Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Seth Clearwater: Un Ángel Enamorado. · de

Seth Clearwater: Un Ángel Enamorado. — capítulo 14

La carta.

El silencio eterno pide justicia a gritos

El perdón no se vende

Ni la voluntad es para olvidarla

Cuando llegue a casa me tire en el sofá, Azurá no me había dejado que le explicara nada además de ver como ella sola enfrentaba al vampiro me… desespero.

Me levante del sillón y me fui a mi habitación, quería descansar un poco antes de que me enfrentara a Azurá, ella podría ser un Ángel y todo, pero su carácter era muy… estricto.

-¿arreglaste todo con Azurá?- pregunto leah.

-ni siquiera me dejo ayudarla cuando se enfrento a un vampiro-

-¿está bien?- me pregunto la imprimación de leah.

-si, solo esta un poco mal herida del brazo, pero yo no pude seguirla, ya sabes como es-

-creo que tengo que ir a ver como esta, ¿no ahí problema leah?-

-claro que no, tu ve tranquilo- el asintió y salió de la casa.

-yo me voy a dormir leah, tengo que estar sereno para hablar con ella-

-claro, cualquier cosa te despierto- asentí y me fui a mi cuarto.

Me tire en la cama y me deje llevar, tenia que calmarme o sino no podre hablar bien con ella.

-¡seth, demonios, seth! ¡Despierta!-

-que quieres leah, déjame dormir-

-es Azurá, seth despierta-

-¿Qué? ¿Qué le pasa a Azurá, esta bien?-

-toma esto- me entrego una carta, la empecé a leer rápidamente, no comprendía primero que tenia que ver esta carta con Azurá pero en cuanto llevaba mas del principio entendí todo…

-tengo que ir, no dejare que se valla-

-apresúrate, esta en el claro donde se enfrento el vampiro- asentí y Salí corriendo como alma que lleva el diablo.

Me adentre al bosque y me transforme, tenia que llegar a tiempo, no la dejaría ir; sabia que si la dejaba irse jamás regresaría y yo quedaría en soledad estaría muerto en vida sin ella.

Corrí como nunca lo había echo, tenia que llevar iba contra reloj, me habían dicho que en el mismo claro en conde se enfrento al vampiro, entonces ya tenia esa ventaja, así me apresuraría en llegar.

-¡Azurá, no lo hagas!-

Ella voltio a verme con sus ojos anhelados en lagrimas, yo con solo un pantalón corto la observe y después corrí a ella, la abrase lo mas delicado que pude, en su espalda tenia unas alas preciosas y enormes.

-tengo que irme seth- su voz tenia… un toque de dolor.

-no te dejare ir, no al menos hasta que me escuches-

-habla pues-

-lo que viste fue solo una confusión, ella no me beso solo fue en la comisura pero aun así yo la separe de mi al instante, tienes que creerme, por favor Azurá, yo te amo a ti, no tengo ojos para otra mujer-

Ella no dijo nada, volteó a un lado de ella y asintió, después poso sus manos en mi cabeza y serró los ojos, no duro mucho solo unos instantes.

-te creo seth, te creo-

-seth Clearwater, un chico con maravillosa alma, él es el que debe cuidar de nuestra pequeña Azurá- una voz de mujer se escucho, su voz era… celestial.

-este chico es tan fuerte como cualquiera de nosotros, su alma pura y no corrompida es el que debe cuidar a nuestro pequeño tesoro-

-seth Clearwater, eres el elegido para cuidar y proteger a nuestro pequeño tesoro, serás el único mortal en vernos-

-pero que…- esto era de… locos.

-prometo que le enseñare todo- hablo Azurá.

-lo dejamos en tus manos, pequeña-

-ya no quiero regresar, quiero estar con el-

-lo sabemos, su lazo es irrompible-

Yo solo observaba, el cielo se veía obscuro, todo era de noche pero cada una de las personas que estaban ahí irradiaba luz propia, incluso Azurá.

-nos despedimos, joven seth, estás bendecido por nosotros y por el señor-

Después una luz me segó e izo que perdiera el conocimiento.

El silencio eterno pide justicia a gritos

El perdón no se vende

Ni la voluntad es para olvidarla