Are you okay, Potter? — capítulo 1
Are you okay, Potter?
El cielo despejado, el sol radiante, la brisa veraniega, todo indicaba que ese era sin lugar a dudas un día perfecto para el evento que tendría lugar ese día en el colegio Hogwarts de magia y hechicería. La final del campeonato de quidditch estaba frente a sus ojos, y todo se definiría entre los clásicos rivales, los de todos los tiempos, los de siempre, los Gryffindors y los Slytherins.
Pero ese año la copa tenía una importancia especial para ciertos alumnos, para aquellos que ya no tendrían otra oportunidad de triunfar luciendo los colores de su casa, que ya no tendrían otra oportunidad de levantar la copa mientras todos los vitoreaban. Para esos alumnos ese era un día clave, pero uno de ellos destacaba más que nadie, uno que siempre destacaba de todos, pero ese día en especial su nombre se escuchaba por todos los rincones del castillo y eso, lejos de incomodarlo, lo hacía sentir orgulloso y más que nunca le daba fuerzas para lograr sus objetivos.
Dicho alumno, preso de la tranquilidad innata que poseía, se hallaba durmiendo profundamente entre sus suaves sabanas mientras la brisa acariciaba sus ya de por sí despeinados cabellos. James Potter soltó un suspiro entre sueños mientras una sonrisa se formaba en sus labios y se aferraba con fuerza a su almohada, acariciándola entre sus manos.
¾Lily… ¾susurró entre sueños, una vez más estaba soñando con la pelirroja, con esa pelirroja que lo volvía loco hacía años, con esa pelirroja que llevaba el mismo tiempo rechazándolo.
Se abrazó más a la almohada, acercando su rostro a esta, posó sus labios sobre la blanca tela y los presionó delicadamente, como lo haría con los de ella, como lo hacía en sus sueños. Pero los labios de Lily no sabían a fresa, como él había imaginado, ni eran tan suaves como él pensaba, por el contrario, eran ásperos y sabían a shampo, un shampo que él conocía.
Abrió los ojos de par en par, quedando cara a cara con su almohada que estaba notablemente nublosa frente a sus ojos, escasos de vista como eran. Se restregó los ojos con las manos, tratando de vislumbrar algo, manoteó los lentes de la mesa de luz y se los colocó, aún demasiado confundido, aún con la imagen de la pelirroja en su mente.
Se giró en su lugar hasta quedar de cara con el despertador que marcaba las ocho y veinte.
Ocho y veinte. La información circuló por su mente hasta que por fin pareció captarlo realmente. <<¡¿Ocho y veinte?!>>, casi gritó del susto que se pegó al notarlo, saltó de la cama con fuerza y miró a su alrededor donde sus amigos aún dormían profundamente.
¾¡Sirius! ¾gritó a todo pulmón mientras manoteaba el equipo de quidditch de entre la ropa que se hallaba esparcida a lo largo de la habitación.
El aludido, como toda respuesta, se acurrucó aún más entre las sabanas, completamente dormido.
¾¡Remus! ¾chilló mientras se ponía el pantalón con una mano y zarandeaba a su lobuno amigo con la otra.
El ojimiel abrió los ojos con pesadez, pidiéndole permiso a uno para abrir el otro, lo observó confundido, sin comprender que sucedía.
¾¡Son las ocho y veinte! ¾explicó sin dejar de gritar, Remus abrió los ojos como platos.
¾¡El partido! ¾dijo poniéndose de pie inmediatamente.
¾A eso iba… ¾murmuró James buscando entre la ropa sus medias de la suerte¾. Dónde mierda están cuando se las necesita ¾soltó malhumorado, tirando prendas hacia todos lados.
¾¡James! ¾lo llamó Remus mientras se colocaba la ropa¾. ¿Eres mago o que? ¾preguntó entre divertido y fastidiado por todo lo que ocurría.
¾¡Cierto! ¾asintió el de cabellos azabache tomando su varita y pronunciando un "Accio medias de la suerte", al instante, dos medias color oro y dorado con snitchs doradas bordadas volaron hacia sus manos.
¾Canuto ¾llamó Remus, sacudiendo el hombro del chico, este no se inmutó en lo absoluto por lo que el casi rubio lo movió con más fuerza¾. Sirius ¾dijo aumentando el volumen de su voz.
James, ya completamente vestido se acercó y corrió a Remus a las apuradas, amplificando su voz mágicamente y acercándose al oído de su amigo gritó a todo pulmón:
¾¡Despierta perro que vamos a llegar tarde al partido!
El aludido abrió los ojos como platos y se sentó en la cama como impulsado por un resorte, mientras a su alrededor los otros dos se destornillaban de la risa.
¾¡Maldito ciervo! ¾estalló Sirius, lanzándose sobre su amigo que aún reía estrepitosamente¾. ¡Te voy a matar!
Ambos comenzaron a correr por la habitación, Sirius completamente despeinado y luciendo sus sexys calzoncillos blancos con labios rojos y James riendo a carcajadas limpias con la ropa a medio poner y los cabellos más desordenados que de costumbre.
¾¡El partido! ¾gritó Remus a todo pulmón, llamando la atención de los otros dos que se hallaban en plena lucha, Sirius aferrado a los cabellos de James y este tironeando los calzoncillos del otro.
Los dos chicos de cabellos negros, comprendiendo que estaban perdiendo el tiempo, dejaron de pelar inmediatamente y se dispusieron a terminar de vestirse, aunque mientras se separaban chocaron frente con frente, soltando maldiciones a diestra y siniestra.
Finalmente, y luego de muchos tropezones, los tres merodeadores bajaron a la sala común, algo despeinados, mal vestidos y muy dormidos pero bajaron en fin.
Estaban frente a la puerta cuando notaron que en su apuro habían olvidado algo.
¾¡Peter! ¾gritaron a la misma vez mientras se atropellaban por subir las escaleras.
¾¡Un momento! ¾los frenó Remus que parecía el más despierto de los tres¾. Ustedes vallan yendo que yo lo despierto ¾agregó y los otros asintieron.
Comenzaron a correr a toda velocidad por los largos pasillos del colegio, maldiciéndose por haberse quedado dormidos. Ya estaban a la mitad del gran comedor cuando Sirius se frenó de golpe, dando una vuelta hacia las mesas.
¾¡¿Qué diablos haces?! ¾se quejó James, fulminándolo con la mirada.
¾¡Tengo hambre! ¾se defendió el aludido, volviendo a su lado mientras engullía varias tostadas a la vez.
James puso los ojos en blanco y los dos reanudaron su carrera, notando que todo a su alrededor parecía desierto.
Corriendo a toda velocidad entraron al campo, y todas las miradas se clavaron en ellos, en esos dos a los que tanto esperaban.
¾¡Hasta que llegan! ¾protestó la voz del comentarista al que Sirius le hizo una seña obscena con su dedo y James fulminó con la mirada¾. Y aquí están Potter y Black ¾siguió Thomson, riendo ante las caras de los chicos¾. Un momento ¾murmuró entrecerrando sus ojos que se hallaban clavados en Sirius¾. ¿Black esta comiendo? ¾preguntó arqueando las cejas interrogativamente, el aludido asintió, alzando una tostada con su mano para que todos pudieran verla, y claro, estallaran en carcajadas; todos excepto los Slytherins.
Ante el pitazo de madam Hooch el juego tomó lugar, quedando en el olvido las tardías arribadas de los dos jugadores más importantes de los leones.
Para ser justos, hay que decir que el juego estaba parejo aunque los de Gryffindor llevaban una ventaja de veinte puntos. También se debe decir que los Slytherins, haciendo honor a sus antepasados, no dejaban de cometer infracciones de todo tipo y color, ocasionando las quejas de los que alentaban al equipo rojo y dorado.
A la hora de comenzado el juego, y con los jugadores doloridos a causa de los golpes, James comprendió que debía atrapar la snitch si quería ganar. Usando todas sus habilidades, se ajustó los lentes y comenzó a dar vueltas alrededor del terreno, una sonrisa se formó en sus labios al momento que distinguió un brillo dorado cerca de los aros que defendía su guardián.
Se lanzó en picada hacia ese lugar, exigiendo su escoba todo lo que le era posible. A los segundos sintió como alguien le pisaba los talones, Regulus Black había notado lo mismo que él.
Una lucha mortal se desarrolló en esos momentos, ambos a punto de llegar, el Gryffindor con menos distancia, pero sabiendo que un solo movimiento en falso y estaría perdido.
James estiró su mano al máximo, casi tocaba la pelotita, casi ganaban. Un poco más, cerró la mano con fuerza sintiendo el frío metal contra su piel y luego…todo se volvió negro.
Algo duro y fuerte se estampó contra su mejilla provocando que comenzara a girar sin control, cayendo en el aire aún con la escoba medio enganchada entre sus piernas.
Sintió su cuerpo a punto de caer, la velocidad disminuía cada vez más rápido…todo parecía lejano.
¾¡Arresto Momentum! ¾esas dos palabras llegaron a sus oídos antes de que sintiera su cuerpo impactar contra el piso, pero al contrario de lo que creyó, el impacto no fue fuerte, sino como si lo depositaran con delicadeza.
Pasos a su alrededor, gritos, voces que desconocía…todo parecía lejano, todo parecía negro.
Dos manos tibias y temblorosas se posaron sobre sus mejillas con delicadeza, como si temieran lastimarlo con tan solo un roce.
Forzándose al máximo abrió los ojos que parecían pesarle toneladas. Lo primero que vio fue una maraña de cabellos color rojo intenso, luego pudo distinguir dos ojos almendrados color verde esmeralda que lo escrutaban con temor. ¿Estaba soñando? ¿El golpe lo había dejado estúpido? ¿Era aquello real?
¾¿Estas bien, Potter? ¾Su voz, esa voz que siempre escuchaba en gritos malhumorados, esa voz que esa vez le era dirigida con dulzura y delicadeza, incluso con amor.
¾Creo que ahora sí ¾murmuró antes de llegar a comprender por completo que se hallaba demasiado cerca del rostro de Lily Evans, antes de que su perfume a lirios lo invadiera por completo.
Y luego…todo se volvió negro.
[…]
Jugueteaba nerviosamente con sus manos, escrutando todo a su alrededor, aún sin comprender del todo que hacía allí. Sentada junto a la cama de un dormido y vendado James Potter, esperando ansiosamente a que despertara, deseando que nada malo le hubiera pasado, jurando que mataría a quien le hubiera pegado.
Soltó un leve suspiro, pequeños mechones rojos que se habían escapado de la coleta que aprisionaba su cabello flotaron frente a sus ojos para luego caer graciosamente, sin que ella les diera importancia.
Quizás ya era hora de admitirlo, quizás ya había llegado el momento de aceptar lo que su corazón quería gritar a los cuatro vientos.
Mordiéndose el labio inferior con nerviosismo se acercó a James que dormía profundamente y depositó un beso en su mejilla, enrojecida por el golpe.
¾Te quiero, James ¾susurró antes de ponerse de pie y salir de allí, dedicándole una pequeña sonrisa.
Mientras Lily se alejaba de la habitación, quien se suponía dormía abrió los ojos apenas y se llevó una mano a la mejilla dónde ella había depositado un suave beso. Una sonrisa se formó en sus labios.
Quizás todavía no había comprobado si los labios de la pelirroja sabían a fresa, quizás estaba acostado en una cama sin poder moverse a causa del dolor. Pero de algo estaba seguro…
Ese era el comienzo de algo…de algo muy especial.
¾Yo también te quiero, Lily ¾murmuró antes de cerrar los ojos y volver a sumirse en sus sueños, dónde un morocho y una pelirroja se besaban frente al lago de Hogwarts…sueño que quizás no fuera tan sueño.
¡Hola!
Mmm...bueno, ¿Que me dicen? ¿Les gustó?
Es algo...diferente a lo que suelo escribir...digamos que soy más de lo romántico pero fue divertido escribir algo así...
La idea surgió de ver esa imagen que hay en portada, de pensar en la historia que escondía tras ella...
Sobre ellos, ¿Que les puedo decir? ¡Los amo con locura!
Son demasiado lindos, una pareja espectacular que lo tiene todo. Escribí de varias parejas, pero ninguna es como ellos, ninguna tiene esa magia tan especial (:
Espero que les haya gustado ^-^
Besos, Paz
P.D: Aunque no lo crean, es mi décimo one-shote de ellos. Si quieren pasarse por los demás están más que invitados _