndoles el mini encanto. Mientras que la Sra. Visita, la escena le pareció tierna de esas que solo en las telenovelas se ven.
El progenitor de su mejor amiga caminó hasta ellos, y se coloco expresamente en medio de los dos, asegurando las distancias del uno y del otro, y con los brazos cruzados mirando al ojiverde esperando una explicación. Y al pelinegro casi le pareció ver que de las fosas nasales de ese hombre salía humo porque su rostro ya estaba igual que el de los Weasley, lo único que lo diferenciaba a ese señor era el color de sus cabellos.
-carraspeo pero… ¡¿Qué estás haciendo aquí?! Hermione
-Nos invitaron a una cena
-¿Por qué no me dijiste que vendrías?
-He estado algo ocupada, pero… si ni siquiera sabía que estarías aquí
-Para eso están las lechuzas- reprochó Harry
-Será que no tengo una…
-¿Y Nieve?, ¿Y Lorenita? ¿Un patronus?, podías haberlo enviado.
-Nieve te la envié hace tiempo, Lorenita se la regalé a mi abuela materna, y… ¿cómo voy a hacer "eso" en presencia de mug…? Muy aparte de mis padres.
Ambos se hablaban al mismo tiempo mirándose por encima del hombro del padre de la castaña, y la castaña trataba de empinarse para mirar a su viejo mejor amigo.
-SILENCIO- interrumpió el señor allí presente, respingaron ambos callándose -Hija ¿Tú conoces alSirviente de esta casa?- Interrogó a su hija.
-¿Sirviente? ¿Cuál sirviente? Papá- extrañada miró a Dudley quien puso cara de disgusto.
Harry quiso refutar.
-Este joven- señalo con los ojos a Harry por un instante para volverlos a clavar sobre su primogénita que pestañeó cruzándose de brazos, sintiendo cierto grado de indignación hacia ese trato a su mejor amigo.
-Un momentito papá con todo el respeto que usted se merece, ¿Quién le ha dicho que ÉL es un sirviente?- exigió la castaña a su padre, señalando a su ex compañero de colegio y mejor amigo.
-Los señores Dursley lo aseguran así, hija mía
Acusó con simpleza su mamá estudiando al muchacho de pie a cabeza y aunque no estaba muy cerca, podía sentir un agradable perfume masculino dando gracias que ya no tuviera los achaques de embarazo porque sino el lindo torso de ese chico habría pagado los platos rotos con su vomito. Este último se sentía como un ratón de laboratorio muggle ante los ojos analíticos de la señora.
-Sí, señorita…- dijo Vernon sin negarlo, y le hizo una cara de fastidio a Harry -El chico es el sirviente de la casa…
-¡Óigame!- reclamó el pelinegro molesto.
-creímos que ya se había ido, pero no se preocupen que el muchacho estaba de salida…- apoyó la tía Petunia -¿Verdad, Harry?
-Y no le dé mucha confianza muchacha, "Ese" es un atrevido y muy peligroso- terció la tía Margie irguiendo la nariz. No recordaba lo sucedido la última vez que se vieron, pero algo la hacía odiarlo con gusto.
-¿Sí? Pues lo mismo digo de su lengua Señora- discutió Harry con voz gruesa que Hermione volteó a mirarlo.
-¡Modera tus palabras muchacho!- respondió Margie
-¡Modere las suyas primero!- vociferó Harry.
-¡YA ESTÁ BIEN! ¡Mantengamos la calma señores, no hemos venido aquí a presenciar una discusión!- calló a todos en la sala el Dr. Granger pareciendo la única autoridad allí.
-Yo pienso, que Jane debería presentarnos al caballero, antes de sacar conclusiones ajenas Jeremy- dijo la Dra. Granger acariciando su panza.
Entonces el ojiverde sintió un suave apretón en su mano, estuvo a poco de quitarla antes de darse cuenta que era la castaña.
-Hermione… Tranquila- le dijo bajito -yo no…- la castaña lo jaló hacia sus padres.
-Madre y Padre... Quiero presentarles a mi compañero y mejor amigo, Harry James Potter Evans.
-¡¿Cómo dijo?!- Los cuatro Dursley dijeron con voz de asombro que esa chica supiera quién era ese muchacho. Jane los ignoró.
-Harry. Mis padres: doctores especialistas en odontología o más comúnmente dicho, dentistas- y la señaló con una mano -Esta es la Dra. Crystal Jean Andrews de Granger. Y el que está por venir, cuidadito en la pancita de mi mamá, es mi próximo ñañito Jeremy Anthony Granger Andrews- La Dra. Granger le obsequió una cálida y agradable sonrisa idéntica a la de su hija.
-Vaya- se acercó para regalarle un suave abrazo, diferente a los apretujados de la Sra. Weasley y una agradable sonrisa -Así que tú eres "famoso" Harry del que mi hija tanto nos ha hablado.
Hermione miró a su madre pensando que sí, ese hechizo para recuperar la memoria de sus padres de la Sra. Tonks fue muy efectivo, tanto que ya por fin recuerdan quien era Harry, porque muchas veces lo mencionó en Australia e incluso cuando viajaban en el avión, no lo recordaban; y ahora solo les bastó verlo, pero no se esperaba que lo dijera así por así y de repente ante los oídos de un ojiverde que en ese momento la miraban sorprendido y ella sonrojada por la confesión.
-¡¿Famoso?!- dijeron todos los Dursley.
-Eh, ¿En serio? gracias, es un gran gusto conocerla Dra. Granger- atinó Potter a responder todo sonrojado -déjeme decirle, que está usted muy bonita y más por su 2do hijo. Felicidades- la madre de su castaña amiga era muy bella, gozaba de unos claros ojos verdes azulados.
-Oh jojojo… el gusto es mío y que muchacho tan encantador. Muchísimas gracias- sonrió ella ruborizada -le confesamos que este regalito no estaba planeado, pero no negamos que estamos muy contentos de recibirlo. Y no es por nada, hay que ser honestos usted para ser el sirviente, está guapísimo- algunos se incomodaron por el descarado comentario de la Dra. Granger. Este se sonrojó hasta las patas.
-¡Mamá!
-¡Crystal!
-Que mi familia, yo solo digo lo que veo, además para que ciertas personas tomen más en cuenta- respondió con simpleza -Oh no es así, Margarette…
Margie descaradamente, había sacado sus lentes para mirarlo. Y sí, tenía que admitirlo, estaba mucho mejor que su sobrino legítimo. La castaña arrugó sus cejas con molestia, su madre le había contado que esa señora era fan de gustarle los clubes donde solo van a desnudarse hombres jóvenes.
-no diga eso… Dra. Granger, pero gracias- respondió Harry sonrojado por el halago.
-Oh, vamos Harry deja la vergüenza a un lado, en serio eres muy guapo
La ojimiel continuó con su padre:
-Y este caballero aunque con carita de pocas pulgas, pero de buen corazón- carraspeo irguiéndose con las manos por detrás de la espalda (pose militar) -es el Dr. Richard Jeremy Granger- el Dr. Granger, tenía sus cabellos, y una mirada miel como los de su hija.
-Jeremy- le llamo su esposa al ver que su esposo estaba callado y escudriñando desconfiado con la mirada al "niño que vivió"
-¿Hum?- la miró frunciendo el ceño sin entender.
-Saluda como un caballero. El chico se lo merece y lo sabes, además de una disculpa de tu parte por tratarlo así sin conocerlo- se lo dijo muy seria que el Dr. Granger abrió la boca para protestar, pero bastó una mirada de Jean Granger para bajar la guardia y responder.
Tía Margie iba a hablar, pero las Granger la hicieron callar con un "¡SSSSH!". Y muy erguido, con la cabeza en alto, haciendo firme y con la mano en la frente en señal de respeto, respondió
-Joven Potter- hablo con una voz gruesa e imponente sin necesitar elevar su tono -antes que nada, confieso que provengo de toda una familia militar, que estudie en una Academia militar por orden de mi padre, y que confieso nunca me ha gustado la milicia; pero… no por eso puedo evitar saludar de este modo a alguien, que bien merecido lo tiene, y ha peleado con un valor digno de admirar. En nombre de mi familia y de nuestra patria, es un honor de otorgarle tan solo este pequeño gesto y también una disculpa de mi parte- reconoció, y por fin estrechó con un buen apretón de manos al chico -Joven Harry Potter es un gusto conocerlo, pero debo decirlo muchacho, aun no logro imaginarlo enfrentándose cara a cara ante su psicópata.
-Wow, muchas gracias Dr. Granger no sé qué decir… no es por ser modesto, pero no me esperaba recibir tal honor- dijo con una gran sonrisa modesta que los doctores no pudieron evitar reírsele -Y el placer es todo mío conocer a los padres de mi mejor amiga- la chica sonrió -y créame que…- el chico analizo sus palabras -no es lo mismo imaginárselo que vivirlo, pero gracias- respondió nervioso ante la sorpresa y con un claro signo de Interrogación marcado en la cara de sus "queridos" tíos quienes se miraban unos a otros.
-Muy sabias palabras joven Potter- dijo mirándolo a sus verdes ojos, notando seguridad.
-Doctores Granger, yo sé que recién me conocen, pero por favor no me digan joven Potter. Con Harry suficiente.
-Entonces a nosotros no nos diga Doctores, fuera de nuestro consultorio somos señores Harry, o también Crystal o Jean mi persona, y Richard o Jeremy mi esposo- dijo la Dra. Granger muy amable.
-Está bien señores Granger, pero… tomen asiento, por favor…
Los tres Grangers y medio (por el nene que está en la pansa de su madre) se sentaron juntos en el sofá quedando en un extremo su castaña hija para que pudiera conversar con su mejor amigo, y cederle un sillón cerca de ella.
-Hermione y Sres. Granger, yo se que su visita no es… no era para mí, pero… si me intriga saber ¿cómo es que están aquí?- El Dr. Granger fue el primero en responder
-los señores Dursley son nuestros nuevos pacientes recomendados por la señora Margarette Dursley aquí presente, aparte de ser nuestra vecina- Harry miró a Hermione "No", ella torció los ojos "Si supieras" confirmándole -también es una paciente más. Y como hemos sido invitados a esta cena, la aprovechamos para tratar sobre un tratamiento que le haremos al joven Dursley y que por ende tiene que seguir al pie de la letra porque en nuestro lugar de labor, el tiempo no es suficiente para conversar de medicina y otros temas de importancia. Y más todavía por lo que estamos recién regresados de Australia.
-Hum… y ¿Cómo les fue en su viaje de Australia?
El Dr. Granger hizo una pausa para beber de su té helado y la Dra. Granger tomó la palabra.
-Vivimos en un área al sur de Sídney. Es bonito, el ambiente es bastante fresco, aunque la temporada del surf, velero y playa es en diciembre y no ahora, en el clima es nada comparado a Inglaterra que la mayoría de las veces llueve. Íbamos a vender la casita donde vivíamos, pero la dejamos para cuando quisiéramos vacacionar, ya que también está cerca de la costa. Tuvimos nuestro consultorio allá, no nos fue tan mal. Pero no negaremos que… aun nos sentimos algo desubicados aquí… Es como si hubiésemos despertado de un raro sueño…
-Y… ¿Cómo les está yendo aquí a su regreso?
-La casa está bien, solo llenita de polvo como si nadie hubiese vivido allí por años. Aunque solo fue por un año, pero el edificio si lo registraron (refiriéndose a los mortífagos)- respondía el Dr. Granger otra vez -buscamos al dueño que por suerte todavía vive. Y se lo compramos. Estamos trabajando en dos proyectos muy aparte de atender con normalidad el consultorio. El uno, el edificio será transformado en una clínica especializada en asuntos dentales como: láser, tratamientos de ortodoncia, blanqueamientos, cirugías dentales, radiografías, exámenes… etc. Y el otro, una promoción "plan familiar" que consiste en por cada tres miembros uno se lleva una consulta y chequeo gratis- terminó el Dr. Granger
Antes que el pelinegro y los Granger siguieran conversando, Vernon interrumpió.
-Dres. Granger, de ¿donde conocen a Potter?- pregunto con un gruñido en su tono de voz, que a los Granger no les gustó.
-Del colegio de nuestra hija, por supuesto- soltó con simpleza la Dra. Granger.
-¡¿Qué?! Pero…- Vernon y Petunia, abrieron los ojos como plato -¡no puede ser!- dijeron al unísono con desagrado. Margie con la boca fruncida, seguía sin entender nada. ¿Y Dudley? Bueno… solo pensaba en la forma de separar a su primo de su "amiguita"
-¿y por qué no puede ser? ¿Dónde está lo malo?- le respondió extrañada la Dra.
-En realidad no conocíamos al joven Potter de manera tan cercana como ahora, sino como decir… "Hola y chao" es decir, solo de pasada. Pero si deseábamos tener una charla con él desde hace tiempo…
-Hermione- le dijo con voz queda Harry a la castaña -¿Por qué tus padres querían hablar conmigo?
-Querían conocerte un poquito más desde hace tiempo, y oír lo de la guerra, pero no sé… muchas veces le pregunté a Dumbledore si podía venir a visitarte en compañía de mis padres, pero o se olvidaba, o nunca hubo ocasión. Por ejemplo cuando ocurrió lo de tu juicio por usar la magia ilegal, recuerdo que estuve a poco de venir de manera muggle, pero Dumbledore me pescó en la puerta de la casa de Sirius y me lo impidió- el ojiverde se quedó pensando en eso de Dumbledore y sobre todo recordando esos días en que no solo había sido expulsado del colegio Hogwarts sino que incluía la destrucción de su varita.
-Sí como olvidar aquellos días… con decirte- Y acercó sus labios al oído de la castaña sintiendo ella un cosquilleo agradable, y Dudley se lo comía vivo con la mirada -Ella fue la primera que pagó con mi magia incontrolada.
-Jijiji… no me digas, ¿Qué le hiciste?
-La inflé como un globo…- Hermione se rió y el ojiverde muy sonriente también continuó -si se hubiese repetido ahora, en este mismo instante amarraba unas cuerdas a sus pies, un canasto grande y nos íbamos a pasear con ella flotando…
-jjajajaja… ay Harry… que risa.
-Y ¿Cómo te fue en la búsqueda de Croockshanks?- pregunto una vez que se separó un poco.
-No muy bien, fui con Ron a buscarlo en casa de Muriel, pero no había ni rastro de él. ¿Cómo supiste que fui a buscar a mi gato?
-Porque hoy me encontré con Ron, Luna y Ginny con un grupo de amigas de Ginny en un centro comercial y…
-Espera…- la castaña pestañeó -dices ¿qué Ron se encontró contigo en un centro comercial? Con Ginny y sus amigas- Harry asintió -pero si me dijo que no saldría hoy porque no se sentía bien...
-Pero… pero… me dijo que te visitaría…
-Salí de mi trabajo junto a mis padres, llegamos a casa y de ahí me la pasé practicando mi arte culinario haciendo un postre para que mi mamá se lleve a su cena, o sea a esta. Y por último nos ves aquí. No lo he visto para nada- terminó la castaña con su versión de la historia.
Conclusión: Ron le había mentido a su mejor amiga y novia de éste, y por ende a él. El ojiverde enmudeció sintiendo que de alguna manera había metido la pata, pero… "Potter ni se te ocurra echarte la culpa"
-…al igual que mi esposa, no comprendo… ¿Cuál es el problema? tenemos por entendido que ustedes saben la procedencia del Sr. Potter… ¿no?- siguió el Dr. Granger.
Mientras los Dursley medio conversaban o discutían con los Grangers, detrás de tía Margie sobre la chimenea estaban las fotografías familiares de los dueños de casa junto a su hijito, pero Harry pudo divisar algo de movimiento allí.
Sirius, Remus, Lily y James se introducían a los lados dentro de las fotografías de la familia Dursley como si estuvieran curioseando los escaparates de una tienda. Sirius puso una cara de susto cuando vio al viejo Vernon, y se escondió detrás de un joven Remus quien también hizo un gesto de rechazo formando una cruz con los dedos ante la cara de Vernon como si fuera un vampiro. Mientras que James decía algún comentario burlesco y fuera de lugar mirando la dentadura de caballo de Petunia y al rechoncho de su hijito, y Lily hacía gestos donde levantaba una mano que parecía llamarle la atención por criticar así a su hermana. Cuando los cuatro se voltearon a mirar a los que conversaban en la sala, se toparon con un Harry que los miraba con una ceja levantada. Y estos James y Lily emocionados agitaron las manos para saludarlo y James llamó a su par de amigos.
Los cuatro iban a hablar cuando Harry abrió los ojos como plato y movió la cabeza negando disimuladamente, y con la boca diciendo: "No, no hablen". Los Potter entendieron el mensaje, pero Sirius iba abrir la boca, cuando recibió un manotón en la cabeza por parte de James.
-*Oye porque me pegas…-*es lo que Harry entendía por el movimiento de la boca.
*-Puedes hablar, pero no muy alto que estamos en territorio enemigo-*susurró James.
Harry volviendo a atender la conversación, le decía algo al oído de la castaña sobre Margie, ésta viro hacia su madre Granger y le pasó el mensaje, y esta última observó a Margarette Dursley quien estaba con la mirada clavada en ambos chicos, pensó en algo, pero no se le ocurría nada…
-La que no entiende nada aquí soy yo. ¿Cómo es posible? Que su hija conozca a "ese"- lanzó Margie con todo el veneno que podía -Si se supone que debía estar… en uno de esos sitios para chicos con problemas de conducta y delincuencia, y sus padres eran… unos
Los Potter que escuchaban toda la cosa, sobre todo Lily dio brincos queriendo salirse de la foto para decirle sus cuatro cosas a esa señora gorda, y casi dice -¡Unos que…!- pero James la jaló de la cintura y le plantó un beso en la boca a Lily para que se calle, Lily aceptó, pero al despegarse quiso discutir con James, pero él le puso un dedo en los labios que no hablara y que escuchara.
El pelinegro Potter iba responderle, pero fue el Dr. Granger se le adelantó, después de acomodarse mejor para responderle quien se le adelantó rememorando una vivencia propia ocurrida con una insoportable tía por parte de padre y que le dio por hablar de más sobre su difunta madre.
-Ese comentario… no debería incluirse en esta conversación Sra. Margarette Dursley, pero ya que lo tocó. Me permito decir esta muy sabia frase: "El que esté libre de pecado que tire la primera piedra". Y si no hay comprensión, entonces aclaro, que ninguno de los que estamos aquí, e incluyo a los chicos porque ya no son unos niños, estamos libres de cometer errores. Lo que haya ocurrido con los Sres. Potter- levantó una mano al aire -que Dios los tenga en su gloria, hecho o desecho, no es de nuestra incumbencia enterarnos. Fueron sus padres, y Ninguno de los que estamos en esta sala tenemos ni el derecho ni somos quienes para juzgarlos. Pero suponemos debieron ser unas excelentes personas que desgraciadamente, y por cosas injustas que pasan en la vida no tuvimos elhonor de conocer…
Lily se puso una mano en el corazón y le temblaba los labios queriendo llorar, James la abrazó sintiéndose muy orgulloso de lo que hizo por su hijo, y los otros dos merodeadores hicieron gestos con la mano simulando aplausos. -Toma Margie… Grangers 5, Dursley 0
Margie como para no dejarse vencer y que el Dr. Granger entrara en razón, dijo:
-¿Excelentes? Como pueden decir eso… si ustedes nunca y ellos no…
-Creo que me pareció decir… que No somos nadie para Juzgar- repitió Richard luego miró a los Dursley anfitriones -Teníamos por entendido Sres. Dursley que habíamos sido invitados a una cena, "supongo" que como un motivo de distracción, conversar sobre tratamientos, y compartir un momento agradable entre familias. Pero para nosotros es de suma importancia e interés charlar con el joven Potter por diferentes y fuertes motivos- la tía Margie se quedo muda ante la mirada severa del doctor Granger quien exigía que dijera algo más -caso contrario… no tendremos ningún problema en restiramos.
Harry vio a la tía Margie abriendo varias veces la boca, pero de ella no salía ni pio. Bajó la vista para tener algo que hacer tomó su vaso de té helado de la mesita, y este se reventó en añicos en su mano provocándole unas pequeñas cortadas en los dedos que no fueron graves. Y como para dar a entender que intimidaba con una sonrisita dijo -es la fuerza que tengo en mi mano…- y agarró otro vaso y se repitió el suceso.
Los Dursley miraron a Potter, y este frunció su ceño. Extrañado, miró a los Granger quienes también lo miraban, pues sí le molestaba los comentarios de esa señora, pero con la defensa de los Granger le pareció suficiente, así que lo negó con un movimiento de cabeza, esta vez no lo había hecho. Entonces los doctores y el mago, miraron a la brujita. Harry noto que los mieles de su mejor amiga tenían un brillito inusual que nunca se lo había visto cuando se enoja.
Hermione tenía fijamente clavada su vista en esa detestable mujer que tanto le recordaba a Umbridge, le dieron ganas de mandarle una maldición imperdonable a esa Señora, pero 1) porque no tenía al alcance su varita, y 2) eso significaba unas vacaciones de por vida en Azkaban, y lo que menos quería era mal gastar su adolescencia y perderse gratos momentos en aquel deprimente lugar. Sintió la mano de Harry agarrar la suya, y la suave mano de su madre acariciar su espalda para que se calmara.
-Eh… Gracias Sres. Granger- fue lo único que el pelinegro pudo decir.
-Tranquilo Harry, no te preocupes nosotros sabemos manejarlo- dijo la Dra. Granger con total seguridad y con una sonrisa idéntica a la de su hija para darle tranquilidad -Y bueno, cuéntanos más Harry- dijo para cambiar el tema y para no prestarle más atención a esos comentarios mal intencionados.
-Si Harry, queremos saber más de cómo te la has arreglado después, o mejor dicho… ¿Qué piensas hacer? Estoy seguro te has de volver loco por no saber por dónde comenzar. Yo hubiese hecho un montón de cosas- apoyó el Dr. Granger ya no queriéndose ir para saber más de los acontecimientos que su hija les había contado.
Y Petunia que estaba de pie cerca del sillón donde se encontraba Margie, escuchó un… "Pisst" "Pisst" ella extrañada, volteó hacia la ventana para ver quien la llamaba, pero nadie, no veía a nadie. Pero volvió a oír un "Pisst" "Pisst" y cuando encontró de donde provenía el sonidito, se tapo la boca al instante a punto de pegar el grito al ver a alguien de pié con los brazos cruzados y con un vestido veraniego blanco moverse en una de las fotografías de la familia. Volvió a mirar a los invitados y ellos estaban concentrados en la conversación con su sobrino, miro a Vernon y a tía Margie que le ayudaba pasándole una servilleta, mientras cuchicheaban entre ellos. Y Dudley que no prestaba atención a nada, tenía sus ojos convertidos en dagas clavadas en el cuello de su primito, y en la mano que sostenía la que estuvo a poco de ser su chica.
Petunia se acercó despacio a la chimenea, cuidándose para que no la trataran de loca hablo lo más bajito que pudo.
-¿Que estás haciendo aquí Lily?- Harry sintió una presencia, y disimuló para mirar mientras Hermione seguía mirando hacia el suelo esperando auto controlarse -¡Ya tu hijo no está viviendo en esta casa…! ¡¿Qué Quieres?!- y el pelinegro la vio detrás de su hermana mayor, una mujer de largos cabellos pelirrojos y ondeados por las puntas hasta la cintura. Estaba descalza, vestía un vestidito blanco hasta por las rodillas. Se sentaba muy elegante en una silla alta dentro de la fotografía simulando estar de pie con las piernas cruzadas como si estuviera en un bar observando a la sala. Ella le guiño un ojo. Ahora si creía en las palabras del retrato parlante de sus padres en la que solo se aparecían para molestar a los Dursley -Ya esperaba verte de aquí al día que me muera…
-Muy buenas tardes Sra. Petunia de Dursley. Y ¿Que modales son esos? Seré una fantasma, pero no por eso voy a perder lo que aprendí en vida. Y deja de echarte la mala onda hermanita porque eso pasará después de muchos años cuando te quedes sola- respondía Lily muy tranquila como si comentaran de la novela.
-¿Y qué importancia tiene eso, si ya estas muerta?
-Que lastima que lo esté. Me habría encantado no venir a malgastar mi descanso eterno por jalarte de las patas, sino de las mechas por lo grosera que con nada se te quita. Vine a visitar a mi hijo, y resulta que lo encuentro nuevamente en tu casa- contestó frunciendo el ceño la mujer fantasma -¿Por qué?
-Sus lechuzas llenaron mi casa de correos, y lo llamé para que viniera a sacarlas. ¿Qué querías que hiciera? Y bueno, ya lo viste… ahora vete ¡¿Que quieres Lily, que estoy ocupada?!- dijo volteándose a mirar a la sala también
-Nada, en especial…- Dijo Lily -pero al verte tanta comida preparada, yo de ti la serviría. No creo que te la vayas a acabar toda, ¿O sí?- Petunia pestaño varias veces como si hubiese leído su mente pues ya no quería servirla pensando que se había esmerado tanto para que esos señores resultaran ser "Cosas" de Harry Potter.
-¿Qué dices? ¿Eres una fantasma loca?
-Podré serlo, pero tratándose de mi hijo me importa todo, y porque a fin de cuentas es a ti a quien señalaran con el dedo. Y en especial a esa señora.
-¿Tu que sabes?
-Pues déjame comentarte hermanita, que Esos muggles- los señaló -que estás viendo, tienen como pacientes a algunos conocidos de Tu vecindario, gente del trabajo de Tu marido, y de lo más importante, Eh. Y me volvería Loca si mis vecinos supieran lo pésima anfitriona que resultaste ser… y todo gracias a la Tiita Margie. Así que será mejor que demuestres tooodos tus modales, y ve si le dices lo mismo a tu marido que por una vez se comporte.
-¿Me estas amenazando Lily?- dijo con voz acida Petunia. Lily volteo a clavar sus ojos en Petunia de manera desafiante quien sintió un feo escalofrío cuando dijo con una voz de causar miedo.
-No, Pet. Pero ya que insistes, ve si a esa tia Margie me la despides en este instante, o si quieres, yo mismo la correré haciéndote un favor. Después de lo que han hecho con mi muchacho pienso que No te conviene quedar de lo último con esos Doctores…- Lily sabía que el punto más débil de Petunia era que hablaran pestes de ella.
-No estás hablando en serio Lily. Ésta es mi casa…
-A nosotros no nos importa. Y mi esposa está hablando… muy en serio. Cuñada- dijo alguien con una voz de ultratumba que Petunia sintió que se le erizaban todos los cabellos y bellos que tenía en todo su cuerpo. Petunia se quedo del color del papel muggle con la boca abierta y seca cuando lo vio aparecer detrás de Lily así de la nada, en su fotografía familiar al mismísimo progenitor de su sobrino, James Potter -¿Apostamos?- Ella tragó saliva sin dejar de mirar a Potter viejo quien tenía un aspecto de muerto viviente, Lily agregó.
-Míralo por el lado amable hermana, dejaré de molestarte, estamos salvando tu reputación y tu cena. Porque de aquí a mañana la de esa señora, será arruinada por la bola de chismes que regarán los propios doctores Granger- El grito se le quedo atorado en la garganta y solo pudo tartamudear.
-Es-Está bibi-bien…- corrió a buscar el teléfono a la cocina.
-Sabes James, Quiero vengarme de Esa- James se acerco a su esposa despacio y seductoramente pasó una mano por detrás de su cintura que Lily a pesar de ya no tener un cuerpo sintió la caricia de su esposo. James volvió a tener su aspecto natural.
-Me encanta cuando hablas así. Eso quiere decir, que aceptas mi propuesta de ir a molestar a esa señora- le dijo en un oído y oliendo sus cabellos -Me muero de ganas por verla salir corriendo en sus enormes calzones- le susurró dándole un beso en su cuello -¿Que dices?
-*¡Ay James!-*Lily se estremeció y lo abrazo por el cuello -Está bien mi amor, pero me dejas hacerlo a mi manera. Porque tú eres capaz de hacerle dar un patatús.
Petunia Dursley se acerco a ellos con sus finos vasos de cristal llenos de té de manzana helado para refrescar por el calor, y los pastelitos que horas antes había preparado.
-como que está haciendo mucho calor, ¿verdad?- dijo mostrando una de sus mejores sonrisitas de amigas -Disculpen, sírvanse por favor…- comenzó con los Granger y al llegar a Harry no quería tomar, pero la castaña tomó un vaso para su amigo, otro para ella, y un par de pastelitos para ambos. Luego miró a su tía, ella carraspeó y suspiró apenada -Vamos Harry, al menos pruébalos. Me salieron muy ricos, pero no comas mucho porque en cualquier momento serviré la cena. Y… si no quieres al menos tomate el té. Yo me desharé de ella- indicándoles con los ojos a Margie -solo… atiende a los doctores Granger para que no se incomoden más, ¿Sí?- dijo con una voz suave y una cara de consciente de que no debió dejarla venir.
El chico noto sinceridad y asintió.
La Señora Petunia Dursley limpió el desastre del vaso, miraba de vez en cuando hacia la ventana hasta que un taxi a domicilio se parqueaba detrás del Mercedes-Benz de los Granger. Dejo el desastre en el tacho de basura, y dándoles la espalda a los Granger se dirigió a la tía Margie y en su oído le dijo con toda la delicadeza que pudo.
-Tía Margie, su taxi ya llegó y está allá afuera esperándola.
-Pero que estás diciendo Petu…- Margie parecía no tener intenciones de irse todavía.
-Usted me dijo que se lo llamara cuando fueran las 7 porque no podía llegar tan tarde a…
-Sí, pero…- entre dientes le dijo -Eres una mujer tonta- Petunia odiaba que le dijera "Mujer Tonta" -te dije a las 9… ¿Y la ce…?
-La cena era para los doctores, yo no contaba con usted- dijo muy directa en una voz audible solo para ella, quien se quedó con la boca abierta ante esa altanería -ahora vamos que la acompaño- y sin darle más oportunidad a nada dijo -Vernon ya regreso… voy a dejar a la tia Margie a tomar su taxi- la tomo del brazo con fuerza despegándola del sillón. Y ella con una sonrisa se despidió de los Granger quienes le respondieron sin mirarla.
Y Harry aprovechando la conversación no pudo evitar preguntar. Pero un carraspeo por parte del Sr. Vernon interrumpió por fin la bonita conversación.
-Eh, sí Doctores Granger… me parece que es hora de hablar de nuestro tema. Me gustaría que lo conversáramos. Porque si no se nos va la hora y no lo concluimos…- respondió Vernon con una sonrisa muy educada y fingida. Potter le conocía todas sus intenciones por sus bigotes.
-Oh sí. Me parece bien Sr. Dursley, aunque me parece que igual no lo concluiremos, pero trataré de ser breve para que lleguemos a un mutuo acuerdo. Discúlpenos, pero es que nunca nos imaginamos que usted tenía en su casa a Harry. Y estoy seguro que este negocio se realizará mejor de lo que mi esposa y yo pensábamos- respondió con una sonrisa el Dr. Granger. Y el viejo Dursley abrió sus ojos como plato con la sonrisa paralizada digna de retrato -En ese caso… cariño por favor necesito mi laptop…
Dudley aprovechó poniéndose al lado del pelinegro sonriendo tonto sin quitar los ojos de ella. Y Harry notándolo le preguntó levantando una ceja por la interrupción.
-¿Se te ofrece algo? Big D- y la castaña se le rio
-Sí primito…- dijo Big D sonriéndole a la chica -necesito que vengas.
-Tiene que ser ¿ahorita? No ves que estoy con visita…- dijo Harry fastidiado y obligado a mirarlo, hasta que sintió un apretón en un hombro causándole dolor que lo fingió con una rara sonrisa torcida. Hermione no los perdió de vista.
-No te hagas el chistoso conmigo… primito…- dijo Big D entre dientes -Solo será un momentito…- Harry carraspeo y le dijo a su amiga llamándola por su segundo nombre.
-Jane…- a ella le dio un pequeño galillazo al oír su segundo nombre de boca de su mejor amigo.
-Cof cof… ¿Sí?- su madre que estaba a su lado le dio unas palmaditas.
-Eh, estás bien… No demoro…
-Sí, tranquilo… cof cof… Ve…
Dudley lo jalo hasta el pasillo de la planta alta, y lo arrinconó en una pared. Harry se soltó y fastidiado reclamó.
-Y Bien, ¿Que quieres? ¿Se te rompió el brasear o qué?
-¿Quien es su novio? ¿Tú?- Eso quería decir que él no conocía al verdadero novio de su castaña amiga.
-¿Qué te hace pensar eso?- tanteó el terreno
-Ella me lo dijo, pero no me trago ese cuento…- y sonrió con sadismo -a no ser que sean de esos "amiguitos" porque si es así, yo también puedo ser su "amiguito"- Harry apretando los puños y frunciendo su ceño respondió.
-Jane no solo es mi amiga… Es mi novia… "Es mi novia"- resonó como un eco en su pecho.
-Muy bien primito… Que noviecita tan bonita- reconoció -si muy linda, nunca había visto algo semejante. ¿De dónde la sacaste? ¿De tu mundo?
-Eso a ti no importa. Y sí, es de mi mundo. ¿Tienes algún problema con eso?
-Sí. Mi problema eres tú primo, me estorbas- dijo Dudley tronándose los dedos.
-Vaya primito, hace un rato decías que no te estorbaba
-¡Bueno pues cambié de opinión! Y ¡Quiero que la dejes!- exclamó Dudley como si se tratara de una cosa -que te apartes o que la lleves a mi dormitorio para enseñarle a un verdadero hombre…
Harry de un pestañeo perdió un poco su control, lo agarró de la camisa y lo empujo contra la otra pared donde detrás de Dudley había un pilar delgado causándole más dolor.
-¿Tu te estás oyendo?- Ni de a mentiras permitiría eso.
-Vamos Potter, yo te presento a mis amiguitas… las que quieras. Te acuerdas de Christina Wills ¿La rubiecita bonita al final de la escuela? ¿A quién no le gustaba? Está bieeen crecidita y buenísima, lista para ti. Te hago una cita con ella, no sé qué estás haciendo o en que trabajas. Pero ella también dijo que te habías puesto muy guapo y apuesto, te vio comprando unas cosas en un centro comercial. Cambiemos Potter, Esa belleza allá abajo, es mucho premio para ti o si quieres compartamos…
-Si como olvidar a esa niña, pero para que hables así de ella ya debiste probarla tú. O no primo. Pero a Jane, jamás la tocarás- siseó el ojiverde con la voz más temible y comenzó a emplear una fuerza que Dudley se quejó de dolor al sentir como el delgadillo pilar se clavaba en su columna -no se te ocurra hacerle nada. Porque ahí si no me voy de esta casa sin haberte dado tus cuatro conmis dos nombres y mis dos apellidosfirmado en cada uno de mis puños*-* esta vez fue Harry quien le dio un fuerte empujón haciendo que Big D se golpeara la parte trasera de su cráneo, y se retiró.
Comedor
Respiró hondo, y cuando su esposo terminó de hablar Petunia interrumpió acercándose a mitad de la sala.
-Disculpen, creo que sería bueno que antes de continuar hagamos una pausa y todos pasaran a la mesa…
-¡¿Petunia?!- dijo el Sr. Dursley entre dientes como si hubiera dicho algo inapropiado.
-Es que la comida está fresca y caliente sino se enfría. Así comemos y nos enteramos mejor de todo Vernon…- dijo mostrando su mejor sonrisa -Harry, serias tan amable…
Él se extrañó ante esa reacción de su tía, pero entendió porque. Miró a sus propios padres que seguían curioseando la sala de los Dursley. Harry los miró y les dijo con la boca:
"Mamá y papá, Gracias", y ella le lanzó un beso con su mano y su padre le guiñó un ojo ambos respondiendo "de nada hijo, te lo mereces" y se fueron a cumplir sus travesuras. Y carraspeó
-Eh, si. Doctores Granger ¿gustan pasar a la mesa?- poniéndose de pie junto con los demás.
-Ay Gracias, Muy amable Harry- la Doctora encantada siendo ayudada por él y por su esposo a levantarse -hummyujuy… Ay esta barriguita mía, gracias.
-¿Querida?- dijo el Doctor mirándola desaprobatoriamente.
-amooor…- Y le puso una carita de cachorrito triste pues su embarazo se lo pedía.
-Jean mi vida no comas mucho. Mira que estamos próximos a ser papas por segunda vez…- dijo él con una vocecita de preocupado.
-¿Saben padres míos? Nunca les quise decir esto, pero para haberles cambiado la memoria ustedes no perdieron nada de tiempo.
-Y que querías mijita, si nos pusiste como antes que tú llegaras a nosotros, un par de adolescentes…- dijo su madre mirando picara a su esposo quien carraspeo.
-En eso tiene razón tu madre ¿qué culpa tengo yo? Nos… relajamos demasiado y… bueno siii… ¿Qué culpa tengo yo?…nos sentimos solos, o que algo nos faltaba… no entendíamos que era sin saber o recordar que si teníamos una niña ya grandecita. Y… no pensé volver a tener esta preocupación- se excusaba él muy ruborizado arreglándose el cuello de la camisa que había sentido un calorcito echándole la culpa al clima, y su hija sonreía comprensiva, pero feliz.
-Ay cariño, pero si huele muy rico…- y le rogó -ay Ricky déjame comer. Solo será un poquito…
-Papá, creo que es mejor que coma ahorita para que no se le antoje nada a mitad del camino- apoyo la castaña. Richard suspiro resignado.
-¡jay…! Está bien, solo UN poquito. Si Señor Potter ya vamos- otorgó un brazo a su esposa escoltándola a la mesa.
-Señorita Jane ¿gusta pasar a la mesa?- le hablo Harry ofreciéndole el brazo para escoltarla.
-Encantada, pero solo si te sientas conmigo James- respondió con una sonrisa suave y poniendo su mano en su fuerte brazo. Harry al igual que el Dr. Granger se agarro la camiseta para acomodarla para ocultar un sonrojo.
-No Jane yo te llevo, vamos a la mesa- dijo Dudley por fin metiéndose en medio empujando a Harry, y jalando a la chica de la mano.
-Pero la mesa es pequeña y no hay suficientes sillas Dudley- metió sus bigotes el Sr. Dursley diciéndolo por Harry.
-Mamá papá… ¿me permiten?- señalo la cartera de su madre. Igual estaban en una casa donde vivía un mago ya adulto, y ella una adulta para los muggles que mas daba.
La castaña se separó de Dudy y busco algo en el bolso de su madre
-¿Harry me permites tu varita? Es que papá últimamente, está paranoico con el embarazo de mi mamá, y esta está muy metida en algún lugar del bolso materno donde sacó la laptop.
-Hija tengo que estar prevenido cualquier cosa puede ocurrir. Si mis cálculos no me fallan, tu mamá está a poco de dar a luz. Tú nos llegaste justo cuando tu mamá daba un examen al final de un curso en la universidad.
-No hay problema Hermione
Los Doctores esperaron. Ella apuntó a la mesa, e hizo aparecer una silla más -Vamos James…- Click sonó una cámara. Dudley se quedó estático con la boca abierta en su puesto mirando pasar al pelinegro junto a la castaña.
La tía ya había llevado la comida a la mesa, el pollo que había horneado, solo le faltaba el pastel que la Dra. Granger había traído, pero debido a la impresión al presenciar que aparecía una silla más lo soltó, pero Hermione precavida pronuncio ¡¡Wingardium Levi Ou Sa!! Los adultos Dursley estaban como idiotizados mirando como el pastel se elevaba con cierta dificultad para dejarlo sobre el repostero en el centro de la mesa entre el horneado y el jamón. Click volvió a sonar una cámara.
Al principio, cuando los Granger se enteraron que su hija era una bruja les causaba temor o quizás hacían las mismas caras que los Dursley, pero ya acostumbrados y encantados de ver sus truquitos de magia. Esta vez, lo que hicieron fue aplaudirle. Harry también los apoyó con ganas de reírse fue una suerte que haya decidido regresar a casa de los Dursley ya cuando ya no vivía allí, sino se habría perdido todo un show ofrecido por su mejor amiga.
-Hija ¿Qué pasó? Casi se te cayo el pastel- le dijo bajito la Doctora a su hija.
-Es que al no ser mi propia varita, no trabaja muy bien en otras manos… gracias Harry- dijo devolviéndole la varita.
-Lo hiciste excelente Hermione- sonreía divertido al ver la cara de los Dursley.
-A la salud de ustedes…- hizo un brindis el Dr. Granger -¡Salud!
-¡Salud por ellos!- brindó la Dra. Granger con una copa llena de té de manzana.
-Sres. Granger, muchas gracias- dijo Harry levantando su copa junto a Hermione -Hermione, gracias. Sin tu ayuda, nunca lo hubiera logrado- se lo dijo en voz baja a Hermione
-Jamás me arrepentiré de ello, pero lo cierto es que te cause dolores de cabeza, incluso rompí tu varita…- esto último lo dijo en susurro.
-Pues Sí, pero una varita se puede reemplazar, a una amiga como tú, no. Algún día, voy a devolverte el favor como te mereces, Hermy…
-jajajaja… ¿vas a romper mi varita?
-Quizás…- ella iba a decir algo más -Salud- la cortó chocando su copa mirándola intensamente.
-Salud- ella sonrió y bebieron. Sonó un Click que provenía del celular de la Dra. Granger.
La Dra. Granger que había estado atenta a toda la escena sonreía gustosa el modo en que se entendían esos dos muchachos. Y la verdad es que el chico le había caído muy bien, y pensó que le gustaría como candidato para prometido de su hija, se lo iba a comentar a Jeremy cuando llegaran a casa.
Los Dursley cenaban en silencio, mientras que por pedido de los Granger, Harry les conversó en resúmenes, lo ocurrido antes, durante y después de la batalla hasta la caída de Riddle. Dudley no entendía palabra alguna, estaba concentrado en las facciones de aquella joven que en su vida pensó que existieran brujas tan bellas como ella. Ni siquiera se comparaba con chicas que ha querido ligarse, pero que nunca ha sucedido. Y por lo general, siempre supo que las brujas eran mujeres feas con verrugas, arrugas y narices ganchudas como en los dibujos animados, y que la mayoría eran malas, pero esa chica frente a sus ojos... parecía ser la oveja negra del grupo. Ahora si daba la razón a eso que dicen: "Que no hay que creer todo lo que se ve en televisión"
Harry halago el pastel de melaza como postre.
-Humm… Sra. Granger… si no es mucha molestia, ¿Me regala otro trozo?- y la tía Petunia entre dientes le dijo que no pidiera, pero los Granger no son sordos, así quela contradijo.
-Claro. Todos los que quieras Harry…- el chico encantado le dio el plato, ella le coloco un buen trozo.
-El que no debe comer dulces es el joven Dursley, Petunia- dijo el Dr. Granger cuando Dudley iba a ingerir una cucharada, entonces su madre estiro su mano y le quito el plato.
-Eh jejeje… si es cierto.
-No, mejor déjeselo porque será la última vez que coma dulces hasta por un bueeen tiempo, y allí, le aseguro si va a bajar de peso- sentencio el doctor. Dudley tragó saliva y agregó -porque el tratamiento será extenso y tendrá que cumplirlo al pie de la letra. Claro, si es que quiere una mejor sonrisa o si no se le caerán los dientes prontito- y el Doctor degustó tranquilamente un trozo de su dulce.
-Muchísimas gracias, y Felicitaciones está muy bueno Dra. Granger- felicitaba Harry. Y ella le regalo una sonrisa muy linda igualita a la de su hija.
-Gracias, pero no me las des a mí… si no a mi hija- el ojiverde la miro con los ojos muy abiertos.
-¿De veras Hermione?
-Cuando tenía mis 4 o 5 años, mi abuelita. Hacía unos dulces… de chuparse los dedos. Encontré su recetario ahora poco que limpiaba el desván de la casa, y me antojé de hacer uno para ver que tal me quedaba… Al menos está mejor que el pescado que comimos durante nuestra "expedición" ¿verdad?
-No está mal…- se lo comía con gusto -…para ser la primera vez- se reían juntos -Y ¿Cómo así? Si tus padres son dentistas.
-Recuerdas que una vez te leí Willy Wonka y la Fábrica de Chocolate
-No me digas. Te rebelaste con tus padres para recorrer el mundo y hacer dulces…
-No es eso Harry- intervino la Dra. Granger -lo que pasa es que no está bien que haga dulces.
-Mamá no digas eso, quien quita que algún día abra una dulcería. Mírale el lado amable, tendrían más clientes con problemas de caries. Los recomendaría exclusivamente, con ustedes- todos rieron por lo dicho -Ves Harry, Esa es una gran razón para no hacerlo siem…
De repente Hermione se quedó callada, y eso fue porque debajo de la mesa, precisamente enfrente de ella. Un pie algo gordo, rasposo (por la media) y pesado había tocado uno de los delicados suyos. Ella sacudió su pierna, pero el dueño de ese pie volvió a insistir, y éste al notar que lo había logrado mostró una sonrisita triunfal.
El pelinegro notó que algo pasaba, porque su amiga aparte de quedarse callada, lentamente dejaba su cucharita para rosar por unos segundos los dedos de Harry como buscando algo sin quitar la vista de Dudley, al encontrar la varita que estaba en medio de los dos guió la punta hacia Dudley que debajo de la mesa comenzaba a subir su rasposo pie por la delicada piel de su tobillo, a la pantorrilla, a la pierna... Dudley se olvidó la distancia entre ellos y Harry sintió un roce que a la chica había llegado a la rodilla.
Entonces Harry dio un patazo en esa dirección, y Dudley dio un pequeño brinco sumado a un quejido de dolor que lo simuló apretando los dientes.
-Hijito ¿Qué pasó?- preguntó Petunia al verlo reaccionar así. Los Granger lo notaron sobre todo Richard que no dudó en sospechar que pudo pasar.
-Nada mamá… me mordí la lengua…
Harry contaba de donde conocía a Hermione y dijo:
-Hermione es mí…
-Su novia…- con una bonita sonrisita entrelazando su mano con la de su mejor amigo y éste abrió los ojos como plato y mirándola se sonrojó.
PUSHSHS
El tío Vernon y el Dr. Granger se escupieron el champagne en la cara, ambos molestos por distintos motivos:
El 1ro. Porque a pesar de haberse enterado lo que era, la quería como nuera.
Y el 2do. Celos de padre.
Petunia se puso pensativa mirando el rostro desconcertado de Harry, pero sonrojado, mientras que la Sra. Granger sonreía encantada con la idea.
-A mí me gustan… hacen una bonita pareja. Richard, deberíamos comprometerlos- dijo encantada Jean
-Cierto. Deberían- respondió Richard no gustándole nada la idea.
Harry más temió a la cara del Sr. Granger que el del tío Vernon, pues estaba casi por seguro que él pensaba que su hija todavía era la pequeñita del cuento, y que él (Harry), era ese malvado lobo feroz disfrazado de chico-héroe queriendo llevarse a su caperucita. Y el que Richard aún tuviera el cuchillo de cortar la carne no ayudaba a tranquilizarlo. Luego miró a Dudley y este mostraba una sonrisita esperando su respuesta, así que Harry fue quien agarró la mano de Hermione, pero miró a la castaña con una rara sonrisa como diciéndole: "Hermione, tú me metiste en esto, tú me sacas"
-carraspeo Eh, mamá, papá…- Hermy hizo todo lo posible por no sonrojarse -no se apresuren, apenas estamos comenzando, y… aún no terminamos nuestros estudios.
-carraspeo muy cierto, Señores Granger… eh, Hermione tiene sus planes en Hogwarts y yo los míos en la Academia…
-Yo creo que deberías pensarlo Harry- Tía y sobrino se miraron, pero él recordó que estaba saliendo con querida Ginny y Hermione con Ron. No podía hacerles eso a los Weasley que tanto han estado con él y menos a su mejor amigo -y tú jovencita eso quiere decir que eres una… una…- aprovecho para soltarlo la tía Petunia -Y ustedes…
-Nono… Sra. Dursley. No se equivoque. Solo nuestra hija es una Hechicera- aclaró arrugando las cejas la Dra. Granger entendiendo claramente su indirecta para no llamar "fenómeno" a su hija, y limpiando el rostro de su esposo con una servilleta. Sintió una patadita en su vientre en señal de apoyo por su ñaña mayor.
-Bruja, Hechicera, no hay diferencia- dijo Vernon dando lo mismo limpiándose el liquido de la cara.
-No, no es lo mismo Sr. Dursley- dijo el Dr. Poniendo mala cara -"Nosotros" (por no decir muggles) les decimos "Brujas" a las personas amargadas, envidiosas o resentidas "*metidas, chinchosas y chismosas como Margie"-*lo pensó, pero no lo dijo -y Hechiceras son personas bondadosas que trabajan para el bien, y estamos muy orgullosos de que nuestra hija porque incluso le debemos la vida- dijo el Dr. Granger con claro orgullo agarrando la mano de su esposa en señal de apoyo.
Harry miró la cara de los Dursley ante esa aclaración pues era cierto, los muggles llaman "Bruja" a las personas que no les agradaban.
-Harry ¿hay algún sitio donde podamos conversar con más tranquilidad?
-Sí claro… vamos a mi dormitorio- decía Harry tomando su mano para juntos levantarse no sin antes oír al padre de la castaña.
-Hermioneeee Jean…- dijo su progenitor muy serio a su retoño mayor.
-Mamá papá no voy a demorar… solo es un momento… hace tiempo que no nos vemos
-Está bien hija ve, pero no tardes que pronto nos iremos- dijo su madre con confianza.
-¡Crystal!- reclamando su autoridad como padre.
-Que cariño, déjala. Ella dijo que no va a demorar…
-Ve- El a regañadientes aceptó cruzándose de brazos, pero dirigió a Harry una mirada muy asesina y significativa "le haces algo a mi bebé y te persigo hasta después de muerto" -Pero el rato que te llame vienes.
-Como tú digas papá…
-¿Harry?
Y el buen juicio de tía Petunia, también salió a flote mientras los demás se ponían de pie, y ella torció los ojos en dirección a la cocina, eso significaba "los platos" el chico asintió, Hermione también lo notó y se ofreció. Los adultos se fueron a la sala a seguir con sus temas:
-Hermione, ¿Desde cuándo eres Jane?
-Mi segundo nombre es Jean como el de mi mamá, y el de mi abuelita por parte de mamá, y para poder distinguirnos solo a mí me dicen Jane. ¿Y tú? ¿Por qué "James" y no Harry?
-porque… usé el "James". Pues porque conociendo a mi primo, nunca le hablaría a ninguna chica de mi existencia. Y si lo hace, es para ridiculizarme o para hacerme pasar un papelón… como ocurrió contigo Jane- y levantó su verde vista para mirarla.
-Aaah…- asintió -y James ¿galantea así a las chicas muggles?- dijo curiosa.
-¿Qué? Ahmm… no, no es eso… es que él, digo yo…- ruborizado -creí que eras una chica que obviamente no conocía- Dijo tratando de sonar lo más serio que podía -y… no es que quisiera impresionarte… digo impresionarla, nooo… es que nunca pensé que tú… serías la Jane… que Dudley tanto me habló y me pareció, una muggle distinta a las "amigas" de Dudley- y curioso preguntó -Y tú… ¿Desde cuando me llamas "James"?- Él levantó una ceja curiosa, aunque la idea le agradaba. Ella se alzó de hombros
-creo que desde que lo conocí- y ella sonrió divertida -como un muggle.
-¿A sí?- respondió a la sonrisa -Entonces… gusta pasar a lavar platos conmigo Jane
-Encantada James.
Hermione iba ingresando a la cocina cuando casi se dio un pequeñísimo resbalón puesto que Petunia le había dado por encerar el piso de su cocina, Harry no lo notó porque iba adelante, pero lo de ella por suerte no cayó al suelo. La castaña le pidió muy amable (sin exagerar) a Dudley que se encargara de traer los platos faltantes y de arreglar la mesa, y este le respondió que él no hacia cosas de mujeres. Hermione al oír esto más el disgusto que acabó de pasar, saco la varita del bolsillo de Harry y apuntó directo a la cara de Big D. que salió espantado a sentarse con los más adultos en la sala. El pelinegro se reía pues la castaña solo le dio dos golpecitos a la mesa y esta volvió a como estaba. De aquí en adelante lo hicieron todo a lo muggle.
-Hermione…- comenzó Harry. No estaba molesto, solo… muy sorprendido por la visita.
-Harry siento incluirte en este problemilla, pero apenas salgamos de aquí les aclararé todo a mis padres… solo dije que eras mi "novio" porque tu primo no ha parado de perseguirme desde que llegué- mientras el ojiverde abría la llave del lavaplatos, luego le ponía un tapón para se llenara y echarle detergente -Además no sabía que vendría de visita a casa de tus tíos.
-No creo que no hayas preguntado…- el ojiverde introdujo platos primero, mientras la castaña se los pasaba.
-No, no lo hice. Mis padres me dijeron que iban a una cena, no pensaba venir, pero al final me animé, y es así que sin preguntar estoy aquí.
-¿Sabes cuál era el motivo de esta cena?- enjabonando.
-No- respondió mientras agarraba un delantal para cubrir su vestido.
-Ennoviarte con Dudley- y la miró mientras seguía con otro.
-¿En serio?, pero… mis padres no me dijeron nada de eso…
-Quizás, pero mis tíos… estaban muy entusiasmados.
-Bueno pues por ese lado tienen las de perder porque mis padres son de los que no creen en los compromisos obligados, pero mírale el lado amable, nos hemos vuelto a ver, y vaya de que manera- dijo sonriendo a gusto y él le devolvió la sonrisa mientras cruzaba los platos a la parte para enjuagarlos, trabajo que escogió la castaña.
-En eso tienes razón… oye, ¿Por qué no te vi en el centro comercial? Creí que estarías con Ron
-Pues no, no fui porque no sabía que Ron saldría- ambos se miraron y ella volvió a fruncir su ceño -estoy trabajando con mis padres en el consultorio siendo auxiliar de mamá o de papá. Y los sábados solo trabajo hasta el medio día, y hoy… ya te lo expliqué así que como no tuve nada más que hacer, vine. Oye, y desde cuando me llamas "Hermy"
-Sale de tu mismo nombre…
-Ok, pero lo que no entiendo es ¿por qué? Si mi nombre es Her-mi-o-ne…
-Sí, pero "Her-my" me parece más corto y porque Graaaaawp- abrió la boca exageradamente, con voz más grave que la chica no pudo evitar reírse -te llama así ¿Que tiene? ¿No te gusta?
-Pues No. Y Graaaaawp me llama así, porque no vocaliza bien las palabras. Y no, no me gusta, me hace sentir… pequeñita.
-Entonces, me gusta más…- respondía el chico sonriendo divertido ante un puchero de la castaña -Oye, Hermy, no me habías dicho que tu segundo apellido era Andrews- Mientras la castaña guardaba la comida no utilizada en la refri, y los restos de los platos al tacho de basura.
-Eso porque nunca me lo has preguntado…- Harry se sintió avergonzado de ello, y era cierto, ella sabía casi de todo de él, mientras que él nunca se había preocupado de preguntar de la vida de su mejor amiga -¿Por qué?
-Hum… ¿Tienes algún parentesco con alguien llamado: Anthony Andrews?- dijo ya enjuagando los platos y se giró para mirarla a los ojos.
-Sí. El nombre de mi futuro ñañito, tiene el de mi abuelito por parte de mi madre que se llama así.
-Recuerdas que dije que iría al Valle de Godric a revisar la casa de mis padres- decía Harry lavando vasos y copas. Ella asintió mientras envolvía los restos del pastel de melaza en papel aluminio.
-Sí. ¿Ya la vendiste?
-jajajaja… no. Me dio pena después de tanto esfuerzo que aparte que me gustó como la fui dejando que terminé arrepintiéndome y ahora vivo en ella. Aún la estoy amueblando, solo le faltan unos detalles, no me ha quedado tan mal… pero el punto es que cuando la registré encontré unos documentos sellados detrás de un cuadro en el dormitorio de mis padres. Y allí menciona todos mis datos de nacimiento, e incluido el médico que… bueno, quizás atendió el parto de mi madre. El Dr. Anthony Andrews.
-¿En serio?- Harry asintió quitando el tapón y se dirigió a secarlos -Hum… mira tú- dijo muy sorprendida a donde vino a dar la vuelta el mundo -pero eso es raro, porque… según lo que sé, mi abuelito fue un médico especializado en cirugías. No en partos. Y si mis cálculos no me fallan… para ese tiempo ya era jubilado de la cátedra…- se quedó pensando unos segundos -o no estoy segura tendré que preguntarle a mi mamá, pero aún así, es raro… ¿qué más decía en el documento?
-Decía, "parto de emergencia". A lo mejor mis padres tuvieron una complicación y por cosas de la vida tu abuelo se cruzó en su camino y les ayudó en mí… nacimiento.
-pero Harry, mi abuelito era muggle…
-¿Era? ¿Acaso él…?
-Una mañana, un par de días después de su cumpleaños No. 80 no volvió a despertar. Y yo estaba cerca de cumplir los 5 años…
-Lo siento yo…
-Gracias, pero no te preocupes- ella le sonrió -estoy bien, y más porque se fue tranquilo, dormido. Mi abuelita si, ella está en Francia en casa de una hermana mayor de mamá. Bueno… cuéntame. ¿Cómo te fue con el boomerang?
-Muy bien. Encontré doxys, una Acromántula y una banshee…
-De los doxys no me sorprende, pero de ahí una Acromántula y una banshee… y ¿Cómo les hiciste para deshacerte de ellas?
-Con los doxys me ayudé con el hechizo anti-plagas que me enviaste, la Acromántula se enredó en su propia red cuando utilice el anti plagas y la desaparecí con dirección al bosque prohibido. Y a la banshee… pues Kreatcher me prestó una venda y me la puse en los ojos, de ahí ingresé y la noquee con el boomerang y varios hechizos de combate.
-Ah, muy bien… pero, y si estás viviendo en el tu nueva casa en el Valle Godric, ¿Por qué sigues aquí?
-Vine a recoger un montón de correos de mis "fans", pero como he andado atareado no me han encontrado fácilmente. Entonces no sé quien, como o cuando averiguaron esta dirección, y los correos comenzaron a enviarlos acá. Es por eso que mis tíos me avisaron cuando las lechuzas llenaron la casa.
-Oooh, ya entiendo. Pero entonces, sí debiste saber que vendríamos, ¿o no?
-Tú sabías que irías a una cena, pero no a donde ni con quienes era, ¿verdad?- ella asintió -Pues yo en cambio, sabía que vendrían visitas, pero no quienes serían. Y así venga, el Papa o los propios reyes de Inglaterra jamás me dirían nada. O si me dicen, debo encerrarme en mi habitación- la castaña solo negó con la cabeza de indignación -aunque ha habido ciertos cambios de opinión con tía Petunia, que… bueno ya no tengo esos pleitos de antes.
-Bien Harry, me alegro. Bueno- Hermione vio todo ya limpio y seco -ya terminé, ahora donde guardamos todo.
-De los platos me encargo yo, y vasos, copas son arriba de tu cabeza.
-y… ¿Qué te venía diciendo Dudley?- dijo Harry como quien no quiere la cosa.
-¡Ja! Tu primo casi me besa.
-¿A sí?- dijo él levantando una ceja, pero sin mirarla -Y… ¿Qué hiciste? ¿Lo aceptaste?
-¿Bromeas? Le dije que tengo novio y ¿Sabes que me respondió el muy descarado?- el negó con la cabeza -Que no importaba, que él no era celoso. Por suerte viré mi cara si no. Habría corrido a lavarme los dientes, pero con cloro.
-jajajajajajaja… ¿Por qué tanto así?- se reía él encantado al escuchar su rechazo "yo sabía que no eras tonta Jane".
-Se le olvidó cepillarse los dientes, tiene un pésimo aliento. Él tiene que por ley hacerse todo un tratamiento con mi papá- ella le dio la espalda para asear el lavabo, mientras que el pelinegro aprovecho para revisar su aliento -Harry es tu primo, pero de veras… no hice nada, lo que es Nada para llamar su atención.
-¿En serio?
-si en serio. Me dijo un montón de mentiras: que le Diga Big D, que estudiaba en la mejor Universidad de Londres, que trabajaba con su padre en una concesionaria de autos, me dijo que no tenía novia y que "soy" muy bonita... que Jamaaas había visto a una chica como yo…
El ojiverde se volteó. La chica le decía algo…
-Bueno, en parte le doy la razón- musitó Harry observándola a disimulo que ajustaba los lentes con un dedo y sus ojos enfocaron algo como una rosa cerrada a un lado del antebrazo izquierdo.
-Perdón- ella también volteó a mirarlo -¿Dijiste algo?
-Jane, eso que tienes allí en el brazo es un…- ella miró hacia donde él señalaba.
-Oh sí, es un tatuaje.
-¿Es una rosa?
-Hey, Que buena vista. Y sí, es una rosa espinosa enredada por el tallo en mi brazo.
-A ver déjame verla…
Harry se acercó hasta ella, y ella se bajó un poco la manguita del vestido y el ojiverde pudo ver casi a plenitud una rosa roja muy espinosa cerrada hacia afuera, enredada alrededor de esa parte del antebrazo de la castaña a modo de brazalete que la punta terminaba hacia adentro cubriendo la palabra "Mudblood" (Sangre sucia).
-lo hiciste para cubrir la cicatriz que te hizo…
-Bellatrix, sí. No podía permitir que mis padres vieran eso.
-Pero igual te pudieron decir algo…
-Sí, pero mentí diciéndoles que como pensé que estaba a punto de morir, me lo hice.
Ambos se miraron. Harry acariciando su brazo, indignado y deseando que esa bruja se esté retorciendo en su tumba; y Hermione sintiendo la suave caricia, deseando borrar esa tortura de su mente.
-JANE- Ambos pegaron un brinquillo, el ojiverde de enojo, y la ojimiel pensando si Dudley no tendrá cierto parentesco con Ron, por esa manía de gritar para llamar la atención de alguien -tus padres ya se van- dijo elevando su tono voz con autoridad como dueño de casa. Estaba molesto que Harry le haya arrebatado una conquista.
-Oh, si… gracias joven Dursley
-Para ti, Big D, no lo olvides Jane… Big D- la corrigió Dudley mirando a Harry.
-Claro, joven Dursley- le respondió muy educada la ojimiel, pero no le gustó ni el tuteo ni el tonito que usó ni el modo de hablarle -James… me acompañas hasta la salida
-Por supuesto Jane.
Hermione quien iba adelante, pero el piso encerado esta vez le hizo pegarse un mortal resbalón.
-¡Ih! ¡JAMES!
-¡JANE!
*El corte que usa la Dra. Granger es como el de Rihanna cuando lo usó negro y con ondas.
**Los Granger adquirieron el edificio de la recompensa que el ministerio le reconoció a Hermione por contribuir también a la captura y muerte de Voldemort.
*** Harry está vestido al puro estilo David Beckam, corte de cabello Prince of Persia, y ¿su fragancia…? No podría darles respuesta ya que hay muchas fragancias masculinas riquísimas en el mercado, así que eso se los dejo a elección.
Angelinarte