Marcas en el corazón — capítulo 24
Después de tanto, por fin hemos llegado aún pequeño poblado, que se encuentra cercado, no me agrada demasiado, pues me recuerda a la comunidad, siento un hueco en el estómago, pues creo que me he equivocado, pero creo que es demasiado tarde para echarme para atrás.
Veo a Andrew caminar hacia una enorme puerta, en donde se encuentra un hombre con un pantalón verde militar y una playera negra y encima de esta lleva un chaleco antibalas y un casco, a su espalda lleva una metralleta, siento nauseas, pero las tolero, mientras me coloco delante de Kat y le hago una seña para que se quede quieta, observo a Ethan que entiende perfecto, y se coloca delante de ella, sabe que si algo llega a ponerse mal, él debe huir con ella.
-Hola - saludo Andrew al que supuse era el guardia - vengo con más de nosotros.
-Sus nombres - nos observa.
-Sophia Mendler - susurro - mi hermana Katherine Mendler y Ethan Rumsfeld.
-¿De qué comunidad? - se quita el casco, quedando con un hombre de tez morena, cabello rapado y unos ojos negros intimidantes.
-De la central - mi voz suena un poco más fuerte.
-¿Solo ustedes salieron de ahí? - pregunta, observándonos a los tres.
-Hay más - contesta Ethan - pero la mayoría de los que sobreviven, trabajan para los normales que nos quieren exterminar.
No hay respuesta por parte del guardia, sencillamente abre la enorme puerta y Andrew nos hace una seña para que entremos, no creo que sea tan sencillo poder pasar, pero antes de que pase, me toma del brazo derecho, y sin más sube la chamarra dejando al descubierto mi tatuaje de alas.
-¿Qué haces? - gruñe Ethan que a sujetado su mano.
-Solo verifico lo que me han dicho - le espeta, mientras es a él al que ahora le gira el brazo y se encuentra con la herradura y las estrellas.
-Ella no lo tiene - susurro cuando lo veo acercarse a mi hermana.
-¿Por qué no? - nos mira a ambos.
-Pensé que si sabías que teníamos tatuajes, también sabrías que es hasta los 16 años que nos marcan - dice Ethan, mientras se cubre el brazo - y ella apenas tiene 13.
-Peter, son de los nuestros - le asegura Andrew - son de confianza.
El hombre gruñe, pero nos deja entrar, tomo a Kat de los hombros y la mantengo lo más cerca que es posible, observo a Ethan que se ha colocado detrás de mí. Seguimos a Andrew pero intentando dejar el menor espacio que se pueda entre nosotros.
-Lamento lo de Peter - nos sonríe - pero no puede dejar pasar a cualquiera, aunque el lugar está diseñado para que solo personas como nosotros puedan ingresar, los humanos morirían antes de llegar.
-¿Y si usarán aviones? - pregunta Ethan.
-Hay demasiados árboles para que la vean con facilidad, deberían de tener idea de que se encuentra por aquí, para poder verla - contesta con seguridad.
-No creí que fuera tan sencillo pasar - susurro.
-Y no lo es - dice Andrew - pero vienen conmigo.
-¿Eso que tiene que ver? - replica mi acompañante.
-Mi madre es quien encontró esté lugar - responde con indiferencia - así que a mi familia, le tienen cierta preferencia.
-¿Por qué si tenías este lugar, estabas vagando? - cuestiono con cierta desconfianza.
-Sabía que había más de nosotros allá afuera - no entiendo, porque quiso arriesgar su vida por eso - y bueno los encontré a ustedes. Esa de ahí es la academia - nos señala un edificio de 3 pisos - ahí puede seguir estudiando Kat.
-¿Qué enseñan ahí? - es Ethan él que de nuevo pregunta.
-Cosas para sobrevivir y lo que le enseñan a cualquier otro - eleva los hombros - y esto de aquí es el cuartel, aquí te ira bien Ethan, necesitan personas como tú, para cuidar la comunidad.
-Solo las cuido a ellas - es su seca respuesta.
-Sabía que dirías eso - no se escucha molesto, más bien parece divertido - Sophia - clava su mirada en mi un segundo, antes de girar otra vez al frente - ¿a qué grupo pertenecías en tu comunidad?
-Ángel - susurro.
-Mmm - dice pensativo - no había escuchado hablar de ese grupo.
-Arma secreta - comento - por eso nadie sabe de la existencia.
-Además de ser un grupo de un integrante y que casi es inexistente - interviene Kat.
-Suena más como persona que interfiere con las reglas y desean deshacerse de ellos - repone.
-Así es - mi voz es baja.
No hay más preguntas, por lo que continuamos caminando, por largo rato, pasamos casas, pequeñas tiendas, pero no veo que Andrew se detenga en ninguna, las casas han terminado hace unos 5 minutos, y él por fin se ha detenido, frente a una pequeña casa, que está alejada del resto y se ve mucho más modesta que las otras.
-Sé que no es muy grande - parece disculparse - pero supuse, que les gustaría que estuviera alejada del resto - abre la puerta y me encuentro con una mesa para 4 personas, casi enseguida esta la cocina y aun lado están las escaleras en donde se ven 3 puertas - 2 recamaras y un baño - nos señala las puertas - en cada una hay una cama, espero poder conseguirles una más, para que estén más cómodos.
-Gracias - le sonríe Kat.
-No te preocupes, estaremos bien - le aseguro.
-Bueno, iré a buscarles un poco de comida - nos dice antes de salir de la casa.
-Iré a darme un baño - comenta Kat antes de subir las escaleras y dejarnos solos.
En cuento Kat entra al baño, el silencio entre nosotros se hace tenso, pero no pienso romperlo yo, sé que está furioso y lo mejor es dejar que se le pase o será una discusión segura.
Camino hacia la cocina, en donde no hay gran cosa, solo esta una estufa, un mueble y una alacena en donde descubro unos cuantos platos y vasos que están limpios, parece que han acabado de acomodarlos, todo se encuentra limpio, paso mis manos por el mueble y veo que no hay polvo, que mis manos son las sucias.
-¿Aprendiste a cocinar? - escucho su pregunta en mi oído.
-Un ángel no necesita cocinar
- contesto con suavidad.
-Eso es un no - siento su calor a escasos centímetros de mí.
-Pero aprendí a cazar - me giró y lo encuentro inclinado hacia mí - eso debe valer.
-Yo también sé cazar y créame tengo mucha más experiencia - me muestra una sonrisa ladina - debe ofrecer más.
-Mmm - coloco mi mano en mi barbilla - sirve ¿que ame al cazador experimentado?
Lo veo meditar, no puedo creer lo tanto que amo a ese hombre, me parece sencillamente hermoso, y le agradezco a Kat que lo haya hecho quedarse, porque habría sido horrible volver a dejarlo.
-Suena tentador - acepta.
-¿Solo tentador? - frunzo el ceño - pensé que con eso ganaba la estancia en este lugar.
-Señorita Mendler - coloca su nariz en mi cuello y aspira mi aroma - debe ofrecer algo más.
-Le ofrezco a la cocinera - me siento en una nube con su olor, que no es el mejor, pero aun así me encanta - si yo me voy, ella se irá conmigo.
-Al igual que el cazador - susurra - me tienes hecho un idiota.
-Te amo - tomo su rostro en mis manos - no intentes volver a dejarme.
-Tú no vuelvas a tomar decisiones sin consultármelo - esta vez se muestra serio.
-Jamás - le prometo.
-No volveré a intentar dejarte
- su aliento choca contra mis labios - te amo mi pequeño ángel.
Y sin más por fin termina con el espacio de nuestros labios, me encantan sus besos, me encanta él, me encanta todo lo que sea proveniente de Ethan, sencillamente estoy atada a él.