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Puck — capítulo 1
1. ¿ Sueño o realidad ?
Harto. Así es como estaba después de que todos no hicieran más que criticar su vida y sus relaciones. ¿Qué le importaba al mundo si él salía con una mujer mayor que él por unos cuantos años? Siempre con los malditos prejuicios... Y no eran pocas las Directioners que se negaban a aceptar la relación... Si saliese con una niña de 13 años, ésta sería envidiada por todas y se quejarían nuevamente... pero por celos. ¿No eran ellas las mismos que decían que el amor era ciego y que no tenía edad?
Frunció el ceño y se pasó la mano por sus rizos, desordenándolos sin cuidado.
Finalmente, su relación con Caroline había acabado... pero gracias a todas las críticas que recibían. Puede que él no la amase con toda su alma, pero el cariño y el aprecio de algunos meses que habían estado como pareja seguían allí.
Recorrió unas cuantas calles, con tranquilidad. Amaba vivir en Downing Street, donde toda la gente famosa y con un presupuesto alto vivía. Lo bueno de aquel sitio, es que había rejas a lo ancho de la calle con dos guardias. Para acceder a la calle tenías que... bueno... ser famoso, ya que los guardias te identificarían o ir con una identificación, valga la redundancia.
Se halló con una multitud de fans en cuanto pisó "terreno libre" como decía Liam. Puso una sonrisa falsa, pues no es que estuviera feliz de la vida después de haber cortado con Flack, y perdió 20 minutos firmando autógrafos y haciéndose fotos con ellas. Cuando terminó, se colocó unas gafas de sol y una gorra y caminó por las calles, perdiéndose en la magnificencia y grandeza de la ciudad londinense.
Se encontraba en un barrio perdido, cuando sintió su estómago rugir. En ese mismo momento, su móvil comenzó a sonar. Cogió la llamada, que era de Liam. Le estaba avisando de que irían a Nando's a comer pero él se negó, pues estaba bastante lejos del sitio, así que decidió cenar solo en cualquier pizzería que encontrase. Sonrió al ver que había una tienda de comida mexicana en esa esquina.
Entró con cautela, no fuera a que allí había una directioner chillona, le dolía bastante la cabeza. En cuanto se sentó, una camarera sonriente se acercó a él con una pequeña libreta y un boli. Tenía el pelo castaño claro, largo y ondulado, todo recogido en un moño con mechones sueltos. Su rostro mostraba un sonrisa infantil y a Harry se le hacía conocida esa sonrisa.
― ¡Hola! ―saludó sonriendo ampliamente. El oji-verde sonrió tímidamente en respuesta. ¡Espera! ¿Desde cuándo él sonreía tímidamente? Era obvio que había conocido a esa chica, por la confianza con que ella lo trataba, pero no tenía la mínima remota idea de quién diablos era... Quizás se estaba equivocando y solo era una fan... Ante el silenció de él, ella carraspeó: ― Ejem... ¿Qué desea tomar?
Harry meditó un rato y pidió tacos con una Coca Cola de bebida y la camarera se marchó, con su manera típica de caminar, casi dando saltitos, de forma infantil. Harry soltó una pequeña carcajada inconscientemente sin que ella lo oyese.
El joven echó una mirada por el local. Había varias mesas, una barra con sus respectivas sillas altas y un pequeño escenario. Su mesa estaba al lado de la vitrina, así que cualquiera que pasase por la calle podría verlo. El local estaba vacío, exceptuando a una chica japonesa, a varias mesas de él, que comía tranquilamente.
Harry se puso a mirar por el cristal, buscando algo que mereciera su atención mientras esperaba.
― ¡Tu bebida! ―exclamó la chica sonriente, apareciendo de un salto. Harry casi pegó un brinco en su asiento. Aquella rara joven le recordaba a un elfo travieso y sonriente. Le intrigaba no saber por qué ella le trataba con tanta confianza.
El chico pegó unos cuantos sorbos a su Coca Cola, mientras observaba de lejos a la chica que se encaminaba a la otra (y única) mesa ocupada para recoger los platos ya usados y parloteaba alegremente con ella. La chica japonesa la siguió, ayudándole a llevar algunas cosas. Harry supuso que serían amigas, pues si no, no habría podido entrar a la cocina.
Ambas salieron a la vez, mientras la duende, se había quedado con ese apodo, seguía parloteando. La otra le dijo algo, pero la duende negó con la cabeza, haciendo un puchero y señalándolo a él. La japonesa hizo una mueca y se marchó.
La duende entró a la cocina y volvió con la comida de Harry, volviendo a sonreír de nuevo. Harry ya estaba bastante asustado, sorprendido y extrañado. ¿Es que no podía parar de sonreír como una maniática?
― Gracias ―dijo él― Por cierto, ¿cómo te llamas? ―La sonrisa desapareció y fue sustituida por una mueca. Luego, ella lo volvió a mirar y se fue. Más tarde, cuando él ya había terminado de comer, ella volvió, recogió sus cosas y se marchó de nuevo a la cocina.
Él esperó. Esperó y siguió esperando, pero ella no salía de allí. Media hora después, al fin, salió y comenzó a limpiar todas las mesas. Harry se acercó, lentamente, dispuesto a pedirle la cuenta.
― ¡Ah! ¡Todavía sigues aquí! ―exclamó ella con tono casual.
― Sí... Esto... La cuenta, tengo que pagar... ―comentó él con tono incómodo.
― No te preocupes, invita la casa ―dijo mientras intentaba quitar las manchas―. Es una especie de costumbre para todos los viejos compañeros.
― Pero... ―intentó protestar él. No quería quedar como un interesado e irse, así porque así, así que intentó defender su dignidad― Esto... Yo no te conozco... Ni siquiera sé tu nombre...
― ¿Acaso tengo que ponerme un traje de bufón para que te acuerdes de mí? ―el chico la miró desconcertado― ¡Puck! ¡Robin Goodfellow! ―fue la exasperada respuesta de ella, él seguía aún desconcertado, añadiendo que se sentía idiota por su memoria de pez para recordar gente― ¿Olvidas a toda la gente de tu instituto de Cheshire o solo soy yo?
El oji-verde se puso aún más nervioso y comenzó a rascarse el cabello, hábito que tenía cuando las cosas le iban mal y los nervios empeoraban todo.
― Déjalo, no importa. Ya te puedes ir.
El rizos se marchó de allí con una sensación agridulce. Era obvio que la debía de haber conocido, pero le resultaba MUYembarazoso no acordarse de ella.
Al día siguiente, cuando Louis lo despertó pegándole almohadazos y gritándole para que protegiera a sus zanahorias del hambriento estómago de Niall, lo sucedido el día anterior volvió a su cabeza. Puck, repitió en su mente. ¿Qué significaba eso? Así era como los escoceses llamaban a los duendes al igual que en Irlanda les llamaban Leprechauns y en Inglaterra y Gales se les denominaba Gremlins...
Cierto era, que su modo de comportarse le recordaba a un duende... ¿Sería solo un mote?
El oji-verde estaba bastante intrigado. Ignoró los almohadazos de Louis y se fue a la cocina a desayunar. La mañana pasó sin alteraciones con su curso normal... Louis comenzó una guerra de comida, consiguiendo que perdieran el almuerzo... Luego, él muy aljksd se fue a comer con Eleanor, dejando a los 4 sin almuerzo. Liam aprovechó y se fue con Danielle...
― ¡Tengo hambre! ―casi gruñó el rubio, sintiendo rugir su estómago.
― No vamos a poder cocinar en 5 segundos... ―meditó Zayn― Deberíamos ir a cualquier lado, pero ¡YA! Si no lo hacemos, moriremos de hambre y alguien tan guapo como yo no merece morir sin comida ―Niall rodó los ojos.
― Conozco un sitio perfecto de comida mexicana. ¿Vienen? ―preguntó el rizos.
El rubio y el moreno asintieron felizmente. Mientras sirviesen comida aceptable...
― Juraría que estaba aquí... ―murmuraba Harry, observando las calles. En la esquina de allí, debería estar el restaurante, pero en su lugar había una librería. ¿En serio estuvo allí? El chico comenzó a cuestionar su propia salud mental... Tal vez habría sido producto de un sueño... No, era imposible. Recordaba todo con perfección pero... El restaurante no estaba. Quizá era una broma de los chicos...
― Te habrás perdido... Déjalo, Styles... Vamos a Nando's y punto ―determinó el irlandés. Harry asintió con un suspiro y los siguió.
¿Habría ocurrido de verdad o solo era un simple resultado de su imaginación?
¡Hola! Bueno... pues en un rato libre escribí esto y no sé... quería colgarlo para que me dieran su opinión... No sé si se quedará como un relato corto (con este único capítulo) o luego lo desarrollaré más y tendrá más capítulos... Lo siento por no actualizar de mis otros fanfics de 1d, pero no tengo tiempo... Esto lo escribí en una hora libre en clase.
Por cierto, si a alguien le interesa... Tengo un blog en el que publico todo lo que se me pasa por la cabeza. Es este: http://yotambienquieroserfeliz.blogspot.com.es/
Espero no recibir muchos tomates aquí... Si algún día me llega alguna gota de inspiración con los otros fanfics, prometo que actualizaré... Vale deciros que os he echado de menos? Pues es cierto.
Besosos, Celia.
PD: "Downing street" es una calle de Londres donde vive la gente famosa. No sé si nuestros chicos viven allí, pero lo cierto es que tiene guardias para que vigilen y rejas. No me dejaron entrar y no les podía decir que yo era la futura esposa de Niall Horan... ¡Jum! >.<