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U + Me = <3 — capítulo 5
Al día siguiente me desperté de mejor humor. Parecía que a mis compañeras se les había lovidado lo de Scorpius y solo pensaban en Jane y Albus.
- Buenos días - dije saliendo del baño envuelta en una enorme toalla con el escudo de Gryffindor bordado en una esquina.- Buenos días, Rosie - me deseó Jane - ¿Cuál es tu primera clase hoy?- Creo que runas antiguas.- ¿Has elegido ese rollo? - preguntó Odette cordándose la camisa del uniforme.- Sí - asentí indiferente y empecé a vestirme.- Yo ahora tengo artimancia - dijo Tania.- Menudo rollazo - masculló Odette - Suerte que yo no empiezo las clases hasta las doce.- Yo tampoco - dijo ilusionada Jane - Podemos ir a dar un paseo, o a hacer algo.- Los de Hufflepuff tienen entrenamiento de quidditch - explicó Odette - ¿Te apetece ir a verlos? Bajamos al Gran Comedor, donde se oía un enorme y general murmullo, risas y el ruido de tenedores y platos. Jane saludó a alguien con la mano tímidamente y me giré para ver a quién iba dirigido. A Albus, por supuesto. Él se lo devolvió sonriendo.
- ¿A qué hora volvisteis ayer? - le pregunté a Jane, se me notaba molesta.- No lo sé - dijo ella llenando su copa de zumo de calabaza - Tarde. Estuvimos paseando durante horas y....- Déjalo, no quiero saber que hicisteis - dije removiendo mi enorme bol con leche y cereales de colores. Estaba algo desanimada, aunque no entendía muy bien por qué. El primer día de clase siempre era mi preferido. La vuelta a la rutina, las clases, los libros y tomar apuntes. Las largas horas en la biblioteca o ayudar a Albus con las pociones. Pero esta vez era diferente. Cuando terminé me dirigí sola hacia mi primera clase. Por el pasillo también había pocos alumnos. Esa zona de Hogwarts siempre estaba poco concurrida. La puerta estaba abierta, así que entré, aunque el aula estaba vacía. Elegí pupitre. El primero, para no perderme detalle de nada. Puse mis plumas, la tinta, un par de pergaminos y el libro encima de la mesa perfectamente colocado. Me encantaba el orden. Vale, mi habitación siempre era un desastre, pero a la hora de los estudios y de tomar apuntes soy la persona más ordenada que exista. Alguien entró al aula. Una chica de Ravenclaw, que se sentó dos pupitres por detrás de mi. Luego se puso a charlar con un chico de su misma casa, que no tardó en sentarse a su lado. La clase se fue llenando poco a poco.
- Buongiorno - dijo alguien sentándose a mi lado - Sé que no está acupado, que lo guardabas para mí. No podía ser cierto. Me giré y allí estaba, como salido de una pesadilla. El siempre impoluto Scorpius Malfoy. Preferí no decir nada, no sabía ni por donde empezar a expresar mi ira.