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El lado tenebroso de Hermione — capítulo 22

Severus se apartó inmediatamente de la serpiente que en el piso comenzaba a atacar a diestra y siniestra, en ese momento los Granger llegaron acompañados por los señores Weasley, los Muggles estaban ahora bajo el poderoso hechizo de protección que les arrojó Dumbledore en ese momento y que era más poderoso de los que le habían arrojado los Aurores, los Weasley los habían llevado allí porque ellos necesitaban ver a su hija y hacerla reaccionar como fuera posible, Alastor en cambio le arrojó la maldición asesina a la serpiente, pero ella seguían intacta mientras Voldemort solo reía completamente seguro de que su horocrux no sería destruido tan fácilmente

  • Hermione mi niña, por favor tienes que luchar, no tengas miedo princesa - Le dijo su madre

La chica giró su rostro y la miró con sus aterradores ojos, pero esta vez ellos estaban llenos de lágrimas

De pronto Fawkes, el fénix de Dumbledore, bajó volando desde una de las atalayas del castillo, entonaba una hermosa canción que aletargaba los sentidos y en su pico llevaba asido el sombrero seleccionador de Godric Gryffindor al cual dejó caer muy cerca de Ron; éste sabiendo lo que había dentro, introdujo su mano en el sombrero y extrajo la espada de Gryffindor y con ella trató de matar a la serpiente pero erró, perdió el equilibrio y se cayó al suelo, la espada se deslizó muy lejos de él, pero cayó a los pies de Neville quien la empuñó valientemente y le asestó un tajo a la serpiente que le cortó la cabeza al instante

  • NOOOOOO - Gritó Voldemort

  • Neville, eres un héroe - Le dijo Lavender

  • ¡GRANDIOSO Neville! - Lo felicitó Ron

  • Buen trabajo señor Longbottom - Dijo Dumbledore, luego se dirigió a Voldemort - Ahora si eres mortal Tom, ya no hay nada que te haga invencible, o regresas a tu cuerpo y te resignas a vivir con la vulnerabilidad de cualquier mortal o Harry tendrá que destruirte en el cuerpo donde estás

Severus se puso muy nervioso al escuchar aquello, al igual que los Granger

  • No - Respondió Voldemort con rabia - Eso es mentira, él jamás se atreverá a hacerme daño - Luego comenzó a adoptar un tono de voz dulce, suplicante - ¿Tú no me harías daño verdad Harry?Soy tu mejor amiga

  • Está tratando de manipularte muchacho - Le dijo Alastor

Harry continuaba apuntándola con la varita, pero estaba confundido, miraba a Dumbledore como buscando apoyo

  • Si Harry, eso es lo que está tratando de hacer - Confirmó Dumbledore

  • ¿De qué están hablando? - Pregunto el señor Granger - ¿Van a asesinar a mi hija?

  • No por favor, estoy segura de que podemos resolver esto de otra manera - Dijo la señora Granger

  • No es ella la que sufrirá aunque lo parezca - Los tranquilizó Dumbledore - Él único que va a morir a aquí es Voldemort

El horizonte comenzaba a teñirse de algunos tonos rosa y violeta, señal inconfundible de que el alba comenzaba a despuntar. Todos, es decir,mortifagos, Aurores, profesores, alumnos, los miembros de la orden del fénix y los padres de Hermione permanecían atentos a los dos chicos que seguían en medio de todos, uno frente al otro con las varitas en ristre, aunque de vez en cuando los padres de Hermione echaban un vistazo al cuerpo de Voldemort que aun yacía inerte sobre el piso de piedra, estaban horrorizados de que un ser tan horrible y macabro ahora estuviera controlando el cuerpo de su hija y que además la obligase a hacer y decir cosas terribles. En ese instante la chica bajó la varita de sauco y todo el mundo pensó que Voldemort se había arrepentido, pero nada más lejos de la realidad

  • Mami, Papi por favor ayúdenme - Gimoteaba Hermione - No quiero morir, no quiero morir

Los Granger no hacían más que llorar

  • Hazlo Harry - Lo instaba Ron - Aunque te cueste hazlo, no es Hermione quien te habla

  • No Harry, por favor no lo hagas, siempre te he querido Harry - Volvía a suplicar la chica

  • Hermione - La llamó Dumbledore - Necesitamos que seas fuerte hija, deja de temerle, él ya no puede hacerte daño ni a ti ni a nadie más; sé fuerte o de lo contrario lo que haga Harry no funcionará

  • ¡CÁLLATE ANCIANO! - Gritó Voldemort a través de los labios de Hermione

  • Por favor hija, estamos contigo - Le dijo su padre

  • ¡Vamos Hermione! Ganaremos esta batalla contra Voldemort una vez más - La exhortó Ron por primera vez atreviéndose a nombrar al señor tenebroso

  • Hermione no te rindas - Le pidió Ginny

Hermione parecía confundida

  • Hermione, después de esto volveremos a ser los tres mosqueteros - Le habló Harry con una sonrisa - Solo confía en mí

La chica comenzó a lucir más tranquila aunque se notaba con claridad la resistencia de Voldemort, pero lo que más llamó la atención de todos fue lo que ocurrió a continuación; Severus caminó hasta quedar muy cerca de Harry y Hermione

  • Señorita Granger - Comenzó a hablar - No sé si seré juzgado nuevamente por lo que voy a decir ahora, pero creo que es necesario - Respiró profundo y continuó - Yo la amo

Todos exhalaron un gemido de asombro, pero Harry, Ginny, Ron y Dumbledore sonrieron satisfechos mientras Snape continuaba con su discurso

  • La amo y no me arrepiento de hacerlo, aunque el mundo se me venga encima y me juzgue como el peor de los hombres, yo la amo y daría mi vida por usted sin esperar nada a cambio

Severus sintió dos manos que sostenían sus hombros desde atrás y al girarse vio con gusto que eran los Granger

  • Luche, tenga fuerza que aquí estamos todos los que la amamos para apoyarla - Concluyó el hombre

Alastor parecía confuso, no sabía que decir así que prefirió quedarse callado, los Weasley más bien parecían encantados y Minerva conmovida.

Hermione parecía captar el mensaje de él muy bien, así como el de todos los demás, pero lo inevitable tenía que ocurrir y aunque ya no tenía con que fortalecerse, Voldemort volvió a hacer su aparición, pero esta vez para dar a conocer todo su odio y su desprecio como dando patadas de ahogado.

Con los primeros rayos del sol iluminando el firmamento, la mirada de Hermione volvió a endurecerse, levantó la varita y apuntó a Harry con ella, Dumbledore hizo retroceder a Severus y a los Granger para que no estuvieran en el centro de la batalla

  • Creo que todo el apoyo que le hemos brindado no ha funcionado - Se lamentó Anastasia con pesar - Él de nuevo ha cobrado fuerza

Dumbledore sonrió y negó con la cabeza

  • Se equivoca señora Granger - Dijo - Todo lo contrario, él se encuentra muy enojado y asustado porque ahora es ella la que está cobrando fuerzas, al fin todo esto terminará, pero no saldrá de ella a menos que se cumpla la profecía

Severus respiró hondo para presenciar lo que venía.

  • Prepárate para morir Harry Potter - Espetó la voz de Hermione

Harry por primera vez se sintió nervioso, a pesar de su espantoso aspecto, esa que tenía en frente aun lucía como su amiga, no podía agredirla, no podía dañarla, sabía que era Voldemort quien hablaba, pero el hecho de que habitara el cuerpo de Hermione era un punto a su favor, nunca se imaginó que cumplir la profecía sería tan difícil ¿Por qué le tocaba ser el elegido? Pero de pronto algo que no se esperaba le dio la fuerza que necesitaba para seguir adelante

  • ¡Hazlo Harry! - Le pidió Hermione con voz trémula aunque decidida

Él tragó saliva con dificultad, los Granger se abrazaron entre si y Hermione volvió a tomar una actitud amenazante

  • Acabaré contigo y luego seguiré con los demás - Dijo la muchacha con voz aterciopelada

  • ¿Ah sí? Pues no te lo permitiré - Respondió Harry

Y luego los dos gritaron sus hechizos en medio del patio, Harry con la determinación de que ganaría la contienda y Voldemort con ira pensando que debía luchar hasta el final

  • ¡Avada Kedavra! - Gritó Voldemort

  • ¡Expelliarmus! - Gritó Harry para desarmarlo y devolverle su propio hechizo

Ambos chorros de luz que despidieron sus varitas se encontraron en el aire y pugnaban por llegar hasta sus oponentes, por momentos la maldición de Voldemort avanzó hacia Harry hasta casi tocar su varita lo que hizo que los presentes, incluyendo a los mortifagos contuvieran el aliento, pero luego el hechizo de Harry fue adquiriendo cada vez más fuerza y avanzó con rapidez hasta Voldemort, haciendo retroceder también su propio hechizo hacia él, este soltó la varita de sauco la cual voló por los aires y aterrizó sobre la mano de Harry. Hermione en cambio cerró los ojos arrugando los parpados, abrió la boca y exhaló un hondo suspiro; todos se sorprendieron cuando vieron una niebla luminosa de color verde esmeralda que salía de su interior y se posaba sobre el cuerpo de Voldemort en el piso.Ella cayó al suelo llorando desesperadamente mientras el cuerpo de voldemort comenzó a moverse con debilidad

  • NOOOOOO - Gritó el mago tenebroso antes de desintegrarse como cenizas en el aire con todo y su cuerpo

Inmediatamente los mortifagos intentaron huir, pero Alastor dio la orden a sus Aurores de que los capturaran a todos, el grito de júbilo de la multitud estremeció el castillo y Harry avanzó hacia su amiga y la abrazó para consolarla y decirle que todo había pasado. Aunque estaba muy lastimada, con cortes en los pies y en los brazos y su cabello estaba enmarañado, sus labios y su piel volvieron a tener su acostumbrado tono rosa y la misma calidez, sus ojos volvieron a ser cafés, hermosos y expresivos aunque empañados por las lágrimas; ella estaba en shock, temblaba y lloraba desconsoladamente y su respiración era muy agitada.

Los Granger, Severus y Dumbledore también se acercaron a ella, Hermione soltó a Harry y le extendió los brazos a sus padres que llorando de alegría la estrecharon con ternura

  • ¡Que viva Harry Potter, el niño que vivió! - Gritó George

  • ¡Que viva! - Fue la respuesta colectiva, incluso la de los Malfoy que lucían satisfechos y sonrientes

  • Y que viva nuestra Hermioneque ha luchado fervientemente - Dijo Luna Lovegood

  • ¡Que viva!- Respondieron todos de nuevo

Pero ella parecía no escuchar lo que decían, solo se aferraba al cuello de su padre que en ese momento la levantaba del piso y la llevaba en brazos hasta el interior del castillo.

  • Vallamos a la enfermería por favor señor Granger - Solicitó Dumbledore amablemente yendo detrás al igual que Severus, McGonagall, Anastasia y Harry

Al llegar allí, encontraron a la señora Pomfrey vendando la cabeza de Fred que ya estaba muchísimo mejor y a Bill que ya había recuperado la conciencia y su herida se veía mejor debido a que la señora Pomfrey le había administrado esencia de díctamo aunque sin duda lamentablemente le quedaría una cicatriz, pero él estaba orgulloso porque decía que no había nada más honroso que una cicatriz de guerra, Alastor estaba de acuerdo. Había también allí varios Aurores y estudiantesheridos, pero nada de gravedad, unos chicos de primer curso al ver a Hermione entrar en brazos de su padre intentaron huir despavoridos, pero Dumbledore los tranquilizo diciéndoles que todo había pasado y ella volvía a ser la misma de siempre.

William Granger intentó recostar a su hija sobre la cama que ella había ocupado anteriormente donde aún yacían algunos restos de cuerda, pero ella se resistió negando con la cabeza, él la bajó y ella colocó los pies desnudos en el piso, McGonagall inmediatamente removió los restos de cuerdas y Dumbledore con un hechizo deshizo la cubierta acolchada que tenía la cabecera de la cama para devolverle su aspecto usual, entonces ella accedió a recostarse en ella y una vez que lo hizo, también Dumbledore con su varita removió las cuerdas que aun pendían de las muñecas y tobillos de ella.

Hermione aun lucía muy alterada por lo que la señora Pomfrey se vio en la obligación de administrarle una poción tranquilizante que la apaciguaría sin dormirla; al cabo de unos minutos ella estuvo muy tranquila y ambos padres estaban ubicados a cada lado de su cama, cada uno sujetándole una mano

  • ¿Cómo te sientes ahora mi amor? - Le preguntó su madre, pero ella solo sonrió débilmente a modo de respuesta

  • Mi cielo, la pesadilla ya terminó - Tanteó su padre, pero de nuevo la respuesta fue el silencio

  • ¿Qué le sucede? - Preguntó Anastasia angustiada - ¿Por qué mi hija no quiere hablar?

  • Está muy impactada por todo lo que tuvo que vivir - Respondió la señora Pomfrey

  • Eso es natural - Comentó Dumbledore

  • ¿Pero se pondrá bien? - Inquirió Severus nervioso

  • Si, no deben preocuparse - Respondió la señora Pomfrey - Solo hace falta mucho amor y hacerla sentir protegida

Al escuchar esto, William Granger soltó la mano de su hija y se encaminó hacia Snape para estrechar la suya

  • Usted es un gran hombre - Le dijo - Merece sin duda permanecer junto a mi hija si así lo desea, ya que no se ha apartado de su lado ni por un segundo

Severus estaba muy complacido de oír aquello, giró su rostro y detrás de sí estaba Harry sonriéndole y haciéndole un gesto con las manos para indicarle que avanzara, Dumbledore hacía lo mismo yjunto a Hermione, también Anastasia lo miraba sonriente y con la cabeza le hizo un gesto para que se acercara; así lo hizo él y Hermione con la mirada llorosa lo siguió hasta que él se ubicó a su lado tomando el lugar de Anastasia. Severus la besó en la frente y ella cerró los ojos, él entonces secó las lágrimas de ella

  • Nunca más vas a sufrir - Le susurró y ella sonrió - Perdóname por favor, por todas las veces que no te creí…

Hermione lo calló colocando el dedo índice sobre sus labios y después como respuesta afirmativa recostó la cabeza en el regazo de él que la estrechó con delicadeza

Un momento después, la señora Pomfrey los hizo salir a todos de la enfermería, incluso a los demás pacientes pues ya les había administrado el tratamiento correspondiente y ellos ya podían terminar de reponerse en sus habitaciones, al quedarse con Hermione le administró díctamo en las heridas que poco a poco fueron adquiriendo un mejor aspecto hasta convertirse en costras que luego se caerían sin siquiera dejar cicatrices, también la había aseado y cambiado de ropa.

Afuera del castillo, los Aurores habían atrapado a los mortifagos que habían intentado huir, todos serían llevados a la prisión de Azkaban directamente, solo los Malfoy que se habían entregado por voluntad propia y además habían demostrado públicamente su arrepentimiento luchando en contra de Voldemort tendrían derecho a un juicio. Dumbledore les había dado muchas esperanzas de salir absueltos ya que él era el jefe del Wizengamot y realmenteestaba conmovido con ellos, incluso Alastor que siempre fue tan desconfiado estaba de acuerdo en declarar a favor de la familia pues había visto con sus propios ojos como los tres lucharon.

Entre todos, alumnos profesores y demás personas, se dedicaron a reconstruir con encantamientoslo que se había dañado en el castillo por la guerray cuando ya estaban a punto de terminar, vislumbraron al ministro de magia en compañía de Rita Skeeter y su séquito de fotógrafos, ellos caminaban muy campantes y victoriosos hacia Harry, que quedó estupefacto y confuso cuando el ministro lo abrazó

  • ¡Felicidades señor Potter por su victoria! - Exclamó mientras lo mantenía abrazado para posar ante las cámaras

Harry se zafó delicadamente para no parecer grosero

  • Creo que está no es mi victoria señor ministro - Respondió con humildad - Sino la de todo Hogwarts, porque entre todos luchamos y cada quien hizo su parte

  • ¡Oh no seas modesto muchacho! - Intervino Skeeter mientras su pluma a vuela pluma escribía sin parar detrás de ella - Fuiste todo un héroe al matar a esa bestia ¿dime como fue exactamente?¿La chica al volverse mortifaga estableció un fuerte contacto con ya sabes quién tan fuertemente que terminó fusionándose con él? ¿Es verdad que era tu novia y tuviste que matarla para salvarnos a todos? ¡Oh sí que eres un verdadero héroe! Debió haberte costado mucho trabajo hacer eso

Harry estaba sumamente indignado con todas aquellas preguntas absurdas que le hacía la periodista, no podía creer como era capaz de inventar tantas mentiras en tan solo un momento

  • ¿Qué rayos está diciendo? - Preguntó Harry con el ceño fruncido- Ella nunca fue mortifaga, ni mi novia ni tampoco la maté - Espetó con rabia

Hagrid que estaba cerca lo tomó por los hombros y lo apartó de los flashes de las cámaras y de la impertinente mujer que lucía arrogante y molesta mientras Dumbledore se acercaba a ella y al ministro

  • Creo que hemos tenido una larga noche señorita Skeeter - Dijo el anciano - Y a todos nos gustaría descansar

-¿Pero es que nadie piensa declarar para "El profeta" lo que ocurrió aquí anoche? - Preguntó la periodista - Fue algo muy importante, la profecía al fin se cumplió y el elegido salió victorioso

  • Por supuesto que pensamos hacer declaraciones para que el mundo sepa lo que sucedió, pero no será para "El profeta" sino para "El quisquilloso" - Respondió Dumbledore muy sonriente mientras seguía con la mirada a Xenophilus Lovegood que se acercaba a él con libreta en mano - Usted comprenderá, es que necesitamos VE- RA - CI - DAD - Dijo esto último arrastrando la palabra

  • Por otra parte Albus, sinceramente no estoy de acuerdo en que los Malfoy sean absueltos, fueron mortifagos y eso es algo muy grave - Añadió Scrimgeour

  • Bueno eso es algo que tiene que aprobar el Wizengamot en conjunto y tú solo tendrás que abstenerte a declarar lo que hayamos decidido - Respondió Dumbledore antes de marcharse con Xenophilus hacia el interior del castillo

  • Abrase visto semejante falta de respeto para con el ministro de magia - Respondió Scrimgeour indignado - Después de toda la ayuda que el ministerio le ha brindado a Harry Potter

  • Es una lástima señor ministro - Lo secundó Skeeter - Ese chico y el profesor Dumbledore son unos malagradecidos con usted y con el profeta

Por la tarde todos muy felices bajaron al gran comedor para cenar, por supuesto ese día no habría clases, pero en todo el castillo se respiraba un aire de júbilo y todos estaban muy felices por la muerte de Voldemort y ansiaban fervientemente que Hermione se recuperara pronto. Ella por su parte permanecía en la enfermería, estaba rodeada de sus amigos, Ginny, Ron, Luna, Neville, los gemelos y Harry. Ginny le cepillaba el cabello que estaba liso por una poción que le había administrado para mejorar su aspecto enmarañado

  • Valla Hermione sí que fue conmovedor lo que dijo el profesor Snape ante todos - Comentó George - Debiste verlo Freddy, jamás pensé que él tuviera sentimientos ¡Que romántico! - Dijo haciendo un exagerado gesto teatral

Todos rieron con el comentario, incluso Hermione sonrió ampliamente y dejó escapar una débil risa

  • ¿Lo ves Hermione? - Preguntó Harry - Así nos gusta verte, sonriente

  • Ya todo lo malo pasó Hermione y ya estás de vuelta con nosotros - Añadió Ginny

Hermione bajó la cabeza y dejó escapar sendas lágrimas

  • ¿Por qué lloras? - Le preguntó Luna con ternura, tomándola por el mentón mientras le subía el rostro con delicadeza

  • Si Hermione - La secundó Neville - Ya no tienes motivos para llorar, él se ha ido

  • Y todos estamos contigo - Añadió Ron

Ella sonrió con tristeza

  • Hermione - Continuó Fred - Lo que viviste fue terrible, pero nunca más volverá a ocurrirte porque Lord Voldy ya no está

Ella no pudo evitar reír de nuevo

  • Oye, ustedes sí que saben levantar el ánimo - Contó Harry sonriendo

De pronto toda la atención se concentró en Hermione que despegó los labios y parecía que iba a hablar

  • Pe… perdónenme - Musitó la castaña

  • Hermione hablaste - Expresó Ginny con lágrimas de alegría - Pero no tenemos nada que perdonarte

  • Si Ginny - Respondió ella - Les hice mucho daño a todos, llamé a esos mortifagos para que los lastimaran - Señaló a Fred cuya cabeza estaba vendada y continuó hablando mientras sollozaba - Golpeé al profesor Dumbledore y a neville, le grité cosas horribles a mis padres y estuve a punto de matar al profesor Snape y a ti Harry

  • Dices todo eso como si realmente hubieses sido tú la causante - Comentó Harry acariciándole la mejilla a su amiga - Tú no tuviste la culpa de nada, solo fuiste una victima

  • No hay nada que perdonar tontita - Acotó Fred abrazándola

En ese momento la puerta se abrió y Albus Dumbledore y Severus Snape entraron a la habitación

  • ¿Cómo está? - Preguntó el anciano a los chicos

  • Estoy bien profesor Dumbledore - Respondió Hermione por si misma

  • ¡Oh pero qué maravilla! - Exclamó el anciano - Es maravilloso verte hablando de nuevo

Severus también lucía contento aunque trataba de no demostrarlo

  • Ella siente mucha culpa señor - Dijo Harry

  • Es que nadie entiende lo horrible que se sientecuando tu cuerpo se mueve en contra de tu voluntad, cada musculo y cada hueso obedece a la voluntad de un ser extraño, pronunciar palabras que jamás pronunciarías si se tratase de ti, es horrible - Contestó Hermione llorando

  • Lo sé señorita Granger - Respondió Dumbledore - Pero no fue su culpa

  • Lo golpeé a usted

  • No fuiste tú quien lo hizo - Rebatió Dumbledore - Además tal vez soy un anciano, pero estoy en forma y eso no me hizo daño

Todos rieron con el comentario y ella sonrió débilmente

  • Escúchame bien Hermione - Volvió a hablar el hombre - Creo que la batalla más grande y difícil la libraste tú, porque te tocó luchar con él desde tu interior a pesar del miedo y la angustia, si tú no hubieses hecho acopio de tu valor, él jamás se abría debilitado y Harry jamás lo hubiese destruido

  • Gracias por sus palabras señor - Respondió la chica extendiendo los brazos hacia él, los demás se apartaron y Dumbledore la abrazó - También lamento haber intentado matarlo a usted profesor Snape - ¡Perdóneme!

  • No tengo nada que perdonar señorita Granger - Respondió él - Todo lo contrario, es usted quien tiene que perdonarme a mí por no haberla ayudado desde un principio

Dumbledore les hizo señas a todos para que salieran de la enfermería y los dejaran solos

  • ¡Eh! Bueno, los dejamos solos porque tenemos cosas que hacer ¿Verdad chicos? Abajo los espera el padre de la señorita Lovegood que quiere entrevistarlos

  • ¿En serio? - Preguntaron los gemelos al unísono muy emocionados

Todos salieron de la enfermería y dejaron a Hermione y a Severus solos, pues ambos tenían mucho de qué hablar

Notas de autor: Muchísimas gracias a todos los que leen mi historia y a los que la tienen entre sus favoritos. Ésta historia ya se acerca a su final, pero espero que este capítulo así como los anteriores y los que le sigan llenen sus expectativas. Gracias por dedicar su tiempo a leer lo que con tanto cariño escribí para ustedes y también por dejar sus hermosos comentarios que siempre me alientan a seguir escribiendo

Hermaire