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Nuestros corazones laten como uno solo. — capítulo 2

Corro, corro, corro... obligo a mis piernas a seguir; obligo a mi cuerpo a resistir, a no sentir cansancio por la falta d ejercicio de unos cuantos meses. Ignoro el fuerte dolor que siento un poco debajo de las costillas izquierdas y sigo corriendo por la banqueta sin desviarme de mi destino. Ya falta poco para llegar al límite de los encantamientos protectores, falta poco para poder ayudar a Remus y poder regresar con nuestro hijo. Noto un cosquilleo en todo el cuerpo cuando atravieso el límite de los encantamientos, pero sigo corriendo un pequeño tramo para poder ir reduciendo la velocidad a la que corro.

Cuando paro por completo me falta el aire y doy grandes bocanadas para poder normalizar mi pulso. Pienso en Cabeza de Puerco y de pronto estoy en oscuridad total y siento que me falta el aire, pero asi como comenzó esta sensación asi se acaba. Abro los ojos y ya estoy en el pub. Es un lugar no muy grande y muy sucio, solo una vez he venido, asuntos de la Orden, y desde entonces me ha parecido inadecuado que la gente venga y tome en este lugar. Pero ahora esto no es importante, el pub esta completamente solo ¿cómo llegare al colegio?, creí que alguien estaría aquí para informar o algo parecido. Camino lentamente entre las mesas y las sillas desordenadas esperado una señal, aunque sea insignificante, que me ayude a llegar a Hogwarts. Busco y observo en todo el pub, pero, ¿qué es lo que busco? No tengo ni idea y eso me desespera y estoy a punto de gritar por la frustración cuando veo que la puerta que se encuentra a un lado del bar esta entreabierta y sin pensarlo entro y subo las escaleras que me llevan a una estancia un poco más pequeña que la planta baja. Puedo ver unos sillones descoloridos, una mesa con dos sillas, dos libreros y no precisamente con libros, uno tiene trastes sucios y el otro un montón de periódicos viejos; claro y todo esta sucio, lleno de polvo. Recorro con la mirada toda la estancia para ver si encuentro algo que me ayude en mi propósito y algo capta mi atención. Arriba de la chimenea hay un retrato de una joven rubia muy bonita que me observa inquisitiva con un peculiares ojos azules, cuando vi sus ojos inmediatamente recordé a Dumbledore. Al mirarla a los ojos mi corazón se acelera y es que algo me dice que ella me dirá como llegar a la escuela. Estoy a punto de preguntarle y como si fuera una puerta el retrato me deja ver un túnel oscuro.

Sin pensarlo dos veces entro en el túnel, la oscuridad me desorienta y me pone nerviosa, mi corazón late muy rápido y al primer paso que doy dos hileras de antorchas, una a cada  lado mío, se prenden. Ver el camino me tranquiliza un poco, saco mi varita y al igual que cuando salí de mi casa me obligo a correr lo más rápido que puedo. «Corre, corre... no te detengas, no te rindas» es lo que me repito cuando me siento cansada, tomo fuerzas y sigo sin parar.

Después de lo que parecen horas veo una puerta y eso me hace correr aun mas rápido. Cuando estoy subiendo los escalones abro la puerta con mi varita y entro a un lugar mucho más grande que el que había dejado atrás. Observo rápidamente y me doy cuenta que hay muchísimas hamacas, sillones, lámparas... pero esta pequeña distracción hacen que no vea la silla que se interpone en mi camino haciéndome caer. ¡claro, faltaba mi torpeza! Es un milagro que no me cayera en el túnel o cuando salí de casa, pero aquí esta una monumental caída al esfuerzo que hice  por llegar aquí.

Al levantarme veo unos ojos castaño observándome. -¡Ginny!

  • grito al instante, pues esa cabellera roja es inconfundible. -Tonks - responde con voz ronca y noto que sus ojos están hinchados, al igual que su cara. La tomo de los hombros para preguntarle por Remus, pero un ruido nos hace voltear y vemos a una anciana cruzar la puerta por la que llegue. Viste una falda y un saco color verde claro, lleva unos zapatos bajos a juego pero lo que más llama la atención es el sombrero de buitre que lleva puesto. -¡Señora Longbottom! - grita Ginny. -¡Ah! Una Weasley, muy bien, explíquenme que esta pasando, ¿y los demás? - dijo rápidamente la anciana, y asi de rápido formula lo que yo quiero saber. La anciana y yo observamos atentamente a Ginny en espera de una respuesta, sin embargo lo único que hace es menear la cabeza negativamente y alzar los hombros a modo de disculpa. El pánico se apodera de mi porque no reconozco en el que estoy y no sé qué ocurre. -Me dijeron que me quedara aquí. Todos fueron al gran comedor y se evacuo a todos los alumnos menores de edad y de lo que pude enterarme es de que se protegerá el castillo, empezara la batalla en cualquier momento y... y ya no se que mas sucede - trata de explicarse al ver nuestras cara de angustia y desesperación. Mis pies ya están a punto de moverse cuando una puerta atrás de nosotras se abre y por ella entran Harry, Ron y Hermione. -¡Ah! Potter, ¿qué esta pasando? - nuevamente la señora Longbottom se me adelanta al hablar. -¿Están todos bien? - Ginny y yo preguntamos a la vez. -Que nosotros sepamos, sí - responde Harry. Y sus palabras ya no tienen sentido, lo escucho muy lejos "¿qué nosotros sepamos?" ¿qué demonios esta ocurriendo? Noto como el pánico recorre todo mi cuerpo y apenas estoy consciente de lo que me pregunta Harry y de lo que le contesto.

-¿Has visto a Remus? - le pregunto con angustia y solo percato dos palabras que me impulsan a salir rápidamente: "combatientes" y "jardines".

Salgo corriendo de esa enorme sala y lo que veo me paraliza. Hay mucho polvo, cristales rotos por todo el corredor y un sinfín de hechizos atraviesan el pasillo en el que me encuentro. Rápidamente me agacho y quedo sobre mis rodillas y mis manos y asi, a gatas, llego a una ventana cercana que esta completamente rota y medito mi posición. Reconozco el retrato que esta frente a la sala de la que salí, lo que quiere decir que me encuentro en el séptimo piso y Remus esta... Un hechizo me roza la cabeza, volteo a la izquierda y veo a varios estudiantes luchando con mortífagos, localizo a la persona que me ataco y lanzo mi primer hechizo, sin embargo rebota antes de llegar a su destino. Rechazo dos luces verdes que provienen de la varita de aquel mortífago antes de poder atacar nuevamente.

-¡Petrificus Totalus!- grito y el mortífago se lanza hacia la derecha evitando que mi hechizo acierte. - ¡Bombarda!- dirijo mi hechizo hacia una columna que tiene mi atacante a un lado y este sale inmediatamente despedido hacia la pared que esta a su otro extremo. Creí que eso bastaría, pero el mortífago se levanta con dificultad y lanza otro hechizo no tan potente y con un leve movimiento de mi varita lo rechazo. - ¡Desmaius! - grito y esta vez mi hechizo acierta en el pecho de mi oponente lanzándolo hacia atrás. Un golpe fuerte contra la pared y el mortífago esta inconsciente, sin más una sonrisa triunfante esta plasmada en mi rostro. La adrenalina esta corriendo por todo mi cuerpo nuevamente y me asomo por la ventana lanzando hechizos a los enemigos que alcanzo a ver desde mi posición. Estoy tan concentrada en proteger a los de afuera que no percato de la llegada de Ginny. 

Todo esto es una locura y los nervios y la adrenalina cada vez se apoderan mas y mas de mi. Volteo al lugar donde deje inconsciente al mortífago e inmediatamente aparece Aberforth corriendo con varios estudiantes. Observo cómo se detiene para hablar con Harry y me acerco, a gatas, a él.

-¿Has visto a Remus? - es lo único que sale de mi boca.

-¡Estaba peleando con Dolohov en los jardines! - me contesta - No lo he visto desde entonces - y sin más sale corriendo.

-Seguro que esta bien, Tonks - me dice Ginny para tranquilizarme, pero yo ya voy detrás de Aberforth.

Si donde estaba todo era gritos, hechizos y polvo al dar la vuelta para bajar hacia los jardines... todo se intensifica...