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Historia 106736 — capítulo 23
Hermione se sentía flotar. Oía a su alrededor varias voces, pero no podía entender nada de lo que decían. Pero le daba igual. Se sentía sumamente cómoda. Se sentía como una pluma a merced del viento. De haber estado consciente, habría sonreído de oreja a oreja. Después de lo que le pareció un viaje muy corto, su cuerpo pasó de flotar a descansar en algo muy cómodo y blandito, que olía sumamente bien. Las voces dejaron de sonar a su alrededor y se sintió rodeada de un silencio agradable. Decidió desconectar del todo y dejarse llevar por esas sensaciones. Había protestado, gruñido, amenazado, gritado y no sabía cuántas cosas mas hasta quedarse ronco, pero sus supuestos recien reencontrados amigos habían pasado de él olímpicamente. "Por tu culpa se ha desmayado. Tú te ocupas de ella" había sentenciado Pansy. Y si cargarle con una inconsciente sabelotodo no fuese suficiente castigo, le habían acompañado hasta la puerta de su cuarto (Lunática incluida) hablando de tonterías y dándole consejos para poder cuidar a la chica. Cansado y cabreado, les cerró la puerta en las narices. -Joder, como pesas, Granger -reacomodó el cuerpo de la chica en sus brazos y caminó a zancadas hasta su cama. Retiró con un movimiento de varita la colcha verde y dejó con mucho cuidado a Hermione sobre el colchón (tentado estuvo de arrojarla como si de un saco de patatas se tratase). Aprovechando que estaba solo con su eterna enemiga, se dedicó a mirarla a placer. La chica no había cambiado mucho en esos años, pero se aproximaba más a un especimen del género femenino que a esa cosa asexuada de otros cursos.-¿Y qué demonios se supone que tengo que hacer contigo? -Draco se llevó las manos a la nuca y resopló, molesto. En su vida sólo se había preocupado de tres personas: su padre, su madre y él mismo. Anteponiendo su seguridad personal a la de sus progenitores, claro está. Y ahora le dejaban aquel peso muerto para que lo cuidara.-Yo me largo... Ahí se queda. Que se despierte cuando le dé la gana. Giró sobre sus talones con la clara intención de largarse. Pero cuando estaba a dos pasos de la puerta, algo parecido a una conciencia hizo acto de presencia. Se sintió culpable por dejarla allí sola. *"Y si le pasa algo, ¿a quién crees que culparán?"*Ignoró esa voz, pero volvió sobre sus pasos y se dejó caer pesadamente en la parte libre de la cama. Lanzó los zapatos al aire y se sacó la túnica, tirándola al suelo. El jersey y la camisa siguieron el mismo camino. Cuando estuvo relativamente cómodo (se contuvo en aras de no traumatizar a la sabelotodo en caso de que despertase, porque para él, ponerse cómodo en su cuarto, era ir por la habitación como su madre le trajo al mundo), apoyó la cabeza en la almohada y cerró los ojos. Se quedó dormido a los pocos segundos.
Hermione empezó a tomar conciencia de su cuerpo. Parpadeó varias veces para enfocar la vista y se mareó ante lo que la rodeaba. ¿Desde cuando su cuarto era verde? Cerró con fuerza los ojos y los volvió a abrir. No. No era ninguna alucinación. Definitivamente no estaba en su cuarto. Giró la cabeza hacia la derecha. El papel de las paredes era una mezcla de gris claro y verde pálido. Se encontró con un escritorio abarrotado de libros y pergaminos. A la derecha del escritorio había una jaula grande, en el suelo. No pudo ver a su ocupante porque la sombra del escritorio cubría casi toda la jaula. Decidió levantarse, pues le dolía todo el cuerpo de haber permanecido en la misma postura por a saber cuánto tiempo. Estiró los brazos para desperezarse. Y se quedó helada. Su mano izquierda había topado con algo tibio y duro. Giró muy despacio la cabeza y de la impresión se cayó de la cama. Asomó la cabeza casi con miedo por el borde de la cama. ¿Qué narices hacía Malfoy allí?. Observó más detenidamente la habitación y no pudo evitar un estremecimiento cuando vio varias túnicas colgadas de un perchero. Todas con el escudo de Slytherin en ellas.-¡Joder! Estoy en la habitación del hurón -murmuró, sorprendida. Volvió a mirar al chico. Malfoy dormía completamente despatarrado en la cama, con un brazo por encima de los ojos. Su respiración era muy lenta y tranquila. Dormía profundamente. Hermione aprovechó y se acercó un poquito más para verlo de cerca. Se reprendió a sí misma.-Tú estás loca, Herms. Como se despierte y te pille mirándolo mientras duerme te retuerce el pescuezo como a un pollo. Pero es que está tan bueno.... Se deleitó unos minutos con la parte del chico que estaba descubierta. Pero su examen no duró mucho porque Malfoy comenzó a revolverse. Hermione miró desesperada a su alrededor, buscando un sitio donde esconderse y, como veía que no le daba tiempo a esconderse, decidió quedarse sentada en el suelo, en silencio. Draco abrió los ojos de golpe. ¡Mierda! Se había quedado dormido. Miró instintivamente a su lado y se encontró con un colchón vacío.-¡Joder! ¿Granger? -Hermione asomó la cabeza despacito por el borde de la cama- ¿Se puede saber qué narices haces en el suelo?-Me... he caído -Hermione se puso roja. Draco no sabía si llorar o reir ante lo absurdo de la situación- Me asusté al ver que no estaba en mi cuarto.-Levanta antes de que cojas frío, Granger -Draco se levantó y se estiró. Hermione tragó saliva ante la visión de aquel torso perfectamente esculpido, en el que cada músculo se movía en armonía con el resto.- Te llevaré hasta tu torre. Ahí tienes el baño. Si quieres usarlo, adelante.-No, gracias -Hermione se levantó y siguió mirando al slytherin, que se vestía con parsimonia.- ¿Qué es?-¿Qué es qué? -Draco la miró, confundido. Hermione señaló la jaula- Cógelo si quieres. No muerde. La chica se inclinó sobre la jaula y abrió la portezuela. Metió la mano y cogió algo suave y caliente. Cuando sacó al inquilino de la jaula, no pudo evitar reirse a carcajadas. Allí, en sus manos, y mirándola fijamente, tenía un pequeño hurón blanco de ojos azules. Draco la miró fijamente y murmuró de mala leche:-No te rías tanto, sabelotodo.-Es que... es gracioso... que tú... precisamente.... tengas uno de éstos de mascota -Hermione acercó la cara a la del animalito y éste le dio un lamentón- ¿Cómo se llama? Draco sonrió malevolamente antes de contestar. Miró a la chica y luego al pequeño hurón. Y con toda la inocencia que pudo fingir dijo:-Se llama Hermione.