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Doce para siempre — capítulo 1

Doce para siempre

Doce para siempre

Era la primera vez en meses que se atrevía a acercarse a ese lugar, a ese baño. El resto del tiempo se la había pasado vagando por el castillo, atormentando a Olive o paseando por allí. Nunca se le habría ocurrido volver a aquel baño que después de todo le traía tan malos recuerdos. Pero aquel día, aquel día era especial, o lo sería de hacer sido las cosas de un modo diferente.

Era su cumpleaños.

De haber estado viva habría cumplido trece años.

Pero no, se había quedado eternamente congelada en los doce, sin posibilidad de crecer. Había estado temiendo aquel día desde hacía tiempo, que no tenía gran cosa que hacer, porque Olive estaba de vacaciones y no tenía tiempo de atormentarla. Además, el chico que supuestamente guardaba a la bestia que la había asesinado había sido expulsado y ella no tenía a quien atormentar.

Por otro lado, la mayoría de los fantasmas no la tomaban en serio. La Dama Gris era demasiado altiva para todos, el Barón Sanguinario le daba miedo y Peeves le gastaba bromas pesadas cada que podía y la había llorar.

Sin embargo, aquel baño… ¿por qué estaba en él el día de su cumpleaños?

Podría haber ido a cualquier parte. Pero no quería. No se había alejado de Hogwarts desde que había aparecido como fantasma. No había querido ir a ver a sus padres y decirles "¡Ey!, ¡aquí estoy!", porque eran muggles. No lo entenderían. O tal vez ni la verían, quien sabe.

Ya le daba igual.

Era el primer cumpleaños que no había pastel, que no había canción, y que no había felicitaciones. Sólo había soledad, y un baño en el que había muerto mirando unos extraños ojos amarillos. A la fecha no sabía que era lo que la había matado. Ni quería saberlo. No le interesaba.

Estaba muerta y ya. Punto. Fin.

Tendría doce años para siempre, usaría para siempre unos entes ridículos, sería escuálida hasta el fin de los tiempos y nunca sabría lo que era gustarle a algún chico.

O besarlo. Se había quedado para siempre en una edad que no era nada. Ni era niña, ni era adolescente, ni era nada. Sólo era Myrtle, y estaba muerta. Horriblemente muerta y vagaba por los pasillos de aquel castillo como fantasma. Hubiera cumplido trece años. Trece. Ya no sería más una niña escuálida de doce que lloraba por todo lo que Olive le decía.

Suspiró.

Nadie la iba a felicitar.

No había nadie en ese castillo.

Al menos, nadie que se atreviera a decirle "¡Felicidades, Myrtle!". Probablemente nadie sabía que era su cumpleaños, o a nadie le importaba demasiado como para felicitarla.

Se acercó cuidadosamente al lavabo donde habían estado los ojos que la habían matado. Qué curioso. Había muerto mirando unos horribles ojos amarillos. El espejo apenas si reflejó una silueta pálida y borrosa de ella. Quiso darle un puñetazo, pero sabía que su brazo se limitaría a atravesar el cristal del espejo sin romperlo.

El espejo ya no le regresaba la imagen de lo que había sido.

Trece años, trece años.

Ojalá los tuviera.

Ojalá… ojalá no hubiera muerto.

Myrtle se inclina un poco más ante el espejo, que sigue devolviéndole una imagen borrosa que no corresponde a la misma que le regresó el espejo la última vez que se vio viva y corpórea. Sólo es una mancha medio plateada fea y borrosa. Fea.

Ojalá estuviera viva y en casa para oír a sus padres felicitándola.

Pero no lo estaba.

Estaba muerta en los baños donde había sido asesinada.

A veces deseaba no haber sido tan llorona, si no lo hubiera sido, Olive nunca la habría herido, y ella nunca se habría refugiado allí. Y no estaría muerta. Pero había pasado. Estaba muerta. Tendría doce años para siempre, en vez de cumplir trece, y luego catorce, y luego quince. Y era una llorona, lo seguiría siendo siempre.

Ya no intentó volver a mirarse en el espejo. Le daba igual. Estaba demasiado decaída como para gritar, o llorar de una forma que destrozaba los tímpanos.

—Ojalá hoy hubiera cumplido trece años —se dijo.

«Felicidades, Myrtle», pensó.

Haru

A 31 de marzo de 2012

El seudónimo Haru es para mantener el anonimato.

La fecha del cumpleaños está ubicada después del 13 de junio de 1943 (la fecha de la muerte de Myrtle) y antes del 1 de Septiembre de ese mismo año (que se reanudan las clases en Hogwarts). Me la inventé yo.