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¿Qué sucedió durante esos 19 años entre Draco y Hermione? — capítulo 10
Dejé atrás a Draco, con el corazón desecho y me transporté hasta la antigua casa con Ronald.
El me miraba y una sonrisa se veía reflejada en su rostro. Sin hablarnos nos sentamos en la mesa frente a frente con las manos sobre la mesa mirándonos. Yo con timidez y él con ansias.
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Hermione, te necesito más que nunca. Desde que lo nuestro ha terminado no he logrado conciliar el sueño, no puedo dejar de pensar en ti. Estás cada vez más hermosa y he descubierto que cada día te amo más. - Me decía mientras tomaba mis manos. Pero me paré en seco y comencé a gritarle.
-
Tú no entiendes. ¡Esto no tiene solución! Porque yo… - Me miró expectante y me volví a sentar. Estas palabras eran lo que sentía, pero me dolía pronunciarlas ya que de alguna manera le guardaba algo de afecto a Ronald y no quería lastimarlo y porque no sabía si luego de lo ocurrido Draco querría volver a verme y era muy probable que no lo quisiera. - La verdad Ronald, es que estoy enamorada de Draco. -
Furioso se levantó y comenzó a gritarme, pero yo solo pude bajar la mirada y pensar en lo lindo que sería que Draco llegara y me rescatara de toda esta locura. La peor decisión tomada había sido la de irme con el chico pelirrojo. Me imaginaba la situación y eso me ayudó a tomar fuerzas para decirle:
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Mira Ronald Weasley, lo nuestro ya no funcionara. Tú eres un quejón y te olvidas de mí todo el tiempo. No me saludas cuando llegas ni me preguntas cómo me fue haciendo las pociones y en la elaboración de nuevos hechizos. Por más que no sea mi trabajo deberías preguntármelo. Yo me porté cada día de la mejor manera que podía, pero tu eres un individualista… -
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¿Un qué? - Exclamó
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Un egocéntrico. Solo piensas en ti, y una vez en mi vida encontré a alguien que si me quiere, alguien que sí se preocupa… - Empecé a bajar mi tono de voz. - y lo estoy perdiendo por estar ahora contigo. -
Y en ese instante caí en la cuenta de que debería ir a buscar a Draco. Realmente quería estar con él. Me puse la capa y abría la puerta.
Estaba de día, y fuera había un hermoso chico rubio, dulce, con una caja en mano, sonriéndome. Mi corazón empezó a latir más que nunca.
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Hola minha dulce menina, vine a recuperarte. - Lo miré a los ojos y lo abracé más fuerte que nunca.
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Draco, me gustas. - Me miró lentamente a los ojos y luego los cerró al igual que yo, y lentamente se fue acercando. Podía empezar a sentir su aliento, el calor de su cuerpo, sus manos lentamente se empezaron a deslizar: una hasta mi cintura, y otra a un lado de mi rostro. Podía sentir sus labios aproximarse.
Gracias por leer, por seguir la historia y por comentar.
Espero que les esté gustando :)
"No existe el bien y el mal, solo el poder." Harry Potter y la piedra filosofal.