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Historia 107632 — capítulo 43

Trascurrieron varios segundos en silencio. Nadie se atrevía a decir nada. Llegado el punto en el que la atmósfera se hizo tan densa que podía cortarse con un cuchillo… Damon sacudió la cabeza, desorientado… y finalmente dijo:

  • ¿Es completamente normal que esté confundido, cierto? - espetó y me miró a los ojos, como si creyera que me estaba burlando de él.

  • Mmm… - murmuré, mientras acababa mi scotch de un solo trago. - Si. - asentí y coloqué el vaso vacío sobre la mesa más cercana. - Absolutamente. - le sonreí.

  • ¿Qué estás haciendo con él? - inquirió con desprecio y le dedico una mirada asesina a Klaus; pero aun así sonaba confundido.

Miré a Nik a los ojos y le sonreí; él me sonrió de vuelta. Y por toda respuesta, tomé su barbilla y con pasión atraje su boca a la mía… para fundirnos en un gran beso. Casi inmediatamente sentí el cuerpo de Damon tensarse y vibrar con poder. Estaba molesto… o celoso… dolido.

  • ¿Qué demonios? - exclamó entonces y por el rabillo del ojo lo vi acercarse, pero justo entonces Elena lo sujetó del brazo… deteniéndolo.

  • Damon… - gimió angustiada y cuando me separé de Nik, me di cuenta de que estaba aterrada. Le sonreí a ambos y me acerqué un poco más… separándome de Nik.

  • ¿Eso respondió a tu pregunta? - inquirí, sin expresión alguna en el rostro y escuché a Nik ahogar una risita a mis espaldas.

Entonces Damon lo fulminó con la mirada, y después me miró a los ojos con perspicacia. Buscando… algo, cualquier cosa… una explicación, una respuesta. Acto seguido su rostro se iluminó, como si acabara de descubrir algo.

  • Hijo de perra. - soltó, cambiando su expresión a una cargada de rabia… mientras miraba a Klaus por encima de mi hombro. - La has obligado. - finalizó, con cierta incredulidad en la voz.

  • No. - me reí y le di una mirada rápida a Nik quien puso los ojos en blanco y se rió.

  • Por supuesto que crees que no. - soltó, abriendo los ojos como platos… acercándose a mí. - Si te obligó… no hay manera de que lo sepas. - explicó, creyendo que de verdad estaba en algún tipo de trance proporcionado por la compulsión.

  • Eres tan ridículo. - volví a reír; y acto seguido… Damon me sujetó de la muñeca y me haló. - ¿Qué estás haciendo? - inquirí amenazante, al tiempo que todo rastro de diversión abandonaba mi rostro.

  • Vamos. - me volvió a halar, pero me resistí. - Nos vamos a casa. Ahora. - demandó.

  • Suéltame, Damon. - advertí y amenacé al mismo tiempo.

  • Estás bajo su compulsión, Alexandra. - dijo, incrédulo… intentando abrirse paso a través de mí. - Quizás quieras que te suelte ahora, pero luego me agradecerás que te lleve conmigo. - explicó y volví a reír a pesar de que al mismo tiempo intentaba que me soltara. - Vamos. - insistió y una vez más me haló.

Nik, que había intentado contenerse… y sabía aquello porque lentamente había escuchado como su respiración se aceleraba; se acercó entonces y fulminando a Damon con la mirada dijo:

  • Tienes tres segundos para soltarla antes de que te arranque la cabeza. - amenazó y Damon lo miró… desafiante. - Uno… - comenzó a contar.

  • Damon… - gimió Elena y lo haló del brazo que tenía libre.

  • Dos…

  • ¡Damon, suéltala! - chilló entonces Elena, zarandeándolo con fuerza.

Pero Damon no la escuchaba a ella, ni a Klaus… porque toda su atención estaba centrada en mí. Sus ojos buscaban con desespero en los míos, un atisbo de la persona que era la última vez que nos habíamos visto. Un atisbo de aquella que le había rogado que no permitiera que Klaus se le acercara. De aquella que le había besado con amor, mientras yacía en el suelo moribunda. Un atisbo de aquella que alguna vez lo había amado más que a nada en el mundo.

Pero en un santiamén, antes de que Nik terminara su cuenta atrás… actué por mí misma. Tomé el brazo de Damon con el que me sujetaba, y a velocidad vampírica lo torcí; haciéndole una llave, al tiempo que colocaba sus dos brazos detrás de su espalda y lo inmovilizaba. Sonreí, mientras con una sola mano sujetaba sus muñecas, manteniéndolo captivo; al tiempo que lo pegaba contra una mesa, forzándolo a inclinarse y sujetándolo del cuello con la mano que aun tenía disponible.

Elena miraba con preocupación, cuando me incliné sobre el cuerpo inmóvil de Damon para susurrarle al oído:

  • No iré a ningún lugar. - entonces, gruñó e intentó zafarse. - Al menos no contigo.

Acto seguido lo solté, y me alejé para retomar mi posición a lado de Klaus. Damon respiraba entrecortadamente y se arreglaba la chaqueta de cuero… obviamente indignado por lo que acababa de ocurrir.

  • ¿Qué quieres? - inquirió Damon, pero no hablaba conmigo… sino con Nik. Era como si, a pesar de todo… siguiera sin poder creer que yo no estuviese siendo manipulada; entonces me ignoraba y trataba con aquel que creía que me controlaba. De alguna manera… sentía que estaba excusando mi comportamiento.

  • No sé de que hablas. - se encogió Nik de hombros, con una sonrisa en los labios que claramente decía que estaba orgulloso de que no necesitara su ayuda para defenderme. - Solo he venido a mi bar local a beber un trago con mi chica y mi amigo. - entonces los ojos de Elena se desplazaron hacia Tony y su boca formó una perfecta "O". Lucía sorprendida y asustada… aunque no comprendía porque. - ¿Te importaría traernos una ronda, Tony? - pidió Klaus y el híbrido inmediatamente asintió y desapareció para hacer lo que su amo deseaba.

  • ¿Así que te quedarás en el pueblo para la hora feliz? - inquirió Damon con el ceño fruncido, mirándome de reojo ocasionalmente.

  • Mi hermana está desaparecida. - soltó Klaus repentinamente, y estuve a punto de fruncir el ceño porque acababa de explicarle que había ocurrido con Rebekah… pero casi instantáneamente comprendí que los estaba poniendo a prueba.

Acto seguido, tanto los ojos de Damon como los de Elena se clavaron en mi… sin ningún tipo de discreción. Elena seguía luciendo sorprendida y anonadada… pero Damon se notaba suspicaz. Y claramente comprendía porque. Si ahora estaba con Klaus, obviamente esperaba que le hubiera informado sobre la situación de Rebekah… justo como lo había hecho. Pero Nik estaba jugando con ellos. Haciéndolos creer que yo le ocultaba cosas y que aun había una parte de mí que laboraba en su contra.

  • Linda, rubia, despampanante. Psicótica. - describió Damon, mientras yo lo miraba con ojos inexpresivos. - No debería ser difícil de encontrar.

Justo entonces Damon me miró y entrecerró los ojos, como si intentara de alguna manera descifrarme… o al menos comprender lo que estaba haciendo.

  • La verdad… - comenzó Nik con una media sonrisa. - es que me ha empezado a gustar su pequeño pueblito. Estamos pensando en comprar una casa aquí. - entonces rodeó mi cintura con un brazo y suplantó un beso en mi mejilla; a lo que Damon rechinaba los dientes y apretaba los puños y Elena simplemente lucía preocupada ante la idea de tener a Klaus como posible vecino.
  • Me imagino que te estás preguntando en como los afecta esto. - continuó, dirigiéndose a Elena y esta lo miró entré confundiday enfadada. - Y la respuesta es… ni en lo más mínimo. - entonces Klaus sonrió y se adelantó. - Siempre y cuando obtenga lo que quiera, y todos se comporten… pueden seguir viviendo sus pequeñas vidas como lo deseen. Tienen mi palabra. - le sonrió a Elena.

Justo entonces Klaus tomó unos dardos que reposaban sobre una de las mesas, y jugó con ellos entre sus dedos, mientras Elena miraba a Damon entre sorprendida e incrédula.

  • ¿Qué mas podrías querer? - inquirió, volviéndose hacia Klaus… con un hilo de voz.

  • Bueno… - comenzó Nik, mientras yo me acercaba y me posicionaba a su lado. - para empezar, podrían decirme en donde puedo encontrar a Stefan. - dijo, sin rodeos.

  • Stefan se fue del pueblo tan pronto salvó tu trasero. - entonces miré decepcionada al suelo… y Damon lo notó.

  • Verás… eso es una pena. - contestó Nik entre dientes, y acto seguido se volvió… y con agresividad, arrojó uno de los dardos… golpeando exactamente el centro de la diana. - Tú hermano me robó. - le explicó a Damon, una vez se hubo volteado. - Necesito que sea encontrado para recuperar lo que es mío. - finalizó.

  • Eso suena como un problema de Klaus y Stefan… - soltó Elena, cruzándose de brazos y negando con la cabeza… confundida.

Entonces Klaus la fulmino con la mirada y a grandes zancadas se acercó a ella. Pero justo antes de que consiguiera estar demasiado cerca, Damon se interpuso entre los dos; sirviéndole a Elena de escudo, enfrentándose a Klaus. Y prácticamente al instante, yo me interpuse entre Klaus y Damon, colocando una mano en el pecho del último y negando con la cabeza… claramente diciéndole que retrocediera. Hubieron unos minutos de silencio y tensión, en donde Damon y yo nos miramos a los ojos… sin siquiera pestañear. Hasta que finalmente Klaus dijo:

  • Bueno… este soy yo ampliando la tripulación, querida. - amenazó.

Ya te lo he dicho. - soltó Damon a su vez. - No sabemos nada de tu pequeño esclavo.

Entonces miré a Damon y reí, tras bufar.

  • Él es tu hermano, Damon. - entrecerré los ojos. - Si realmente estuvieras interesado en encontrarlo… nada te detendría. Así que… encuéntralo. - simplifiqué y me encogí de hombros.

  • Bueno… noticias de último minuto, cerebrito. Por como Stefan huyó, intuyo que no quiere ser encontrado. - espetó.

  • ¿Él no quiere ser encontrado? - alcé las cejas, en absoluta incredulidad. - ¿O tú no quieres encontrarlo? - entonces fruncí el ceño, y Damon me fulminó con la mirada.

  • ¿Qué estás insinuando exactamente? - inquirió.

  • Todo lo que estoy diciendo es que no es la primera vez que usas eso de que no quiere ser encontrado como excusa. - entonces miré a Elena, claramente dándole a entender que estardetrás de sus faldas, era más importante para él que recuperar a su propio hermano. A su sangre. - Sin intenciones de ofender, ni nada. - me encogí de hombros, una vez más.

  • Si mal no recuerdo, tú eres la mejor amiga salvadora. - sonrió. - Así que porque no vas y lo encuentras… ¿O es que también te han obligado a apagar tus emociones y ya no te importa Stef?

Y fue solo entonces cuando comprendí, que seguía intentando hacerme reconocer que estaba bajo la compulsión de Klaus y que todo lo que hacía, lo hacía contra mi voluntad.

  • Ya te he dicho que nadie me ha obligado a hacer nada, Damon. - expliqué, por enésima vez. - Todo lo que estoy haciendo lo estoy haciendo bajo mi completo juicio y razonamiento. - sonreí, y Damon entrecerró los ojos. - Y para contestar a tu pregunta. No. - negué con la cabeza. - Claro que tengo mis emociones y claro que me importa. Siento y me importa, Damon. - aclaré. - Y es porque me importa que les estoy pidiendo que me ayuden a encontrar a Stefan.

  • Tú estás pidiendo. - recalcó Damon. - Él está amenazando.

  • entonces señaló a Klaus que se encontraba a mis espaldas y esté sonrió.

  • Todos tenemos un método. - me encogí de hombros y a pesar de que sabía que Damon tenía razón… no iba a retirarle mi apoyo a Klaus delante de ellos dos. - Y ahora mismo les estoy ofreciendo uno mucho más… pacífico. - hice un mohín.

  • ¿Eso que significa? - Damon frunció el ceño indignado.

  • Eso significa que estamos hablando de su familia. - solté la bomba repentinamente, y Damon abrió los ojos como platos al comprender que lo que Stefan había robado era nada más y nada menos que la familia de Klaus. - Su felicidad. Y haré todo para hacerlo feliz. - entonces vi como algo en los ojos de Damon se venía abajo… desmoronándose. Acababa de lastimarlo… mucho.

  • ¿Harías todo? - frunció el ceño. - ¿Incluso… lastimarías a tus amigos por él? - inquirió, entre dolido e incrédulo.

  • Nadie va a salir herido, Damon. - sonreí genuinamente. - No voy a permitir que Nik les haga daño - entonces sentí los ojos de Klaus clavarse en mi cuello, pero honestamente… no me importaba. Porque esa era la verdad. - Pero no creas que voy a permitirles a ningunos de ustedes que se meta con él. No voy a permitir que esto se convierta en una guerra entre las personas que amo. - entonces Damon finalmente pareció darse cuenta de que a pesar de todo… seguía siendo yo. Diferente… pero yo.

Damon me miró a los ojos por lo que parecieron horas, hasta que finalmente gruñó y se pasó una mano por los cabellos con frustración.

  • Simplemente no lo entiendo, Alexandra. - se resignó, mirándome… desesperado.

  • No tienes que entender nada, Damon. - negué enérgicamente con la cabeza, sin poder evitar sentirme mal por verlo de aquella manera. - Lo que tienes que hacer es encontrar a Stefan… nada más.

Entonces retrocedí, hasta tropezarme con Nik, quien inmediatamente me tomó de la mano. Me volví y lo miré a los ojos.

  • ¿Estamos listos para irnos? - inquirí, sintiéndome mal.

  • Si, amor. - asintió Nik, acariciando mi mejilla… notando cuan dañada estaba a pesar de que intentaba ocultarlo. - Vámonos. - entonces me dio un pequeño empujón para que tomara la delantera y me siguió desde muy cerca. - Encuentra a Stefan. Pronto. - le dio el ultimátum a Damon, antes de que los dejáramos a nuestras espaldas y abandonáramos el Grill.

Tan pronto como colocamos un pie fuera del local, Tony se nos pegó como lapa y nos siguió de cerca hasta el auto. Nik me abrió la puerta y esperó hasta que estuviera cómodamente en el interior para cerrarla, dar la vuelta, y montarse en el lado del piloto.

  • ¿Estás bien? - inquirió, colocando su mano sobre la mía… antes de encender el auto.

  • ¿A dónde vamos? - inquirí, ignorando su pregunta.

  • A la propiedad. - explicó. - Quiero asegurarme de que todo marché correctamente. Además… - sonrió. - quiero que la veas.

  • Ok. - sonreí forzadamente y él lo notó. - Vayamos entonces.

  • Alexandra… - comenzó.

  • Solo… - entonces me cubrí el rostro con las manos y me rasqué la cabeza, absolutamente frustrada. - solo maneja. Por favor. - pedí, y entonces le sonreí genuinamente.

  • Ok. - asintió, siendo el hombre más comprensible del mundo.

Y acto seguido sin nada más que acotar… encendió el auto y nos encaminó al que pronto sería nuestro hogar.

El viaje transcurrió en absoluto silencio, porque no me sentía con ánimos de hablar… y Nik parecía comprender aquello a la perfección. Me sentía tan cansada, tan… agotada; emocionalmente hablando. Se sentía como si cargara con el mundo a mis espaldas.

Sabías que a aquellas alturas, Damon y Elena se habrían encargado de informarles a todos sobre mi nueva posición. Y aunque estaba segura de que yo era la única que podía responder cualquier interrogante que ellos se estuvieran formulando… me sentía confundida como nunca antes en mi vida.

Estaba feliz; la mayor parte de mí estaba feliz… porque tenía a Klaus conmigo. Estaba decepcionada; de Stefan y de Katherine… ambos habían seguido su camino, sin mirar atrás… sin preocuparse por mí. Y me sentía mal. Me sentía mal por Damon y por Elena. Ellos no sabían nada, no había forma de que pudieran comprender. Tenía tantas emociones encontradas, que sentía que en cualquier momento explotaría.

Tenía tantas emociones diferentes y juntas, que lo mejor que se me ocurrió… fue ignorarlas todas. Fije los ojos en la carretera, y me dediqué a escuchar la respiración de Nik; para un par de minutos después darme cuenta de que ya me encontraba completamente relajada.

No pude evitar sonreír, al darme cuenta de que solo con su respiración lograba realizar cambios en mí.

  • Eso está mejor. - susurró entonces, rompiendo el hilo de mis pensamientos.

  • ¿Qué? - fruncí el ceño y lo miré, sin saber de que hablaba.

  • Esa sonrisa. - entonces ambos sonreímos. - Así es como quiero verte. Feliz.

Sentí una gran explosión en mi pecho y descubrí que se trataba de alegría. Inmediatamente los ojos se me anegaron en lágrimas; a lo que sujete la mano que Nik tenía libre y deposité un beso en ella.

  • Te amo. - susurré, con una amplia sonrisa. - Te amo tanto.

Por imposible que pareciera, la sonrisa de Klaus se hizo mucho más grande; y fue entonces cuando detuvo el auto.

  • Es aquí. - inmediatamente me volví y no pude evitar ahogar una exclamación.

  • ¡Oh Dios mío, Nik! - chillé, emocionada… dando saltitos en mi asiento. - ¡Esto es hermoso!

Una mansión increíblemente grande, beige y blanca, de techos altos, palcos en casi todas las habitaciones, ventanas grandes y anchas… se erguía frente a mis ojos. Era tan hermosa, parecía hecha de cristal. A pesar de que los jardines aun no estaban terminados, y de que las ventanas estaban cubiertas… la mansión exudaba una belleza y una elegancia digna de la familia Original.

  • Entonces… - murmuró con una sonrisita torcida. - ¿Te gusta?

  • ¡¿Estás bromeando?! - exclamé, y casi inmediatamente abría la puerta y bajé del auto… observando maravillada y con más detalle, la fachada de la casa. Me encontraba embelesada admirando el balcón central, situado justo sobre la gran entrada de puertas dobles, cuando Nik se situó a mi lado. - Esto es… perfecto. - sonreí, sin aliento… y él sonrió, satisfecho.

  • Démosle un vistazo al interior. - me guiñó el ojo, y tomados de la mano nos dirigimos al interior de la casa. - Bienvenida a nuestro hogar. - anunció, cuando hubimos cruzados la puerta. Un hogar. Un cosquilleó agradable recorrió mi espalda. - Es horrible, lo sé. El interior aun no está listo, pero al menos puedes tener un atisbo de las divisiones.

En el interior, todos los híbridos más algunas personas que estaba segura de que habían sido obligadas a estar allí, se encontraban trabajando sin descanso en lo que era el arreglo del interior. Nik tenía razón. Era horrible. Lucía como una mazmorra vieja y polvorienta. Las paredes sin pintar, los suelos sin arreglar. Tenía el aspecto de una casa abandonada… pero las dimensiones eran estupendas. Habitaciones amplias, de techos altos y diseñados.

  • Es hermoso. - dije genuinamente. - No puedo esperar a verlo listo.

  • Y amoblado. - enfatizó.

  • Y amoblado. - coincidí y reímos, mientras entrabamos en otra habitación, con más híbridos.

  • Jefe. - dijo entonces la atorrante voz de Mindy, mientras se acercaba. - ¿Qué piensa?

  • Buen trabajo, Mindy. - reconoció Klaus, ofreciéndole una media sonrisa.

  • Estoy feliz de que le guste. - entonces le dedicó una sonrisa que provocó que mis entrañas ardieran… y no puede evitar acercarme a velocidad vampírica hasta que estuvimos frente a frente.

  • ¿No tienes algún otro lugar en donde estar, Mindy? - pregunté, fulminándola con la mirada… sonando amenazante.

La híbrida inmediatamente bajó la cabeza y se alejó, mientras los híbridos a nuestro alrededor ahogaban las risas. Acto seguido tras dar un resoplido salí a grandes zancadas de la casa, con Nik pisándome los talones, pidiéndome que me detuviera.

  • ¡Alexandra! - alzó la voz, cuando nos encontramos una vez más en los jardines a media construcción. - ¿Qué pasa?

Pero seguí caminando resoplando y pisando fuerte, hasta que finalmente, a velocidad vampírica… Nik apareció frente a mí, deteniéndome.

  • ¿Cuál es el problema con Mindy? - inquirió, al tiempo que me miraba los zapatos. - ¿Alexandra? - entonces sujetó mi barbilla con una mano y me obligó a alzar el rostro hasta mirarlo a los ojos, y descubrió lo que intentaba ocultar. Tenía los ojos anegados en lágrimas y su rostro se contrajo al verme. - ¿Esto no se trata de Mindy, cierto? - inquirió y no pude evitar reprimir un gemido.

Los celos que Mindy me había provocado, y la rabia que los había seguido… hicieron que todas esas emociones me volvieran a golpear, justo en el pecho. Dejándome sin aire. Abrumándome. Al notar el conflicto en el que me encontraba Nik me envolvió en sus brazos y suplantó un beso en mi cabeza.

  • ¿Estás bien? - inquirió, aunque él mismo era consciente de lo absurda que era aquella pregunta.

  • No. Si… - respiré profundo. - Quiero decir… estoy bien. Sí, estoy bien. No, no te preocupes. - respondí al tiempo que parpadeaba rápidamente, intentando disipar las lágrimas.

  • Alexandra. - dijo y me miró a los ojos, con esa mirada penetradora… mirando mi alma. - Yo sé que no estás bien. No tienes que aparentar conmigo.

  • Es solo que… pensé que sería más fácil. - reconocí, encogiéndome de hombros. - No pensé que dolería… tanto.

Acto seguido, Nik colocó una mano en mi cuello y atrajo mis labios a los suyos… para besarme con delicadeza y dulzura. Nos separamos y nos miramos a los ojos, provocando que una sonrisa escapara de mis labios.

  • Yo te puse en este desastre. - comenzó, y yo intenté detenerlo… pero él continuó hablando. - Sí, si es mi culpa. - se me adelantó. - Si hay cualquier cosa, que pueda hacer para hacerte sentir mejor… házmelo saber y cuenta conmigo. - finalizó acariciando mi mejilla, robándome otra sonrisa.

  • Bueno, ahora que lo mencionas… sé de algo que podrías hacer. - contestó y él me miró con seriedad y absoluta atención. - Podrías darme amor. - sugerí. - Mucho. Pero como… mucho amor. - finalicé y él rió.

  • Como desees. - sonrió y apretándome contra su torso, comenzó a llenar mi rostro de besos.

  • Nik… - reí, intentando separarme de él. Nariz, ojos, labios, frente, mejillas… simplemente no se detenía. - ¡Nik, basta! - exclamé entre risas.

  • ¿Cuál es el punto de pedir amor si no vas a tomarlo? - se burló, entre risas.

  • Preferiría que guardarás un poco de ese amor para la noche. - Nik me miró con picardía y me sonrojé. - O te cansarás de darme amor para ese entonces.

  • Podría amarte las veinticuatro horas del día sin cansarme.

Y ahí estaba esa pequeña explosión en mi pecho nuevamente. Alegría. Dicha. Miré dentro de sus hermosos ojos por un par de segundos y después sujeté su rostro entre mis manos y lo besé… haciendo que la pequeña explosión se agrandara hasta apoderarse de todo mi cuerpo. Era ridículo lo viva que Klaus me hacía sentir. Él hacía que cualquier otro momento alegre que antes había tenido dejará de importar. Todo con él era mejor, más hermoso, más perfecto. Era como si todo el mundo se detuviera para nosotros.

Tras no sé cuantos minutos, nos separamos… permaneciendo abrazados, con mi rostro hundido contra su pecho. Me encontraba placenteramente disfrutando de sus manos recorriendo mi espalda cuando una idea apareció en mi cabeza… repentinamente.

  • Nik. - llamé y me separé un poco, solo lo suficiente para verlo a la cara.

  • ¿Qué? - inquirió, mirándome con atención.

  • ¿Te molestaría si… hablara con Damon? - inquirí a mi vez, mordiéndome el labio… nerviosa por su reacción. Klaus frunció el ceño, no muy alegre con la perspectiva. - Si no te sientes cómodo con la idea… no lo haré. - negué con la cabeza.

  • ¿Sientes que necesitas hablar con él? - preguntó, y aunque intentó ocultarlo… me di cuenta de que no le había agradado la pregunta.

  • Si. - asentí, inmediata y genuinamente. - Es solo que… acabo de darme cuenta de que olvide preguntar por mi hermana. - dije de mala gana, porque seguía sin estar feliz con Katherine. - Y además… me gustaría explicarme.

  • ¿Explicarte? - frunció el ceño asentí.

  • Si. Ellos merecen saber la verdad. - Nik me miró, sin comprender a que me refería exactamente. - Mira Nik, te amo ahora, ¿bien? Y estoy cien por ciento segura de eso pero… te odiaba con todas mis fuerzas hace menos de veinticuatro horas. - entonces sus ojos brillaron y supe que el que se lo recordara lo hería. - Hasta intente matarte. - negué, horrorizada. - Uno no pasa de odiar a amar en un chasquido; no en la mayoría de los casos. - agregué… irónicamente. - Me gustaría dejarles saber que es lo que está pasando. Porque está pasando. No quiero que crean que me obligaste, o que apagué mis emociones… y mucho menos que los estoy traicionando. - Nik asintió, comprensivo. - Es lo menos que puedo hacer, tras lo que ocurrió en el Grill. No quiero que estén divagando en él porque estoy contigo. Quiero que sepan la verdad. Toda la historia. Y quiero que la escuchen de mí… - respiré profundo. - Es lo menos que puedo hacer por ellos. Además… creo que si tuviera le oportunidad de explicarles porque estoy donde estoy… me sentiría mejor. - finalicé, encogiéndome de hombros.

  • Sea lo que sea que sientas que debes hacer… hazlo. - respondió, mirándome a los ojos. - No necesitas mi permiso.

Entonces sonreí, maravillada por cuan magnifico era.

  • No estoy pidiendo tu permiso. - me burlé y el alzo las cejas. - Estoy pidiendo tu bendición. - sonrió.

  • Lo que quieras, amor. - coincidió. - Pero… - entonces lo miré, frunciendo el ceño. - Déjame acompañarte. - lo miré incrédula y me dio la impresión de que hacía ojos de cachorrito. - ¿Por favor? - sonrió, tiernamente.

  • Bien. - accedí, sin ningún problema. - Necesitaré a alguien que cargué las maletas. - entonces me separé de él y me encaminé hacia el auto.

  • ¿Qué maletas? - inquirió completamente confundido, mientras me seguía.

  • Bueno… ya que estamos yendo a la casa de Damon y Stefan, aprovecharé para tomar mis cosas y mi auto. - expliqué.

  • No necesitas nada. - entornó los ojos. - Te compraré ropa nueva y un auto. - ofreció, mientras entrabamos al auto.

  • Bueno, gracias… señor tengo una gran cuenta bancaria. - me burlé y él rió. - Puedes comprarme más ropa si quieres, pero aun así… quiero mi auto y mis cosas. Tienen valor sentimental. - continué, entre risas.

  • Lo que sea… - entornó los ojos una vez más, con una sonrisa torcida en los labios.

En absoluto silencio nos dirigimos a la casa Salvatore. Y una vez Klaus hubo detenido el auto en las afueras del jardín, sentí una presión en el pecho. Nik lo notó y me dio una palmadita en el hombro. Acto seguido, respiré profundo y bajé del auto… encaminándome con paso seguro hacia la puerta… mientras Nik me seguía desde cerca.

Abrí la puerta, y aunque esa aun era mi casa… me sentía como una completa extraña… como si estuviera invadiendo una propiedad privada. Inmediatamente me dirigí al bar… en donde sabía que encontraría a Damon… y no me equivocaba. Estaba de pie, sirviéndose un trago y en cuando me sintió llegar se volvió, dándole un sorbo al bourbon.

  • Has venido. - murmuró, y acto seguido Nik entró a la estancia. - Y has traído compañía. - finalizó de mala gana.

  • Me parecía que era hora de que compartiéramos una bebida…

  • opinó Nik, adelantándome y sonriéndole a Damon. - ¿No lo crees?

  • Diría que estamos retrasados. - sonrió Damon, hipócritamente y me dedicó una mirada que no conseguí descifrar.

  • Bueno… - comenzó Nik, al tiempo que me acercaba a ambos. - tú has estado tan ocupado con tus misterios y tus conspiraciones. - dijo, restregándole en la cara el hecho de que seguía vivo.

  • Ya me conoces… - sonrió Damon. - Nunca pierdo la oportunidad de planear un épico fracaso, ¿cierto, Alexa? - inquirió, claramente refiriéndose a que había dicho que sus planes apestaban.

  • No seas tan duro contigo mismo. - lo interrumpió Klaus, antes de que tan siquiera tuviera oportunidad de hablar. - ¿Quién pudo haber adivinado que tú propio hermano te traicionaría? - volvió a burlarse Klaus, y comencé a preocuparme.

  • Bueno… yo tuve un asiento en primera fila cuando tu hermana te mintió. - se burló Damon de vuelta y Nik lo fulminó con la mirada.

  • Sí, bueno… ella es un poco inestable. - se excusó. - ¿Y dices que no tienes ni la menor idea de donde podría estar? - inquirió, dándole largas al asunto.

  • ¿Le has preguntado a Alexandra? - se burló Damon, y Nik inspiró profundo... molesto ante la idea de que Damon se burlara de que le ocultaba algo... aunque no lo hacía. Entonces Nik le dedicó su mejor sonrisa, y Damon continuó: - Esa es la cosa con los hermanos pequeños. - se encogió de hombros. - Nunca sabes lo que van a hacer. - sonrió y le dio un trago al bourbon. - ¿Bebida? - inquirió, inclinando la botella en nuestra dirección.

  • De hecho, si. Gracias. - aceptó Nik, y Damon se dispuso a servirle un trago y a entregárselo.

  • ¿Tú? - me miró e inquirió.

  • De hecho… - entonces me adelanté un poco. - La verdadera razón por la que estamos aquí - dije dándole una mirada significativa a Nik, puesto que no me agradaba el hecho de que "compartiera" una bebida con Damon. - es porque me gustaría recoger mis cosas y mi auto. - entonces miré nuevamente a Damon. - Si se me permite, claro. - dije, refiriéndome a si se me permitía subir.

  • Claro. - se encogió de hombros, restándole importancia. - Lo que sea. Es tuyo.

  • Gracias. - asentí, sintiéndome incómoda. - Entonces… - musité. - subiré y estaré de vuelta en un minuto.

  • Ya conoces el camino… - sonrió Damon con total hipocresía, demostrándome que estaba en negación y que intentaba hacer como si nada hubiera pasado.

Suspiré y tras dirigirle una mirada significativa a Nik… me encaminé hacía la que solía ser mi habitación. Todo seguía exactamente igual a como Katherine y yo lo habíamos dejado. Sin nada que esperar, y no dispuesta a dejar a Damon y a Klaus solos por mucho tiempo… rápidamente tomé las dos maletas que reposaban escondidas en el fondo del closet; y comencé a arrojar todas mis pertenencias al interior de estas. Camisas, pantalones, faldas, vestidos, zapatos, perfume, maquillaje. Todo.

Me encontraba recogiendo una última camiseta, cuando un objeto pesado y metálico cayó al suelo. Con el ceño fruncido arrojé la última camiseta dentro de la maleta y me agaché para recoger el objeto. Con una sonrisa, me di cuenta de que era el brazalete que Damon me había regalado.

  • Hablando de cosas con valor sentimental… - me dije a mi misma en un susurro, y acto seguido metí el brazalete en el bolsillo de mi pantalón… para después tomar las dos maletas y arrastrarlas hasta la planta inferior.

Me encontraba bajando las escaleras, cuando escuché a Damon decir:

  • Hasta el fondo.

  • ¿Sabes? - inquirió Nik, justo en el momento en el que alcanzaba el bar… cargando las maletas conmigo. - En realidad tenemos mucho en común, tú y yo. - le dijo a Damon, con una sonrisa torcida.

  • ¿En serio? - inquirió Damon, con el ceño fruncido. - Bueno, sí. - asintió. - Hemos compartido la misma chica. - soltó y lo miré con los ojos abiertos como platos… sin creer lo que escuchaba.

Klaus inmediatamente apretó los puños y a velocidad vampírica se acercó a Damon… hasta quedar cara a cara. E inmediatamente supe que esto no iba a terminar bien.

  • Deberías tener cuidado cuando hables de mi mujer en frente de mí. - gruñó Nik, de forma amenazante… mientras todo su cuerpo vibraba con poder.

  • ¿Tú mujer? - bufó Damon y se rió.

  • Si. Mi mujer. - reiteró Nik, arrastrando las palabras… con el odio saliéndosele por los poros. - O voy a arrancarte la lengua y te la daré de comer. - amenazó y por el tono en el que lo dijo… tanto Damon como yo notamos que lo decía en serio.

  • En ese caso… - Damon sonrió y retrocedió; y finalmente pude relajarme. - Quizás deberíamos hablar de cuanto odiamos a mi hermano. - entonces Klaus lo fulminó con la mirada. - ¿Dices que estas molesto con él porque te robó? - inquirió.

  • Mi familia. - contestó Nik. - Los Originales. Los tenía neutralizados, en cajas, esperando el día en que sería oportuno despertarlos… - entonces hizo una pausa y su rostro se volvió sombrío. - y después tu hermano apareció y se metió en terreno sangriento.

  • Por supuesto que lo hizo. - bufó Damon con una sonrisa. - ¡Ah!

  • exclamó. - Tan aguafiestas, mi hermanito. - entonces lo fulminó con la mirada por enésima vez. - Bueno, me encantaría encontrarlo. - sonrió. - El problema es…

  • hizo una pausa para agregar misterio. - que estoy segurísimo de que no trabajo para ti.

Ví como Nik inspiró profundo, como si se preparara para lanzar la primera flecha, y rápidamente interrumpí.

  • ¿Nik? - llamé y él inmediatamente volvió la cabeza. - ¿Podrías ayudarme con estas? - pedí, haciendo ojos de cachorrito. - Están un poco pesadas. - mentí, contrayendo el rostro como si de verdad me costara cargar las maletas.

Él sabía que estaba mintiendo, pero también sabía que lo último que quería era una pelea entre ellos dos. Así que de todas maneras se acercó a mí y tomó ambas maletas, sin ningún esfuerzo.

  • Entonces… - murmuré, mientras me acercaba al bar y me servía un trago. - ¿Dónde está mi hermana? - le pregunté a Damon.

  • ¿Por qué debería yo saberlo? - inquirió, haciéndose el desentendido.

  • Bueno, la última vez que la vi… estaba contigo. - contesté, dándole un sorbo a mi bebida.

  • Bueno, la última vez que te vi estabas buscando a Stefan… y mira a quien encontraste. - sonrió radiante y bufé, sin poder creer lo infantil que era. - No sé en donde está. - contestó finalmente, después de que lo miré a los ojos por un par de segundos. - Se fue del pueblo tan pronto como desapareciste.

  • ¿No te ha llamado? - inquirí, confundida.

  • Cada diez minutos. - contestó, entornando los ojos.

  • ¿Le has mencionado algo? - volví a preguntar.

  • ¿Algo? - frunció el ceño, haciéndose el desentendido.

  • De Klaus y yo. - contesté de mala gana.

  • Nope. - negó, dándole un trago a su bebida.

  • Bien. - sonreí, aliviada. - ¿Puedo pedirte un favor? - inquirí, mirándole nuevamente a los ojos. Él no respondió, pero por la forma en que me miró… supe que estaba escuchando. - ¿Podrías no decirle? - pedí. - Si vuelve a llamar, dile que estoy bien… pero no menciones nada de Klaus, por favor. - volví a pedir.

  • ¿Puedo preguntar porque? - inquirió, genuinamente desconcertado esta vez.

  • Tengo algunas cuentas que ajustar con mi hermana. - me encogí de hombros, restándole importancia. - Y me gustaría hacerlo en persona. - entonces Damon me miró inexpresivo. - Entonces… ¿Me harás ese favor? - insistí.

  • Bueno… no es como si tuviera como explicarle nuestra nueva situación. - aceptó, de una manera bastante turbia… refiriéndose a que no entendía porque estaba con Klaus.

  • Es por es que quería hablar contigo. - respondí e inmediatamente me volví hacía Nik, que escuchaba la conversación silenciosamente a mis espaldas. - ¿Podrías darnos unos minutos, Nik? - pedí y él asintió.

  • Si, seguro. Llevaré estás al auto. - y sin más nada que decir, tomo las maletas y salió de la estancia.

  • ¿Y bien? - inquirió Damon, pasados algunos minutos en absoluto silencio.

  • Honestamente… no sé por donde empezar. - me encogí de hombros, afligida. - Sé que probablemente hayan miles de preguntas rondando tú cabeza. - Damon me miró con atención, colocando el vaso de bourbon sobre la mesa y cruzándose de brazos. - Honestamente, no ha sido tan fácil para mí tampoco.

  • Alexandra, ve al grano. - me interrumpió, desesperado por escuchar lo que tenía que decir.

  • No estoy bajo la compulsión, Damon. - solté y me miró, desconfiado. - Sé que crees que lo estoy. Si yo estuviera en tu lugar también lo creería… pero no lo estoy. - negué con la cabeza. - Lo amo, y es real. - entonces en sus ojos brillo el dolor.

  • Simplemente no lo entiendo. - negó con la cabeza. - Lo odiabas ayer. - me recordó. - ¡Hasta intentaste matarlo! - exclamó, exasperado. - ¿Cómo amas a alguien de un día para otro? - inquirió, molesto.

  • Esa es la cosa. - lo interrumpí, antes de que siguiera despotricando. - No lo amo desde ayer, Damon. Lo he amado toda mi vida. - entonces frunció el ceño, sin comprender lo que decía. - Es solo que no lo sabía.

  • Si viniste a jugar conmigo… te puedes ir. - me espetó, creyendo que me estaba burlando.

  • ¿Recuerdas… esa historia que una vez les dije sobre Inglaterra en el año 1492? - inquirí y sus ojos se iluminaron con el recuerdo. - La verdad… es que me enamoré de Klaus cuando era humana. - entonces hice una pausa, dándole tiempo para que lo asimilara. - Pero él me hizo olvidar… tal cual como le hizo a Stefan.

  • ¿Por qué? - inquirió, como si aquello no tuviera sentido.

  • Para protegerme. - contesté y Damon simplemente lucía el shock… como un niño que se acaba de enterar que su madre murió en un trágico accidente… escuchaba lo que le decían… pero no lo asimilaba. - Y ahora… él me ha dejado recordar, Damon. - expliqué, contrayendo el rostro porque no sabía lo que estaba pasando por su mente… y odiaba esa sensación. - ¿Podrías al menos decirme que estás pensando?

  • Nada. - contestó, mirándome a los ojos. - Yo solo… - entonces chasqueó la lengua con frustración. - ¡Es de Klaus de quien hablamos, Alexandra! - exclamó. - Él es el tipo malo. Mata a todos, no ama a nadie, ¡terminaras heridas!

  • Él me ama, Damon. - lo contradije.

  • ¡Carga a sus hermanos en cajas, con dagas en sus pechos, Alexa! - gritó. - ¡¿De verdad crees que alguien así es capaz de amar?! - entonces lo miré herida. - ¡¿No podías simplemente enamorarte de…?! - hizo una pausa, mientras buscaba las palabras en su cabeza. - ¡¿Matt Donovan?! - espetó, enfadado.

  • Mira, Damon… te estoy diciendo esto porque quiero que sepas la verdad en lugar de estar todo el día divagando en busca de teorías. Creí que te lo debía y además necesitaba hacerlo. Por mí. - expliqué. - Pero no te estoy pidiendo tu opinión. - le espeté.

  • Así que… ¿Esto es todo? - inquirió, herido. - ¿Él regresa a tu vida, después de todo el dolor y la desgracia que ha causado y… lo amas? - inquirió, incrédulo e indignado.

  • Otra vez, Damon. No te estoy pidiendo tu opinión. - negué con la cabeza. - Si decido perdonarlo o no… es mi problema, no el tuyo.

  • ¿Y que pasa con los demás? - inquirió. - ¿Con los que hemos estado a tu lado todo este tiempo? ¿Los que te hemos ayudado y protegido? ¿Simplemente los dejarás a un lado? - entonces bajé la mirada, sin saber que decir.

  • Aun me preocupo por todos ustedes, Damon. - le aseguré con una media sonrisa. - Pero… esta es mi realidad y tengo que lidiar con ella. - me resigné. - Todos ustedes son importantes para mí… pero no voy a permitir que lo lastimen. Tendrán que hacerlo sobre mi cadáver. - solté, sonando un poco amenazante. - Mientras no intenten nada contra Nik, nuestras relaciones no tienen porque verse afectadas. - me encogí de hombros.

  • Ok, bien. - asintió, a pesar de que estaba segura de que seguía sin internalizar lo que le decía. - ¿Y que hay de nuestra relación?

  • ¿Qué relación, Damon? - inquirí, negando con la cabeza.

  • Tú y yo. Nosotros. - contestó, consciente de que Nik estaba afuera… escuchando todo lo que decía. - ¿Dónde nos deja esto? - entonces lo miré a los ojos, inexpresiva. - ¿Tus sentimientos por mí desaparecieron? - inquirió, acercándose a mí. - ¿Ya no me amas?

  • Yo amo a Klaus, Damon. - reiteré.

  • Si, ya he entendido eso. - espetó, restándole importancia.

  • Pero… ¿Me amas a mí? - entonces me miró a los ojos y un escalofrió recorrió mi cuerpo.

  • Damon… - musité. - tienes que entender que la Alexandra que se enamoró de ti, probablemente no exista. - espeté.

  • Patrañas. Aun estás ahí. - exclamó y se acercó hasta quedar frente a mí.

  • ¿Me amas?

  • ¡Amo a Klaus! - dije por última vez, alzando la voz. - Entiéndelo.

  • Aun no has dicho que no me amas. - insistió, y bufé incrédula. Acto seguido, Damon sujetó mi barbilla y me obligó a verlo a los ojos. - Mírame a los ojos y dime… que no me amas… - me sentí mareada, estúpida. Debía ser capaz de gritarle a la cara lo que quería oír… pero no podía. Las palabras simplemente no podían salir de mi boca… aunque lo intentará. - Lo sabía.

  • ¡No hagas est…! - exclamé, demasiado tarde.

Damon sujetó firmemente mi barbilla y estampó sus labios contra los míos. Sentí los usuales fuegos artificiales explotar en mi interior, pero una parte de mi deseaba parar aquello… a pesar de que me encontré con que mis labios le correspondían voluntariamente a los suyos.

No pasaron tres segundos, cuando Damon salió volando y se estrelló contra la pared, provocando un estruendo horrible. Era Klaus, a velocidad vampírica y con la ira corriendo por sus venas.

  • ¡Nik! - exclamé, cuando Klaus le asestó par de puñetazo a Damon en el estómago. - ¡Nik! - volví a llamar, cuando lo pateó mientras se encontraba en el suelo. - ¡Por favor! - pedí, con las lágrimas a punto de rodar por mis mejillas y con voz quebrada.

Tan pronto como Klaus notó que estaba sufriendo se detuvo, pero seguía caminando de un lado a otro, mientras Damon se retorcía en el suelo, con una brazo, la boca y la nariz rotos… y probablemente la mitad de sus costillas.

  • ¡Debería matarte! - bramó Nik, apuntándolo. - Pero no puedo porque eres el único que me puede conseguir lo que quiero. - apuntó, como para sí mismo. - Soy lo suficientemente paciente como para no acabar con tu miserable vida… ¿y tú crees que puedes acercar a mi mujer? - entonces se acercó y le asestó otra patada, a lo que Damon gimió y yo contraje el rostro en frustración.

  • Tal vez no fui lo suficientemente claro cuando te dije que encontraras a Stefan y obviamente no fui lo suficientemente claro cuando te insinué que te mantuvieras alejado de Alexandra. - entonces hizo una pausa y sacó su teléfono de su bolsillo. - Parece que necesitas una demostración para saber que hablo en serio. - entonces marcó un número, y con el ceño fruncido me pregunté que hacía. - La dejé intentar con sus métodos, - dijo, señalándome, a sus espaldas.

  • y no lo aprovecharon. - Oh, bueno. - exclamó, y le asestó otra patada a Damon. - Parece que ustedes responden mejor cuando hay violencia. ¿Por qué no tomas esto como una muestra de lo que puedo hacer?

  • ¿Qué estás haciendo, Nik? - inquirí acercándome a él y sujetándolo del brazo… pero no me contestó, simplemente me dedicó una sonrisa torcida.

  • Ahí está. - exclamó, cuando quien fuese que estuviese al otro lado de la línea respondió a la llamada. - Entonces… esa cosa que te pedí que hicieras. - le recordó al incognito y yo fruncí el ceño… apenas percatándome de los gemidos de Damon. - ¿Por qué no te adelantas y pones tus manos a la obra? - y sin más nada que esperar… colgó.

  • ¿Quién era, Nik? - inquirí preocupada, cuando su sonrisa vengativa hizo aparición. - ¡¿Quién era?! - exclamé, demandando atención.

Pero en lugar de responderme, se adelantó y levantó a Damon por la chaqueta a velocidad vampírica.

  • Pon un dedo tuyo sobre Alexandra otra vez… y te juró que no vivirás para contarlo. - amenazó y lo volvió a arrojar contra la pared, para después darse media vuelta y alejarse con paso seguro.

  • ¡Nik, Nik! - llamé, pero siguió caminando.

Así que no me quedó de otra que dejar a Damon tirado en el suelo, gimiendo… para seguirlo. Porque sin importar lo que tuviera que hacer para sacarle esa información… necesitaba saber quien se encontraba al otro lado de la línea de aquella misteriosa llamada… y cual era ese plan secreto que se había estado ejecutando a mis espaldas.

Y solo estaba segura de algo... fuese lo que fuese... no podía ser bueno...

Hola chicas! He vuelto! :D

Lo sé, lo sé. Sé que ha pasado casi un mes y que deben tener deseos de asesinarme; pero la verdad es que he estado super ocupada con la escuela. Tareas, tareas, tareas y miles de tareas, arreglos para la graduación y millares de cosas que no valen la pena mencionar. Les debo una DISCULPA GIGANTESCA, pero les juró que si hubiera tenido oportunidad de actualizar antes... lo hubiera hecho sin lugar a dudas!

De cualquier manera... aquí esta el capítulo! Le he hecho un poco más largo de lo normal, como parte de la disculpa :3 Así que espero que lo disfruten!

¡Nos vemos en los comentarios! ;) ¡Las quiero! Volveré tan pronto como pueda, xo.