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Como convivir con Voldemort y no llegar a San Mungo en el intento — capítulo 4
Voldemort seguía refunfuñando y Amy puso una sonrisita maliciosa y se acercó un poco.
-Venga Vlody, no te enfades. Si yo soy una Gryffindor tolerante y todo ese rollo de paz y amor.
-Cierra tu apestosa boca, muggle-gruñó Voldemort mas que dijo.
-Bueno, tarde o temprano te aprenderás mi nombre-dijo encogiendose de hombros-bueno, voy a hacer la cena, tu sigue viendo la peli si quieres.
Voldemort no dijo ni que si ni que no, seguía enfrascado en la película.
Amy fue a la cocina y preparó un par de perritos calientes, y los puso en una bandeja, además de una Fanta de limón, y una botella de agua, mas dos vasos y algo de ketchup para los perritos.
Voldemort estaba presenciando la escena en la que Harry, Ron y Hermione conocían al dragón ilegal de Hagrid.
-¡Hagrid, de esta si que te echan!-exclamó Voldemort feliz.
-Bueno, ya veremos... ¿quieres cenar?-preguntó la muggle sin modales.
Voldemort apartó la vista de la pantalla y vio que la muggle le señalaba la bandeja con la cena, que estaba encima de la mesa. Frunció el ceño: odiaba depender de una mu… no, el no dependía de la muggle. La muggle… la muggle era una proveedora de comida. Y ocasionalmente algo de información. Fin.
-¿Qué es esto?-preguntó friamente cogiendo uno de los bocadillos con una salchicha dentro.
-Un perrito caliente-respondió Amy empezando a comerse el suyo.
Voldemort dejó el suyo inmediatamente.
-¿Qué pasa? ¿no te gustan?-preguntó Amy con curiosidad.
-¿Los muggles comeis perros?-preguntó Voldemort, era asqueroso incluso para el.
La muggle puso los ojos en blanco. ¡Eh, esa expresión no le gustaba!
-No son perros-explicó con paciencia y una sonrisa-es carne de animal comestible normal. Nosotros no comemos perros, quizá las serpientes si.
-¿Eso era un chiste?-preguntó fríamente.
-No; te explicaba que no es carne de perro.
Voldemort la miró con suspicacia, y después volvió a la "pedicula", la muggle le echó Ketchup a su "perro caliente" y se lo seguía comiendo tan anchamente, a veces, bebía sorbos de una bebida amarillenta de proveniencia-no-reconocida.
Cuando mas avanzaba la "pedícula", mas hambre le entraba, pero ni loco pensaba comerse un perro, observó con una gran felicidad como Potter, la Sangre sucia, el pequeño Longbottom y el Malfoy iban de camino a su castigo.
-Ese Longbottom...-murmuró satisfecho Voldemort-no se como puede estar en Gryffindor.
-Te sorprendería saberlo-murmuró Amy con malicia.
-No comprendo por que no se llevan a ese inutil de Hagrid a Azkaban.
Amy no respondió, solo lo miró asesinamente, entonces las tripas del Señor Tenebroso empezaron a rugir de hambre.
Al final, bajo la mirada estudiadora de la muggle, que lo observaba con mucho interés, le dio un bocado pequeño al "perro caliente".
-¿Y bien?-preguntó la muggle-¿Cómo está? ¿He cocinado bien?
-No está mal-contestó con frialdad-parece cocinado por un elfo doméstico viejo y ciego al borde de la muerte.
-Tu siempre tan amable.
Voldemort sonrió para sus adentros, disfrutando de haber aplastado las expectativas de la muggle. Eso por maleducada.
Muchas escenas mas tarde...
Quirrel se quitó el turbante, Voldemort ya sabía lo que ocurriría a continuación, porque ya lo había vivido, y Amy se aguantaba la risa mientras que Quirrel dejaba al descubierto su "doble cara", Amy no lo pudo evitar y empezó a carcajearse.
-¿De que te ries?-preguntó fríamente Voldemort, cuyas espectativas de que la muggle se asombrara con su poder se habían ido al cuerno.
-¡Quirrel!-se tronchó ella-¡no sabes lo ridículo que estas! JA JA JA JA... ¡No me puedo creer que escogieras a Quirrel!
Voldemort la observó partirse el pecho mientras la ira crecía en su interior: admitía que compartir cuerpo con Quirrel no había sido su mejor idea, pero tampoco había tenido opción.
-Casi estabas mejor debajo del turbante-comentó Amy burlona mientras se veía el plano de la cara de Voldemort en el cogote del profesor, explicandole a Potter sus malvados planes.
Voldemort la observó con odio y volvió a apuntarla con su varita, aun a sabiendas de que esta no funcionaría.
Mas tarde, la sala se llenó con la música del niñito sobreviviente, la muggle silbaba la melodía muy emocionada mientras el Mago Tenebroso frunció sus labios de serpiente muy enfadado con todo, odiando aun mas a Dumbledore y a Potter. Dio gracias a Salazar de que la película se hubiese terminado.
-¿Quieres dejar ya de silbar esa estúpida melodía?-preguntó muy enfadado.
-No-respondió con franqueza-bueno, es tarde, supongo que querrás dormir.
Voldemort le dirigió una mirada de odio, pero con un gesto le dio a entender que así era.