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Lunático, ¿quieres ser vegetariano? — capítulo 1
Sirius Black. Sirius Black. Sirius Black. Sirius Black. Sirius Black. Sirius Black.
Remus dobló rápidamente el trozo de pergamino que había estado escribiendo en Historia de la Magia, intentando que nadie más se fijara en su contenido. Miró a Peter y a James, cada uno a un lado suyo, pero estaban tan distraídos que no se habían dado cuenta de que la clase había terminado.
Se levantó ágilmente de su asiento y se alejó tan rápido como pudo. Una vez hubo cruzado la esquina más cercana, sacó el trozo de pergamino en el que había estado escribiendo, y volvió a leer su contenido en tinta negra.
Sirius Black. Sirius Black. Sirius Black. Sirius Black. Sirius Black. Sirius Black.
Podría pasarse el día escribiendo su nombre. Podría pasarse el día leyendo su nombre, murmurándolo, diciéndolo, susurrándolo, gritándolo, cantándolo… cada sílaba se hacía más musical en cuanto más la pronunciaba, y el apellido sonaba más sexy y oscuro en cuanto más lo escuchaba.
Remus Lupin había cambiado, y mucho, a pesar de que seguía siendo el mismo. Ya no veía nada igual, a pesar de que seguía siendo lo mismo. Le daba vueltas a todo, preguntándose cómo había llegado a aquel punto.
¿Es extraño que un Merodeador tenga tantas reflexiones? Sí, no, quién sabe… Así era él desde que vio con otros ojos a Sirius, su amigo, su compañero, su hermano…
—¡Aguamenti!—Murmuró Remus en el pergamino, haciendo que la tinta se difuminase y fuese casi inteligible.
Volvió a mirar el trozo de pergamino, ahora empapado, y observó toda la tinta toda corrida, formando un río negro.
"Black"
¿Acaso todo le iba a recordar a él?
Su oído le advirtió que unos pasos se acercaban a él y rompió el trozo de pergamino empapado en pedazos y se los metió en un bolsillo de su túnica.
—Aquí huele a lobo encerrado.
Solo él podía decir esa frase con ese encanto.
—Aquí huele a perro mojado—Le respondió Remus mordaz, al ver al cuerpo de Sirius empapado.
El chico se rascó la cabeza sonriente y le explicó;
—Cornamenta, Peter y yo teníamos un plan infalible para que al fin James pudiera conquistar a Evans.
Remus miró de arriba a abajo a Sirius escéptico y adivinó el resultado de la operación.
—Ya le avisé a James de que no hiciera ninguna idiotez—Dijo Lunático negando con la cabeza—No sé como a ti sí te hace caso.
Sirius soltó una risotada y agarró a Remus del brazo, llevándolo hacía la torre de Gryffindor.
—Acompáñame a cambiarme, apesto.
—No más de lo normal—Replicó Remus, mientras iba con Canuto hacia su sala común—Por cierto, ¿Dónde están James y Peter?
Sirius se giró ante la pregunta, y tardó en responder.
—James castigado y Peter… en la enfermería—Remus iba a interrumpirle, pero Sirius se adelantó—No te preocupes, sabes que es un exagerado. Yo creo que lo hace porque le gusta Pomfrey, ¿No crees?
—¿Pomfrey?, ¿La enfermera?—Preguntó Lunático no muy convencido, justo antes de llegar al retrato de la señora gorda—Titilandius Forte.
Ambos entraron en la sala común y subieron a paso apresurado a su habitación, la más alta de la torre.
Era, claramente, la habitación más desordenada de todas. En todos los rincones había ropa usada de Colagusano, y debajo de las camas estaban los libros de Sirius, que como todo estudiante problemático, no usaba. En las paredes no faltaban fotos de Lily Evans, la mayoría de espaldas, y por el suelo había dibujos viejos de Lunático a lápiz o carbón.
Remus se tumbó en su cama mirando al techo, concretamente a la foto gigante de la cara de Lily Evans que James había colgado hace unas noches, tratando de no pensar que a apenas unos metros tenía a Sirius cambiándose.
Se giró un instante y vio su espalda desnuda, musculada, y mojada, se sonrojó y en seguida volvió a mirar al techo a la foto de Lily.
"Una peca, dos pecas, tres pecas, ojos verdes esmeralda, cuatro pecas, cinco pecas, seis pecas. Piensa en Lily, mira a Lily, observa a Lily"
Una vez que Sirius terminó de cambiarse, agarró a Remus de un pie y tiró de él.
—Vamos al gran comedor, me muero de hambre—Dijo intentando sacar a Remus de la cama.
Remus se levantó como pudo y una vez de pie se puso en frente de Sirius.
—¿No esperamos a James y Peter?
—No creo que Peter tenga prisa en la enfermería—Contestó Sirius con simpleza—Y James no sale hasta las dos y media.
Remus miró su reloj de muñeca, y añadió:
—Queda media hora, le esperamos aquí.
Remus resignado se sentó en la cama de Remus, la única que estaba hecha, y Lunático recorrió el suelo de la habitación buscando un pergamino vacío para dibujar en él.
—Estas muy raro, ¿Sabes?—Remus miró a su amigo sin entender, y este le aclaró—Cornamenta opina igual, solo te comportabas así cuando te gustaba Lindsay.
Remus se levantó con un pergamino y se sentó en su cama junto con Sirius.
—¿Cómo me comporto?
—Dibujas, cuándo dibujas es que te gusta alguien. ¡Y mira la habitación, hay dibujos tuyos por todas partes!
Remus enrojeció un instante, y contestó;
—No todos los dibujos son míos, además, esa afirmación no tiene ningún fundamento lógico—Se defendió atropelladamente, algo más rojo que antes.
—Te estás poniendo nervioso, así solo me das la razón—Aclaró Sirius antes de proseguir—Además ya sé quién te gusta.
Remus miró a los ojos a su amigo, ahora completamente blanco. ¿Lo-lo sabía?
—¿Có-cómo sabes que…—Preguntó atropelladamente.
—He visto como mirabas la foto de Evans mientras me cambiaba—Explicó Sirius—Pero acuérdate, la pelirroja es de Cornamenta.
Remus asintió, pero ya no prestaba atención a Sirius. Había vuelto a una de sus reflexiones, en la que le encantaría contarle la verdad a Sirius y él lo comprendiera. No que correspondiera, eso de Sirius ya era bastante imposible. Quería que lo entendiera, que lo supiera, que no le importará… y se animó a intentarlo.
—Oye, Sirius—Comenzó Remus.
—¿Necesitas mi ayuda para ligar? Obtengo buenos resultados—Le contestó sonriente Sirius.
—No es eso, exactamente. Digamos qué… eres carnívoro, te gusta la carne.
—Me encanta la carne, Remus. ¿Dónde quieres llegar?
—Ya sé que te encanta la carne, espera y no interrumpas. Te gusta la carne, pero porque te debería gustar. No sabes sí te gusta realmente o solo te gusta porque es como la gente opina que debería ser.
—Creo que lo entiendo… ¿Qué pasa con la carne?
—¿Y qué ocurre si… si un día, ves una verdura, y decides hacerte vegetariano?
Sirius miró a su amigo sin comprender.
—No te sigo Lunático, ¿Quieres ser vegetariano?
—No exactamente, Canuto—Farfulló frustrado Remus—No sé si quiero ser vegetariano, solo sé que ahora no es que me guste ser vegetariano, es más bien… que he encontrado una verdura que me gusta, y mucho.
—Pero puedes seguir comiendo carne aunque comas también verduras—Dijo Sirius, hasta que entendió una cosa—Lo de la carne y las verduras, va con doble sentido, ¿No?
Remus asintió y miró a Sirius a la cara, que ya pareció entenderlo.
—Bueno, la carne hasta ahora te gustaba, ¿No? Eso no quiere decir que porque hayas visto una verdura… apetitosa, te deje de gustar.
—Ya, pero no sé si me gustaba de verdad, o solo me gustaba porque creía que me gustaba, ¿Me sigues?
Sirius asintió con la cabeza, y le respondió.
—Bueno, si has visto una verdura que te guste no tienes porque volverte vegetariano, pero si decides que no te gusta la carne y las verduras sí, adelante.
—¿Y no crees qué…
—Remus, no comas carne si no quieres. ¿Te gustan las verduras?, ¡Sé vegetariano!, pero piénsatelo bien antes.
Sirius se levantó de la cama y se aproximó a la puerta, todavía sin salir de la habitación.
—Y seas lo que seas… si decides ser vegetariano, o prefieres carnívoro, no escuches las tonterías sin fundamento que dice la gente, yo voy a seguir siendo tu amigo.
Sirius abrió la puerta y salió de la habitación, pero Remus seguía dentro, sentado en su cama.
Canuto podía ser muchas cosas; Mal estudiante, mujeriego, machista, protestón, desordenado, sucio…pero si los perros son algo, son fieles, y Remus no debería olvidarlo. A Sirius no le importaba e iba a seguir siendo su amigo.
—Lunático, ¿te mueves o qué? El castigo de James ha acabado, y quiero buscarme un gran pedazo de carne en el gran comedor.
Remus sonrió porque Sirius iba a seguir siendo el mismo, y le siguió hacia el gran comedor.