Marcas en el corazón — capítulo 13
Mis piernas duelen y estoy completamente sucia, con algunos rasguños, el brazo izquierdo roto al caer por una zanja, y al evitar que Kat se hiciera daño, mi brazo termino fracturado. Eso hace dos días, Lance hizo un cabestrillo, para mantenerlo inmóvil, claro después de que lo acomodo, cosa que dolió un infierno.
Aun duele, pero no tenemos analgésicos, por lo que tengo que soportarlo, pero creo que el dolor ya se ha hecho algo común en los últimos días. De hecho he perdido la noción de lo que llevamos caminando, no estoy segura podrían ser solo quince o veinte, aunque a mí me hayan parecido cientos.
-Ya no puedo - escucho el susurro de Kat, que se ha dejado caer de rodillas.
-Aun somos presa fácil - repone Lance, sin detenerse.
-Ya estamos a cientos de kilómetros de la comunidad, descansar un poco no nos vendrá mal - digo con un hilo de voz, pues yo también estoy agotada.
Observa todo a nuestro alrededor, antes de gruñir y sentarse debajo de un árbol, mientras yo me acuesto en el suelo, no es cómodo, de hecho mi espalda no parece gustarle la idea, pero sinceramente no me interesa. El tiempo que llevamos caminando, apenas si hemos dormido, pues caminamos hasta ya muy entrada la noche, y cuando Lance nos vuelve a levantar apenas esta amaneciendo.
-¿Y a donde vamos? - pregunta Kat.
-Estamos en búsqueda de un pueblo de personas normales - responde con tranquilidad.
-¿Personas normales? - mi hermana parece temerosa.
-Pasaremos desapercibidos - asegura - solo no tienen que mostrar sus dones, señoritas.
-No lo haremos - respondo por ambas.
Cierro los ojos esperando que todo el dolor de mi cuerpo desaparezca, pero eso parece imposible, no sé cuanto tiempo llevamos, pero escucho a Lance ponerse de pie, por lo que yo hago lo mismo.
Otro día caminando, creo que han pasado un mes, en que solo hemos caminado y mal comido, hemos bajado de peso, al que menos se le nota es a Lance; pues sigue igual de imponente de cuando escapamos de la comunidad, aunque está pálido y ojeroso. Los tres tenemos un aspecto horrible, ya necesitamos al menos poder dormir seis horas seguidas y tener aunque sea una buena comida y una ducha decente, no solo sumergirnos en algún río que encontremos por el camino.
-Casas - la voz de Kat, apenas es audible, levanto la vista, y la veo señalar hacia abajo de la colina en donde estamos.
-Por fin - susurra Lance.
No digo nada, pues tengo la boca tan seca, que mi lengua se pega a mi paladar y me cuesta trabajo, por lo que opto quedarme en silencio, caminamos en completo silencio, mis dos acompañantes no dejan de sonreír, pues al parecer hemos encontrado un nuevo hogar, aunque no sé como haremos para que esas personas nos vean bien, y nos tengan confianza.
Pero eso no parece importarle a mis compañeros, porque no dejan de sonreír, de hecho Kat retiene sus ganas de echar a correr, porque le mando una mala mirada, para que no lo haga, así que solo camina lentamente, aunque su sonrisa sigue en su rostro, al igual que Lance.
Poco a poco las casas van siendo de mayor tamaño, y si he de ser sincera no son mejor que las de la comunidad, pero al menos no hay vigilantes alrededor del pequeño pueblo. Hemos llegado a la calle principal, en donde hay gente vendiendo, otra cosa que la diferencia de mi antiguo hogar, los niños corren y ríen, cosa que también es diferente.
Las personas en ese lugar ni siquiera nos miran, están tan metidos en sus asuntos, que pasamos desapercibidos; el olor de pan recién hecho inunda mi nariz, haciendo que mi estomago gruña, tengo demasiada hambre, y al ver el rostro de Kat a ella también le pasa lo mismo, pero no tenemos dinero para comprar y Lance se ha alejado bastante.
Así que tomo la mano de Kat y echo a correr hacia él, para no perderlo. Poco a poco las casas van siendo menores, nos estamos alejando del pueblo, y creo que piensa que nos adentremos al bosque, en donde las casas van siendo menores.
-Lance - llamo.
-Ya casi llegamos - es lo que recibo por respuesta.
-¿A dond…
Sin dejarme terminar señala al frente, y veo una casa de dos pisos, no es muy grande, pero se ve bastante acogedora, no conocemos a nadie y dudo que las personas de aquel lugar nos vayan a recibir con los brazos abiertos, pero él se ve tan seguro que no digo nada.
Cuando estamos a diez metros de aquella casa, me detengo y hago que Kat haga lo mismo, Lance ni siquiera lo nota. Toca la puerta sin más, estoy alerta, por si tenemos que salir huyendo.
Escucho la puerta abrirse y de manera instintiva, me coloque delante de mi hermana, sin embargo al ver aquel rostro ligeramente diferente, pues los años en ella también habían pasado, su cabello negro lo lleva en una trenza.
-Pensé que no lo habían logrado - fija su vista en él, pero enseguida nos busco a nosotras - ¡Oh Dios!
- exclama antes de correr hacia nosotras - están enormes.
Kat se encoge detrás de mí, pues seguramente no la recuerda, pues era muy pequeña cuando ella dejo la comunidad, han pasado seis años de eso, y su rostro lo muestra, pues ya tiene algunas líneas de expresión alrededor de los ojos.
-Rachel - por fin digo, después de al menos diez minutos en silencio, pero es todo, la boca la tengo seca, de hecho siento un nudo en la garganta que no me permite el habla.
Cuando la vi subir al tren seis años atrás pensé que jamás la volvería a ver, y sin embargo ahora la tengo frente a mí, con los ojos cristalinos, pero una sonrisa sincera y de alivio. Y no entiendo absolutamente nada de lo que esta pasando, mi cerebro no procesa que Lance nos haya llevado con Rachel, y que ella no esta en la comunidad del sur, como se suponía era su deber.
-Supongo que tendrás muchas preguntas - me dice con tranquilidad.
No digo ni hago nada, pues mi cerebro parece haberse desconectado, no sé ni que pensar sobre esta situación, pero ella me pasa el brazo por los hombros y me hace caminar, al igual que a Kat.
-Deben estar hambrientos y cansados - parece como si no nos hubiéramos dejado de ver seis años.
Al estar delante de ella, mi cerebro parecía no querer trabajar, se había quedado congelado, la lengua la tengo seca, que sé me pega contra el paladar, además de que el nudo en la garganta me esta avisando que estoy a nada de ponerme a llorar, pero no puedo hacerlo, se supone que de las dos yo soy la fuerte, la que debe mantenerse serena por el bien de Kat.
Entramos a la casa, que no es muy grande, pero esta limpia y tiene una calidez, que la casa de la comunidad, no tenía. Es extraño, pero me siento en casa, aunque ella no haya dicho que podamos quedarnos ahí.
Lance ya esta sentado en la pequeña mesa, que solo tiene cuatro sillas, Kat observa todo a su alrededor con demasiada sorpresa, y Rachel me mira fijamente, no sé si enfrentar su mirada o seguir con la vista puesta en el suelo.
-No pensé que Ralph, se atreviera a elegirte como ángel - su voz es baja, pero escucho el tono de irritación.
-Sophia, tiene talentos que ningún otro de la comunidad, llegaría a soñar tener - responde Lance.
-Tal vez, - acepta - pero eso no le da derecho, a querer deshacerse de ella, solo es una niña.
-Ya conoces el lema del alcalde - eleva los hombros - "si alguien es diferente, lo mejor es deshacer de él" y en este caso Sophia es la diferente.
-Sigo aquí - replico, al ver que parecen olvidarse de que tanto Kat como yo, seguimos escuchando su conversación.
-Lo siento - se disculpa Rachel, me sonríe - ¿Cómo te sientes?
-Estoy confundida - confieso
- y aterrada.
-Es natural - dice Lance con tranquilidad - si no lo estuvieras, entonces me preocuparía, pues tu vida y la de tu hermana siguen en riesgo.
-¡Lance! - reprende - solo tiene quince años, no puedes decirle ese tipo de cosas, tan de golpe.
-¡Vamos, Rach! - suelta un suspiro - Sophia, es lo suficiente inteligente y madura, para entender todo esto, además no podemos ocultarle, que a pesar de que hayan escapado de la comunidad, aun siguen en peligro, porque los dos conocemos a Ralph, él no se tragara tan fácil que murieron.
-Entonces, ¿en estos momentos él nos esta buscando? - no estoy sorprendida, eso también lo temía desde que huimos de la comunidad.
-Es lo más seguro, - Lance parece tan sereno, que me molesta un poco - Ralph no tiene un pelo de tonto, el alcalde seguramente estará aliviado de haberse deshecho de ustedes, pero por supuesto que nuestro querido jefe de seguridad, no pensará lo mismo.
No digo nada, pues sabía que esto de huir no iba a ser tan sencillo, Ralph iba a querer encontrarnos, porque como Lance había dicho, no era ningún idiota, y era más que obvio que sospecharía de que habíamos huido, pues un día antes de ir a la guerra, la casa se incendiaba, eso era un hecho que él no dejaría pasar, y sabía que si él se proponía encontrarnos, no se detendría hasta que él mismo enterrara nuestros cuerpos.
Rachel
Capitulo dedicado a:
Real_Me