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¿Qué sucedió durante esos 19 años entre Draco y Hermione? — capítulo 2

Draco Malfoy corría por el callejón Diagon escapando de los hechizos de Astoria Greengrass, su esposa. Él pensaba que estar con ella era lo peor que le podía suceder. Con su voz chillona y sus actitudes infantiles no lo soportaría mucho.

Pero esta vez se habían peleado, para siempre. Ella lo había engañado con Colin Creevey. Draco lo sabía porque los había visto besándose.

Luego de la caída de Voldemort, para Draco "El amo", los Malfoy's debieron viajar hacia Rumania e instalarse ahí durante un tiempo hasta que la gente deje de llamarlos traicioneros.

Cuando llegaron a Rumania, la familia de Astoria los había recibido con los brazos abiertos, dándole hospedaje.

Durante un tiempo, Astoria y Draco se llevaban de la peor forma. Pero cierto día, la señora Malfoy se cansó de sus terribles discusiones y los encerró con magia en un cuarto. Al principio se llevaban como "perros y gatos" pero luego empezaron a tener una charla acerca de como odiaban a sus padres en ese momento y de otras cosas y coincidían en muchas cosas. Esa tarde fue la primera vez que Astoria se daba cuenta que estaba muy enamorada de alguien, aunque ese alguien sea el estúpido de Draco Malfoy.

Seis meses después de convivir juntos Astoria y Draco decidieron mudarse juntos a la antigua casa de los Greengrass y empezar una vida juntos.

Los dos primeros meses había sido lo más romántico que alguna vez habían tenido, hasta que Colin Creevey, el chico que era periodista de Hogwarts se había mudado con su familia a la casa de al lado. Desde ese momento Astoria había comenzado a actuar de una manera diferente. Ya lo quería pasar tiempo con Draco y no lo saludaba con un beso a su llegada como solía hacerlo.

Pero hace dos días, cuando Draco llegaba de trabajar, al entrar en la cocina se encontró con las manos de Colin sobre la cintura delgada de Astoria y sus labios reposando asquerosamente sobre los de ella. Draco no lo pensó y comenzó a gritarle a Astoria. Collin estaba de todos colores y no sabía que hacer, hasta que Astoria lo tomó por el brazo y salieran de allí. Pero Draco no pudo mantener su boca cerrada y le grito un insulto a ambos que toda la calle escuchó. Astoria, muerta de rabia, comenzó a lanzarle hechizos a Draco y a toda la casa. Él, respondiendo a sus reflejos no pudo hacer otra cosa que empezar a correr.

Corrió, corrió son mirar atrás, cegado por el rencor, el enojo, las lágrimas, la tristeza, la decepción, hasta golpearse con algo y caer.

Se levantó rápidamente a la espera de un ataque pero solo vio a… ¿Hermione Granger? ¿Qué hacia ella aquí? ¿Acaso no estaba felizmente comprometida con el estúpido pelirrojo?

La sacudió un poco por el hombro pero cayó en la cuenta de que estaba inconsciente. No podía dejarla ahí, menos con lo bella que se había puesto en este último tiempo. Pero qué estúpido ¿Cómo podía el pensar algo así? Siempre había odiado a Hermione y nunca dejaría de hacerlo por más que las cosas habían cambiado.

Cargó a Hermione entre sus brazos y la miró. Que hermosa que era ¡Y qué poco pesaba! También se veía triste pero relajada. Era muy hermosa. Sacudió la cabeza para escapar de sus pensamientos pero no pudo correr unos mechones de su cara y comenzó a caminar hasta el hotel nuevo de Luna Lovegood que se ubicaba en el viejo callejón Knockturn. Se distraía con el rostro de Hermione tan tranquilo y le daba la paz que tanto necesitaba.

La recostó en un asiento de la entrada del hotel y la recepcionista lo saludó.

  • Buenas noches ¿Qué…? - Dirigiendo la chica mirada a la chica empezó a titubear.

  • Necesito que me hagas un favor, envíale una lechuza a Harry Potter diciendo que Hermione Granger está con en el hotel. No digas de parte de quién, no quiero más problemas. -  Draco sacó una bolsa de monedas y las dejó sobre el mostrador.

  • Lo lamento señor, pero no puedo dejarlo utilizar los servicios del hotel al menos que no pague por un cuarto. - Malfoy miró el techo para contenerse. Y dijo suavemente.

  • Está bien, deme una habitación y por favor manda el mensaje. No quiero que nada suceda. - La recepcionista sonrió.

  • Con cama matrimonial ¿Señor? - Draco la miró enfadado.

  • ¿Es una broma? Por su puesto que no. Deja, mejor nos vamos a otro sitio. - La chica lo tomo del brazo.

  • Disculpe, no quise ofenderlo. Pasé por las escaleras, un elfo lo ayudará. - Draco tomó nuevamente a Hermione y vio unas lágrimas brotar de sus ojos. Era la imagen mas triste que jamás había visto, hasta tuvo intenciones de llorar otra vez, pero una pequeña mano tomó su campera.

  • Señor, por aquí señor. Lo acompaño hasta su cuarto señor. - La voz aguda de un pequeño elfo resonaba por los oídos de Draco cortando su dulce imagen.

Draco comenzó a caminar con el calor de Hermione rozando su pecho. Pasó el umbral de la puerta y agradeció al elfo, algo que extrañamente hacía. El elfo se despidió y cerró la puerta.

Draco seguía sosteniendo a Hermione, no quería bajarla de sus brazos, se sentía tan bien. Pero Hermione comenzó a despertarse y no le quedó otra opción que dejarla suavemente sobre la cama. Se sentó al lado y ella lentamente abrió los ojos. Primero se asusto, pero como Draco atinó a irse ella lo tomó del brazo. Lo necesitaba.