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¿Qué sucedió durante esos 19 años entre Draco y Hermione? — capítulo 8
Ya pasaron 20 días que estoy metida en Azkaban. Los dementores me torturan cada día un poco más. Por mi mente solo veo la imagen de Draco y Hermione bailando, besándose o yendo a dormir juntos. En las paredes grises he dibujado cada día una Hermione, y cada cinco la tacho. Cada cinco días soy feliz.
Necesito escapar de esta prisión y recuperar a Draco. MI DRACO. Y hoy llevaré a cabo mi plan de escape.
Lucius Malfoy ha venido a visitarme, le he contado la historia y dijo que no podía permitir que el linaje se cortara. No permitiría la traición de su propio hijo, por lo que me ha enseñado a ser un animago, igual que Sirius Black, lograré escapar.
He pensado durante 20 días este plan y hoy finalmente lo lograré. Escaparé de este calabozo y la mataré, HERMIONE GRANGER TE ASESINARÉ.
Pasé a la lenta transformación de bruja a un murciélago. Volé lentamente a las campanas de la prisión y me colgué de las vigas del techo junto con el resto de los bichos.
A las doce, las campanas sonarán y volaré junto a los otros murciélagos. Y así fue, la campana sonó y volé lejos. Con los otros murciélagos hasta entrar en el bosque prohibido. Volé por lo bajo hasta llegar a la ciudad y en una alcantarilla volví a ser la misma bruja de siempre.
Caminé por los túneles hasta llegar a una bocacalle que me dejó justo a las afueras del callejón Diagon.
Me puse la capa y la capucha tapando mi cara y comencé a caminar lentamente hasta mi casa. Pero una alarma empezó a sonar y la voz del idiota de Potter se escuchó diciendo:
-
Alerta todos. La prisionera Astoria Greengrass ha escapado de la prisión. Por favor, si la ven tened cuidado e intentad detenerla. Cuidado. Es una prisionera muy peligrosa. Inmediatamente se tomarán medidas. - Empecé a correr hasta quela Weasley se puso delante de mi.
-
Desmayo. - Logré esquivar el hechizo de Ginny.
-
Detente. Solo mataré a la sangre sucia. - Ginny empezó a reír.
-
Eso jamás. - Lanzó una luz hacia arriba y luego perdí el conocimiento.
Me desperté en los brazos de Draco.
-
Has vuelto mi amor. - Me miró con odio.
-
Si, para devolverte a Azkaban. - Negué con la cabeza.
-
Antes debo matarla. - Draco me dejó caer. Estábamos en una calle acompañados por Potter y la Weasley.
-
¿Por qué no me dejas ser feliz? - Draco me grito con furia.
-
Solo serás feliz si estas con migo. La sangre sucia no te dará nada. Yo tengo dinero, linaje, soy bella ¡Soy la mujer perfecta! - Draco empezó a reír.
-
Estas equivocada Astoria. No eres perfecta, ni siquiera te acercas. Tú enloqueciste. Déjame ser feliz. Me lo merezco. Yo sé que he lastimado a muchas personas, pero te lo suplico. Quiero hacer las cosas bien, quiero ser feliz y hacer feliz a otras personas. - Draco empezó a llorar.
-
Mi amor, yo soy feliz contigo. - Su cara enrojeció.
-
¡No es cierto! Tú me engañaste. Cada día de nuestro matrimonio lo has hecho. - Su tono se bajo. - y de alguna forma yo también lo he hecho. Desde que vi por primera ver a Hermione no he podido olvidarla. Cada beso que daba era un beso más que quería de ella. Y ahora, que puedo estar feliz, tú te interpones. Sé feliz con Colin Creevey. Él te ama, y quiere todo lo que vos me querías dar a mí. - No pude creer sus palabras, pero de pronto apareció Hermione y al ver la cara de Draco el brillo de sus ojos apareció. La odiaba, porque ella sí podía amarlo. Podía sentir lo que yo nunca conseguí. Lo miraba con amor, deseo, pasión. Pero detrás de ella apareció el pelirrojo. Ronald Weasley.
-
¡Espera Herms! - Ron corría detrás de Hermione y ella se acercaba cada vez más a Draco, suplicándole con la mirada que se la llevara lejos y la hiciera feliz.
-
Déjame Ron. Déjame ser feliz. Déjenos ser felices. - Gritó Hermione a todas las personas presente mientras tomaba la mano de Draco. Ellos se amaban y yo los odiaba por eso.