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Historia 111166 — capítulo 35
Capítulo 35****File
Cierro los ojos y lucho por reanudar la cuenta. Uno, dos, tres… Su voz vuelve a interrumpirme. Reprimo una maldición y me enderezo en la cama. Aunque la habitación está a oscuras, puedo distinguir su cama ubicada a mi derecha y la silueta de su cuerpo debajo de las mantas. La idea de despertarla se cruza por mi mente pero la elimino de golpe. Estando bajo el efecto de las pastillas, lo único que lograría al intentarlo es perder más tiempo de sueño. Con lo que me está costando hacerlo, no es algo que pueda desperdiciar. Tal vez hubiera sido mejor aceptar las pastillas ofrecidas por la enfermera horas atrás, pero la idea de perder el sentido por completo no es algo que me alegre. Así que ahora esta se está volviendo la cuarta noche en este lugar en la que no puedo dormir como realmente se debe. Un insulto ronco rompe el silencio y sonrío a la oscuridad. Incluso dormida, Lessie continúa siendo boca sucia. Sería un completo milagro si pasa al menos media hora sin insultar. Forma parte de su personalidad el hacerlo. Lessie es la compañera de cuarto que me asignaron en cuanto llegué al hospital cuatro días atrás. Por lo que me ha dicho de forma resumida, está aquí por repetidos intentos de suicidio y constante depresión. Lleva dos años en este lugar y sé que no recibe muchas visitas en las horas permitidas. Su familia la abandonó, al igual que sus amigos, si es que los llegó a tener. Su historia es similar a la mía y, a veces, cuando la observo, me encuentro reflejada en sus ojos brillantes. A pesar de tener las visitas permitida, nadie ha venido a verme. Aunque me gustaría ver a algunas personas en este momento, sobre todo a mi madre, sé que de alguna forma es lo mejor en este momento. Para todos. Vuelvo a cerrar los ojos y a reanudar el conteo. Mientras las voces continúan, comienzo a desear que el sueño se presente pronto y que esta vez lo haga sin la compañía de los incesantes y escalofriantes gritos.
Aparto la vista de la bandeja, asqueada, y la poso en la de Lessie. La comida es la misma, manteniendo su aspecto desagradable, pero la cantidad de pastillas junto al vaso de agua aparenta ser mayor. Llevando tanto tiempo aquí, me sorprende que consuma tantas. - Se pone peor con el tiempo. Frunzo el ceño mientras alzo la cabeza para observarla. La mirada en su rostro se presenta fría junto a una sonrisa amarga. Suspira antes de comenzar a explicarse. - La cantidad de tiempo que estás aquí iguala a la cantidad de problemas que creen que tienes, lo que es igual a la cantidad de pastillas que te den. Es muy fácil perder la cabeza de verdad cuando estás bajo su efecto. Quiero decir, sí, te eliminan toda la mierda que tienes dentro, pero también te apartan de la vida, de la realidad. La eliminan por el simple hecho de que pierdes todo tipo de conciencia. Son imbéciles creyendo que solucionan todo así. Vuelvo a bajar la mirada y remuevo el tenedor entre la espesa pasta grisácea que llena mi plato. No puedo ocultar mi preocupación. No quiero estar aquí mucho más tiempo del que me han ordenado en Londres. No quiero terminar como los sujetos de las mesas alrededor; todos con batas blancas, algunos hablan solos, otros miran a la nada como si hubiese algo más allí… Hombres y mujeres, ninguno de ellos es realmente consiente de lo que lo rodea. Sólo algunos pocos parecen sobrios. Cierro los ojos con angustia. No quiero perder mi cabeza. No quiero perder todo control sobre mis pensamientos. - No te preocupes - murmura Lessie. Alzo la vista para encontrarme con su sonrisa amistosa - No van a dejarte aquí mucho tiempo más del previsto. Afuera se preocupan por ti. Su sonrisa se borra ante sus últimas palabras y puedo ver el dolor reflejado en sus facciones. Sé de inmediato de qué se trata. Mientras que a mí aún me queda alguien afuera de este lugar que se preocupa mínimamente por mí, ella no tiene a nadie que lo haga. Probablemente hace mucho que las personas dejaron de preocuparse por Lessie, hace mucho que dejó de importarles. Probablemente hace mucho que dejaron de esperarla. Observándola remover la comida con su mirada apagada, me doy cuenta de que todos mis miedos están reflejados en ella. Todo a lo que le temo, ella lo vive. Desde que la conocí, he notado algo en su mirada que no he podido descifrar. Por fin sé lo que es: dolor. Algo en mi interior se retuerce y comprendo una realidad: No voy a poder irme de este lugar y dejarla atrás. Abandonarla a ella sería, de algún modo, abandonarme también a mí misma. ¿Cómo voy a lograr que nos dejen ir a ambas? No lo sé, pero no voy a cansarme hasta encontrar un método. - ¿Te gustaría salir de aquí? - pregunto sonriendo a la vez que dejo los cubiertos a un lado. Apoyo los codos sobre la mesa mientras espero su respuesta. Lessie alza su mirada y detecto un brillo en sus ojos color verde moteado. No estoy segura, pero creo que hay algo de esperanza en ellos. El brillo desaparece de inmediato y es remplazado por una sombra de irritación. - Por supuesto, pero… Olvídalo. Vuelve a posar la vista en la comida y murmura algo que no logro entender. Cuando se da cuenta de que continúa observándola, sonríe abiertamente. - ¿Quieres ir por comida de verdad? - pregunta en un tono confidencial. Alzo ambas cejas, la respuesta es evidente - Entonces sígueme. Como si nada, se pone en pie y comienza a caminar con rapidez en dirección a la puerta de dos hojas. Confusa, me paro y sigo sus pasos, notando que ha dejado las pastillas intactas sobre su bandeja. Por algún motivo, las está evitando. En cuanto salimos del comedor, me sorprende que nadie nos haya detenido. Teniendo en cuenta de que es un hospital psiquiátrico y que hay pacientes con muy poca estabilidad, no creo que permitan que todos anden a sus anchas por el lugar. Una vez más, Lessie muestra saber más cosas que yo sobre todo esto. Seguimos caminando por un largo y estrecho pasillo blanco, donde nuestros pasos hacen eco y es lo único que se escucha. Observo las puertas cerradas a cada lado y por algún motivo creo que no estamos yendo realmente en busca de comida. Algo me dice que no deberíamos estar aquí. Sin embargo, no digo nada y continúo caminando a su par. Su paso es decidido y sé que Lessie sabe muy bien a donde estamos yendo y no se trata de un simple error de coordenadas. Aunque esto suena a problemas, decido confiar en ella. No soy consciente del momento en el que se detiene y por ende continúo andando. En cuanto lo noto, vuelvo sobre mis pasos y la encuentro parada frente a una puerta marrón, la única de todo el pasillo. En el centro de la madera se encuentra una placa con el nombre del doctor al que le pertenece la aparente oficina: Doctor J. Harris. De inmediato reconozco el apellido; es el doctor con el que tuve mis primeras dos sesiones. Frunzo el ceño y observo a Lessie en busca de una explicación. No dice nada y en cambio abre la puerta de la oficina, la que raramente no está bajo llave. Ingresa y me hace un gesto con la cabeza para que la siga. Aunque dudo en hacerlo, me adentro tras ella. No hay nadie allí, lo que me hace pensar que estar aquí es algo mucho más grave. Con preocupación, busco a Lessie con la mirada para sugerirle irnos de aquí. Tarde. Ella ya está revisando los distintos archivadores metálicos al parecer repletos de expedientes de cada uno de los pacientes. Ella sonríe al encontrar lo que parece haber estado buscando. Noto que toma uno de los expedientes antes de voltear hacia mí. Lo deja sobre el escritorio y espera a que me acerque a su lado. La observo con alarma al notar que el expediente lleva mi nombre. - ¿Querías respuestas? Aquí las tienes. Hago caso omiso a su sonrisa socarrona y me dispongo a leer el expediente. Para mi sorpresa, los informes parecen ser bastante extensos. Supongo que también aparecen los de las sesiones que tuve con la doctora Parker. - En las últimas hojas siempre hay un resumen, búscalo. Volteo mi mirada hacia Lessie y la encuentro bastante entretenida leyendo otros expedientes. Arqueo ambas cejas antes de proceder a seguir sus indicaciones. Dicho y hecho, las últimas dos hojas pertenecen a un resumen. Es un informe médico así que muchos términos se me escapan, pero hay varios que logro comprender o al menos ponerles un significado. Al parecer, son muchos los problemas que tengo: Trastorno de ansiedad, ansiedad por separación, bipolaridad, autoestima baja, tendencias suicidas, socialización deficiente, mala adaptación, estrés post-traumático, reacción tardía al duelo, sobrecompensación por culpabilidad y remordimiento, trastorno de pensamientos y emociones, problemas familiares y trastorno histriónico de personalidad. Hay más diagnósticos, pero al ser expresados en el lenguaje médico, son verdaderamente inentendibles para mí. De todas formas, sé lo que todo esto significa realmente: Estoy bastante jodida. O mejor dicho, mi mente está jodida.
*Hola! Cómo están?*Mil disculpas por demorar tanto en subir, pero estoy bastante ocupada con los estudios y prácticamente no tengo mucho tiempo para escribir seguido. Este es el penúltimo capítulo y ya pronto voy a subir el siguiente, lo prometo.
Por otra parte, no tiene nada que ver, ya mañana se ponen en venta en Uruguay las entradas para el concierto de 1D del año que viene.. Estoy feliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiz, really.
Eh, bueno, comenten..
Besos enormes! xx**Maika Pronto voy a empezar una nueva historia: http://potterfics.com/historias/142965