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¿Qué sucedió durante esos 19 años entre Draco y Hermione? — capítulo 4
No podía dejar marcharme y separarme de Draco, perdería toda mi fortuna.
Luego de espantarlo empecé a seguirlo, hasta que le perdí el rastro. Imaginé que iría a donde siempre va cuando discutimos. El hotel de los lunáticos.
Respiré varias veces y ensayé mi llanto para cuando lo encontraron. Lo había echo varias veces y siempre me había funcionado.
Caminé lentamente, probablemente antes de llegar al hotel se arrepentiría y volvería a hablar con migo.
Mientras caminaba decidí mandarle una carta a Collin para decirle que mañana nos encontraríamos en el mismo lugar de siempre luego de comer. Saqué la pluma mágica de mi bolso y un pergamino. La pluma era una de las más caras que jamás alguien podría tener. Es la que usaba Rita Skeeter. Me reí por la pobre infeliz y empecé a narrar mi carta.
Querido Collin:
Lamento que hayas pasado por ese mal momento con el estúpido de Draco, pero eso no debe influir en nuestra relación. Sabes que lo eres todo, por eso te espero mañana luego de la comida en el mismo lugar de siempre.
Por siempre, Astoria.
Llamé a la lechuza y se la envié. Aun me resultaba extraño que el imbécil de Draco no hubiese aparecido.
Caminé otra vez hasta llegar al espantoso hotel de la loca.
Entré y la desagradable de la recepcionista ya estaba esperándome con una sonrisa.
- Señorita Malfoy, espero que no comencemos una nueva pelea, hoy la señorita Luna está realizando una importante… - saqué mi varita. Estaba muy enojada y la desmallé con un hechizo.
Subí y fui a la habitación de siempre, pero no respondía nadie.
Como en el hotel casi nunca había gente fui golpeando habitación por habitación, hasta encontrar una en la que se escuchaban dos voces: Una era de Draco y la otra de una mujer. Era de la sangre sucia. Si preguntaba por Draco iban a sospechar que sería yo, por lo que decidí cambiar de pregunta.
- Hermione ¿estás allí? - Las dos personas en el interior se callaron. Pero yo no soporté más y lancé otro hechizo, pero esta vez a la puerta para que se abriera.
Los encontré a los dos, a la sangre sucia recostada en la cama y a Draco con las manos sobre sus piernas.
-
Draco Malfoy ¿Qué es lo que estas haciendo? - Él se paró de golpe y para mi sorpresa sacó su varita.
-
Si le haces algo juró que nada me importará y te mataré. - En mi cabeza empecé a reír, pero en el exterior planee una actuación y empecé a llorar.
-
Me engañaste, yo te amaba. Lo que pasó con Collin fue un accidente ¿Por qué me haces esto Draco? - Draco me miró confundido.
-
Astoria, yo no te amo. Estoy cansado de ti, quiero que te marches en este mismo momento de mi casa. - Ah no, no sin intentarlo estúpido rubio.
-
Draco, detente. Vamos a casa y hablemos tranquilos. - Dije mientras guardaba mi varita.
-
Ya no hay nada de lo que hablar, esto acabó, vete o llamo al ministerio. - Pero unos pasos se acercaron corriendo.
-
Eso no hace falta, ya estamos aquí. - Eran Harry y Ginny. - Astoria quedas apresada por desmayar a una persona en contra de su voluntad. -
Me tomaron por la espalda y me arrastraron hasta la puerta.
-
Draco, Ginny y yo debemos llevar a Astoria ¿Podrías quedarte con Hermione? - Draco miró sorprendido y yo empecé a chillar. Draco asintió y yo grite más fuerte. Hermione estaba avergonzada.
-
Ninguno de ustedes se saldrá con la suya. - Logré gritar antes de que me trasladaran.