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Historia 106445 — capítulo 1
-¡¡¡¡Katniss!!!- Alguien gritaba mi nombre, yo solo estaba paralizada esperando a que ese animal salvaje me atacara, lo vi saltar sobre mí, cerré los ojos esperando la muerte pero esta nunca llego tampoco el dolor ni nada, abrí los ojos entonces lo vi, no, ¡no podía ser el! Tez blanca, pelo rubio… Peeta. ¡Peeta! Su sangre brota a chorros de su cuerpo, cae de rodillas, me arrodillo ante el*-¡Peeta!! ¡Peeta…! ¡No te mueras por favor no me dejes sola!, te necesito - sus ojos azules me miraban, una lagrima salió de ellos, sonrió, tome su mano**-te amo - murmuro luego cerro sus ojos para siempre**-Nooooooooo…. Peeta, por favor no me dejes te necesito te quiero a mi lado, ¡peeta! - abro los ojos sobresaltada, unas lágrimas bajan por mis mejillas**-¿katniss? ¿Estás bien, que te pasa?- levanto la mirada y veo sus hermosos ojos azules, su rostro daba señales de preocupación, me limpiaba suavemente las lágrimas con sus dedos - ¿tuviste una pesadilla verdad? No te preocupes ya paso**-fue horrible-susurre y lo abrace**-se trataba de tu hermana ¿real o no real?-no… era sobre alguien más peeta-¿Gale?- dijo su nombre con un poco de celos**-no tampoco**-¿entonces?-se trataba sobre ti-¿sobre mí?- sus hermosos ojos se abrieron demasiado por la sorpresa**-sí, y no sabes cuánto miedo me dio que fuera real de que ya no estuvieras cerca de mí de perderte**-katniss… - iba a decir pero no dijo nada porque mis labios lo callaron, las lágrimas seguían saliendo de mis ojos, me beso apasionadamente, seguía besándolo sintiendo sus dulces labios contra lo míos, podía quedarme así para siempre pero al poco tiempo tuve que separarme de el por falta de aire**-nunca me perderás katniss**-prométemelo- le pido**-te lo prometo eres mi vida katniss nunca me alejare de ti a menos que tú me lo pidas - lo vuelvo a besar,*Aprieta sus dedos entre los míos y vuelco mi cuerpo sobre el suyo. Me siento segura, sostengo su mano espero que mi mano nunca se separe de la suya, sin embargo si lo hacen, nuestras manos se sueltan y huyen a refugiarse en la piel del otro, ahora estoy debajo de él, mis dedos han encontrado su particular hogar en los hombros desnudos de Peeta y los suyos, bueno los suyos parece que prefieren estar aquí y allá sin decidirse a establecerse en algún sitio. Su boca sobre la mía hace que me deshaga. Me besa y me toca. Se detiene a desabrochar los botones de mi blusa y me doy cuenta de lo bien que se le da todo esto y lo mal que se me da a mí. Si por mi fuera le arrancaría la ropa pero él me obliga a ir más despacio. Inmovilizo sus muñecas y abandono su boca para besarle el cuello y morderle los hombros, logrando que su piel se erice y salgan de sus labios unos suspiros que le hacen sonar increíblemente indefenso. Lo más sorprendente es que me gusta, he descubierto que uno de los dos tenía que ser el débil, y Peeta ha asumido ese papel. La idea de estar provocándole sensaciones que le hagan suspirar de esa manera me embriaga. Le muerdo los labios mientras sus manos buscan mis muslos y siento que la calidez de su cuerpo está llegando a un punto que quema, pero me gusta ese calor. Me siento viva como nunca,
-peeta - me oí decir su nombre en un gemido, esta vez es él quien me besa, y yo me dejo porque necesito saber que no estoy sola en esto. Él me empuja para quedar sobre mí, y aunque son sus labios. Cada vez que hace una pausa para respirar, susurra mi nombre; lo ha dicho tantas veces que ha perdido todo significado. Enlazo mis piernas en las suyas y dejo que mis manos toquen cada uno de sus*-Katniss... -dice una vez más.*Peeta, quiero responder, pero no me salen las palabras, y entonces me doy cuenta de que lo único que quiero es que me abrace fuerte, muy fuerte, hasta que llegue el día de mi muerte porque sólo Peeta puede salvarme de las pesadillas, solo él me hace sonreír con verdadera alegría, mi chico del pan, el hombre por quien despierto cada día, el amor de mi vida. Él me devuelve el abrazo con esa ternura suya que le caracteriza, como si tratara de protegerme.
-Te amo - le digo y me estrecho más a el**- acaricia mi espalda desnuda dibujando algo en ella, cierro los ojos no tengo sueño pero los cierro, feliz como pocas veces, yo sé y solo yo sé por ahora que en mi vientre cargo con una pequeña vida, si algún día desee no tener hijos sin duda él y su amor me convenció de lo contrario, el hijo o hija de Peeta es también es mío. Me abraza acunándome como si fuese un bebe. "Bebe", pienso. Lo miro tiene sus ojos cerrados, unos mechones de cabello cayéndole sobre sus parpados, sonrió, si definitivamente era el con quien quería pasar mi vida y criar a mis hijos, sus hijos y mañana sabría que seriamos padres.**
¿Merezco que me avienten jitomates verdad? Lo sé, espero les haya gustado es lo primero que hago sobre los juegos del hambre, gracias por leerlo y a ver si me animo a hacer otro J