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Seth Clearwater: Un Ángel Enamorado. — capítulo 9
Problemas humanos de mujeres. Cólicos, dolores musculares, ¿antojos?
Me desperté por un dolor en el vientre, me sentía extraña.
Me pare de la cama y me fui al baño, me sentía tan extraña sentía como si todo lo tuviera suelto de la cintura para abajo.
Cuando llegue al baño baje mi ropa y me senté en la taza del baño, observe mi ropa interior y lo que vi me asusto… ¿sangre?
-¡ay dios! Madre santa de la calendaría- esto se le llamaba periodo.
Me pare rápido de donde estaba y me observe mejor dios santo, me había llegado la regla.
-¿estas bien Azurá?-
-¡Cloe! Mira lo que me a pasado, me a llegado…-
-lose pequeña, te dije que tendrías todo lo que un humano tiene, eso incluye el periodo-
-pero… ¿Qué debo hacer? Soy nueva en esto-
-es fácil, en la repisa del baño ahí unos paquetes de toallas sanitarias, esas tienen sus instrucciones de uso, puedes buscar en internet mas sobre esto, y sobre todo, no te alarmes que solo dura tres o cuatro días-
-yo… esta bien-
Y Cloe desapareció, así que esto seria normal. Busque en la repisa que Cloe me había dicho y encontré el paquete, leí las instrucciones, me di un baño con agua tibia y me puse ropa más cómoda, andaba con un pans negro y una blusa de mangas cortas de color blanco con negro, unas calcetas de color negro con bolitas blancas.
Cuando termine me fui a la sala, ahí me senté con mi computadora, me metí en Google, y busque lo que nos pasaba a nosotras las mujeres, todo esto era demasiado nuevo para mi, aller estaba bien y ahora tenia esto.
Encontré baria información que me sirvió para entender, los dolores que tenia también eran parte de esto, se le llamada cólicos. Baya dolor tan feo, ¿a esto e solo que pasa toda mujer humana? ¡Dios! Si que son valientes, todavía que tienen que dar a luz a unos bebes por… Puaj, solo pensar en eso me daba, repelús.
La puerta empezó a tocar, así que deje mi computadora portátil a un lado y me fui a la puerta, hasta caminar me costaba, el dolor era algo fuerte.
-¿Quién?-
-soy yo, seth- madre mía, ¿ahora que hago?
-¿Qué necesitas seth?-
-pues… ¿podrías abrir la puerta?-
-yo… esta bien- me rendí, no ganaba con tenerlo afuera.
Abrí la puerta y lo deje entrar, me ice a un lado, me tocaba el vientre, era una forma de detener este dolor.
-yo venia… ¿te sientes bien?-
-¿Por qué la pregunta?-
-te vez fatal-
-si… gracias, también te vez bien-
-perdona, pero enserio, te vez fatal-
-es que yo… nada, mejor dime que ocupas-
-venia a invitarte a desayunar pero… creo que no estas bien-
-pues no me siento del todo bien pero ve tu a desayunar, por mi no te preocupes-
-¿sabes que? Mejor me quedare contigo-
-no es necesario seth, enserio se pasara-
-pero de mientras yo te cuidare así que siéntate- me arrastro al sofá, asta me dolía caminar ¿y si le digo?
-seth, en verdad que no es nada, ve a desayunar tú-
-nada de eso, yo me quedo contigo-
-¡Dios, seth que solo estoy menstruando!-
Él se quedo parado, ya no se movió así que yo me senté en el sofá, esta sonrojada por la vergüenza que sentía de haberle confesado lo que tenia. No sabia que echarlo de mi casa o dejarlo aquí conmigo, en mi interior yo lo quería conmigo.
-así que… era eso, bueno yo-
-no digas nada, si quieres irte adelante, solo sierra bien la puerta ¿quieres?-
-no me iré, quiero estar aquí contigo ¿Qué necesitas?-
-no necesito nada, estoy…-
-mi hermana cuando tenia… tiene esto, se toma unas infusiones de unas plantas, creo que mama tiene de eso-
-seth, estaré bien solo…-
-dime, que es lo que necesitas, te lo conseguiré-
-quiero… tengo ganas de chocolate- le sonreí con vergüenza, el rio suavemente y asintió.
-claro, dame unos instantes, ahora vengo-
Así el salió de la casa, dios que vergonzoso era todo esto. Pero disfrutaría de tenerlo aquí aunque sea con dolor.