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Harry Potter y el medallón del destino — capítulo 8
Capitulo 8: El Líder
Habían pasado tres días horribles, criaturas de todo tipo los atacaban, y además habían perdido el carruaje y tuvieron que seguir a pie a través de lo que quedaba de bosque y de una larga estepa de hielo. – Te dije que te mataría, pero ahora creo que te mereces un castigo peor- dijo Hermione furiosa mientras subía una colina helada. – No es para tanto, tómalo como un adelanto del entrenamiento al que te van a someter en breve.- dijo Harry divertido mirándola desde arriba de la colina. –Ya ahora defiéndete, podrías haberme dicho antes de salir de la escuela todo lo que tendríamos que hacer- dijo molesta. Harry sonrió, le gustaba verla enfadada.- esa es una de las razones por las que te quiero tanto, tienes un carácter poderoso- dijo Harry divertido mirándola. – Sí, y tu extraño sentido del humor es lo que a mi me mata de ti- dijo Hermione furiosa por que se acababa de resbalar y deshecho unos cuantos pasos.
Finalmente Hermione un poco más magullada de lo que estaba antes de subir la colina llegó hasta la cima. Cuando Harry le señaló hacia el otro lado de la colina, Hermione soltó una exclamación de asombro- es precioso, nunca me imaginé que algo así pudiera existir- dijo Hermione.- Técnicamente no existe, recuerda que esto es una especie de burbuja entre dos realidades, lo que aquí hay está fuera de todos los mundos. – dijo Harry. Hermione lo miró molesta y después volvió a girar a mirar la gran fortaleza de los guardianes del bien, era una de las bellezas más grandes que hubiera visto nunca.
En medio de una gran extensión de tundra helada se encontraba un gran castillo de cristal. Era una gran torre central en forma espiral como el cuerno de un unicornio, y tras una extensión bajo la cual se veía todo verde, llegaba al cuerpo central del edificio, en forma de estrella de seis puntas, pero con alas separadas visiblemente debido a la forma de dos triángulos equiláteros enfrentados, cada uno con sus tres paredes intactas. De cada punta salían galerías también de cristal hacia los muros en forma de un hexágono gigantesco, y en los espacios vacíos, se podían ver grandes jardines, que a pesar de la distancia se veían hermosos.
Harry sonrió a la fortaleza- por fin podré conocerle- dijo Harry, Hermione lo miró, Harry le había contado algo sobre el líder de la orden de los guardianes del bien.
Caminaron hasta la entrada más cercana que había desde la colina, Harry tocó la puerta fuertemente con un llamador de tamaño gigante que le costó mover. -¿quién va?- se oyó una voz profunda desde el otro lado- Harry James Potter, Gran Guardián del Bien, Miembro de la orden del Fénix, y estudiante de 6º curso de la escuela Hogwarts de magia y hechicería, y Hermione Jane Granger, Miembro de la orden del fénix y prefecta y estudiante de 6º curso de la escuela Hogwarts de magia y hechicería. – dijo Harry serio. – Pasad- y justo en ese momento el gran portalón se abrió franqueándoles la entrada a la parte exterior de la fortaleza. Hermione se quedó helada, el lugar era casi tan hermoso por dentro que por fuera, estaban en una gran sala de cristal, cuyo techo tenía un hechizo similar al del gran comedor, pero que reflejaba las estrellas de un cielo nocturno.- Bienvenidos a la Fortaleza de Cristal, ésta es la sexta puerta, la puerta de las estrellas- dijo un hombre de proporciones gigantescas, que le sacaría a Hagrid casi un metro de alto, pero no de ancho, era bastante delgado.- Mi nombre es Brielag, encantado de conocerte Harry James Potter, en esta fortaleza seguimos con detenimiento tu vida, y yo desde aquí leo los astros que no paran de hablar de ti desde hace siglos.- dijo el hombre con visible emoción- encantado yo también Brielag- dijo Harry en un tono casi señorial- y yo- dijo Hermione cohibida- señorita Granger, le aseguro que las estrellas también hablan de usted, se la llama “la madre del renacer”.- dijo Brielag, eso puso de mejor humor a Hermione.
Brielag le indicó el camino que debían recorrer a lo largo de la muralla, por lo visto, debían de recorrer las seis puertas, pues debían entrar a la fortaleza por la primera puerta, o también llamada puerta de la vida, que a pesar de ser una de las dos que estaban al lado de la sexta estaba aislada, y a ella sólo se podía llegar a través de las anteriores. La siguiente puerta que debían ver era la puerta del renacer.
El guardián que la protegía era una mujer también enorme que recordaba mucho a una de éstas típicas madrazas regordetas y protectoras. La mujer se llamaba Miara, no paró de alabar a Hermione por su belleza e inteligencia y a Harry por su fuerza y destreza. Los muchachos salieron de allí muy abrumados.
La cuarta puerta, o puerta de la muerte era realmente diferente a su predecesora, en la anterior estancia había luz, colores pastel, un olor a galletas recién horneadas y el techo reflejaba un gran cielo soleado de verano, y en cambio la estancia en la que se encontraban era gris, con un persistente olor picante, un cielo negro y decoración tétrica. El guardián salió desde las sombras dando un susto terrible a Hermione que se abrazó a Harry.- Esta es la puerta de la muerte, y si habéis llegado hasta aquí, quiere decir que los otros dos guardianes os han dado el paso. ¿quiénes sois?- dijo el hombre gigante de rasgos afilados y piel marmórea. – Somos Harry James Potter y Hermione Jane Granger- dijo Harry con valor.- Un gran placer conocerle señor Potter, mi nombre es Nresda, para mí será un honor franquearle el paso hasta la puerta del poder- dijo el hombre y les indicó el camino que debían de recorrer para llegar a la siguiente puerta, la puerta del poder.
Al entrar, una gran fuerza les envolvió, hacía un calor casi sofocante, y todo era dorado y brillante. Una mujer gigante de rasgos finos y hermosos de unos ojos azul profundo, cabellos dorados largos y piel fina y de terciopelo que vestía de un blanco impoluto, se les acercó. – Mi nombre es Srarash soy la guardiana de la puerta del poder, no hace falta que digáis quiénes sois, lo sé. El poder es atraído por vosotros, sois importantes para el futuro del mundo. Será para mi un honor daros paso a la segunda puerta- dijo la mujer sonriente.
Harry y Hermione casi se quedan ciegos al entrar en la siguiente sala, todo era luz, no podían ver nada de lo encandilados que estaban. Un hombre al que apenas podían ver, pero que se entreveía rubio y también gigante, se presentó, como Socmar. Les explicó como la luz les daba la bienvenida a la fortaleza de cristal brillando más que nunca. Y después les indicó el camino hacia la última de las estancias, era un gran espacio lleno de vida animal, había acuarios en las paredes en los que se podían ver miles de peces diferentes, había plantas de un verdor extraordinario y animales correteando por el suelo de cristal. Una mujer gigante de una belleza extraordinaria se les acercó, tenía los cabellos marrones revueltos y cubiertos de flores, llevaba su bronceada piel cubierta de un traje verde que recordaba la hierba fresca, iba descalza y sus ojos rasgados eran verde oscuro. – Mi nombre es Vanimer, os doy la bienvenida a la primera puerta, la puerta de la vida, la que os dará pasó al siguiente nivel de la fortaleza de Cristal, pero os advierto, lo que buscáis está justo en el centro de la fortaleza, en la Gran torre Diamante, en el nivel más alto, descansad un poco antes de pasar al bosque de transición, más allá del hexagrama de los guardianes- dijo la mujer, luego les abrió una puerta dorada con dibujos de animales y plantas.
Estaban agotados, esa mujer tenía razón, primero recorrerían la fortaleza hasta cansarse y después descansarían antes de pasar al bosque. Las paredes de la fortaleza no parecían de cristal desde dentro, además la decoración era muy hermosa, Harry y Hermione estaban encantados. Tras recorrer unos cuántos pasillos llegaron a la primera sala, allí había mucha vida, elfos domésticos, duendes y muchas más criaturas mágicas estaban trabajando en reparar una pared y la sala.- Buenos días Guardián- dijo uno de los duendes- hola, ¿qué hacéis?- dijo Harry asombrado- la fortaleza es antigua, en ocasiones la magia del universo en el que nos encontramos nos juega malas pasadas, pero en poco tiempo ésta sala estará de nuevo a disposición de los guardianes, aquí entrenamos a los nuevos guerreros.- dijo uno de los elfos domésticos. – Tienen toda la pinta de ser elfos libres- dijo Hermione cuando se iban de la sala.
Recorrieron mucho hasta llegar a una sala que se parecía mucho al gran comedor de Hogwarts. Ahí había unos cuántos guardianes sentados comiendo y hablando tranquilamente. – hola, tu eres el joven Potter ¿no?- dijo una mujer acercándose a ellos- sí, vengo para hablar con el líder de la orden- dijo Harry- nos lo imaginábamos, la verdad es que nosotros estamos aquí cómo protección del castillo, nadie suele venir aquí a menudo, los guerreros que no forman parte del consejo reciben órdenes de los miembros del consejo que hay en la tierra mortal.- dijo uno de los hombres que se les acercó.- Estamos algo cansados, ¿os importa que hablemos de esto tras un baño y una buena comida?- dijo Harry evidenciando su cansancio. Les indicaron el camino hacia el ala dormitorio, donde había un cuarto preparado para ambos, así cuando salieron del salón ambos se sentían con ganas de darse un gran baño y de poder cambiarse de ropa.
Les costó llegar hasta el cuarto donde debían hospedarse, pero poco les importó, salieron corriendo a bañarse y descansar. No habían notado lo heridos y cansados que estaban hasta que se bañaron. – no tengo ni hambre, después de dormir unas cuantas horas ya iremos a comer algo- dijo Hermione tumbándose al lado de Harry en la cama.
Se quedaron dormidos inmediatamente, estaban agotados.
Tras el descanso comieron unos manjares dignos de los dioses que les habían preparado los elfos domésticos. Estuvieron cerca de una semana reponiendo fuerzas para poder atravesar el bosque interior de la fortaleza, por lo visto era extremadamente mágico y peligroso para los ajenos a él. Ningún guardián de nivel bajo había ido jamás hasta la torre de cristal, sólo podían algunos elegidos.
Harry iba tranquilo, él era un Gran Guardián del bien, estaba en el consejo de los guardianes y además iba como por así decirlo con invitación. Hermione estaba un poco más preocupada, al fin y al cabo ni siquiera era una guardiana del bien, pero sabía que Harry no la metería en el bosque sin estar completamente seguro de que no le pasaría nada.
Al día siguiente partieron hacia el bosque interior, Hermione estaba nerviosa, pero Harry la tranquilizaba diciéndole que el líder de la orden no dejaría que alguien tan valioso como ella sufriera daño alguno en su propio bosque.
Efectivamente en el bosque no tuvieron ningún problema, y llegaron a la torre de cristal casi sin sufrir daño alguno y con tranquilidad. Harry estaba emocionado, por fin vería el rostro al líder de su orden, al que lideraba a los guardianes del bien y le había elegido a él para ser un Gran guardián del bien. Hermione en cambio estaba más que nada asustada, ella no sabía nada de la orden de los guardianes del bien ni del líder de la orden. Ella ni siquiera era una guardiana del bien, se sentía fuera de lugar yendo a una entrevista con el líder de todos los guardianes del bien, muchos de los cuales ni siquiera sabían el nombre de su líder, y jamás habían visitado físicamente el mundo donde se encontraba la fortaleza de la orden.
Fue casi más costoso llegar hasta lo alto de la torre de cristal que pasar el bosque de transición. Era una torre realmente muy alta y no había ascensores para gran molestia de Hermione- una cosa está clara, no puede haber guardianes del bien gordos, estas escaleras son interminables- se quejó subiendo las escaleras casi a cuatro patas tras cerca de seis pisos subiendo sin descansillos. Harry opinaba lo mismo, pero no hablaba por que estaba sin respiración.
Cuando llegaron al último piso se encontraron con unos grandes portalones y unos guerreros flanqueándolos.- si no os importa, antes de pasar a ver al líder de la orden voy a descansar un poco, estoy sin aliento- les dijo Harry a los guardas que se comenzaron a reír- sí, cada vez que toca cambio de turno y tengo que subir estas escaleras lo paso fatal- dijo uno de ellos entre risas.
Tras un rato descansando y haber recuperado el aliento, Harry y Hermione se pusieron en movimiento- bien, dejadnos pasar- dijo Harry.- di las cosas como es debido muchacho- dijo uno de ellos divertido.- Bien, vale- Harry se acercó a ellos con porte serio- Soy Harry James Potter, Gran Guardián del bien, miembro del consejo superior de Guardianes del bien, miembro de la orden del fénix, estudiante de sexto curso de la escuela Hogwarts de Magia y hechicería. Me acompaña Hermione Jane Granger, Miembro de la orden del fénix, prefecta de sexto curso de la escuela Hogwarts de magia y hechicería- dijo Harry solemne.- Concedido el paso- dijo uno y les abrieron las puertas para que pudieran pasar a la sala donde se encontraba el líder de la orden de los guardianes del bien.
Al entrar, se vieron en una sala enorme, decorada con blanco y dorado, colores de los miembros del consejo de los guardianes del bien. Había una gran mesa dispuesta en forma semi circular donde Harry supuso se reunía el consejo en esas raras ocasiones en las que lo hacían. Al fondo de la sala, tras la mesa del consejo había un gran trono, alto, casi llegando al techo, donde había alguien a quien Harry apenas veía, pues estaba muy lejos y la luz no le permitía ver quien era. Pero sí sabía que vestía con un impoluto blanco que brillaba con los rayos del sol que entraban por la ventana, casi cegando a Harry.
-señor, pido permiso para acercarme al trono y hablar con usted cara a cara-dijo Harry inclinándose en una reverencia respetuosa. Harry y Hermione no supieron como, pero supieron que tenían permiso para acercarse aún sin oír ninguna voz.
Mientras se acercaba Harry notaba una extraña sensación que le recorría, quizás fuera emoción por conocer personalmente a aquel que le había elegido como Gran Guardián del Bien, aún cuando pocos confiaban en él por ser solo un crío.
Hermione lo miraba sorprendida, sin atrever a levantar la cabeza hacia el trono que ahora les quedaba casi en frente. Y cuando miró a Harry y vio la cara que ponía se asombró tanto que se atrevió entonces a mirar hacia el trono.
Una mujer hermosa estaba allí de pie mirándoles con mirada cándida, a Hermione esa mirada le recordaba a alguien. Llevaba un traje largo de un blanco impoluto que dejaba al descubierto sus blancas manos y un gran escote, remarcado con un cuello blanco largo y fino. Su cabello era rojo, a Hermione le sorprendió, su mirada, su cabello. Aquel cabello rojo que caía en ondas perfectas sobre su blanco escote, su sonrisa cálida, y esos ojos de color esmeralda que tanto le sonaban.
Harry se había quedado quieto como congelado en el mismo instante que la miró, Hermione notó en su mirada reconocimiento, entonces calló en la cuenta, esos ojos. Eran los de su novio, era la misma mirada esmeralda que Harry tenía. La mirada que todos decían había heredado de su madre.
- Lily Potter- dijo Hermione asombrada con ojos como platos.
Sé que os he dejado con las ganas de seguir y que aquí me voy a llevar unas cuantas quejas, pero por ahora os dejo saboreando este final asombroso.