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Historia 107222 — capítulo 17
Jacob me esperaba recargado en la puerta de mi conejito, con los brazos cruzados y viéndose endemoniadamente sexy.Lo peor es que ni siquiera trataba de verse así, era algo natural en el. -Lista para irnos? -Si, espérame en la entrada y yo te sigo. -Y piensas que camine hasta mi casa? - sonrió burlonamente. -Que? No. Iras en tu auto. -Mi auto ya lo lleve y regrese caminando... o corriendo mas bien.Solté una carcajada. Me hubiera gustado verlo correr. Verlo sudar, con la respiración agitada... Wow, como es que mis pensamientos se fueron por ese rumbo? -De acuerdo - abrí la puerta de mi conejito y aventé mi bolso con la toalla y el uniforme deportivo, al asiento trasero.Una vez dentro quite el seguro y Jake pudo entrar. -Toma. Cuida mi bolsa... pero nada de husmear. -Si, señorita.Al salir del estacionamiento, Jake me dio indicaciones de como llegar a su casa. Da vuelta aquí. Sigue derecho. Da vuelta acá. Pense que estaba llevándome a casa.Estacione el auto frente a una casa blanca de dos pisos y un pequeño ático evidente por una ventana circular, bajo el techo de dos aguas.Puse los ojos en blanco y el soltó unas risitas. Su casa estaba justo a la vuelta de la mía. -Por que no me habías dicho que... -suspire- Olvidalo.Nos bajamos del auto y Jacob se dirigió a la puerta de su casa. -Bienvenida a la casa Black, señorita Cullen - señalo el interior de su hogar con una mano y con otra sosteniendo la puerta para mi. -Si no fueras así de lindo -me abstuve de decirle sexy y desvestible- estaría muy enfadada. -Puedo quitarte el enfado - sus manos se aferraron a mi cintura y nuestros labios se encontraron.Su beso fue dulce pero apasionado. Mis manos se aferraron a sus hombros, pues temí caerme. Pero el beso no duro demasiado. -Te daré el tour oficial. Aquí esta la sala y la chica con quien te engaño cada noche - señalo una gran pantalla de plasma. -Claro... Yo también te engaño... con mi computadora, con mi librero, con mi ipod... -Eres una pequeña zorra. Mi única y pequeña amante es una televisión. Lo tuyo son decenas. -Cientos - corregí. -Continuemos. Este es el comedor, esta es la cocina - señalo la estufa y el refrigerador. -No me había dado cuenta -murmure con sarcasmo.Me tomo de la mano y subimos las escaleras. -Este es el baño. La habitación de papa y -abrió una puerta blanca con un letrero oxidado con las palabras NO PASAR - Siento mucho que este tan... desordenada.Jake comenzo a quitar toda la ropa que había en el suelo, las sillas y el escritorio. Aventó todas prendas dentro del armario y luego lo cerro. Como pudo, pero lo cerro. Toda la casa de los Black estaba muy limpia. Tengo entendido que los hombres son algo así como unos cerditos. Incluso la habitación de Jake estaba limpia. Desordenada, pero limpia. Exactamente como la mía. -No te preocupes, mi habitación no es muy ordenada, tampoco.Las paredes de su habitación estaban tapizadas con posters de grupos de rock. Desde Kiss, Led Zeppellin, AC DC, Ozzy Osbourne, hasta Korn, Limp Bizkit, Rammstein, Linkin Park, Apocalyptica y otros que ni en mi vida habia escuchado. También había uno que otro poster de películas viejas. -Ya te enseñe la mía, cuando me enseñaras la tuya? - pregunto con tono sugerente. -Muy gracio... - sus labios me callaron.Como me gustaba su manera de decirme: *cállate, Renesmee.*Cielos, quien le enseño a besar así? Sus manos cálidas tomaron mi cara y me dio un beso suave y profundo. Mi respiración se agito y sonaba de lo mas embarazoso. Mis manos se aferraron a su chaqueta, su mano izquierda bajo hasta mi cintura y la derecha apretó un puñado de mi cabello, sin lastimarme.Su agarre cada vez fue mas fuerte, al igual que su respiración. Su cuerpo cálido contra el mio no lo sentía cerca, a pesar de que de algun modo termine aplastada contra la puerta. Cada vez me era mas difícil respirar. Termine el beso, pero sus labios no se despegaron de mi piel. Siguió la linea de mi mandíbula, hasta la oreja y succiono suavemente mi lóbulo. Mis manos se aferraron a su lustroso cabello negro.Poco a poco fue bajando la mano izquierda, por mi costado hasta que llego al muslo. Sus labios buscaron los mios y subió mi pierna a su cintura.Por que no detenía aquello? La situación estaba llegando algo lejos. Nunca había pasado de los besos con un chico, tal vez por que nunca lo desee. Nunca había deseado a ningun otro chico como a Jacob Black.Cuando menos lo espere tenia ambas piernas torno a su cintura y me estaba llevando a su cama.Por que no lo estaba deteniendo?! El hombre llega hasta donde la mujer lo deja. Y yo lo estaba dejando tocarme de ese modo. Por que?Oh ya se por que? Por que era lo mas delicioso y excitante que he hecho en mi vida! Me sentía tan... viva.Mis manos comenzaron a desvestirlo. Con torpeza le quite la chaqueta negra y pude ver que en su brazo tenia un tatuaje. Nunca me han gustado los tatuajes, pero en el me parecía de lo mas sexy.Sus manos bajo mi blusa me hicieron cosquillas. -Jake... -Renesmee... - murmuro besando mi clavícula. -No... no crees que vas... un poquito... rápido? - pregunte temerosa de que me echara de su casa por comportarme tan ñoña. -Lo siento - me miro a los ojos.Sus ojos negros brillaban de deseo, sus labios estaban enrojecidos e hinchados. -Me encantas - susurro y me dio un beso rugaz.Sentí como mis mejillas enrojecian. -Eres... -suspiro y sonrió- Por que no te conocí antes, Renesmee? -Yo...No se por que tuve la necesidad de disculparme. Quería disculparme y de alguna forma compensar su dolor, sufrimiento y soledad.No se me ocurrió una idea de como compensarlo, mas que besar sus carnosos labios de nueva cuenta.Cuando sus labios viajaron de nuevo a mi cuello, vi de nuevo su tatuaje. -Que significa tu tatuaje? -Te molesta? - me miro preocupado. -De hecho, no.Trate de usar su distracción para recuperar la compostura y me senté en su cama. -Mi mama amaba a los lobos. Le parecían unas criaturas fascinantes. Cuando me llevaba al zoológico, lo primero que veíamos y lo ultimo, por que regresabamos, eran los lobos.Me atreví a tocar el solitario lobo que le aullaba a la luna y sonreí. -Uuh, te come - movió su hombro rápida y repentinamente hacia mi rostro, haciendo que me sobresaltara.