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Harry Potter y el medallón del destino — capítulo 1
Capitulo 1: Adiós Privet Drive
El día era caluroso y le recordaba a muchos a la sequía que habían vivido el año anterior, pero un muchacho sentado en la hierba, que éste año lucía fresca y verde, apenas notaba el calor, miraba un espejo. No es que el muchacho fuera vanidoso, aunque era guapo, miraba al espejo con lágrimas en los ojos, no es algo normal, pero el espejo tenía un valor sentimental muy alto.
El espejo se lo había regalado su padrino las navidades anteriores, le dijo que cada vez que quisiera verle lo mirara y él le mostraría donde estaba, pero cuando llegó el momento no lo utilizó y la consecuencia había sido caer en una trampa tendida por su peor enemigo, que acabó con la muerte de su padrino. Si hubiera mirado el espejo, jamás habría caído en la trampa, ni habría arriesgado a sus amigos ni habría perdido a su padrino.
Sus amigos salieron bien parados, y esa situación había tenido una buena consecuencia, Voldemort no había conseguido su objetivo primordial, que era conseguir la famosa profecía de Trelawney. Pero para Harry, que así es como se llama el muchacho, perder a su padrino había sido demasiada consecuencia, pues para él su padrino era la única familia que le quedaba, tras haber perdido a sus padres cuando apenas era un niño.
El muchacho es el famosísimo en el mundo mágico Harry Potter, y ahora después de que el ministerio admitió su error, su vida en parte había mejorado, pero aún tenía que sufrir a sus tíos durante las vacaciones de verano.
Ahora el ministerio estaba de su parte, lord Voldemort había regresado y él había estado allí, y desde entonces se había enfrentado a él 2 veces cara a cara y había sobrevivido. Ya se sentía insuperable en lo que se refería a meterse en situaciones de riesgo grave y salir indemne, estaba seguro que de seguir así acabaría quedándose sin seres queridos por que se sacrificarían para salvar su vida o moría él.
Había llegado ya el día de su cumpleaños número 16 y aún así apenas lo deseaba, por que cada año que cumplía se acababa convirtiendo en una carga, tenía ya demasiadas responsabilidades, y apenas tenía tiempo de ser un adolescente normal.
Y la verdad es que la vida con su familia no había mejorado mucho desde el verano pasado, todo lo contrario, había empeorado.
Lo que más quería era que llegara el momento de volver a su colegio, a la escuela Hogwarts de magia y hechicería donde cursaría 6º año, al menos eso creía por que aún no había recibido las notas de los TIMOs, que eran los exámenes para pasar de 5º a 6º.
Lo más seguro, pensaba él es que le llegaran con las demás felicitaciones el día de su cumpleaños, por que todos los años la carta de Hogwarts que le indicaba el material le llegaba con los regalos de su cumpleaños.
Harry como cualquier estudiante sabía como le habían salido los exámenes, y esperaba pasar de curso, esperaba la nota máxima en algunas asignaturas como DCAO y un suspenso absoluto en historia de la magia, por que se había dormido durante el examen.
Ahora que se acercaba la hora de la cena, reflexionaba, el muchacho bajó el espejo, se secó las lágrimas y se dispuso a entrar en la casa. Sus tíos y su primo hicieron como si no lo vieran, y no le molestó, subió las escaleras hasta su cuarto, se tumbó en la cama( N/A vaya vago siempre tumbado) cogió el libro de hechizos y se puso a leer por entretenimiento.
Ahora que sabía que quería ser auror cuando saliera de la escuela, tenía que esforzarse mucho y estudiar mucho más.
Los años anteriores había aprobado gracias a su amiga Hermione, pero para los TIMOs se había esforzado y estudiado por su cuenta y esperaba tener buenos resultados
Sin duda sus tíos se habían vuelto a “olvidar “ de él, por que al cabo de un buen rato miró el reloj que había en su mesa de noche y vio que eran las 10: 30 de la noche, por lo que estaba claro que ya habían cenado hacía rato.
Esperó hasta que se hubieran ido a la cama y bajó sin hacer ruido las escaleras, entró en la cocina y se dirigió a la nevera, se puso a comer, le daba igual que descubriesen que faltaba comida, ya le daba igual.
Harry apenas comió, pues mientras bajaba buscó en su bolsillo y encontró una foto de sus amigos y él en primer curso, los ojos se le llenaron de lágrimas, no estaba resultando fácil pasar ese verano separado de sus amigos, con el trato cada vez peor de sus tíos, y tras la pérdida de su padrino.
Se sentía culpable, se sentía muy mal, en ese ataque no sólo había perdido a su padrino, sino que había estado a punto de perder a Hermione que había sido atacada y resultó herida.
Pero la culpabilidad de Harry no hacía más que aumentar cada vez que se veía con sus tíos que lo trataban tan mal, que comenzaba a compararlos con la directora de su escuela el año anterior que lo trataba como si fuera un loco peligroso y había que destruirlo completamente.
Prometió no volver a actuar a la precipitada, sobre todo ahora que conocía el motivo por el cual Lord Voldemort lo perseguía, y lucharía para cumplir la profecía de Trelawney y vencer para siempre a Lord Voldemort y liberar al mundo mágico.
Cualquiera diría que un muchacho a punto de cumplir sus 16 años sería un poco más alegre y despreocupado, pero Harry había tenido que madurar a golpes y a mucha velocidad, en esos momentos su mayor sueño era poder ser un adolescente normal.
Mientras pensaba en éstas funestas cosas, subía las escaleras con destino a su cuarto cuando, oyó ruidos en su cuarto. Aceleró el paso y al llegar:
-uhh! Uhu! Uhu! – el cuarto estaba repleto de ruidosas lechuzas ansiosas por entregar una carta.
La mirada de Harry se iluminó, todas venían a traerle regalos y felicitaciones, y abría unas 20 o más. No era normal que vinieran más de cuatro, pero por lo visto este año el mundo mágico lo recompensaba por lo mal que se habían comportado tratándolo de mentiroso y de niño mimado.
-Bien, dejad las cosas en la cama y salid de aquí antes de que a mis tíos los despierten vuestros chillidos, trasmitidles mis agradecimientos a vuestros dueños—dijo Harry mientras espantaba a las lechuzas ,que ya habían dejado sus cartas, por la ventana.
Pensó que cuando se pusiera a leer y abrir todo aquello no iba a terminar nunca. Los ordenó, pensó que sería mejor forma de localizar la carta de Hogwarts y las de sus mejores amigos, que quería abrir antes que las del resto. Tardó un rato en poder ordenar todos los paquetes y las cartas, pero cuando lo logró, la primera que cogió fue la de Hermione.
Queridísimo Harry:
Feliz cumpleaños, ya tienes 16. Espero que este verano te lo estés pasando bien, y si no, ya haremos que te lo pases mejor cuando comiencen las clases. Ya sólo te queda un año para poder hacer magia fuera de la escuela, el verano que viene podrás pagárselas todas a tu primo Dudley, y yo te ayudaré, me encantaría ver a ese gordinflón corriendo mientras lo persigue un hechizo. No puedo creer que yo esté hablando así si parece típico de Ron, bueno, felicidades y escríbeme pronto.
Te quiere Hermione.
- Me pregunto si tanto saltarse las normas por mí no está empezando a afectar a mi querida Hermione- Cuando abrió el paquete sonrió, el mejor regalo siempre era el de Hermione, y este año se había pasado. El paquete donde había venido era enorme y al abrirlo encontró dentro un equipo completo de cuidado de varitas, una agenda mágica y un teléfono móvil, para el mundo muggle.
Tras ver el regalo, siguió con la carta de Ron:
Felicidades Harry!
Espero que estés pasando un buen cumpleaños, y si no, ya te lo pasarás mejor durante el curso sin la Umbridge molestando. Espero que te guste el regalo, y va incluido uno de los gemelos también.
Tu amigo
Ronald Weasley
Al cabo de un rato su cuarto estaba repleto de ropa, libros, y un montón de artilugios mágicos muy útiles y geniales. También le regalaron montón de dulces, que agradeció mucho, pues sus tíos se habían propuesto matarlo de hambre para ver si de tan flaco que se ponía desaparecía.
La mayoría de los regalos eran de sus compañeros de curso de Gryffindor y del equipo de quidditch, de los gemelos, de algunos profesores, los compañeros de la armada de Dumbledore, y algún admirador.
Aunque lo que más le gustó fue cuando abrió la carta de la escuela:
Señor Harry Potter me alegra comunicarle que ha pasado usted a sexto curso en la escuela Hogwarts de magia y hechicería, a continuación se le adjunta la lista de asignaturas en las que debe elegir las que desea cursar, envíe la respuesta lo antes posible. También se le adjunta la lista de libros por cada asignatura y las notas de sus exámenes TIMOs.
Atentamente la subdirectora
Minerva Mcgonagall
Notas:
Transformaciones _____________________________sobresaliente
Hechizos_____________________________________sobresaliente
Defensa contra las artes oscuras__________________sobresaliente
Herbología___________________________________sobresaliente
Cuidado de criaturas mágicas____________________sobresaliente
Adivinación__________________________________notable
Pociones_____________________________________sobresaliente
Historia de la magia____________________________suspenso
Lista de asignaturas
(marque con una X la casilla correspondiente a la asignatura que desea cursar)(mínimo de asignaturas 6)
Historia avanzada de la magia_______
Pociones avanzadas________
Adivinación superior________
Transformación nivel alto______
Empresariales mágicas________
Cuidados especiales de las criaturas mágicas_______
Defensa avanzada contra las artes oscuras_______
Duelos______
Herbología______
Hechizos avanzados_____
Cultura muggle_____
Magia antigua__X___ (esta asignatura nos hemos tomado la confianza de añadírsela a usted)
Tras leer la lista de asignaturas y prometer no elegir historia de la magia, cogió una carta que venía adjunta a la de Hogwarts con un paquetito.
Querido Harry:
Espero que no te importe que le haya pedido a la profesora Mcgonagall que te elija una asignatura, pero creo que necesitas cursar dicha asignatura. Te deseo un feliz 16 cumpleaños y que te guste el regalo que me he tomado la libertad de comprarte, para agradecerte lo que has hecho por mí este curso pasado.
Albus Dumbledore
PD: creo que deberías cursar las asignaturas siguientes si quieres salvar al mundo mágico y ser auror:
Herbología
Transformaciones nivel alto
Pociones avanzadas
Duelos
Hechizos avanzados
Defensa avanzada contra las artes oscuras
Cuidados especiales de las criaturas mágicas
Harry sonrió, por que eran las asignaturas que quería coger él, salvo por que pociones no quería escogerla por el profesor Snape, pero la necesitaba. Abrió el paquete del director y encontró dentro un pensadero como el de Dumbledore y una nota en la que le explicaba como funcionaba y que pensaba que era necesario que comenzara un pensadero.
Comenzó a sacar hebras de memoria con ayuda de la punta de su varita, y cuando acabó se sintió mucho mejor y se vio con fuerzas de irse a dormir y para variar no tener pesadillas.
Durmió muy bien y de un tirón, cuando se despertó al día siguiente, se sintió alegre y feliz por que fuera su cumpleaños. Se puso las gafas y salió a dar una vuelta, tenía dinero que Hermione y otros hijos de muggles le habían mandado para que pudiera librarse de sus tíos, por lo que decidió desayunar bien por primera vez en todo el verano.
Cuando llegó a una cafetería cercana a la casa de sus tíos se sentó en la terraza y sacó el móvil que Hermione le había regalado, lo activó y después sacó la agenda que le había regalado la muchacha, al revisarla la noche anterior había descubierto que ella le había anotado su teléfono del móvil.
La llamó: -¿si?- preguntó la voz femenina de Hermione al otro lado de la línea- Hermione, soy Harry- respondió él- ¡Harry! Que bien, ¿te gustó el regalo?- contestó ella. –Claro, pero creo que te pasaste, aunque he recibido muchos regalos este año. – dijo Harry- eso creo, me dijo Ron que ha hablado con su padre y que el ministerio casi se colapsa para ocultar las lechuzas que fueron a tu casa anoche- dijo ella con tono divertido.
- Me parece bien, al menos no me echaron la culpa como de costumbre- dijo Harry contento. Estuvieron hablando durante todo el desayuno de Harry, Hermione le contaba lo bien que se lo había pasado con sus padres de vacaciones en España y Harry estaba feliz de escuchar su voz después de tanto tiempo.
Al final Harry mucho más relajado emprendió el camino a casa, donde recibiría los mandatos de sus tíos y se pasaría todo su 16 cumpleaños trabajando bajo el sol del verano, quemándose la piel y sudando.
Y efectivamente sucedió, se pasó el día trabajando, cuando acabó con todo lo que sus tíos le habían mandado, logró que lo dejaran darse una ducha, se relajó y cuando se estaba secando el cabello pasó algo imprevisto.
Bajaba por las escaleras secándose el cabello, que llevaba tan largo que casi podía recogérselo en una coleta, cuando sonó el timbre y sus tíos desde la sala de estar despreocupados le obligaron abrir la puerta. Harry aún secándose el cabello abrió la puerta y una luz proveniente del flash de una cámara lo cegó por un instante.
Cuando logró recuperar la vista se encontró frente a un gran grupo de gente, varios de ellos llevaban cámaras de fotos claramente mágicas y a uno lo reconoció como al fotógrafo del profeta que trabajaba con Rita Skeeter. Tras vencer la sorpresa inicial pudo distinguir a dos personas muy conocidas para él, una de ellas era el director de su escuela el gran Albus Dumbledore y el otro era el ya no tan respetado por Harry, Cornelius Fudge, el mismísimo ministro de magia.
-
Hola, ¿qué se les ofrece?- preguntó un muy confundido Harry, aún con la toalla alrededor del cuello y con una mano en la puerta para sujetarse. – tenemos que darte una noticia muy grata Harry- dijo el director- sí, tu regalo por parte del ministerio de magia- dijo el ministro.
-
aunque quizás no te guste, por que significaría abandonar esta hermosa y tranquila casa y a tu familia- dijo fingiendo seriedad y ocultando una evidente sonrisa el director. -¿qué? ¿Abandonar Privet Drive?- dijo Harry sin poder ocultar la alegría ni en su cara ahora iluminada, y en su tono de voz ilusionado.
-
Bueno, quizás nos equivocamos....- -¿me dejan hacer las maletas o vienen a buscarlas después? ¿Me puedo ir cuanto antes?- dijo ya sin intentar ocultar la alegría Harry. – veo que nuestras suposiciones eran ciertas muchacho, no nos costará devolverte el patrimonio de tu familia- dijo desde entre la multitud la voz que Harry reconoció, como la de Ojoloco Moody.
-
Aunque muchacho existe un inconveniente con abandonar la protección que te ofrece esta casa muggle, y es que tendrás que ponerte bajo la tutela de la orden del fénix, y me temo que bajo la mía personal.- dijo apareciendo entre la multitud el viejo auror retirado.
Sin duda para Harry eso no era ningún inconveniente, por que en cuanto le dijeron que subiera a recoger sus cosas no se lo pensó dos veces y subió las escaleras para su cuarto como una exhalación. Su tío Vernon que no había escuchado nada de la conversación, salió a averiguar por que el muchacho corría, y cuando llegó a la puerta se encontró con toda la reunión y casi le da un infarto. Se quedó blanco como la leche y cuando Harry se despidió de él apenas reaccionó a pesar de que debería haberse alegrado de liberarse del muchacho.
Harry apenas se paró a despedirse de su familia, y con todo su equipaje, su jaula de lechuza y su escoba a cuestas, se despidió con la mano de unos asustados Dursley para un resto de verano mejor, y un resto de vida sin su odiada familia.
N/A hola queridos lectores de HA ahora por fín, tras mucho tiempo con dos historias os deleito con la tercera historia sobre Harry Potter, espero que os guste. NO creo que sea tan larga como las otras, le estimo unos 15 capítulos.