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Un Amor Para Demetri Vulturi. — capítulo 6
Vulterra, mi nuevo hogar.
Cuando me levante, di un suspiro sabia que hoy seria algo pesado. Lo bueno de esto es que ya tenía la mayoría de las cosas listas.
Me levante y me puse un short corto de mezclilla y una blusa de tirantes y encima me puse una de mangas largas de color crema y con un gran escote para dejar ver la blusa de tiras, me puse los tenis y me amarre mi cabello en una coleta alta.
Salí de mi habitación levantando a los niños.
-¿listos? Hoy nos vamos a vulterra-
-claro, ¿puedo llevar mi videojuego Alex?-
-claro Jackes, pero cuida a Karla mientras subo las cosas al auto mientras viene el carro de mudanza por nuestras cosas, nosotros nos vamos primero-
-claro, ven Karla- me alegraba que se llevaran tan bien.
Baje las escaleras mientras los niños se preparaban en la habitación. Fui subiendo algunas cajas con nuestras cosas, las de más las llevaría el camión de mudanza que había contratado. En vulterra conseguiría un trabajo, ya sea de mecánica o de otra cosa, pero tenia que ganar un dinero. Además en dos días entraban ala escuela los pequeños.
-¡niños, vámonos!- les grite asomándome por las escaleras.
-ya vamos- me gritaron.
Pondría en renta esta casa que era de nuestros padres, no la quería vender más bien porque me unía a ella algo sentimental.
-Alex, ¿voy a tenel mi cualto pala mi solita?- me pregunto Karla, mientras le abrochaba el cinturón de seguridad.
-claro que si, podrán dormir en sus propios cuartos, y tiene un precioso jardín la casa-
-oye Alex, ¿crees que podríamos tener un perrito?- me pregunto Jackes.
-¿un perrito?-
-si, seria bueno ¿no crees?-
-no lose, hablaremos de eso más tarde ¿Qué les parece?-
-está bien-
Así que querían un perrito los niños, bueno a mí también me gustaban pero como no tenia tiempo de cuidarlo por eso jamás tuve uno propio. Seria buena idea que ellos tengan uno y aprendan a hacerse responsables.
Maneje hasta vulterra, de donde vivíamos no quedaba tan lejos, una media hora a lo mucho. Aun tenia la mirada de él, de su mirada tan penetrante de color rojo… aun no sabia su nombre, jamás se lo pregunte en ninguna ocasión, bueno solo las dos ocasiones que lo vi.
Según el, su hogar era vulterra y lo vería pronto, pero yo quería verlo ya, sentía esas ansias de verlo y de poder acariciarlo, ¿su piel será suave como la de un bebe?
-llegamos, ¿les gusta la casa?-
-¡que bonita Alex!- grito Karla, su sonrisa era tan grande.
-¿podemos ir a verla?- me pregunto Jackes sonriendo también.
-claro que si, pero con cuidado- ellos bajaron corriendo del auto y fueron a la casa.
Yo baje y metí mis manos a los bolsillos de mis short, me acerque a la cajuela sacando algunas cajas, claro las que podía.
-¿quieres que te ayude?- me asuste al darme vuelta y verlo enfrente de mi.
-dios santo, me dará algo si te sigues apareciendo así-
-lo siento, ¿quieres ayuda?- me pregunto con una sonrisa que quitaba el aliento.
-claro, pero mis hermanitos están dentro-
-no importa-
-bueno, toma, ayúdame con esas cajas… ¿Cómo llegaste? ¿Y como supiste que esta era mi casa?-
-corriendo y te seguí- me sonrió enseñándome sus dientes blancos.
-claro-
Se me olvidaba que era el señor vampiro rápido y que me vigilaba, pero enserio si seguía apareciendo así me daría un ataque o algo cardiaco.
-¡Alex, Alex!- Karla venia corriendo pero tropezó con una piedra y callo, sus ojitos se llenaron de lagrimas.
-oh cariño, déjame ver- la tome en brazos y la puse en la cajuela del auto para observar lo que le había pasado - no pasa nada cielo, ¿vez? No ahí nada-
-me dolió- sollozo.
-esta bien, tranquila-
-¿Qué le paso Alex? ¿Estará bien?- llego Jackes a nosotros, su mirada estaba preocupada, pero tenia el ceño fruncido.
-estará bien Jackes, no paso nada-
-esta bien… ¿Quién es el?- Jackes miro a… mi acompañante con el ceño fruncido, parecía enojado, era divertido verlo así.
-es un amigo que vino a ayudarnos, así que compórtate ¿quieres?-
- ven Karla, vamos a dentro- tomo la mano de su hermana y la ayudo a caminar.
La mirada de Jackes que le dio a mi acompañante dejaba ver que no lo aceptaba mucho.
-los siento, es solo que…-
-tranquila, es solo un niño-
-claro, gracias-
-mejor vallamos dentro para ayudarte con algo ¿no?-
-claro-
Toda la tarde estuvimos acomodando las cosas, y cuando llego el camión de mudanzas mi acompañante nos ayudo… era raro decirle así, pero no sabia su nombre…