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La conexión de dos mundos (THG) — capítulo 10
-Chicos, debéis subiros a la carroza, esto está a punto de comenzar- dijo Cinna mirándonos a mí y a Harry -Vosotros dos ¿a dónde teníais que ir?
-No sé, a mí me han dicho que vaya hacia aquí
-A mi igual
Cinna miró hacia atrás -os miran demasiado- yo tragué saliva -tranquila, eso es bueno, le inspiráis miedo- repitió desviando la mirada a Harry
-Ahí está Ron- dijo Katniss señalando a los tributos del 11
Fuimos hacia allá, genial, teníamos que cruzar casi todos los carros de los tributos, pasamos rápidamente, pero no funcionaba, nos seguían mirando. Cuando llegamos a la carroza, vi a la niña de antes, Rue, con un vestido de flores. Harry se fue con Ron, y yo me acerqué a esa niña de piel aceitunada.
-¿Eres Rue no?
-¿Hermione?
-Sí
Ella se quedó mirando el escudo de Gryffindor -me gustan mucho los leones- me dice al final con una sonrisa -¿a qué se debe ese uniforme?
-No sé, llevaba este uniforme cuando me encontraron en el bosque
-No me gustan mucho las serpientes…- me dijo mirando a Harry
-A él tampoco créeme- le respondí con una sonrisa
Después de hablar un rato con Rue, vi que un hombre rubio de pelo más o menos largo, al lado de Peeta, nos hacía señas para que fuéramos para allá. Me despedí, y le deseé suerte. Al llegar me giré bruscamente para ver a los demás tributos; ninguno me miraba, bueno, uno sí, el tributo del distrito 2.
-¿Veis los tributos del 10? Pues su mentor, que es amigo mío me ha contado que les habéis intimidado un poco
-¿Por qué nos dices esto? Eres el mentor de Katniss y…
-Peeta- contestó él
-Eso, Peita
-Peeta- repitió él, ya un poco enfadado
-Sí, sí, pues eso
-Chaval, vosotros no tenéis mentor, normalmente, en estos casos se sortea, esta vez no, como os han encontrado por el distrito 12, me ha tocado, este año, entrenar a cinco chavales de 16 años cada uno
-Para que mueran todos- susurra Katniss, soy la única que la consigo escuchar
Esa tarde, nos habíamos presentado al Capitolio. Parece que le hemos gustado a le gente, según Haymich. Cuando nos presentaron en el escenario la serpientes de Harry cobraron vida, y se esfumaron por la plaza envueltas en llamas verdes. Al público le gustó eso. Poco después vinieron las carrozas con los respectivos tributos de los distritos. Katniss estaba insuperable, les habían envuelto en llamas. En resumen, el público estaba muy contento con el distrito 12 y con nosotros.
Al día siguiente en el entrenamiento…
-Inténtalo, coge un cuchillo y lánzalo, como si fueras a hechizar al maniquí
-Lo intentaré más tarde, ahora estoy buscando una varita- me responde Harry
-¡Las he encontrado! ¡Las varitas!
-Shhh- le callamos Harry y yo
-Ron habla más bajo, todos nos están mirando
-¿Qué están haciendo?- le preguntó Cato a Clove. Ella negó con la cabeza y se encogió de hombros. El chico fue a volver a coger su cuchillo, ya no estaba. Había sido Rue -¿Quién ha cogido mi cuchillo?- se giró rápidamente, y por desgracia, vio a la niña alejarse corriendo. Todos los tributos del distrito 1, 2, y 3, formaron un corrillo alrededor de la niña. Katniss y yo fuimos inmediatamente para allá, a ayudarla.
-¿¡Has sido tú!?- le gritó justamente delante de su cara -¿Es que a caso tiene gracia?- se acercaba cada vez con más peligrosidad, parecía que le iba a destrozar, los agentes de la paz no estaban allí, y el compañero de distrito de Rue, tampoco. Me escabullí entre los chicos del distrito 3.
-¡Tú ni la toques!- le dije en la cara apartando a Rue, y haciendo que Katniss se la llevara. Ella me hizo una señal de que le pegara, pero no creo que sea posible.
-Ingenua, ¿¡te crees que por darle miedo a casi todos te voy a temer!?
-¡Meterte con niñas de 12 años no ayuda! ¡Cobarde!- le dije a la cara. Mal asunto, me pegó un puñetazo en el estómago, casi quedo inconsciente. Se agachó para estar a mi altura y me sonrió maliciosamente. Mientras veía a Peeta escabullirse por los otros chicos.
Le agarró de la camiseta y lo empujó hacia atrás. Allí casi comienza una pelea, mientras yo, sentada, observaba aquél desastre humano.
Harry, con mucha valentía, cogió una varita.
-¡Septusembra!- hacia Cato, lo que lo tiró al suelo, y empezó a sangrar. Todos los tributos se quedaron paralizados, abriéndole un pasillo. No sé por qué, Ron se acercó a Cato, se agachó y lo sanó.
-Anapneo- dijo levantando la varita. Toda la sangre volvió a Cato. Los tributos estaban con la boca abierta. Me imagino que más de uno probará a hacer magia.
Me giro para ver a Rue, que sonríe. También veo a Seneca Crane, que supongo, que por su cara de asombrado, lo había visto todo.