Marcas en el corazón — capítulo 15
No nos hemos alejado demasiado, él sigue demasiado cerca, a pesar de que hemos dejado la ciudad hace varios días, Ralph sigue pisándonos los talones; aun en las noches escucho explosiones, es por lo cual apenas hemos dormido, porque siempre que escucho algo, me levanto de un brinco y hago que Kat se levante.
En ocasiones creo que es simplemente paranoia mía, que las explosiones son parte de mi imaginación, pero conozco a Ralph y sé que ahora más que nunca nos quiere encontrar, porque ahora ya tiene la certeza de que seguimos con vida, ya no es una simple sospecha, él está consciente que el peligro está vivo. Y no va a descansar hasta vernos muertas, es por eso que sé que las explosiones no son creadas por mi mente, él sigue nuestros pasos y si no pienso en algo, va a terminar encontrándonos en poco tiempo.
Y es por eso que ahora estoy despierta, que no puedo dormir, porque no tengo idea alguna de que hacer, sencillamente nada viene a mi mente. Y eso me frustra, porque no puedo mantener a salvo a la persona más importante en mi vida, aquella chiquilla de trece años que en estos momentos duerme, sin darse cuenta que su hermana mayor muere de nervios y de angustia, de pensar que ellos puedan encontrarlas en cualquier momento.
Y sé que daría mi vida sin pensarlo, si ellos llegarán a parecer en este momento, pero también sé que si yo llego a morir, la atraparían enseguida. Es una niña y creo que no la he dejado ser independiente, siempre tratando de defenderla de todo, y ahora me doy cuenta que hice un daño en vez de un beneficio, pues yo a su edad podría haber huido sin necesidad de nadie.
De hecho en estos momentos me doy cuenta que sin Kat, los habría dejado atrás, pero ella no resiste el hambre y el cansancio, no puede dejar de dormir un día, necesita al menos dos horas de sueño para al menos caminar a mi paso, pero si corro ella se queda atrás, por lo que solo hemos caminado, haciendo que nuestro recorrido sea bastante lento.
Escucho una rama romperse, he agudizo mis sentidos lo más que he podido, pues cualquier cosa que denote peligro como aquello, hace que salga huyendo, pero al parecer esta vez lo he escuchado más tarde, porque es demasiado cerca, me pongo de pie y observo todo a mi alrededor, esperando que solo haya sido algún animal, pero fue demasiado fuerte para ser un animal, al menos uno pequeño no fue.
Y no sé si me gustaría encontrarme con algún animal grande, pero creo que todo es mejor que encontrarme cara a cara con Ralph. Otro ruido, bueno de hecho fueron dos juntos, por lo que mi corazón a comenzado a latir mucho más rápido, pues son dos o tal vez son más, no puedo estar segura; lo único que sé es que alguien nos está vigilando.
Sin hacer ruido me coloco al frente de donde duerme Kat, tengo miedo de despertarla, porque ella no será silenciosa y mucho menos precavida, por lo que me debato entre despertarla o dejar que siga durmiendo, ya que tal vez al despertarla haga que se decidan a atacarnos.
Antes de que decida, a dos metros veo como poco a poco se acerca alguien, desde esa distancia sé que es mucho más alto que yo, y bueno tampoco soy lo más alto de este mundo, pero por su complexión sé que es un hombre. No aparto la vista de él, espero el momento adecuado para atacar.
Cuando por fin queda bajo el rayo de luz que nos brinda la luna, me quedo congelada, pues ese rostro lo he soñado varias noches, claro que está mucho más cansado y además tiene varias cicatrices que lo deforman, aquel rostro que antes mostraba alegría, esta vez solo muestra odio.
Me da un vuelco el corazón, pues aquellos cálidos ojos ahora se muestran fríos y presiento que aquel chico que conocí ya no existe, pateo suavemente las piernas de Kat, necesito que se levante y esta vez corra lo más rápido que sus piernas se lo permitan. Ya que a pesar de conocer a quien tengo enfrente sé que él no va a tener piedad, que nos va a matar sin pensarlo.
La escucho gruñir, no a parto la mirada del enemigo, ya que ahora no puedo llamarlo amigo, él ha dejado de serlo, ahora nosotras somos lo que desea eliminar.
-Levántate
- mi voz sale ronca y baja, la veo ponerse de pie a regañadientes, no ha notado a nuestro acompañante - ¡Corre!
-¡¿Qué?!
- pregunta un tanto adormilada.
-¡Qué corras! - le ordeno.
Me mira sin entender, mi mirada es fría lo sé y ella jamás la ha visto así, está sorprendida, pero al parecer entiende que no es momento de preguntas, que debe hacer lo que le digo, y sin decir una palabra corre hacia el lado opuesto en donde esta nuestra visita.
-Como siempre tan predecible, Sophia - escucho cierta burla en su voz - igual de cursi, pensé que el tiempo te lo quitaría.
-Al parecer mis principios son mucho más fuertes que los tuyos - es mi simple respuesta.
-¿Principios?
- suelta una carcajada que da miedo, pero no se lo demuestro - ¡Ay Sophia! - sus ojos se ensombrecen - ya todos hemos perdido lo que nos hacía tener principios, solo tenemos el instinto de vivir, ya no interesa para que, solo el mantener nuestras vidas aunque no valgan para nada.
-¿Para qué vivir una vida vacía, Derek? - pregunto con suavidad.
-Es una buena pregunta - sonríe de lado - a la cual no tengo respuesta, solo sé que cuando pierdes todo, y solo te queda la vida al principio parece que lo mejor es morir, pero poco a poco dejas de hacerlo y te aferras a vivir, después de todo es lo único que te queda, no puedes dejar que eso también se te vaya de las manos.
No respondo, simplemente lo miro sin poder creer que ese chico sea el mismo que yo deje dos años atrás, aquel que siempre me decía que todo estaba bien, el risueño del grupo, no podía ser aquel que ahora me hablaba de esa forma tan fría, me rehusaba a creerlo.
-La tengo - ante aquella voz, mi corazón ya tranquilo, regreso con los latidos rápidos, después de todo, aquella voz no había dejado mis sueños un día.
Sin pensar que le estaba dando la espalda a alguien que era mi enemigo, me gire para encontrarme con él, aquel que a pesar de que tenía una herida reciente en la frente que aún le sangraba, no evite verlo mucho más guapo que dos años atrás. Aunque todo aquel encanto se fue, cuando vi que llevaba como costal de papas a mi hermana inconsciente.
-¿Qué diablos le hiciste? - mi voz sale más aguda de lo que debería, haciendo que parezca un chillido.
-Ella me hizo lo de la frente, - dice con soltura - además se estaba poniendo muy difícil para traerla, solo hice más sencillo mi trabajo.
Estoy dispuesta a golpearlo, después de todo aquel no es Ethan, ya ninguno de los dos los conozco han dejado de ser las personas que yo consideraba mis amigos, pero antes de que dé un paso siento un golpe entre mi cuello y mi espalda, y apenas si es perceptible, pero siento como mis piernas pierden fuerza y todo se vuelve negro. De nuevo Ethan y Kat han sido mi debilidad y aquí están las consecuencias de ello, estoy cayendo en la inconsciencia, y ahora sí no habrá nadie que me ayude.
Capitulo dedicado a:
Real_Me
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