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Te llevo en la sangre — capítulo 5

5)_Hambre.

Habían pasado unos meses desde que sentía ese deseo de beber sangre, ya me había dado cuenta de que era peligrosa, pero tenia hambre, y nada de lo que intentaba comer me gustaba, mi cuerpo rechazaba todo y no era que no supiera lo que quería, no, yo lo sabiaclaramente, pero me daba miedo admitirlo, porque temía ser peligrosa, y lo sabia, sabia que lo que yo necesitaba era: sangre.

Estaba tratando de aguantarme, de contenerme, de evitar matar algo o alguien pero había un gran problema, los animales que antes andaban cerca ya se me hacían indetectables, varias veces llame algún pájaro con el accio pero la sangre de pájaro no me era suficiente, necesitaba algo grande y no podía atraer algo así con un hechizo, estaba mejor, ya no tenia tantas ganas de beber sangre como en los primeros días que llevaba desaparecida, pero ya estaba segura de una cosa, ya no era yo, ya no era normal, de eso estaba segura y estaba segura de otra cosa también: tenia muchísima hambre.

Me decidí a enfocarme de nuevo en como era antes, en ser de vuelta la Hermione Granger normal, así que me pare y me arregle un poco, estaba en un pueblo muy antiguo, todos vestían extraño, asíque me conseguí un vestido negro bonito, por así decir, pero tenia unos detalles en blanco, un tanto ridículos, cuando estaba saliendo de la tienda en donde conseguí eso, la mujer que me había atendido se acerco y me coloco un moñito en el cabello, no podía creer que esa gente usara ese tipo de cosas pero luego me di cuenta de que sinceramente no me importaba. Salí de la tienda y comencé a seguir al montón de gente que vestía tan extraño como yo, todos se dirigían a una especie de fiesta, no estaba de humor para fiestas ya que no sabia que era lo que me pasaba, y sinceramente era un caso extraño, además estaba temerosa, porque por lo que sabia y si lo aplicaba a lo que pensaba, yo seria una especie de vamp…no, mejor no pensar en ello, me senté en la mesa y mire lo que sucedía a mi alrededor, todos comían y yo solo los veía hacerlo, porque cuando me acercaba al plato que tenia enfrente unas náuseas tremendas se apoderaban de mi y mi cuerpo pedía a gritos sangre…

No espere que nada extraño sucediera, pero cuando se hicieron las doce y todos comenzaron a irse, ya no me controlaba, ya no era yo, los veía a todos como blancos, simplemente un blanco al cual hincarle los dientes, me trate de controlar, pero el nuevo instinto que hacia poco había adquirido me gano y me pare al medio del salón y comencé a hablar cosas a los muchachos para que se me acercaran y los iba matando uno por uno, no se lo que sucedió después, pero al otro día me desperté sin hambre y sola y tirada en un bosque, completamente manchada de sangre ajena, y cuando reaccione en lo que había hecho la noche anterior me mire las manos asustada y me di cuenta de algo: era una vampira, y soy completamente peligrosa…