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La Historia De Taylor Lautner y Luna Martinez. — capítulo 3
Mi primer trabajo/dama de compañía.
Era ya de tarde y solo había encontrado un pequeño cuartito, eso solo me gastaría unos cincuenta dólares, así que aun me quedaba para una semana, tenía que administrar bien este dinero al menos hasta que consiga un trabajo.
Entre en la pequeña habitación, que solo constaba de una cama individual, un baño con su lavabo, y una pequeña cajonera, una ventana que no era muy grande y una pequeña televisión. Deje mi maleta en el suelo y solo me tumbe de lado en mi cama, no era muy cómoda pero al menos no pasaría frio y estaría segura por si llovía, esto lo asía por mi bebe.
A la mañana siguiente me levante, solo tenia que cambiarme para salir a buscar un trabajo. Cuando estuve lista Salí de mi habitación poniendo seguro y guardando la llave en mi bolsillo trasero de mi pantalón.
Camine por las calles de los Ángeles, veía algunos restaurantes pero ninguno tenia empleo ya sea de mesera o lava platos, lo que sea seria bueno, pase por boutiques, lavanderías, restaurantes, tiendas departamentales y nada, todos me serraban la puerta en la cara, siempre me ponían un pero.
Decidí ir a las colonias residenciales, tal ves de sirvienta encontrara algo, tendría un techo y comida si trabajaba en una casa así. Pero también con el caminar las ilusiones se me iban cayendo, las personas no te daban trabajo por estar embarazada, me discriminaban, yo podía hacer las cosas igual que como si no lo estuviera, solo deberían de darme una oportunidad.
El sol estaba un poco fuerte, mire al cielo y limpie un poco mi frente.
-oye pequeña ¿quieres un poco de agua?- voltee a ver a la persona que me hablaba, era una señora un poco ya mayor de edad, pero en su cara se notaba dulzura.
-se lo agradecería-
-entra aquí, ven, vamos- abrí con cuidado la reja y la volví a serrar, camine asía donde estaba la señora, ella estaba sentada en una silla de jardín, que la cubría las sombras por un gran paraguas.
Me sirvió un vaso de limonada y yo lo tome, le agradecía y bebí, permanecí parada un poco lejos de la señora. Ella sonreía maternalmente.
-siéntate pequeña, que no muerdo- ella sonrió y yo la imite.
-gracias-
-cuéntame ¿Qué ases en las calles y con este sol?- me pregunto curiosa.
-yo… buscaba trabajo-
-¿trabajo? Pero si eres una niña aun, ¿Por qué necesitas trabajo?-
-es… una larga historia-
-tengo tiempo querida- su sonrisa me daba calidez y confianza, yo asentí y le empecé a contar sobre mi.
Le conté sobre que me enamore, también lo que paso cuando decidí mudarme con Taylor, lo que paso con el, con mis padres y que yo estaba embarazada.
-entiendo tu situación pequeña, algo así me paso a mi, el padre de mis gemelos me abandono cuando se entero que yo estaba embarazada, el nunca volvió y yo me ice cargo de mis niños, trabaje de todo y siempre me quitaba yo el pan de mi boca para dárselo a ellos, pero ahora ellos me abandonaron a mi, estuvieron apunto de enviarme a un asilo, todo por no pasar tiempo conmigo- la señora mostraba tristeza en su cara y yo tome su mano.
-espero que… mi bebe no sea así, quiero que sea un buen niño o niña-
-¿Cuánto tienes?-
-creo que… un mes- le dije avergonzada de no saber mi gestación.
-te propongo algo-
-dígame-
-te daré yo trabajo, techo y comida-
-claro que si, yo… sol dígame que es lo que tengo que hacer-
-tu trabajo es de mi dama de compañía, ¿sabes que es eso?-
-si… lo leí en un libro de época, eso era muy común en los siglos 15 y 16, al menos eso recuerdo-
-si, ¿y que dices?-
-acepto señora-
-oh, por favor, nada de señora, dime Ángeles-
Le sonreí, estaba feliz por haber encontrado un trabajo y era uno que no seria tan duro, tendría techo y comida, estaría segura y seria un buen ambiente para mi bebe.