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Entre Llamas — capítulo 23
- Draco... Draco... despierta.- Era Ginny quien lo estaba sacudiéndolo en forma suave para que despertara.
Llevaba horas en la sala de espera. Hermione había colapsado el día de su matrimonio. No hubo matrimonio. Todo había sido cancelado. Hermione había tenido una recaída y al parecer, nuevamente estaba en coma.
Draco abrió los ojos y al abrirlos, Ginny se dio cuenta de que estaban empapados por las lágrimas. Debía hablar con tranquilidad, total los resultados aún no eran concluyentes.
-Ginny... - Dijo Draco poniéndose de pie. Aún no se recuperaba de la pesadilla... pesadilla en la cual él veía cómo Hermione y Aniie se iban juntas al cielo y cómo él debía desconectarla del aparato muggle que la mantenía con vida. Había sido la peor pesadilla de su vida. Sin embargo, la realidad no era menos triste que el sueño. Hermione estaba nuevamente en estado de coma y era muy posible que todo se repitiera... nuevamente la espera... nuevamente el tiempo... nuevamente la incertidumbre.- Tuve un sueño - Continuó diciendo.-... una pesadilla... en ella Hermione... Aniie...
-
Tranquilo Draco... no ha pasado nada malo... Aún no sabemos bien qué ha ocurrido... Michael está con ella... en un momento le haremos una tomografía cerebral... así que tú tranquilo... veremos qué está ocurriendo...
-
Pero está en coma.
-No. No está en coma. Ha perdido el conocimiento. Está inconsciente, pero no en coma.
-
Pero qué originó esta inconsciencia... no entiendo...
-
Mira es difícil aún saber cuál fue la causa real... aún. Puede ser por un fallo del sistema nervioso central... alguna impresión fuerte... alguna alteración neurológica... incluso diabetes... estamos esperando los resultados de los análisis.
En ese instante Michael Thompson salió de la habitación en donde estaba Hermione. Su rostro era de completa calma, incluso estaba sonriente.
-
Está bien. Tranquilo... - Dijo dirigiéndose a Draco.- Ahora la está viendo el doctor Taylor... al parecer el estado débil de Hermione creó la situación propicia para su colapso... No obstante, la trasladaremos al piso cuatro para hacer la tomografía. ¿Vienes Ginny? ¿Has visto alguna en el mundo mágico?
-
No. Sólo he leído sobre ese examen. Te acompaño.
-Quiero ver a Hermione.- Dijo Draco.
- Apenas salga el doctor Taylor la podrás ver. Él está chequeando su corazón... saldrá pronto.
Hermione estaba acostada en su cama del hospital. Hacía un par de minutos que el doctor Taylor se había retirado de la habitación. Por fin estaba tranquila. Por un momento pensó que había estado dormida por años, como la vez anterior. Esta vez sólo fue por un par de horas. Su inconsciencia se había debido a un estrés debido a la gran cantidad de emociones vividas. Sin embargo, se le practicaría un examen al cerebro para verificar que todo anduviera bien, además se había descartado la diabetes. Es más, si no fuera por esa pérdida de conciencia, su salud era perfecta.
Y como tan perfecta era, le molestaba enormemente estar con sus brazos con guías de suero.
-
¡Lo primero que hacen es ponerle a uno estas agujas!- Exclamó en voz alta intentando quitárselas.
-
Ni lo intentes Hermione Granger.- Draco acaba de entrar a la habitación y como si no la hubiese visto en años, su rostro se iluminó de tal forma que Hermione pensó que su presentimiento de haber estado años nuevamente en coma, era real.
Se acercó a ella y la abrazó, obligándola a sentarse en la cama. Luego la besó suavemente en los labios.
- Te amo.- Le dijo y esta vez su beso fue más profundo.
-Yo también te amo... pero me dejas sin aliento.- Dijo aún con Draco abrazándola. Ahí se dio cuenta de que su novio tenía los ojos con lágrimas.
-Siento que no te he visto en años... Hermione te amo tanto... no soportaría perderte... no me hagas pasar otro susto como este... tú, Aniie y Scorpius son mi vida...
-Lo sé... Siento mucho lo que pasó con nuestra boda... pero...
- Ya habrá tiempo para casarnos.
-No.
-¿Qué?- Preguntó sin comprender.
-Draco no quiero más tiempo. Apenas salga de acá nos casamos... sin fiesta... sin comidas... sólo nos casamos...
-Como quieras mi hermosa sabelotodo.- Dijo y la volvió a besar.
-
¿Dónde está Aniie y Scorpius?- Preguntó.
-
Están con Harry y Cho... se quedaron en la mansión. Le acabo de enviar una lechuza a Harry informándole que estás bien. Pero Michael ya lo había llamado por un "celdular" tú sabes que esas cosas muggles me cuesta mucho usarlas.- Hermione rió, no era la primera vez que Draco cambiaba las palabras, sustituyéndolas por otras que resultaba cómico escucharlas.
-
Amor, ¿crees que me pueda ir hoy a casa?
-No sé... hay que esperar el resultado de latomo...tomo...
-Tomografía.
-Sí, tomografía....
-¿Y si nos vamos ahora? ¿Y si me raptas como aquella vez?- Dijo con una pícara sonrisa aludiendo a aquella vez en que Draco había ingresado a la habitación del hospital llevándosela a la cabaña de descanso de la familia Malfoy.
-
Ahora mi primo me manda un par de Avadas por inconsecuente. Te aguantas un rato... ya tendremos tiempo para los dos.- Dijo dándole un beso en la punta de la nariz.
-
A lo mejor te rapto yo.- Dijo colgándose del cuello de Draco.
-
Veo que ya estás bien.- Ginny ingresaba a la habitación con un par de enfermeras.
-
¡Ginny!- Dijo sonriente soltando a Draco.- ¿Me puedo ir ahora?
-
Aún no amiga. Te llevaremos al cuarto piso para un examen y luego veremos... yo propuse dejarte en observación hasta mañana..
-
¡No!
-
Amor, es lo más sensato...
-¡Draco, estás coludido con Ginny y Michael!- Dijo haciendo un puchero. Draco sonriente le tomó la mano.
-Malfoy, si gustas nos puedes acompañar.-Le dijo Ginny invitando al novio de su amiga.
-Sí, claro que las acompaño.
En otro lugar de Inglaterra... en el pueblito pintoresco de Pequeño Hangleton, en el que se encontraba la antigua casa de los y la mansión de los , en una cabaña de madera gruesa de alerce, en medio de unos abetos cubiertos de nieve, se encontraba una mujer caminando de un lado a otro, al abrigo de una chimenea que chisporroteaba bastante, producto de la madera húmeda con que blandía su fuego.
-Debo recuperar a Aniie... ella es mi hija... no me la pueden quitar así como así.- Era Rosmerta que hablaba a un hombre que se encontraba en un viejo y desvencijado sofá, leyendo un ejemplar de El Profeta.
- Creo que no debes darle más vueltas al asunto... te libraste de Azkaban por poco... no hagas nada más... podrías terminar presa... o peor aún... muerta... los Malfoy tienen fama de ser una familia tenebrosa... y la madre de la niña...recuerda es una heroína de guerra... no se quedará con los brazos cruzadas, si intentas hacer algo en su contra.
-¡Yo no sabía que Aniie era nieta de Lucius Malfoy!
-
Pero sabías quién era Aniie... siempre lo supiste y nunca dijiste nada... La madre de la pequeña debió sufrir mucho.- Al fin Arnold Edgecombe dejó de lado el periódico y la miró fijamente. Aquél hombre se veía un brujo muy arreglado y de buena cuna, con ropas finas y bien cuidadas. Debía tener no más de 45 años, era alto, de contextura gruesa y cabello cano.
-
Sí, lo sabía... ¿pero qué más podía hacer? Quise a Aniie desde que la vi... fue como una hija... una hija que jamás voy a tener...- Dijo haciendo alusión a su situación de clandestinidad que mantenía con Arnold desde hacía unos años, ya que ese hombre era su amante, pero era casado y tenía una hija adulta, llamada Marietta, la que había sido compañera de Hermione mientras ella había estado en Hogwarts.
-
Bien. Vuelves con el tema... cuando estés más tranquila, me avisas y conversamos...
-
Arnold..yo..
-
Nos vemos.- Dijo serio y desapareció, dejándola sola.
-
¡Estúpido! Hace años que debió divorciarse... ¡Si su hija es ya adulta! ¡Hombres!... En cuanto a Aniie... Aniie volverá conmigo... ella es mi hija... sólo mía... de nadie más.... Ya verá ese Malfoy que puedo ser tan mala como una bruja tenebrosa... sin serlo, claro.
Amigas estoy de regreso!!! las asusté con ese final???? mmm pues bien... sigan la historia... que no todo es como lo pintan...!!