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¿Qué sucedió durante esos 19 años entre Draco y Hermione? — capítulo 6
Hermione se quedó a dormir a casa, pero yo no pude evitar quedarme despierto.
Pensaba en que iba a hacer con respecto a Astoria. Decidí llamar a una persona que separa el vínculo de los magos casados y este mago, ya tan cercano a mí, vino sin inconvenientes.
Hablamos despacio para que Hermione no se despertara y preparamos todos los papeles, solo faltaba que Astoria los firme.
Todos los bienes seguirían siendo míos pero le daría a ella un promedio de 1.000 galeones de oro. Al mago que me ayudaba, un señor canoso, de espalda ancha, marcas en el rostro del pasar de los años y algo de barriga por el bueno comer, me aconsejaba que le diera menos monedas, que debido a lo que ella había echo le correspondía un mínimo de 200 galeones de oro anuales. Pero me negué ante este ofrecimiento ya que quería que Astoria no me molestara y sabía que el oro la mantendría quieta.
Debía entregar las monedas hoy, ya que el viejo mago, llamado Astro, iría inmediatamente a Azkaban para que Astoria firmara los papeles y si aceptara le daría los galeones, por lo que me levanté y me dirigí hacia la habitación donde Hermione se encontraba para recoger el dinero, pero al pasar bajo el umbral de la puerta me quedé paralizado. Mi dulce ángel dormía, pero se le caían unas lágrimas de sus ojos y gimoteaba. Quería matar al idiota de Weasley pero verla así solo me hacía querer quedarme cerca de ella y no permitir que nadie se le acercara o la hiriera. Me acerqué lentamente a la gran cama donde en el centro ella dormía y le acaricié el pelo. Ella se despertó y me miró asombrada.
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Tranquila minha princesa, no pude evitar acercarme. Estabas llorando.- Ella me miró avergonzada, sin levantar la cabeza de la almohada.
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Perdón, solo que… Ronald, me duele. Pero ya pasará. - Negué con la cabeza.
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Odio verte así, quisiera hacerte feliz. - Ella sonrió. - ¿Crees que algún día pueda?
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Y a mi me gusta que el motivo de mis sonrisa seas tu. - La miré. Quería abrazarla y borrar esas lágrimas, pero en su lugar comencé a alejarme y abrí un mueble donde se encontraba mi dinero, lo guardé en una bolsa y me volví a acercar a Hermione, no tanto como antes.
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¿Vas a estar bien princesa? - Ella asintió y me tomó la mano. Mi corazón se aceleró y mi estómago se anudó. Acerqué su mano a mi boca y la besé lentamente. Ella cerró los ojos y suspiró. Solté suavemente su mano y me marché. Amaba a esa chica, estaba locamente enamorado y no podía seguir resistiéndome. Le llevé rápidamente la bolsa y Astro y él se fue lo más rápido posible y prometió mandarme una carta con noticias. En bien pasó por la puerta me dirigí a la habitación de Hermione, ya había amanecido y ella se había vestido y estaba limpiando la casa.
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¿Qué sucede? - Me miró preocupada.
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No debes hacerlo, en un rato llega un elfo doméstico.- Hermione sacudió la cabeza.
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¿Tienes un elfo doméstico como mascota? - Me dijo gritando y comencé a reír. Ella no salía de su asombro.
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En realidad él es libre, solo como no sabía que hacer con su vida le ofrecí trabajo aquí, con paga en monedas y ropa. - Hermione dejó que su mandíbula se cayera sin disimular.
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Eres asombroso. - Soltó una escoba que tenía en la mano y me abrazó. Yo estaba tan sorprendido que no podría reaccionar, me sentía extraño. Pero le devolví el abrazo y me hundí en su pelo, con un olor a fresas muy extraño pero delicioso.