Mi Inquieta Vampirita. — capítulo 1
EL DESPERTAR.
Mi corazón palpitaba muy rápido, sentía como todo se quemaba por dentro, no podía gritar ni moverme, pero escuchaba y escuchaba solo el latir de mi corazón.
Cuando dejo de latir… mis ojos abrieron, veía todo con mucha claridad, observaba caer las mínimas pelusitas, era tan… diferente todo. Observe mis manos, eran… suaves al tacto y a la vista; se notaban tan finas como el mármol o una pieza de cerámica.
-amor mio, al fin has despertado- esa voz, me era tan familiar.
-¿Edward?- lo busque por todo el cuarto hasta que lo encontré, parado en la orilla de la puerta, estaba con su sonrisa torcida que me… mataba.
-bella, estas preciosa como siempre-
Me acerque a velocidad… vampírica, no me sorprendí, ya que solo miraba de frente a mi esposo, su sonrisa me era exquisita. Lo bese como si lleváramos años sin hacerlo, el me correspondía el beso solo que soltó un jadeo.
-¿Qué pasa?- pregunte.
-ahora eres mas fuerte que yo- sonrió tiernamente.
-lo lamento, no quería lastimarte-
-tranquila, te llevare a cazar-
-pero yo no se…-
-yo te enseñare-
Asentí y lo seguí, salimos por el ventanal de la habitación y saltamos a la vegetación, la adrenalina que empecé a sentir fue excitante, de alguna manera claro. Corrimos por entre los arboles, saltábamos y esquivábamos, ramas y rocas.
Me indico como debería posicionarme, como debería saltar, solo me deje llevar por mis instintos como el me lo había dicho, corrí por le bosque cuando detecte el olor y el corazón de un animal, olía a… animal, claro.
Pare en seco y tome una forma de depredador vs presa, camine sigilosamente asía mi presa, que seria un venado, una vez estuvo distraído salte a él, no me vio venir, me alimente de él y… se sentía tan bien la sangre recorrer por mi garganta, era tan placentero, un elixir suculento.
-¿Cómo te sientes?-
-satisfecha-
-mañana cazaremos de nuevo, eres una neófita y como tal, debes alimentarte seguido-
-claro- me acerque a el como si el fuera mi presa, él sonrió deslumbrantemente y salte a él.
Lo bese, me encantaba hacer esto y ahora el no pondría quejas ni peros, ahora era igual que el, el me lo había prometido, si me casaba con el seria, como el.
Un llanto llamo nuestra atención, me solté de él y puse atención a mi alrededor…
-es una bebe, esta…- no le seguí escuchando y Salí corriendo donde provenían sus llantos.
Corrí y olfatee, el llanto provenía del este y lo seguí buscando, olfatee el olor del bebe, pero era… dulce el sabor, mas no era apetecible. Cuando lo encontré era un pequeño bulto, estaba enredado en una mantita morada. Me acerque lentamente pero la bebe lloraba a todo pulmón.
Me acerque y la tome en brazos, era… preciosa la bebe, la mecí un poco entre mis brazos y se empezó a calmar.
-Edward, tenemos que llevarla a Carlisle para que la revise-
-bella no creo que…-
-Edward, es una bebe-
-lose, y ella piensa que eres su madre-
-¿Qué?-
-si, piensa que tú eres su mama, por eso dejo de llorar-
Sonreí maternalmente, corrimos a casa de nuevo, donde la revisaría Carlisle y nos diría si estaba bien o tenía algo.