Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← El lado tenebroso de Hermione · de

El lado tenebroso de Hermione — capítulo 8

Llegó la hora de la cena y Hermione apenas había tocado la suya, con la ayuda de un tenedor no hacía más que destrozar su pastel de carne, después retiró el plato y se decidió por una manzana verde solo porque Ginny le insistió bastante

         - Tienes que comer aunque sea esto - Le decía la pelirroja entregándole la manzana verde en su mano - Un mes pasa muy rápido - Luego se giró hacia Ron y le habló en un susurro que tanto Harry como Hermione pudieron oír -  Y tú deja de compararla con Fred y George, para una persona como ella eso es devastador

         En la mesa de los profesores, Dumbledore se veía bastante animado y contento mientras bebía de un vaso, Severus en cambio parecía perturbado y ensimismado, el anciano director de Hogwarts sonreía más que nunca y hasta golpeaba la mesa al reírse a carcajadas con los chistes de Filwitt, lo que sacaba de quicio a Severus y a McGonagall

         - ¡Por Dios Albus contrólate! - Decía la bruja abriendo mucho los ojos

         - Pero Minerva ¡Por merlín! Ese chiste fue muy gracioso - Decía el hombre sin poder contener la risa - ¡Vamos ríete un poco! Y tú también muchacho - Se dirigió a Severus dándole con el codo en las costillas lo que le provocó cosquillas y en contra de su voluntad se le escapó una sonrisa acompañada de un espasmo - Lo ves Minerva que hasta Severus se rió del chiste

         McGonagall puso los ojos en blanco y miró a Severus con expresión confundida mientras señalaba a Albus que en ese momento se llevaba el vaso nuevamente a los labios

         - Él siempre suele reír con mis chistes

  • Decía Filwitt, pero hoy está más animado que nunca

         Dumbledore comenzó a reír nuevamente, ya varios alumnos se le quedaban mirando

         - ¿Qué le pasa a Dumbledore? - Preguntó Hermione

         - Quizá está alegre - Respondió Ron - ya sabes que así es él - Y si consiguió destruir el último horocrux - Susurro a sus amigos, aprovechando que Ginny conversaba con una de sus amigas

         - ¡Por Dios Ronald! - Exclamó Hermione después de tragar su último trozo de manzana - Si lo hubiese encontrado o destruido ya nos lo hubiese dicho

         - Es cierto - Terció Harry - Además la serpiente siempre anda con Voldemort y él aún no ha aparecido

         - ¿Son ideas mías o la nariz se le está poniendo roja? - Preguntó McGonagall

         Severus lo observó con detenimiento y el propio Dumbledore que tomó el vaso de metal para admirar su reflejo

         - Miren me parezco a Rodolfo el reno - Comentó el anciano riendo nuevamente

         Severus le arrebató el vaso de las manos y luego de olfatearlo, reveló su contenido

         - Hidromiel - Dijo cortante

         - Pero Albus ¿Cómo pudiste atragantarte de hidromiel antes de venir a cenar? No puedo creer que estés borracho - Riño McGonagall ceñuda y escandalizada - No entiendo porque lo haría

         Severus tuvo una ligera sospecha, pero por supuesto se la reservó. Hagrid que también estaba observando la escena desde el otro extremo de la mesa, se acercó a ellos con preocupación y quiso saber que pasaba

         - Parece que está borracho - Explicó el profesor de encantamientos

         - Hay que llevarlo a su  habitación 

  • Determinó Severus tomando al anciano por un brazo mientras se incorporaba del asiento, Minerva tomóel otro brazo

         - Yo puedo llevarlo - Se ofreció Hagrid

         - Eso llamaría aún más la atención de los chicos - Dijo Snape - deja que lo llevemos Minerva y yo

         Hagrid analizando que Severus tenía razón aceptó sin chistar

         - ¡Que viva el amor! - Exclamó Dumbledore 

         - Albus disimula que te están viendo los chicos - Dijo Severus para que el anciano guardara silencio, estaba nervioso de que fuera a hablar de más, él sabía que Dumbledore solía ser muy discreto, pero jamás lo había visto con unas copas de más

         Severus y McGonagall caminaron entre las mesas de los alumnos sosteniendo a un muy sonriente director y al pasar por la mesa de Gryffindor cuyos ocupantes los miraban estupefactos, Severus se detuvo por un momento

         - No olvide su castigo señorita Granger, espéreme en mi despacho solo voy a acompañar al director al suyo

Pero ¿Qué le ocurre? - Preguntó la chica preocupada

         - Solo está indispuesto - Respondió Severus con simpleza

         - Si, quizá le cayó mal la comida - Añadió McGonagall

         Y ambos profesores salieron del gran comedor dejándolo sumido en un mar de murmullos. Al llegar al despacho del director todavía McGonagall Rezongaba sobre la falta de vergüenza de Albus sin entender su conducta, y finalmente decidió dejarlos solos cuando cruzaron las puertas del dormitorio del director, Severus notardó en recriminarle

         - ¡Bah hijo! No seas aguafiestas - Expresó con un gesto de indiferencia - Solo estuve celebrando y se me pasó un poquito

         - ¿Celebrando qué? - Preguntó intuyendo la respuesta mientras hurgaba en una de las gavetas

         - Ya sabes - Le respondió guiñándole un ojo mientras se acomodaba en su cama todavía vestido - Pero ahora anda, no hagas esperar demasiado a tu alumna nunca es tarde para el amor, pero tampoco es bueno hacerlo esperar demasiado

         Ahora sí que se había vuelto loco, pensó Severus y se arrepintió una y mil veces de su imprudencia al no activar la Oclumancia frente al anciano, grave error  

         - ¡Viejo chiflado! - Espetó Snape arrojándole una piyama y un gorro de dormir

         Hermione esperaba en el despacho de Snape, sentada en una silla correspondiente a las visitas frente al escritorio, como estaba un poco impaciente se levantó y caminó hacia uno de los estantes para leer los títulos en los lomos de los libros, se sorprendió al notar que Severus tenía entre ellos varias novelas, clásicos de la literatura muggle que iban desde cuentos infantiles hasta novelas de suspenso de Agatha Christie, ella acariciaba maravillada los lomos de los libros con su dedo índice hasta que leyó un título que la hizo retirarse abruptamente <<Artes oscuras y sus hechizos poderosos>> posó la mirada por todo el lugar, le parecía maravilloso, pese a aquellos frascos con cosas repulsivas dentro y a ese frío que la hacía ajustarse la túnica y abrazarse a sí misma, se respiraba paz y se sentía acogedor, con razón Snape jamás salía de allí en sus ratos libres. De pronto la puerta se abrió y aquel a quien esperaba hizo aparición

         - Disculpe la tardanza señorita Granger

  • Se excusó el hombre - Solo me aseguraba de que el director estuviese bien

         - ¿Y lo está? - Preguntó ella

         - Si - Respondió él a secas mientras se dirigía a su escritorio y sacaba de una de sus gavetas un montón de rollos de pergamino, no dejaba de pensar en todo lo que le había dicho Albus, en especial aquella última frase "Nunca es tarde para el amor", Sin embargo trataba de concentrarse lo mejor posible en todo el trabajo que tenía por delante - Tome asiento por favor - Le pidió señalándole la silla dónde minutos antes ella había estado sentada

         Ella tomó asiento y lo observó con detenimiento mientras organizaba los pergaminos, no sabía porque, pero toda la rabia que había sentido hacía él tan solo unas horas antes había mermado, ahora se sentía serena

         - Tenga - Dijo Severus pasándole varios rollos de pergamino - Solo tendrá que corregir estos ensayos, son correspondientes a su curso, además de los de quinto y sexto, por supuesto yo revisaré el suyo junto con los de los demás cursos, aquí hay una enciclopedia que puede usar para ayudarse a corregirlos - él la colocó junto a los pergaminos aunque pensó que la chica tal vez no la necesitaría y así fue

         Ella se acomodó en su asiento, sacó una pluma de su mochila, la mojó en un tintero que Snape había colocado sobre el escritorio y comenzó a corregir casi sin recurrir a la ayuda de la enciclopedia, conocía muy bien los ingredientes de casi todas las pociones y sus propiedades, lo que había logrado leyendo los libros de la escuela solo por mero placer. Reinaba el silencio, cada uno concentrado en lo suyo aunque en realidad él hacía un esfuerzo por concentrarse, de vez en cuando despegaba la vista de los pergaminos y la posaba sobre ella, lucía serena ¿Se le habría pasado el enojo? ¿Y Si lo odiaba por haberla castigado tanto tiempo? Pero allí estaba ella tan absorta en su trabajo que hasta parecía disfrutarlo; en ese momento ella negaba con la cabeza y musitaba << ¡Oh Ronald! Acónito y luparia son la misma cosa, lo sé desde el primer curso >> Él esbozó una media sonrisa, luego notó que ella soltaba la pluma, se frotaba las manos y se abrazaba a sí misma y entendiendo la situación se levantó de su asiento y se dirigió a la chimenea

         - ¡Incendio! - Exclamó y de la punta de su varita salió un chorro de fuego que fue a dar a los leños que se encendieron al instante brindándole a la estancia un agradable calor casi instantáneo

         - ¿Tiene frío? - Preguntó Hermione hablándole por primera vez desde que él entró

         - No, pero veo que usted si - Respondió secamente

         Al cabo de una hora ella estaba bostezando una y otra vez contagiándolo a él, se veía bastante cansada y así era, ella miró su reloj de pulsera que marcaba las once de la noche y en ese momento sintió que un líquido tibio resbalaba por uno de sus orificios nasales y cuando deslizó sus dedos por la zona comprobó que era sangre, al principio se alarmó pero inmediatamente se tranquilizó al recordar que cuando era niña eso solía ocurrirle a menudo debido a la alergia que padecía, sin embargo el contemplar su propia sangre la hacía sentir mareada, siempre fue vulnerable ante la visión de la sangre; esto no pasó desapercibido ante los ojos de él que enseguida fue a socorrerla

         - ¿Se encuentra bien Granger? - Preguntó ofreciéndole un pañuelo - Ya es tarde, es suficiente por hoy

         -  Si, no se preocupe debe ser mi alergia, cuando era niña solía ser alérgica a casi todo, pero creí que ya no la padecía ya que no me pasaba esto desde entonces - Explicó la chica

         - Se equivoca - Espetó él recogiendo los pergaminos y regresándolos a su gaveta con un simple movimiento de su varita - Cuando la encontré en la torre de astronomía usted sangraba

         - ¿De verdad? - Inquirió ella, él puso los ojos en blanco

         - ¡Ah Sí! Olvidaba que usted piensa que aún le miento cuando digo que no recuerdo nada - Espetó ella molesta mientras se apartaba de él para guardar la pluma dentro de la mochila, pero un ligero mareo la hizo tambalearse y tuvo que sostenerla por la cintura para mantenerla en pie

         Por un momento que a él le pareció una maravillosa eternidad  ella se aferró a los brazos de él, aun parecía mareada

         - Creo que usted debería quedarse un poco más hasta que esté bien por completo - Sugirió él esperanzado

         - Estoy bien señor - Espetó - Solo un poco mareada, pero ya se me pasará, además no puedo quedarme más tiempo porque el señor Filch me fastidiaría y además está ese estúpido duende…

         - Yo le daría una dispensa por escrito, además todos saben que usted está cumpliendo un castigo - Intentó de nuevo

         -  Solo es la alergia señor, si me disculpa debo irme - Dijo la chica antes de marcharse y cerrar la puerta tras de sí

Pasaron varios días, a través de los cuales el castigo se iba haciendo cada vez menos tedioso y rutinario, ella había optado por comentarle que había  notado su gusto por la literatura muggle ya que había visto algunos títulos en sus estantes y a partir de allí, además de dedicarse a corregir ensayos también se dedicaban a comentar los clásicos de la literatura, descubriendo así que tenían los mismos gustos, pues habían leído casi los mismos libros. En una ocasión  ambos se sorprendieron a sí mismos manteniendo una agradable conversación sobre "Hamlet" y otros clásicos; cuando volvió a reinar el silencio entre ellos Hermione sacó de su mochila su teléfono celular, a él le pareció extraño, porque si bien era mestizo y en las vacaciones vivía en el mundo muggle no tenía contacto con esos aparatos y solo los había visto de lejos

Es mi teléfono celular - explicó Hermione al notar la cara de extrañeza de él - Luego dudó en preguntar, pero al final se decidió - ¡Ah! ¡Eh! ¿Le molestaría si colocó un poco de música señor? Siempre suelo colocar música cuando hago mis deberes, no molestará, la colocaré a muy bajo volumen si usted quiere

No se preocupe señorita Granger - Accedió, le daba bastante curiosidad saber cómo rayos lograría Granger sacar música de un teléfono, la idea le parecía inverosímil y absurda, pero en fin, esos Muggles siempre hallaban la manera de inventarse cosas extrañas aunque divertidas y útiles, eso había que aceptarlo - ¿Usted puede colocar música en su teléfono? - Preguntó finalmente intrigado

Claro - Contestó ella acercándose a él para que mirara en la pantalla del teléfono lo que hizo que él se concentrara solo en su cercanía

Tiene un reproductor de MP3 y una memoria de almacenamiento bastante amplia lo que me permite tener una carpeta con gran cantidad de música - Explicaba la chica mientras él se confundía todavía más - En fin colocaré esta, es que me encanta la música retro sobre todo en los días lluviosos

Ella reprodujo un tema perteneciente a una banda muggle llamada "Los Beatles" otro punto en común, pensó Severus, él solía adorar esa banda cuando era un adolescente y vivía en el mundo muggle, en especial adoraba esa canción "Yesterday". Ella iba cantando la canción al tiempo que hacia correcciones en el ensayo de Dean Thomas y a Severus su voz le parecía sencillamente hermosa

Esa es una de las mejores canciones que tiene la banda - Comentó él

¿Conoce a los Beatles? - Preguntó ella encantada

No olvide que soy mestizo Granger por supuesto que los conozco, es más, creo que son famosos hasta entre los magos

Si tiene razón - Confirmó ella

Era difícil aceptarlo, pero desde hacía varios días Hermione había estado disfrutando de su castigo, le agradaba conversar con Snape, ya no lo veía tan hosco y cruel como siempre lo había visto, sus pláticas habían revelado su forma de pensar y sus gustos, ella se identificaba tanto con él que había comenzado a caerle bien aunque eso le pareciera extraño. El tiempo fue pasando y las manecillas del reloj fueron recorriendo su contorno mientras los dos, solo se dedicaban a corregir ensayos y a escuchar la relajante música de antaño que aletargaba sus sentidos; en ese momento Severus se encontraba tan absorto colocando un gran trol con tinta roja sobre el ensayo de Neville Lombothon que no había percibido que Hermione ya no se movía, levantó la vista y la observó, estaba profundamente dormida sobre la superficie del escritorio, el brazo derecho descansaba sobre el mismo, mientras el otro colgaba libremente, dormía de forma tan plácida que hasta emitía débiles ronquidos al tiempo que se escuchaba de fondo "How deep is your love"de los Bee Gees, él no quería despertarla, miró su reloj y notó que eran las once y cuarenta y cinco minutos de la noche, ella tendría que ir a su sala común, pero él encontró la excusa perfecta para mantenerla a su lado, aunque no sabía cómo lo tomaría ella, no importaba eso, de todos modos tendría que aceptarlo; tomó el teléfono y no sabía cómo apagarlo, de modo que con la ayuda de su varita la música se detuvo, luego tomó cuidadosamente a la chica entre sus brazos y se dirigió a su habitación al fondo del despacho, ella comenzó a moverse lentamente y él rogó a Dios porque ella no se despertara; al entrar a la habitación, Severus depositó a Hermione con suma delicadeza sobre su cama, ella inmediatamente se hizo un ovillo y él la cubrió con las mantas, por un momento se recriminó a sí mismo lo que había hecho

¡Estás loco! - Se dijo a si mismo mientas la contemplaba desde la silla donde se había sentado - Seguro pensará mal de mí

Luego se retractó de su pensamiento

En fin, ni modo, ella está dormida y yo no quiero despertarla

Aun profundamente dormida ella comenzó a tantear sobre el colchón mientras musitaba algo, él se acercó mucho más a ella para poder escuchar con claridad lo que decía

¡Crookshanks! - Murmuraba ella una y otra vez

¿Crookshanks? - Repitió él extrañado - ¿Qué es un Crookshanks?

Pero la respuesta no se hizo esperar

Crookshanks ¡ven aquí gatito! - Volvió a musitar la chica 

Ella solía dormir abrazada a su gato y Severus lo comprendió todo, sonrió ante lo que estuvo a punto de hacer solo porque ella no se despertara

¡Accio Crookshanks! - Exclamó sin poder evitar ensanchar su sonrisa y al instante la mascota de Hermione llegó flotando en el aire, él lo tomó y lo colocósobre la cama, ella al sentirlo lo estrechó y él se hizo un ovillo junto a ella

¡Que hermosa es! - Pensó él acercándose todavía más a ella y sin pensarlo dos veces la besó en los labios, ella se giró hacia el otro lado y él se despojó de su larga capa negra y sus botas, no se colocó su piyama, decidió quedarse con la casaca y finalmente se acostó a su lado, admirándola hasta aquedarse dormido.

Un poco después de la media noche, Severus se despertó, giró su rostro y se espantó al notar que Hermione no estaba a su lado, ¿habría despertado espantada y entonces habría salido huyendo pensando lo peor de él? Se levantó abruptamente mirando en todas direcciones y no la encontró, salió de la habitación hacia su despacho y la vio parada mirando con odio a su macota mientras éste le gruñía y le lanzaba amenazadores bufidos

¡Maldita bestia peluda! - Exclamó Hermione mientras sacaba con lentitud la varita del bolsillo de su túnica

¡Señorita Granger!- Exclamó Severus extrañado

Ella guardó la varita con rapidez

Severus ¡Eh! Quiero decir ¡Profesor Snape! - Exclamó con voz aterciopelada - ¿Qué estoy haciendo aquí? Creo que ya es muy tarde - Agregó mirándolo con suspicacia

Él se disponía a responderle, pero entonces sucedió algo extraño, le pareció ver un rojizo resplandor en los ojos de la chica y posteriormente se desmayó, él corrió a auxiliarla y se dio cuenta de que en realidad estaba profundamente dormida, exactamente como él la había dejado antes de quedarse dormido él también y entonces llegó a la conclusión de que ella decía la verdad, era sonámbula y todo lo que hacía lo hacía inconscientemente,  la tomó nuevamente entre sus brazos y volvió a depositarla con suma delicadeza sobre la cama, pero cuando intentó hacer lo mismo con Crookshanks este se resistió y temblaba como una hoja, no quería estar cerca de ella, Snape se rindió al fin y lo soltó y el gato se ubicó en un rincón desde dónde no dejaba de mirarla.

A la mañana siguiente, Hermione despertó evidentemente desconcertada y confundida mirando la habitación dónde se encontraba sola, miró a Crookshanks que permanecía dormido en un rincón y lo tomó en brazos, esta vez el gato no se resistió a su compañía, ella giró el picaporte y salió al despacho reconociéndolo al instante, estabatotalmente sorprendida

Creo que le debo una explicación Granger - Dijo una voz masculina detrás de ella que la hizo sobresaltar, Severus salía del baño en ese momento

Pues si - Respondió ella apretando a Crookshanks contra su pecho ¿Por qué pasé la noche aquí? - Preguntó con nerviosismo mientras retrocedía 

No lo malinterprete señorita Granger - Trató de tranquilizarla - Es solo que usted se quedó dormida y…

¿Por qué no me despertó? - Volvió a inquirir ceñuda

Él decidió adoptar su acostumbrada actitud hostil y sarcástica

Simplemente porque era demasiado tarde y usted misma dijo que no le gustaba caminar por los pasillos a tan altas horas por temor a Filch, pero descuide que la próxima vez que la vea roncando sobre mi escritorio le pediré a Pevees que la lleve flotando hasta su sala común - Espetó con los brazos cruzados

¿Y cómo entró Crookshanks aquí?

Qué sé yo - Respondió secamente - Quizá siguió su olor, ahora váyase de una vez y tenga cuidado de que no la vean salir de aquí, no quiero que los demás piensen mal al igual que usted

¡Oh disculpe profesor Snape! Es solo que me extrañé es todo - Se excusó la chica depositando a su mascota en el piso y tomando su celular y su mochila que estaban sobre el escritorio

Como sea ¡Adiós! Nos vemos en el gran comedor ¡Ah! Y no olvide a su… bola de pelos - Agregó lanzándole una mirada de desdén al animal - Ya veo el motivo de su… alergia

Él abrió la puerta, miró a ambos lados y al no ver a nadie le hizo una seña con la mano a Hermione para que saliera y cuando se encontró solo comenzó a pensar sobre algo en particular, ya no podía continuar negándolo, no después de haber pasado todos esos días conversando amenamente con ella, conociéndola cada vez más, no después de haber rozado sus labios, tenía que aceptar de una vez por todas que se había enamorado de ella, le asustaba la idea, pero ya era un hecho, estaba enamorado de una adolescente que además era su pupila. Más de pronto alguien tocó la puerta y lo sacó de sus cavilaciones, al abrir descubrió parado en el umbral a un Albus Dumbledore inexpresivo, con ambas cejas enarcadas y mirándolo fijamente lo que le extrañó sobremanera ya que el anciano solía estar siempre sonriente, se aclaró la garganta y exclamó:

¡Pasa Albus! 

Severus hijo - Empezó Dumbledore - Yo confío en ti y por eso no quiero pensar que tú y la señorita Granger… Porque una cosa es que ella te guste y otra muy distinta es que le faltes el respeto y…

¡Por Dios Albus! - Expresó indignado - Yo jamás le faltaría el respeto - Dijo mirándolo fijamente sin molestarse en activar la Oclumancia para  que el anciano pudiera verificar por sí mismo la veracidad de sus palabras

No te preocupes hijo, te creo, no hace falta ahondar en tu mente, es solo que la vi salir de aquí y decidí preguntarte

¿Y alguien más la vio salir de aquí? - Preguntó Severus preocupado

No te preocupes, solo yo - Lo tranquilizó el anciano

Severus miró a aquel hombre que tenía enfrente, reconociendo en él al padre que siempre quiso tener, aunque un poco loco siempre había sido su concejero, su guía, su mejor amigo y el padre que nunca tuvo, así que decidió desahogarse con él y contarle con lujo  de detalles lo que había pasado la noche anterior, incluso le confesó lo que acababa de aceptar para sí mismo, sus sentimientos

Esta vez será diferente hijo - Dijo el anciano tomándolo paternalmente de la mano - Algo me dice que esta vez la felicidad que tanto mereces al fin va a alcanzarte

Pero es solo una adolescente y yo…

Un hombre joven, además ella está en su último curso y después ya no será tu alumna - Argumentaba el anciano

Pero ella no me corresponde - Objetaba Severus - Hubieses visto su cara cuando descubrió que había pasado la noche aquí

Es lógico que estuviera confundida y un poco nerviosa, ponte en su lugar, yo mismo me sorprendí al verla salir de aquí, además tú mismo me dijiste que luego ella comprendió la situación, han pasado buenos momentos juntos en tan solo tres semanas y estoy seguro que también ella habrá comenzado a sentir afecto por ti, solo dale tiempo - Concluyó Dumbledore